Elsa Cabrera

Novela gráfica de un “true crime” sobre el asesinato de Donaldo Colosio, el candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional. El 23 de marzo de 1994.  Con el antecedente de otro genocidio, el de Álvaro Obregón. El 17 de julio de 1929.

La novela gráfica es una fusión del dibujo y de la narrativa, heredera de las historietas y los “cómics”.  En Matar al candidato F.G Haghenbac es el autor del guion (el diálogo aparece en “globos” y los pensamientos en “burbujas”) y Bernardo Fernández, Bef es el autor de los dibujos (presentados en “paneles” y con “canaletas” que son los espacios entre los paneles).

La trama inicia cuando un editor invita a Elsa Cabrera, una de sus autoras, a escribir la historia del asesinato de Donaldo Colosio, un encargo de una “asociación reconocida. Elsa reflexiona en su estudio, en uno de los paneles se ve un poster “Pearl Jam. 29.6.00. Berlin”, (banda de música de rock alternativo, “grunge”, “hard rock”).

“El limoncito” estaban tocando cuando mataron al candidato electo Álvaro Obregón. “La culebra” estaba sonando cuando mataron a Luis Donaldo Coloso, en medio de la multitud de los colonos de Lomas Taurinas, un barrio pobre de Tijuana, México.

Entonces, un hombre rompió el cerco” “Bang. Bang”, “Fue un sonido seco”. “Los guardaespaldas capturaron a un hombre de unos 25 años…” “Después, todo México sabría que se llamaba Aburto”.  “Mario Aburto fue declarado culpable y condenado a 50 años de prisión”.  “Hubo una apelación y la sentencia fue reducida a 45 años en la cárcel”. “Debido a su buena conducta…por haber cumplido más de 25 años, podría haber pedido su libertad condicional, . No lo hizo, aceptando cumplir la totalidad de su condena”.  Es un preso tranquilo, con aficiones como la guitarra, el ajedrez, la poesía y el futbol”.  “Pero el dibujo es lo que más le gusta… Incluso ha vendido algunas de sus obras, firmándolas con sólo una M”.

No obstante que muchos conocemos las historias de los dos genocidios, y la investigación que va realizando Elsa, incrementa el suspenso por la doble vía de la palabra y de la imagen.

Un judicial le dice “Deja a los  muertos enterrados, y a los presos en la cárcel”, en otros paneles “Toral sólo disparó seis tiros”, “En el libro de actas de autopsia del Hospital Militar número 148, detalla que Obregón fue  muerto por trece heridas”, y en otro panel Elsa se pregunta “¿Me dice que con Colosio es lo mismo? ¿Qué mientras tengamos un acusado no importa el autor intelectual?”

Y en la sala de juntas, esperando a los socios que pagan su investigación, Elsa se fija en los cuadros de la pared.

Bernardo Fernández, Bef y F.G. Haghenback. Matar al candidato. México: Editorial Sexto Piso. 2019. 59 págs.