Járcor

“—Mijangos, luz de mi camino, fuego de mis ardores. Mi pecado, mi alma, los labios emprenden un viaje de tres escalas para decir tu nombre: Mi-jan-gos… —Ya no mames, pinche Járcor. Nomás lees un libro y ya te sientes poeta…

—Sigue cavando tu tumba, Ismael. —¿Ya pasamos de Robles a Ismael? Con un poco de suerte en media hora ya me vuelves a decir Járcor..

—¿Estás llorando? No puede voltear a verla. Ni siquiera está muy seguro de que lo que escuche sean sollozos. Además, una detective, expolicía judicial, exequipo de reacción antiasaltos bancarios, exenfermera militar, no puede llorar. ¿O sí?

—Perdóname, Andrea —musita. Pero es demasiado tarde porque terminó el trayecto en moto que separa la taquería donde comió de su oficina; debe volver a su escritorio. El tiempo para diálogos imaginarios se agotó.”

Bernardo Fernández, Bef, (México, 1972) deja de “ladito” a Andrea Mijangos para regalarnos Esta bestia que habitamos (2021), un muy divertido y bien construído thriller, pero que gracias al lenguaje, nos da una visión de ciertos ambientes surrealistas y defeños, irreverentes, definitivamente urbanos “underground” (como acaso nunca llegaron José Agustín y la literatura de la Onda).

Ismael Robles, el Járcor*, es el protagonista. Con él conocemos la colonia Militar Marte en la delegación Iztacalco donde creció junto con sus tres hermanos y su padre taxista, estudió Ciencias de la Comunicación, fue militante enemigo del sistema en sus años punk y, ahora, trabaja en la “Tirana”, “de marrano”. O sea, es un policía cuarentón.

“Nunca imaginé, en mis años punk, que iba a trabajar en la Tirana. De marrano. Yo era un enemigo del sistema. Un etnocyberpunketo urbano anarcomunista que terminó en las filas del aparato represor. De juda”.

En Esta bestia que habitamos hay dos buenas y redondas investigaciones que llevan a cabo  el Járcor y sus colegas de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, “la Tira”:  un chofer de taxi ejecutivo que ofrecía botellitas de agua a sus clientes, previamente inyectadas con gotas para los ojos para después asaltarlos; y la muerte de dos de los tres socios de la agencia de publicidad Bungalow 77, Cobo, Matías y el Ruso, quienes promovían el jitomate mexicano en el extranjero

Esta bestia que habitamos (¿ la ciudad de México?), no es una novela lineal, tiene varios narradores, muchas historias y música. Pero sobre todo lo anterior, qué lenguaje, ¡maestro! A través de la magia de la palabra, Bef nos introduce a esos otros ambientes al mismo tiempo suburbanos y muy urbanos. Aquí es donde el thriller trasciende.

Y de pilón (y para que no se nos olvide) una fantástica (en todas las  acepciones que tiene la palabra) escena en la que Lizzy es levantada en una red jalada por docenas drones hasta el helicóptero que sobrevolaba el patio de la prisión.

*Hardcore adj. (anglicismo): 1. Referido a la forma de realizar una actividad ruda, brusca, violenta. 2. Que no se ajusta a las reglas. 3. Referido a un subgénero musical, que deriva del punk rock. 4. Referido a una persona, que es ruda, violenta o burda. 5. Referido a una obra de arte, de difícil asimilación por su violencia, obscenidad o vocación transgresora. etimol. En inglés hard significa “duro” y core, “núcleo” o “centro” de un objeto.

Bernardo Fernández, Bef. México, 1972.

Bernardo Fernández, (Bef). Esta bestia que habitamos: Un caso del Járcor (El día siguiente). México: Océano. 199 págs. Edición de Kindle.