“Margaret Finch inserts her key into the lock, opens the lab door and inhales the faint scent of science at work: the sharp tang of acetone, the fermented-fruit smell of ethanol, the gas-station odor of petroleum ether”.

Margaret Finch es una mujer singular, meticulosa en todos los aspectos y austera hasta en el mínimo detalle, una asistente de laboratorio cuya existencia gira en torno al orden, la rutina y, sobre todo, las plantas. Su mundo es la botánica, disciplina que no solo ejerce como profesión, sino como vocación y refugio.

54 años, soltera, robusta y muy alta. Tiene cinco blusas de algodón con diseños florales, una para cada día de la semana, dos faldas y unas botas de piel que le han durado once gracias a sus cuidados. Margaret odia el desperdicio. “She drives a twenty-year-old compact Toyota pickup, shops at the discount grocery store, buys her clothes at the local thrift shop and can spend hours kneeling amid the honeysuckle, hollyhocks and roses in her garden, so there is no need to attend concerts or visit museums or go to the movies (which she believes are a waste not only of money but also of time)”. Margaret sabe que los estudiantes la llaman “Big Bird”. Sus colegas conocen su obsesión por la rutina precisa, el detalle en todo lo que hace y que luego registra, la carencia de vida social y su propensión a decir lo que piensa; podríamos calificarla como una personalidad neurodivergente. de tener una personalidad neurodivergenteTanto en su laboratorio como alrededor de la cabaña en el bosque donde vive, cuida y atesora sus plantas.

Durante once años ha sido la asistente-investigadora II del laboratorio de botánica del Dr. Jonathan Deaver, “a rock star of botany. Not only here at Roosevelt University but throughout much of the country”. La investigación y las pruebas de laboratorio sobre el potencial de una sustancia derivada de hojas urticantes de la selva brasileña para el tratamiento del cáncer está muy y el informe para solicitar un grant especial está casi listo, sin el cual no pueden continuar. La sustancia que han logrado aislar provoca un dolor insoportable al entrar en contacto con la piel humana, pero que parece tener propiedades supresoras de tumores, “Or, as Dr. Deaver likes to tell his students, “There’s only one letter that separates ‘toxic’ from ‘tonic.’”

En el laboratorio también trabaja el postdoctorante Calvin Hollowel. Margaret no entiende cómo Calvin fuma tanto, “As a scientist, he should know the dangers of sucking clouds of benzene, arsenic and formaldehyde into his lungs”.

Día de su cumpleaños 54, nada que celebrar. Margaret sabe que la asistente del director de Ciencias Biológicas de la Universidad Beth Purdy —rubia, bajita y siempre con tacones, todo lo que Margaret no es—, no le llevará el pastel con que la dirección felicita a los que cumplen años, pues “ she suggested to Purdy two weeks ago that some might see her messy desk as evidence of a cluttered mind”.

Tenía que consultar con su jefe sobre un pedido, llega a su oficina, golpea tres veces con los nudillos contra la puerta, la abre, entra “is when, against every law of nature, time comes to a halt”…“her mentor, her boss, her idol. Dr. Jonathan Deaver” estaba tirado en el piso. Después de que los paramédicos se llevaron el cuerpo sin vida del Dr. Deaver, Margaret se controló, respiró, se dijo así misma que la lógica es el antídoto de la emoción. Recorrió la oficina con la mirada, catalogando los objetos como quien observa antes de formular una hipótesis.

Ya se habían ido todos cuando Margaret regresó a su laboratorio. “Busyness is how Margaret copes with trouble, with loss and grief and guilt. She’s had lots of practice with it…” Era tarde, entró un hombre al laboratorio, Margaret se mareó y cayó al piso, el hombre la ayudó a levantarse, le ofreció unas galletas. Aunque Margaret no solía hablar de sí misma, se abrió con él: le habló de su aprecio por el Dr. Deaver y de la incertidumbre que enfrentaba. Joe le respondió con una reflexión: en la guerra, la primera víctima siempre es el plan.“You know what they say about war?… That the first casualty is always the plan you make…”.I think maybe it’s better to wait and let things spool out. Sometimes, an answer comes. Sometimes, it doesn’t. But time always moves on, which means we do too”.

 Atropa belladonna, o belladona mortal es una hierba perenne tóxica. Muy difícil de obtener. En un armario cerrado con llave del laboratorio había una botella del compuesto químico purificado, la atropina.

Margaret manifiesta su sospecha al detective Bianchi y al decano McDonald. Con la ayuda de Joe vuelve a entrar a la oficina del Dr. Deavers. Se entrevista con la esposa Veronic Ann Deaver y con la nueva asistente de profesor la bioquímica Rachel Sterling. Recibe el sorpresivo apoyo de Beth Purdy. A pesar de las amenazas de perder su trabajo, continua investigando con la ayuda de Joe, quien resulta haber sido periodista, “Just be careful,” Joe says. “Don’t let people know what you’re doing until it’s time to confront. Make copies of whatever you find, record conversations and take photos if you can!

La mañana siguiente Margaret se despertó con una revelación repentina: atropa belladona. Repasó en su mente todo lo que vio en la oficina del Dr. Deaver. “What if? What if?” Con la ayuda de Joe entra a la oficina del Dr. Deavers, encuentra un botón azul, ¿tenía una amante? El diario había desaparecido ¿quién tenía llave de esa oficina? En el escritorio no estaba la llave de gabinete donde se guardaba la atropina. Poco a poco, las piezas comienzan a encajar.

The Botanist’s Assistant equilibra humor y suspense. Las observaciones, los comentarios irónicos y las comparaciones de Margaret provocan carcajadas mientras ella resuelve lo que, ante sus ojos, contradice la idea de una muerte natural. La información botánica enriquece el relato, y la trama revela tanto los secretos de plantas y flores como las viles maquinaciones del mundo académico. Por su domesticidad y su amor por las plantas, la lectura resulta reconfortante y muy placentera.

La botánica, rama de la biología que estudia las plantas, es más que un telón de fondo: las plantas producen el oxígeno que respiramos, son la base de la cadena alimenticia, ayudan a regular el clima y sirven para elaborar medicamentos, ropa y materiales; es, en suma, una ciencia esencial para explicar la vida.

 

“Science says that the way you look at a problem affects how you solve it and that changing your point of view may bring you to an answer more quickly”.

 

ETIQUETAS. BOTÁNICA. CELOS.

Peggy Townsend (Estados Unidos de Norte América)

 

Peggy Townsend. The Botanist’s Assistant. NY: Penguin Random House. 2025. 296pp. K.