Eva López, Mauricio Bosco

 

Leer novelas de espías es una muy buena forma para tratar de entender lo que pasó o pasa en el mundo.  Y la mejor forma para acercarse a  la “Era Chávez” es, sin duda y hasta ahora, leer la espléndida novela Dos espías en Caracas (2018) de Moisés Naím (Libia 1952, Venezuela).

El coronel no sabe que la agencia de espionaje de la superpotencia, la dictadura cubana y la organización criminal más poderosa de su país no descansarán hasta conquistarlo.  Como sea”.

El coronel es Hugo Chávez (Venezuela 1954-2013). El 4 de febrero de 1992 encabezó un golpe militar contra el presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez. La “Operación Zamora” “aparentemente fue derrotada” y Hugo Chávez fue apresado, juzgado y encerrado en la prisión más importante, “La Cueva”.  Pero gracias al mensaje de sumisión que le hicieron leer por televisión, millones de venezolanos lo empezaron a conocer, y literalmente, a “adorar”.  Hugo Chávez empezó leyendo el mensaje de rendición tal y como se lo habían entregado, pero terminó diciendo “…Hoy podremos ser derrotados, pero no hemos sido vencidos porque esta lucha no ha terminado. Lamentablemente, los objetivos que nos trazamos no han sido alcanzados… Por ahora”.

El golpe militar provocó un gran asombro dentro y fuera de Venezuela y despertó la curiosidad por el coronel de ese país en el que hasta ese momento parecía que no pasaba nada, “…una de las más largas democracias de América Latina…”.  La agencia de espionaje de la superpotencia, -la CIA-, y la dictadura cubana, -Fidel Castro-, se apresuraron a enviar a sus mejores espías.

La superpotencia. “Todos creen desde niños que son ricos, porque el país tiene mucho petróleo. Y como el petróleo es propiedad del Estado, entonces es de todos. Pero, en realidad, la gran mayoría de la gente es pobre…. Lo que la gente quiere es que le den su parte de la riqueza… soy pobre… porque alguien se está robando “lo mío”.  Esta idea generalizada termina siendo una tóxica bomba política…” le explicó Cristina Garza a su jefe en Langley, además de presentarle un perfil de Hugo Chávez. “Pero Watson sólo quiere saber una cosa: ¿son titeres de los cubanos?”  Cristina Garza era una ex marine hija de indocumentados mexicanos, agente de la CIA, especializada en Venezuela.  La espía llegaría a Caracas con la misión de “hacer todo lo posible, y de cualquier manera, para que el gobierno estadounidense tenga la máxima influencia en Venezuela, el país con las mayores reservas petroleras del planeta.  En principio, su tarea más urgente es averiguar quién es el principal agente del G2 cubano en Venezuela”.  Con el nombre y personalidad de la mexicana Eva López, abrió una muy lujosa estética  “Ébano”, “no es un salón de integral -estética, ni un gimnasio… Un centro de belleza integral” que en pocas semanas se convierte en “un éxito etre las mujeres de la élite capitalina”.

La dictadura cubana.  Fidel Castro supo inmediatamente cómo utilizar el suceso y al carismático coronel para hacerse del petróleo que tanto necesitaba para mantener su “revolución”. Iván Rincón, un agente del Servicio Secreto cubano, el “G2”, llegó a Caracas con la personalidad de un comerciante dominicano de nombre Mauricio Bosco, para abrir tiendas“Élite” por todo el país, una cadena de tiendas de marcas de ropa, bolsas, zapatos, a precios de ganga que era en realidad una “eficaz y sofisticada red de captación de información, reclutamiento de personas”.

Una “tercera potencia”.  Además de las actividades de la superpotencia y del muy ubicuo papel de Fidel, para entender la “Era Chávez” hay que conocer el papel que tuvo la organización criminal más poderosa de Venezuela.   La cabeza era un preso de la cárcel de La Cueva, Yusnabi Valentín, el Prán, el jefe máximo del crimen organizado en Venezuela quien protegió y adoctrinó a Hugo Chávez durante los años que estuvo preso por el golpe militar y a quien después apoyó en su candidatura a la presidencia.

La periodista.  Los reportajes (y su vida personal) de Mónica Parker, “la glamorosa e influyente presentadora del noticiero más visto del país”, funcionan como crónica de la “Era Chávez” al mismo tiempo que ofrecen detallados informes sobre la vida y la personalidad de Hugo Chávez.

A través de la ficción y siguiendo a los dos espías, a Fidel, al crimen organizado que todo corrompe, y a la periodista, el autor ha dicho que contó “lo que pasó basándose en lo que él sabía que estaba sucediendo”. “La novela me dio esa licencia”*.   Y así Naím habla del petróleo venezolano, de la retórica populista de un personaje con grandes dotes histriónicas, de la deificación de Simón Bolívar y de todas las infamias del dictador, pero sobre todo lo anterior, de “la cubanización” de Venezuela, de la personalidad patológicamente narcisista de Hugo Chávez hábilmente manipulado por Fidel Castro, sin duda uno de los caudillos más astutos de la historia contemporánea.

* Enrique Krauze. Entrevista a Moisés Naím. “Chávez hizo lo imposible por aparecer como democrático y progresista, pero el suyo era un gobierno militar y autocrático”. México. Letras Libres. 01 Diciembre 2018. https://www.letraslibres.com/mexico/revista/entrevista-moises-naim-chavez-hizo-lo-imposible-por-aparecer-como-democratico-y-progresista-pero-el-suyo-era-un-gobierno-militar-y-autocrático

 

 

Moisés Naím. Nace en Libia, 1952. Nacionalidad venezolana.

 Moisés Naím. Dos espías en Caracas. México: Penguin Random House Grupo Editorial. 2018. 380 págs.