El Malasuerte

Cuando Malasuerte en Tijuana se publicó en 2009, en medio de la guerra del expresidente Felipe Calderón contra el narcotráfico, escribí:  “si no estuviéramos tan cansados de tanta violencia en México, podríamos pensar en mejor suerte para esta novela y para la violencia urbana”.  Veintitrés años después, la violencia ya casi es lo cotidiano.

El Malasuerte es el detective privado protagonista de tres novelas de Hilario Peña (Mazatlán, Sinaloa, 1979): Malasuerte en Tijuana (2009), La mujer de los hermanos Reyna (2011) y Juan Tres Dieciséis (2014), reunidas en un solo volumen en 2019 con el título Detective Malasuerte (Editorial Océano).

El Malasuerte es Tomás Peralta, pelirrojo, feo, “pero de buen cuerpo” que nació un día trece y es pendenciero y supersticioso. Dejó su pueblo en Sinaloa después de hechos violentos contra los caudillos locales, entre ellos el tío Canelo y la hija del caudillo Agustín Zamora, Sandy “quien expedía olores nauseabundos que apestaban los lugares donde ella estaba”.

Después de divertidas complicaciones violentas, llegó a Tijuana, en una sesión de la Discoteca Mondo para escoger strippers. el dueño don Antonio lo contrató para ser el encargado de la puerta de entrada, posición que le agradó por el poder de decidir quién entraba y quién no.  Malasuerte comenzó a hacer “encarguitos” a don Antonio. Uno de ellos fue conseguir unas fotografías de un fotógrafo Alfredo Molina y aquí la situación se enredó. Luego el Duende, Benito Esparaza lo buscó y también Wilfrido Barbosa, el padre de Julieta, y Héctor el Panda. Y así es que el Malasuerte encontró su verdadera vocación y empezó su carrera como detective privado.

Se podría decir que los personajes que rodean a el Malasuerte son ya casi icónicos en ciertos ambientes, como la Ramona y los torteros, una interesante y divertida variedad muy sui géneris de pillos, prostitutas, gánsteres, homosexuales, en suma, toda clase de delincuentes, que el autor describe, sin parodias y sin exageraciones y que alivianan la carga sórdida de los ambientes donde se mueven.

El Malasuerte parece revivir cada vez que lo atacan y no sabemos cómo pero siempre está consciente de que sabe que es lo que está pasando y acaba solucionándolo.

Hilario Peña ha dicho que la novela policial es un arma de denuncia, pero que no había que presentarla como un sermón. ¡Bien por esto!

Hilario Peña. Mazatlán, Sinaloa, 1979.

Peña, Hilario. Malasuerte en Tijuana. México: Debolsillo. 2009. 261 págs.