¿Quién mató a Palomino Molero? (1986)

Detective Teniente Silva

                                 Guardia Lituma

La historia que narra ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986) de Mario Vargas Llosa (Perú, 1936), sucede en 1954, en Talara, una pequeña y pobre ciudad costera de la región de Piura en el norte del Perú.  El joven Palomino Molero, “el flaquito”, “el piuranito que cantaba boleros”, el “aviador”, porque es un trabajador de la Base Aérea,  enamorado de Alicia, la hija del jefe de la Base, el Coronel Mindreau, es brutalmente asesinado. Este crimen es investigado y solucionado por el guardia Lituma y el Teniente Silva de la Comisaría de Talara.

Las investigaciones del crimen se mueven entre varias poblaciones de la región, entre ellas Piura. La trama se estructura con las reflexiones del Teniente Silva, los comentarios de Lituma, los bien conducidos interrogatorios, y las interpretaciones de lo que no se dijo, en el habla de los cholos por los cuatro lados y de los blancos, en las descripciones de olores y sabores que no conocemos pero nos imaginamos, en los paisajes impensables con cabras y playas oscuras o con luna.  Y en la gozosa atracción sexual de Silva por Doña Adriana, la fondera.

Doña Asunta, la madre de Palomino Molero, le había dicho a Lituma: “Cuando encuentren la guitarra, encontrarán a los que lo mataron”, y así fue, el teniente Silva y Lituma encontraron a el o los culpables, pero para la gente, los culpables fueron, como siempre, los otros, “los peces gordos”.

El héroe discreto (2013)

En El héroe discreto la trama se desarrolla alrededor de la resolución de dos situaciones criminales, una de ellas bien resuelta por los ya conocidos, ascendidos a Capitán Silva y Sargento Lituma.

Una historia es la de Felícito Yanaqué, dueño de una compañía de transportes en Piura, una ciudad del norte de Perú quien recibe una muy cordial carta de extorsión, firmada por “arañitas”, para pagar cuotas mensuales por la protección de su negocio.  Felícito, se niega a someterse al chantaje y acepta estoicamente las consecuencias que empiezan con el incendio de su negocio. El pragmático Sargento Lituma y su superior el capitán Silva, investigan las amenazas.

En Lima, Rigoberto está planeado un viaje a Europa mientras espera el momento que se libere su jubilación. Su octogenario exjefe en la aseguradora, Ismael Carrera, le pide que sea testigo de su matrimonio secreto con la sirvienta de la casa, Armida, pues teme la reacción violenta de sus dos hijos. Rigoberto acepta estoicamente la reacción violenta de los hijos mellizos de Ismael, Miki y Escobita, “las hienas”, quienes logran congelar su jubilación mientras Ismael y Armida están de luna de miel en Europa.

De la noche a la mañana, dos hombres “comunes”, Felicito y Rigoberto se vuelven famosos en todo Perú y el desarrollo de los eventos son seguidos con avidez por todos los medios de comunicación.

 

La fiesta del chivo (2000) 

-No va a venir -exclamó, de pronto, Salvador-. Otra noche perdida, verán. -Vendrá -repuso al instante Amadito, con impaciencia–  Se ha puesto el uniforme verde oliva.  Los ayudantes militares recibieron orden de tenerle listo el Chevrolet azul. ¿Por qué no me creen? Vendrá. Salvador y Amadito ocupaban la parte posterior del automóvil aparcado frente al Malecón y habían tenido el mismo intercambio un par de veces, en la media hora que llevaban allí.  Antonio Imbert, al volante, y Antonio de la Maza a su lado, el codo en la ventanilla, tampoco hicieron comentario alguno esta vez.  Los cuatro miraban ansiosos los ralos vehículos de Ciudad Trujillo que pasaban frente a ellos, perforando la oscuridad con sus faros amarillos, rumbo a San Cristóbal.

La fiesta del chivo (2000) de Mario Vargas Llosa (Perú, 1936) se centra en los hechos del 30 de mayo de 1961 en la República Dominicana, el día que asesinaron al dictador Rafael Trujillo.  Brutal Novela de dictador que sin duda pertenece al “género negro”.

Porque, por un lado se narran las actividades que durante ese día realizó uno los dictadores más brutales de la historia universal, un “Stalin antillano”, el “Jefe, Generalísimo, Padre de la Patria Nueva, Benefactor, Su Excelencia el Doctor Rafael Leónidas Trujillo y Molina, popularmente llamado “el chivo”,  “treinta y dos años llevando en las espaldas el peso de un país”.

Y por otro, ya de noche, se reproduce la conversación de los conspiradores sentados en un coche aparcado en la carretera entre ciudad Trujillo y San Cristóbal, mientras esperaban a que pasara el coche que llevaba a Rafael Trujillo a la Casa de Caoba, en San Cristóbal.

Los recuerdos de Urania Cabral completan la historia de la novela y del período trujillista, desde la perspectiva de 31 años posteriores al asesinato. Urania, la hija única del exsenador Agustín Cabral no había regresado a su país desde que a los catorce años había salido hacia los Estados Unidos, dos semanas antes del asesinato de Trujillo, cuando su padre había caído en desgracia.

La fiesta del chivo cuenta una o muchas historias brutales sucedidas entre 1930 y 1961, la larga sucesión de crímenes, genocidios, violaciones hasta el asesinato del dictador y la despiadada persecución y arresto de los implicados a cargo de la temible y aborrecida policía secreta “Servicio de Inteligencia Militar”, el SIM, a cargo de Johnny Abbes y sus “caliés” que patrullaban “los cepillos”,  sus volkswagens oscuros.

Contrastando con la violencia de la trama, Vargas Llosa transmite el ambiente, la vida diaria, los valores, costumbres, tradiciones, el habla, de los habitantes de la República Dominicana, uno de los trece países antillanos, en las islas del Caribe, y la complicada relación con Haití, al compartir la isla de La Española, el primer lugar a donde llegó Cristóbal Colón en 1492.  En la narración de Vargas Llosa, se aprecia el orgullo del dominicano por su capital, situada a la orilla del mar Caribe, en la desembocadura del río Ozama,  primer asentamiento español en América, la primera capital, con la primera catedral y con la primera universidad del nuevo continente.  Una ciudad, que en el colmo del oprobio, vio cambiado su nombre a Ciudad Trujillo durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

La fiesta del chivo forma parte de un“subgénero” peculiar en Latino América llamado “novelas de dictadores”, entre ellas: Guatemala, El señor Presidente (1946), de Miguel Ángel Asturias; Paraguay, Yo el Supremo (1974) de Augusto Roa Bastos; Cuba, El recurso del método (1974) de Alejo Carpentier; Colombia, El otoño del patriarca (1975) de Gabriel García Márquez.

AutorMario Vargas Llosa. Lima, Perú. 1936.

FichaMario Vargas Llosa. ¿Quién mató a Palomino Molero?. México: Seix Barral. 1986. 189 págs.

Mario Vargas Llosa. El héroe discreto. USA: Alfaguara. 2013. 383 págs.

Mario Vargas Llosa. La fiesta del chivo. España: Alfaguara. 2000. 518 páginas.