Detective CHICAAntonio Yammara

Portada de El ruido de las cosas al caer Porque la narración de los sucesos se mueve con un ritmo muy rápido; porque la estructura de la novela contada en primera persona nos lleva y nos regresa entre 1938 y 2009; porque hay aviones caídos, balas en movimiento, bombas, crímenes políticos, narcotráfico y asesinatos; por estos elementos y otros que van creando en el lector expectación, suspenso, que no se resuelve hasta las últimas páginas, podría considerarse que El ruido de las cosas al caer es un thriller y así justificar su inclusión en este blog. Pero este libro es mucho más.

El primer capítulo tiene como título el verso, tan cargado de significados, de José Asunción Silva, “Una sola sombra larga” que nos hace pensar en una novela de amor, el de Ricardo Laverde y Elaine, y el de Antonio Yammara y Aura (y tal vez Maya). La noticia de hipopótamos  fugados del zoológico abandonado de la Hacienda Nápoles, “el territorio mitológico de Pablo Escobar” nos introduce a un nuevo realismo que describe con imágenes espléndidas la ciudad, la Bogotá de ahora y de los setenta, ochenta y noventa y de las sierras, valles y ríos de Colombia.

El contexto es la era que inaugura Escobar, la del narcotráfico y la de sus inmensas repercusiones en todos los ámbitos. Parecería que cuando Ricardo Laverde, piloto aviador como su abuelo, empieza a transportar cargas de mariguana de Colombia a los Estados Unidos a principio de los setenta, lo hace con una especie de candidez; a la mejor en sus inicios era inimaginable que esta actividad fuera a ocasionar tanta violencia. Porque, aunque nos fastidie leer sobre narcotráfico, vivimos en un mundo condicionado ya por el consumo habitual de algún tipo de estupefacientes, un mercado que crece día con día, en todas partes del planeta, ganando la carrera a una sociedad que se niega la posibilidad de regular su consumo haciendo millonarios a narcos y vendedores de armas de fuego cada vez más sofisticadas que rivalizan en quién puede ser más cruel o dejar más muertos.

Para el narrador, Antonio Yammara, recordar desde un presente en 2009 su brevísima relación con Ricardo Laverde en 1996, se convirtió “en un asunto de urgencia”.  Se conocieron jugando billar y caminaban juntos cuando Laverde fue baleado y muerto y Antonio gravemente lesionado, por dos sujetos que dispararon desde una motocicleta en movimiento en el centro de Bogotá.  A partir de ese momento Antonio, de 26 años, recién titulado de abogado y maestro de Derecho se obsesiona por conocer la historia de Laverde, quien estuvo preso veinte años por transportar mariguana y cocaína a los Estados Unidos.

Novela de generaciones, de movimiento, de deterioro de la clase de vida, de aviones que se caen, del ruido de la caída. Porque, tarde o temprano, todo cae. Ufffffff!!!!!

Autor. Juan Gabriel Vázquez. Colombia. 1973.

FichaJuan Gabriel Vázquez. El ruido de las cosas al caer. España: Alfaguara. 2011. 272 págs.  Amazon, Kindle books.