Creo que, en todas las épocas y culturas, se han narrado historias de transgresiones y de cómo se fueron resolviendo el o los enigmas para encontrar al transgresor. En otras palabras, detectives que, al buscar al culpable de un crimen, observan, deducen e infieren la verdad.  Como los tres príncipes de Serendip.

“Daniel y el dios Bel”. “Bel y el Dragón”. “Los tres príncipes de Serendip”. “Zadig o El Destino”, son ejemplos de este tipo de narraciones provenientes de las culturas antiguas que florecieron en el llamado Oriente Medio*.

El Libro de Daniel es un texto en griego incluido en la Biblia Septuaginta o Biblia de los Setenta, fechada en el siglo II a.C.  Daniel es personaje bíblico, autor, narrador y personaje del libro que lleva su nombre. Vivió en el siglo VII a. C., era un judío noble y profeta.  Estuvo exiliado en la corte de Nabucodonosor II en Babilonia. En Daniel 14:1-30, aparecen dos textos en los que Daniel se enfrenta a una transgresión y resuelve los enigmas.

“Daniel y el dios Bel” (Daniel 14: 1–22). La Biblia. (Siglo II a.C.)

En este texto Daniel es consejero en la corte del rey Ciro en Persia. Bel, era una deidad de Babilonia.

70 sacerdotes persas adoraban al ídolo que representaba a Bel.  Todos los días le dejaban una gran ofrenda de “seiscientos kilos de harina fina, cuarenta ovejas y ciento treinta litros de vino”.  ¿Por qué no adoraba a Bel? le preguntó Ciro a Daniel. Daniel le respondió que porque no era un dios verdadero.  Ciro le dijo que era real porque todos los días comía y bebía lo que se le ofrecía. El rey amenazó a Daniel con la muerte si no podía demostrar la falsedad del ídolo. Y si demostraba que era falso, entonces mandaría matar a los sacerdotes de Bel.

Ciro selló el templo. Al día siguiente, Ciro, Daniel y los sacerdotes vieron que la ofrenda había desaparecido.

Pero Daniel había espolvoreado harina en el suelo, en donde quedaron muchas huellas. Así demostró que todos los manjares y alimentos que se le ofrendaban diariamente eran consumidos por los mismos sacerdotes que lo adoraban.  Había un pasadizo oculto para entrar a la cámara por el que los sacerdotes y sus familias entraban todas las noches.

Daniel resolvió un misterio de “habitación cerrada”.

“Bel y el Dragón” (Daniel 14: 23-30). La Biblia. (Siglo II a.C.)

Los babilonios adoraban a un gran animal vivo, un dragón. Daniel observa, deduce y contradice a los sacerdotes. “No me vas a decir que éste es un dios de bronce. Éste sí está vivo, pues come y bebe. Así que debes adorarlo”.

 Daniel pidió permiso para demostrar que no era un dios. Hizo una masa de brea, grasa y pelos, se la dio a comer al dragón, y éste reventó.

“Los tres príncipes de Serendip”. Cuento oriental.

“Serendipia”, en inglés “serendipity”, designa el descubrimiento casual o accidental de un hallazgo, pero siempre logrado gracias a la observación y a la sagacidad.  En este sentido, e término fue utilizado por primera vez por el escritor inglés Horace Walpole (Inglaterra, 1717-1797) quien lo tomó de la fábula oriental “Los tres príncipes de Serendip”.

En esta fábula, en el reino de Serendip (el antiguo Ceilán, hoy Sri Lanka) el rey Giaffer tenía tres hijos a los que procuró la mejor educación.  Para desarrollar su sagacidad los mandó a viajar.

En un viaje describen con gran precisión un camello que ninguno de ellos había visto: cojo, tuerto, chimuelo, cargando a una mujer embarazada, una olla de miel en un lado y una de mantequilla en la otra.

Los príncipes encuentran al camellero que había perdido a su camello; le dicen que no habían visto a su camello, pero le describen lo que habían observado. El camellero los acusa de haber robado su camello y demanda castigo. El emperador del lugar les pregunta cómo podían describirlo sin haberlo visto.

Los príncipes responden que a lo largo del camino, en una misma parte, siempre había menos hierba verde que en la otra, por lo que infirieron que el camello al comer, había comido de la parte que podía ver; por los pedazos de hierba que habían quedado sobre el camino supusieron que se le habían caído por la falta de dientes; que solamente se distinguían tres huellas y restos de tierra, por lo tanto, era una pata que arrastraba; que cargaba miel en un lado y mantequilla en el otro era evidente por las hormigas atraídas por la mantequilla derretida en una parte del camino y las moscas en el otro; que era una mujer lo dedujeron por la huella dejada por las patas al doblarse para que la mujer bajara del camello cerca de un charco de orina; el olor de la orina y sus huellas eran de una mujer; supusieron que estaba embarazada porque observaron las huellas de sus manos en la tierra para detenerse mientras orinaba. El camellero encontró su camello y los príncipes se convirtieron en consejeros del rey.

Zadig o El Destino (1748).

Zadig o El Destino (1748) es una novela de ficción filosófica de François-Marie Arouet de Voltaire, (Francia. 1694 – 1778).  Voltaire fue escritor, historiador, filósofo y abogado, representante de la ilustración en Francia.

En Zadig o El Destino narra la historia de un filósofo, seguidor del zoroastrismo, en la antigua Babilonia.

En el capítulo tercero de Zadig, el filósofo de Babilonia, al observar ciertas diferencias, describe a el perro de la reina y a el caballo del rey sin haberlos visto nunca.

Zadig es acusado de haberlos robado, lo juzgan y lo sentencian. El perro y el caballo aparecen.

Zadig tiene que pagar la multa y se le permite defenderse.  Cuando paseaba por el bosque fue encontrando las señas: huellas de un perro chico, surcos dejados entre las huellas le indicaron que eran las tetas, por lo tanto, era una perra que había parido. En lo que respecta al caballo explicó que las huellas de las herraduras estaban a la misma distancia, por lo que eran de un caballo con galope perfecto; que en una parte de la senda por donde galopó, parecía que había sido barrida de polvo, lo que le llevó a la conjetura del tamaño de la cola; las hojas recién caídas de los árboles le hicieron conjeturar el tamaño del caballo, otros vestigios le hicieron reconocer el freno de oro y herraduras de plata.

* En español se usan como sinónimos los términos “Oriente Medio” y “Medio Oriente” para denotar los territorios de los siguientes países: Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Georgia, Irak, Irán, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Palestina, Siria, y Yemen, y también Chipre y Egipto.(https://es.wikipedia.org/wiki/Oriente_Medio)

ETIQUETAS: ENIGMAS. SERENDIPIA.

Daniel y el dios Bel. (Daniel 14: 1–22). Daniel” y el dragón. (Daniel 14: 23-30). La Biblia. “Libro de Daniel”. Biblia Septuaginta o Biblia de los Setenta.

Fábula oriental “Los tres príncipes de Serendip”

François-Marie Arouet de Voltaire. Zadig o El Destino. 1748.