En la novela Catedrales (2020) de la escritora argentina Claudia Piñeiro (1960), cada personaje cuenta su historia (o parte de su historia).  Y como en un cuento, había una vez tres hermanas…

Carmen es la hermana mayor y la que brilla en todo. Lía es la de en medio, la que supo desde niña que nunca podría dejar de ser comparada, la que se fue de Argentina para no regresar jamás, cuando el cuerpo de Ana, la hermana pequeña, de diecisiete años, fue encontrado quemado y descuartizado en un lote baldío del barrio Adroguero en Buenos Aires.

Alfredo, el padre llamaba a Ana “el pimpollo”. La casi niña que creyó en el primer amor, que mantuvo en secreto porque él no se podía presentar, que cuando quedó embarazada tuvo que aceptar su dinero para realizarse un aborto clandestino, sin él, porque él no podía arriesgarse a que lo vieran con ella.

Marcela es la amiga fiel que la acompañó al aborto y a la parroquia donde Ana moría en un banco de la iglesia y que tuvo la mala suerte de ser golpeada por una estatua cuando corrió a buscar ayuda.  Cuando Marcela despertó, se le diagnosticó amnesia anterógrada. Marcela ya nunca podría recordar el presente.

Treinta años después Carmen y su esposo Julián, llegan a la librería de Lía en Santiago de Compostela. Iban buscando a su hijo Mateo, quien había dejado Buenos Aires meses atrás.  Porque Mateo traía en su mochila tres cartas que había escrito Alfredo, su abuelo, el padre de las hermanas, una para Lía, otra para él y otra para los dos. “Sí están leyendo esta carta, es que se encontraron…”

Hasta los últimos días de su vida Alfredo pudo confirmar sus sospechas gracias a la ayuda de Elmar Adrogué, el detective que llevó el caso años atrás, y de la fiel Marcela.

“Yo no sabía como olía la sangre, esa noche lo supe, huele a metal…”

Catedrales es una  brutal crítica para todos aquéllos que están convencidos de que con ir a misa, confesarse, comulgar y dar limosnas, limpian sus conciencias, una y otra vez, como si padecieran de amnesia anterógrada.

Amnesia anterógrada. Wikipedia: “La amnesia anterógrada es un tipo de amnesia, o pérdida de memoria, donde los nuevos acontecimientos no se guardan en la memoria a largo plazo, es decir, la persona afectada no es capaz de recordar algo cuando la información desaparece de la memoria de corto plazo, pues esta información no se consolida en su memoria de largo plazo”

En una entrevista, Claudia Piñeiro explicó que el título de esta novela es un homenaje a Raymond Carver (Estados Unidos de Norte América, 1938-1988), por su cuento “Catedral”, que cuenta que un ciego pregunta a un hombre ¿qué es una catedral? El hombre, toma su mano y guiando la mano del ciego dibuja sobre un papel una catedral.

Claudia Piñeiro. Catedrales. (2020) (Narrado por: Mariana De Iraola Mara Campanelli Alejandro Graue Javier Gómez Noelia Socolovsky Gustavo Dárdes Horacio Gervais). Audiolibro. Publicado originalmente en 2020. 306 págs.

 

   

Nuria o Betibú, Jaime Brena y “el pibe”

Claudia Piñeiro (Argentina, 1960) estructura su novela Betibú (2010),  narrando lo que los diferentes actores de su novela están haciendo en un mismo momento, forma muy ad hoc para una novela policíaca. Nuria Iscar, famosa escritora de novelas de detectives caída en desgracia,  está escribiendo un texto por encargo;  Pedro Charrazeta aparece degollado en su casa en el exclusivo “country La Maravillosa”;  Jaime Brena, el decano reportero de la sección policíaca, recién depuesto y sustituido por “el pibe de policiales”, trata de escribir la ridícula columna que le ha encargado Lorenzo Rinaldi, editor jefe de el Diario El Tribuno.

Cuando se conoce la noticia del asesinato de Pedro Charrazeta, Rinaldi llama a Nuria, a quien él llama “Betibú”, para que escriba una serie de columnas sobre el  crimen, desde una casa que le han prestado en “La Maravillosa” a donde ella se deberá de trasladar; al mismo tiempo le pide al “pibe de policiales” que esté en contacto con ella y reciba sus columnas.  El Comisario Venturini, le pasa cierta información a Brena, quien se la pasa al “el pibe” y así se configura un trío de investigadores: Nuria o Betibú, Jaime Brena y “el pibe”. Para Nuria “Betibú”, las muertes de los cinco miembros del Grupo La Chacrita “fueron como debían de ser, como se esperaría que hubieran muerto”; para Brena el asesino es el que queda vivo  y  al “pibe de policiales” le queda  la certeza de que ante la sobreabundancia de información en internet se debe plantear un nuevo rumbo del periodismo.

Si bien son recursos fáciles criticar al rico desde la ironía del clasemediero culto y crear confabulaciones entre empresarios, políticos y periodistas, las descripciones de los escenarios y las circunstancias son muy divertidas, los indicios parecen evidentes, pero sobre todo son los sabrosos chismorreos de las amigas íntimas de Nuria“Betibú”, Paula Sibona y Carmen Terrada, los que redondean lo que los lectores debemos de conocer.

Claudia Piñeiro.  Argentina, 1960,

Claudia Piñeiro. Betibú. Buenos Aires: Alfaguara. 2010. 345 págs.