Ali Newman

Caryl Férey (Francia, 1967) es un prolífico escritor y gran viajero: sus novelas Utu (2004) y Haka (2008) se desarrollan en Nueva Zelanda; Zulu (2008) en Sudáfrica; Mapuche (2012) en Los Andes; Condor (2016) en Chile; Paz (2019) en Colombia.

La República de Sudáfrica tiene tres capitales, Ciudad del Cabo sede del Parlamento y del poder legislativo; Pretoria, sede del poder ejecutivo; Bloemfontein, sede del poder judicial.

Tiene once idiomas oficiales y reconoce otros ochos idiomas.  Las principales lenguas oficiales son el inglés y el afrikáans; las otras lenguas oficiales pertenecen a la familia “bantú”, entre ellas el zulú y el xhosa. El inglés es el sexto idioma más hablado del país como lengua materna, pero es el usado por el gobierno y por los medios de comunicación.

La lengua afrikáans es hablada por 34.9% de la población de la Ciudad del Cabo. Evoluciona de la lengua que hablaban los neerlandeses en la Colonia del Cabo, con vocablos del inglés, malayo, portugués y de lenguas zulúes. En el país es hablada por un 60% de blancos y por el 90% de los “coloureds” (mestizos).

“Apartheid” significa “separación” en afrikáans. Fue un sistema de segregación racial practicado por los colonos blancos de origen neerlandés, los “afrikáners”, hasta 1992.

Zulu logra en sus 400 páginas presentar la complejidad de la sociedad sudafricana de la Ciudad del Cabo y la muy complicada convivencia de los blancos descendientes de los ingleses, de los afrikáners y “coloureds”, y de los “kaffir”. Con el término racial “kaffir“, se refiere a todos los nativos de diferentes etnias de raza negra del país, mayoritariamente de origen zulú y xhosa, pero también incluye a la creciente población inmigrante, principalmente de la vecina Namibia. Los “kaffir” viven confinados en los “township”, especie de municipios creados en tiempos del apartheid, controlados por las pandillas o “gangs” o “tsotsis”, tal vez las palabras más repetidas a través del texto.

En la víspera del campeonato mundial de futbol de 2010 en Sudáfrica, en la Ciudad del Cabo, son asesinadas dos jóvenes blancas, Kate Montgomery y Nicole Wiese.  Eran hijas de dos símbolos de la África blanca, un campeón de rugby y miembro del primer equipo multicultural, y un cantante famoso por la canción “Rainbow nation”.

El responsable de investigar estos asesinatos es Ali Newman, el jefe de homicidios de la policía de Ciudad del Cabo. Newman es de origen zulú.  Vive atormentado por el recuerdo del brutal asesinato de su padre y de au hermano por miembros de un partido radical denominado Inkatha.  Su compañero Brian Epken es afrikáner.

Zulu no es una novela que se pueda leer de corrido. Pareciera que los asesinatos de las dos  jóvenes son lo menos difícil de superar. Al momento de la publicación de este libro, 2010, tres cuartos de la población negra estaba fuera del mercado laboral; el veinte por ciento padecía sida; una mujer de tres, tiene sida; dos millones de niños pierden a sus madres en sus primeros años pues son arrojados desde muy chicos a la calle, a las violaciones, a las drogas, al alcohol, al pandillismo; la esperanza de vida es de 40 años. Pero la principal causa de mortalidad es la violencia a manos de los gangs, como el de Khayelisha con su líder Mzala, “The Cat”; o los de nigerianos como Sam, los desalmados protagonistas de esta novela.

Cuando uno cree que ya no puede haber más, Newman y sus ayudantes descubren las actividades disfrazadas de las empresas farmacéuticas internacionales que, coludidas con los capos de la droga y las autoridades, proporcionan cierto tipo de droga, “iboga“, a adolescentes de raza negra. Con ellos prueban los efectos de medicamentos contra la depresión. Y para encubrir las muertes de los niños convertidos en conejillos de indios de las transnacionales, los contagian con el virus de HIV.

El contexto de esta novela muy negra, es más negra porque no es ficción: la casi imposible convivencia de etnias, hablas y culturas no sólo diferentes, sino antagónicas; los blancos contra negros, blancos enfrentados entre los descendientes ingleses y los afrikáners; los de raza negra enfrentados según sus etnias y todos contra los migrantes; un mundo en el que las prácticas mágicas de los “intelezi”  los rituales de preparación para las batallas según el arte marcial de “izindaku” son prácticas cotidianas.  Un mundo en el que la corrupción aparece en todos lados y en todos los niveles. Un mundo desolador, sin esperanza.

ETIQUETAS: POLICIACA. RACISMO.

Caryl Férey. Zulu. Canada: Europa Editions. 2010. 400 págs. Traducción del francés por Howard Curtis.

Caryl Ferey. Caén, Francia. 1967

Caryl Férey. Zulu. Canada: Europa Editions. 2010. 400 págs. Traducción del francés por   Howard Curtis