Comisario Croce

“Empecé a leer policiales casi como un desvío natural de mi interés por la literatura norteamericana. Uno lee a Fitzgerald, luego a Faulkner y rápidamente se encuentra con Hammett y con David Goodis…” Ricardo Piglia

En los doce relatos de las investigaciones criminales de Los casos del comisario Croce (2016) del escritor Ricardo Piglia (Argentina 1941-2017), se resuelven crímenes, se habla de la novela policial, del método del detective, se reflexiona sobre el crimen, el asesino y la víctima, y sobre el asesino perfecto.

Interesante y pertinente para el estudio del género negro, Piglia introduce como preámbulo, prólogo, introducción, prefacio o “liminar”, un texto de Teorías sobre la plusvalía (1862) en el cual Karl Marx escribe acerca del “delincuente”:

“LIMINAR”. “El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etcétera. El delincuente produce delitos… El delincuente produce, asimismo, toda la policía y la administración de justicia penal: comisarios, jueces, abogados, jurados, etcétera., y, a su vez, todas estas diferentes ramas de industria… No solo produce manuales de derecho penal, códigos penales y, por tanto, legisladores que se ocupan de los delitos y las penas; produce también arte, literatura, novelas e incluso tragedias…”

En la lectura de Pliglia, los argentinos reconocerán hechos y personajes reales detrás de sus ficciones.  Los lectores más cultos reconocerán otras referencias literarias, además de las espléndidas sobre Borges, Poe, Conan Doyle, Agatha Christie, Chesterton y De Quincey,  como cuando Croce y Borges recitan versos del Martín Fierro.  Los demás, nos sentamos a disfrutar las narraciones contadas como si nos estuvieran contando un cuento y a reflexionar, casi “filosóficamente”* con él; porque Croce quiso estudiar filosofía.

Dice el comisario Croce que hay que comparar lo que no se entiende, que la verdad no está aislada, ni quieta, la verdad es variable y comparativa. Que leyendo a Kant  “a razón de quince líneas por día, durante semanas, la “Introducción general” a la “Crítica del juicio”, comprendió claramente, en medio de la noche, que el mejor lugar para él era la escuela de policía. El crimen escondía la verdad de la sociedad; era el en-sí del mundo..”

La víctima es lo primero que hay que investigar”.  Su método de investigación es buscarle la quinta pata al gato, no preocuparse por las causas, lo que interesan son las consecuencias, lo que sucede después. Porque el crimen es un mensaje y como tal no debe ser analizado en sus motivaciones, sino en su forma, esto es las pistas, los rastros, la relación que entre la multitud de detalles inadvertidos. Cuando su pensamiento se distrae con descripciones, “quiere decir que estoy nervioso”.

Croce aparece como un “pesquisa”, un investigador que ya no usaba uniforme; como comisario joven o ya experimentado; esperando su jubilación; y como un viejo, cansado y retirado.  El contexto son las décadas de los cincuenta y sesenta, el final del gobierno de Juan Perón, su derrocamiento y exilio.  Los relatos se sitúan en estancias de las provincias argentinas, sobre todo de La Plata y algunas frente al océano.

Croce va resolviendo los casos de un joven marinero yugoslavo injustamente acusado y sentenciado por un crimen que no cometió. Los chantajes a un alto dignatario por cierta película pornográfica filmada en Argentina para exportar.  Se enfrenta a el“Astrólogo”, un criminal revolucionario de muy altos vuelos. Acude a ayudar al pescador involucrado en la desaparición en el mar de un jugador que la noche anterior había ganado mucha plata en el casino. Leyendo poemas y descifrando las rimas masculinas de las femeninas, resuelve un caso con implicaciones históricas porque en la batalla de Caseros, sucedida cien años atrás, se “definió el futuro de la Argentina moderna”. Otro caso trata sobre la desaparición de “un topo, un agente encubierto, un espía infiltrado en los círculos de las finanzas y de la industria”, que había sido entrenado en Moscú durante la Guerra Fría.  Resuelve el caso de la violación de una mujer, en el cual el violador y la víctima mintieron, pero por razones distintas.  El de un predicador-curandero que había robado una imagen de la Virgen de Luján, la patrona de Argentina. A partir de un relato que empieza con jugadores de póquer en un pueblo perdido de la pampa, Croce recuerda otros crímenes, otros enigmas. En “La resolución” se analiza un caso para explicar el método de Croce, su extraordinaria capacidad de observación, su deducción arriesgada, su talento para las inferencias hipotéticas, sus corazonadas o “pálpitos”, su habilidad para pensar con la cabeza del asesino y así seguir sus pasos mentales. En el último relato  “El método” se habla del método, de su técnica de investigación: imaginación y perspectiva, husmear, observar, darle sentido a la más mínima huella.

Un comentario especial merece el relato “9. La conferencia”. Croce y Borges reflexionan sobre el crimen, la novela policiaca y del asesinato perfecto.  Un viejo escritor había llegado al pueblo a dar una conferencia y no había nadie, o casi nadie, por lo que un todavía muy joven Croce, es llevado a escucharlo.  El conferencista se apoyaba en un bastón, era ciego y dirigía una serie de novela policial.  A través de su conferencia va tocando a Edipo Rey, Poe, Conan Doyle Agatha Christie, Chesterton, De Quincey.

“…nos hemos reunido esta noche para celebrar , más que para comprender , un arte menor . Quizás habría que decir una artesanía , pero sin amilanarnos y con coraje la nombraré el arte de componer relatos policiales o , mejor – titubeó y tartamudeó lento – , el arte de componer felices y/o asombrosos relatos…”

Después de la conferencia ante seis oyentes y mientras esperan el tren que llevará a Borges a su nuevo destino, Rosa, la bibliotecaria del pueblo, Borges y Croce comen y resuelven un enigma,

“–Usted también es Croce, una reencarnación pampeana, el filósofo como policía. –Dos profesiones muy desvalorizadas –dijo Croce. –Y muy ligadas –dijo el viejo escritor–. Dos modos de buscar la verdad..”

“–La felicidad –dijo el viejo– siempre es casual y siempre nos sorprende. Aspiramos a ella, y esa inminencia y esa espera nos permiten vivir…

 

En su nota del autor, al final del libro y fechada en marzo de 2006, Piglia menciona que escribió este libro “usando el Tobbii, un hardware que permite escribir con la mirada”. (Piglia sufrió Esclerosis lateral amiotrófica)

Queda pendiente agregar las reseñas de las novelas Plata quemada, 1997 y Blanco nocturno, 2010, en las cuales aparece el comisario Croce. Al respecto sobre los comisarios y también en su nota final Piglia escribe:

“Estos comisarios del género son siempre un poco ingenuos y fantasmales, porque, como decía con razón Borges, en la vida los delitos se resuelven –o se ocultan– usando la tortura y la delación, mientras que la literatura policial aspira –sin éxito– a un mundo donde la justicia se acerque a la verdad”.

*https://www.lanacion.com.ar/2174023-resena-los-casos-del-comisario-croce-ricardo

Ricardo Piglia. Argentina 1941-2017.

Ricardo Piglia. Los casos del comisario Croce. Barcelona: Editorial Anagrama. 2018. 184 páginas. Edición de Kindle.