Neil Bannerman

 

La historia de The Man With No Face (1981) del escritor escocés Peter May (1951) se desarrolla en Bruselas, durante diez días en el invierno de 1979. La historia sorprende “por la actualidad de la temática y la ambientación en el contexto del mundo”, como bien escribe el autor en la introducción a la edición de 2019.

En la sede de la Comunidad Económica Europea (CEE) de Bruselas se estaba celebrando una reunión del consejo de Ministros europeos.  Todavía se veían edificios con vestigios de la ocupación nazi y los extranjeros tenían que tener presente el conflicto entre dos lenguas y dos culturas. El ambiente era frío, con nieve y lluvia y permeaba las reuniones de los políticos y los corresponsales europeos. De parte del Reino Unido asistía Robert Gryffe, el Ministro de Relaciones Exteriores.

Inglaterra estaba viviendo intensos debates políticos por las elecciones, entre ellos, su membresía a la Unión Europea.  Alguien en las afueras de Londres había contratado a Kale, un asesino a sueldo, para liquidar al ministro y a otra persona con la que se reuniría en Bruselas,  “…I want both men dead . . . without suspicion of murder..”

En Escocia Wilson Tait, el nuevo editor del peiodico Edinburg Post y a pesar de que no le gustaba Neil Bannerman,  lo envió a Bruselas para cubrir la reunión de la EEC.

“…It was ironic that later he would look back on this day as the day it all began. The day after which nothing would ever be quite the same again. But at the moment, so far as Bannerman knew, it was just a day like any other…”

Tim Slater era el corresponsal del Edinburg Post en Bruselas. Bannerman sabía que Slater era viudo, pero se sorprendió cuando al llegar al departamento de Slater encuentra que éste tenía una hija, una niña de once años, “…an autistic daughter – a girl who could not speak, who could barely write, whose terrible deficiency was her inability to communicate..”

Tim Slater era la otra persona a quien Kale debía asesinar.  El día de la reunión con Robert Gryffe, Slater no había tenido con quien dejar a su hija por lo que acudió con ella pero la dejó afuera del departamento del ministro inglés. Kaler había pasado la noche escondido en el departamento, tenía planeado todo al detalle, cuando oyó voces salió y disparó, cambió las armas para que pareciera que uno había matado al otro y luego se había sucidado.  El asesino limpió, salió del departamento, del edificio, sin saber que una niña lo había visto y sin imaginar que esa niña dibujaría a un hombre sin rostro.  El dato se filtró a la prensa: “L’HOMME SANS VISAGE – EST-IL L’ASSASSIN?”.  La niña que no se podía comunicar con palabras, tenía una habilidad excepcional para captar todos los detalles y dibujarlos. (Es interesante que hace casi cuarenta años Peter May, ponga en voz de su narrador las actitudes, pensamientos, angustias, temores y reflexiones de una niña autista).

Bannerman se encuentra con su colega asesinado y con una niña sola en un país extranjero. Con reticencia, no tiene otra opción que investigar qué estaba pasando y cooperar con el Inspector Georges du Maurier, de la división de homicidios de la policía judicial belga.

‘You see, Monsieur, this great country of ours is really an uneasy alliance of two very different cultures. Two countries, you might say. The Flemings in the north and the Walloons in the south. The language of the north is Flemish and in the south it is French. But our differences go much deeper than language. They are cultural, historical. Brussels may have been crowned the new political capital of Europe. A great cosmopolitan city.’ He snorted his derision. ‘But it is pure veneer, Monsieur Bannerman.

Es una lástima que Peter May, a quien le gusta escribir series, no escribiera una con Neil Bannerman, porque en su historia hay mucho de eso que llamamos humanidad y amor.

Peter May. Escocia. 1951

Peter May. The Man With No Face. London: Quercus, 2019. 416 pages. Kindle Edition,