“…Africa is strangely good for thinking.

It’s like standing naked in glaring sunlight against a white wall.

Somehow nothing is hidden in this bright light. . ..”

The Tremor of Forgery, El temblor de la falsificación (1969), es la gran novela de la escritora estadunidense Patricia Highsmith (1921-1995), famosa por su personaje, el “talentoso Mr. Ripley”.

Howard Ingham es un escritor, tiene 34 años, vive en Nueva York y ha publicado tres libros.  John Castlewood le había encargado escribir, con él, el guion de “Trío”, una película de amor de una pareja tunecina, en Túnez, para lo cual le sugiere que se adelante para ir absorbiendo el ambiente tunecino. Howard Ingham llega a Túnez a principios de junio de 1967, once años después de su independencia de Francia.  Se hospeda unos días en el Tunisia Palace, recorre la capital, cena en el Café de Pariz y camina por el Boulevard Bourguiba (nombrado así por el primer presidente de Túnez).  Alquila un coche y se traslada a su destino, Hammamet, una pequeña ciudad turística sobre la costa mediterránea. Renta un búngalo en el hotel La Reine de Hammamet y empieza su “inmersión” en el ambiente tunecino.  Va a nadar en el mar, pasea, duerme siestas, toma cocteles, sale a cenar, pregunta constantemente al personal del hotel si tiene correspondencia, espera cartas de Ina, su novia, y de John Catlewood, avisándole la fecha de su llegada. En la espera, empieza a escribir un libro sobre un hombre con una doble vida a quien nombra Dennison. Conoce en la playa a otro norteameriano Francis J. Adams  con quien inicia una relación de amistad, se invitan cocteles, cenan juntos en el restaurant Chez Melik la diversidad de platillos preparados con couscous y platican, platican mucho.  Pero no llegan las cartas ni de John Castlewood, ni de Ina. “Ina Pallant.—She lives with her family in a big house in Brooklyn Heights. She has a crippled brother she’s very fond of—Joey. He has multiple sclerosis.  Luego conoce a Anders Jensen un joven danés, pintor, con un perro que lo acompaña a todos lados, que vive en el barrio árabe y con quien empieza una relación sin la suspicacia que siente con Adams.

Aparentemente es una narración de turistas occidentales que ven el mundo árabe desde su perspectiva de los años sesenta (la Guerra de los seis días entre Israel y la colisión árabe, la guerra de Vietnam, la Guerra Fría), con descripciones espléndidas de este pequeño país entre el Sahara y el Mediterráneo, con tantos sitios históricos como fueron los diferentes pueblos que lo conquistaron desde la célebre Cartago fenicia.

También, parece que el ritmo de la narración es lento, pero es para no dejar nada fuera de escena y poder retratar hasta la médula a los personajes, tres americanos y un danés; tres hombres y una mujer.

Y que a veces la narración es un tanto jocosa; recurso de la gran Patricia Highsmith para reproducir diálogos que cuestionan, perturbadores, reflexivos, tan íntimos que hacen temblar, a sus personajes. Y a sus lectores.

Pero sobre todo, parece que no pasa nada, porque pasa muchísimo, espléndida forma de provocar suspenso. Y angustia.

No hay necesidad de hablar árabe, se habla en francés con los mozos del hotel y con los meseros de los restaurantes; no hay por qué molestarse en avisar a alguien que hay un árabe muerto tirado en la calle; y cuando se produce el incidente, no produce remordimientos, no atormenta, parece que no hay conciencia.

Hay una máquina de escribir, un perro y Abdullah, el viejo ladrón. Y Túnez. Y el oficio del escritor, y el amor. Y Túnez otra vez.

 “…Last night, oddly enough after his disturbing conversation with Adams, Ingham had thought of a title for his book, The Tremor of Forgery. It was much better than the two other ideas he had had. He had read somewhere, before he left America, that forgers’ hands usually trembled very slightly at the beginning and end of their false signatures, sometimes so slightly the tremor could be seen only under a microscope. The tremor also expressed the ultimate crumbling of Dennison, the dual-personality, as his downfall grew imminent. It would be a profound yet unrealized crumbling, like a mountain collapsing from within, undetectable from the outside for a long while—in fact until the complete crash—because Dennison had no pangs of conscience which he recognized as such, and hardly any apprehension of danger”.

 Patricia Highsmith. Estados Unidos. 1921-1995.

 Patricia Highsmith. The Tremor of Forgery. NY: Grove Atlantic. 2011. 292 pags. Kindle Edtion