The Tremor of Forgery (1969) es una gran novela que trasciende cualquier clasificación. Es la novela 13 de 22 de la escritora estadounidense Patricia Highsmith (1921-1995), reconocida por sus tramas psicológicas y famosa por su personaje, el “talentoso Mr. Ripley”.

 Patricia Highsmith empieza diciendo que África es excepcionalmente buena para pensar. Que es como estar desnudo frente a los rayos deslumbrantes del sol contra una pared blanca. Que nada queda oculto en esa brillantez.

 “…Africa is strangely good for thinking. It’s like standing naked in glaring sunlight against a white wall. Somehow nothing is hidden in this bright light. . ..”

 El protagonista es un escritor que se sumerge en el ambiente árabe, en el couscous, en el mar, en el desierto.  Iba a escribir una historia de amor y comienza una novela de falsificación, fraude, robo y caridad.  El proceso de escribir se convierte en un proceso de inmersión psicológica.  Un ambiente extraño y los diálogos con sus nuevos amigos enmarcan esos procesos.  ¿Por qué no reportó al hombre muerto en un camino? ¿Mató con su máquina de escribir al hombre que entró a robar en su bungalow? O es el ¿“El temblor al falsificar?

 La trama se desarrolla en Hammamet, una pequeña ciudad turística tunecina, sobre la costa mediterránea, a principios de junio de 1967.  Once años después de que el territorio que ahora conocemos como Túnez, Tunicia o República Tunecina, se independizara de Francia.  En la novela se comenta lo que está sucediendo en ese momento, “la Guerra de los seis días” entre Israel y la colisión árabe, la guerra de Vietnam y la Guerra Fría.

Las descripciones del ambiente tunecino son espléndidas. De la capital, Túnez, de Hammamet y de sus alrededores.  El protagonista visita sitios históricos, vestigios que son evidencia de los diferentes pueblos la conquistaron, desde que los fenicios fundaron la ciudad de Cartago que sería la joya del imperio púnico.  Siguieron las conquistas de diferentes dinastías árabes, luego turcas, y finalmente los franceses que establecieron un protectorado de 1881 hasta 1956, año de su independencia.

Howard Ingham es un escritor, tiene 34 años, vive en Nueva York y ha publicado tres libros.  John Castlewood le había encargado escribir, con él, el guion de “Trío”, una película de amor de una pareja tunecina, en Túnez.  Castlewood le sugiere que se adelante, para ir absorbiendo el ambiente tunecino.

Antes de llegar a su destino, se hospeda unos días en el Tunisia Palace, recorre la capital, cena en el Café de Pariz y camina por el Boulevard Bourguiba (nombrado así por el primer presidente de Túnez). Llega a Hammamet, una pequeña ciudad turística sobre la costa mediterránea. Renta un bungalow en el hotel La Reine de Hammamet. Y empieza su “inmersión” en el ambiente tunecino.  Nada en el mar, pasea, duerme siestas, toma cocteles, sale a cenar. Pregunta constantemente al personal del hotel si tiene correspondencia, espera cartas de Ina, su novia, y de John Castlewood, avisándole la fecha de su llegada. Conoce en la playa al también estadounidense Francis J. Adams. Platican, se invitan cocteles, cenan juntos en el restaurant Chez Melik, disfrutan la diversidad de platillos preparados con cuscús. Y platican, platican mucho. Adams dice trabajar para un grupo anticomunista, tiene un radio para transmitir charlas “OWL, Our Way of Life”, pro-estadounidenses y pro-occidentales.

Ingham comienza a escribir un libro sobre un hombre con una doble vida a quien nombra Dennison. Después de una perturbadora plática con Adams, piensa titular su libro “The Tremor of Forgery”. He had read somewhere , before he left America , that forgers ’ hands usually trembled very slightly at the beginning and end of their false signatures , sometimes so slightly the tremor could be seen only under a microscope…” . Dennison es un hombre con una doble vida, defrauda al banco en el que trabaja, falsificando y otorgando créditos, se queda con una parte, y con la otra hace caridad.

No llegan cartas ni de John Castlewood, ni de Ina.

Ingham conoce a Anders Jensen, un joven danés, pintor, con un perro que lo acompaña a todos lados, que vive en el barrio árabe y con quien empieza una relación que no le causa la suspicacia que siente con Adams.

Hasta aquí parece una narración de turistas occidentales en un pequeño país entre el Sahara y el Mediterráneo, que ven el mundo árabe desde su perspectiva de los años sesenta.  Parece que el ritmo de la narración es lento.  Pero es para no dejar nada fuera del ambiente y de sus personajes, tres americanos y un danés; tres hombres y una mujer. Finalmente llega Ina pero no Castlewood.

A veces la narración parece un tanto festiva. Pero es el recurso de la gran Patricia Highsmith para reproducir diálogos que cuestionan, perturbadores, reflexivos, tan íntimos que hacen temblar, a sus personajes. Y a sus lectores. Parece que no pasa nada, porque pasa muchísimo, espléndida forma de provocar suspenso. Y angustia.

No hay necesidad de hablar árabe, se habla en francés con los mozos del hotel y con los meseros de los restaurantes. No hay por qué molestarse en avisar a alguien que hay un árabe muerto tirado en la calle. Cuando se produce el incidente, no produce remordimientos, no atormenta, porque parece que no hay conciencia. “They must hate us , these darker people . It’s their continent, and what are we doing here ?

Hay una máquina de escribir, un perro y Abdullah, el viejo ladrón. Y Túnez. Y el oficio del escritor, y el amor. Y Túnez otra vez.

“…The tremor also expressed the ultimate crumbling of Dennison, the dual-personality, as his downfall grew imminent. It would be a profound yet unrealized crumbling, like a mountain collapsing from within, undetectable from the outside for a long while—in fact until the complete crash—because Dennison had no pangs of conscience which he recognized as such, and hardly any apprehension of danger”.

 Patricia Highsmith. Forth Worth, Texas, Estados Unidos. 1921-1995.

 Patricia Highsmith. The Tremor of Forgery. NY: Grove Atlantic. 2011. 292 pags. Kindle Edtion