Janina

Prowadź swój pług przez kości umarłych” . “Drive your cart and your plow over the bones of the dead”. “Conduce tu carreta y tu arado sobre los huesos de los muertos”.

 William Blake*.

Sobre los huesos de los muertos (2009) de la escritora polaca Olga Tokarczuk (1962), premio nobel de Literatura 2018, es un thriller que trasciende el género negro, que renueva el suspenso al sumar una profunda sabiduría y un humor muy sutil. La novela es un homenaje a William Blake, un poema en prosa dedicado a la naturaleza y a los animales; y a esa parte esotérica que tenemos los que nos gusta leer las estrellas.  Sobre los huesos de los muertos es una gran novela que no sólo trasciende el género negro, sino todos los géneros.

He llegado a una edad y a un estado en que cada noche antes de acostarme debería lavarme los pies y arreglarme a conciencia por si tuviera que venir a buscarme la ambulancia”.

Janina Duszejko nos platica que es una mujer de cierta edad y enferma, que vive sola en una cabaña, en un poblado formado de siete casas, en las afueras de la ciudad de Klodzko, en el sureste de Polonia y cerca de la frontera con la República Checa. Había sido ingeniera especializada en la construcción de puentes, da clases de inglés los miércoles y hace horóscopos. Ama a sus chicas, a los animales, a las aves, a la naturaleza, a la astrología y “a nuestro querido Blake” a quien traduce los viernes con su exalumno Dioni. Janina llama a las personas según lo que se le viene a la cabeza cuando los ve por primera vez, en vez de nombres y apellidos para ella sin significado. “Desgraciadamente, no he logrado escoger un nombre apropiado para mí. El que está escrito en los papeles me parece escandalosamente inadecuado y lesivo: Janina”.

“Decidí que aquel día subiría a la colina a pesar del dolor y observaría todo desde arriba. Seguro que el mundo estaría en su lugar”.

Janina dice que mirar el paisaje, las figuras geométricas que formaban los campos, la meseta, las colinas, los Montes Plateados, el desfiladero, los caminos rurales, las granjas, la tranquilizaba y que era entonces cuando “entendía que la tristeza era una palabra importante en la definición del mundo”. En sus caminatas por el bosque, por los linderos formados por los árboles, se iba encontrando con los corzos, los zorzales, las urracas, los zorros, con uno que por su elegancia llamaba el “cónsul”, con los  jabalíes, y con los casi invisibles Cucujus haematodes que estudiaba con tanta pasión el entomólogo Boros para quien “Desde el punto de vista de la naturaleza no hay criaturas útiles e inútiles”.

Al principio del libro, una noche de invierno la despierta su vecino “Pandedios”, “vístete por favor: Pie Grande está muerto”. A Pie Grande se le había atorado un hueso de corzo en la garganta, un corzo que había cazado y destajado, porque era un cazador furtivo, de la especie de los saqueadores, de esos que siempre lograban salir impune. Quizá cuidaba de él algún ángel; ya se sabe que de vez en cuando se ponen del lado equivocado”.

Hay más muertos. La del Comandante, con la mitad del cuerpo metido en un pozo y muchas huellas de pezuñas de corzo a su alrededor; la de Mondongón, el propietario de la granja de zorros; la del Presidente, cuyo cuerpo estaba invadido de insectos, de esos que estudiaba Boros.  Además, la iglesia se incendia y muere el padre Susurro, que como los anteriores, también era cazador.

Janina escribe largas cartas a la policía advirtiendoles que había dos elementos claves en los asesinatos: la presencia de animales y “la información sumamente característica que podemos obtener de los cosmogramas (comúnmente denominados horóscopos) de las víctimas”.

“¿Cuántos cadáveres más tendré que encontrar?” se pregunta al encontrar huesos de animales, siente ira contra los cazadores, una ira divina que le aclaraba la mente, ya lo había escrito Blake, “Los tigres de la ira son más sabios que los caballos de la instrucción”.

—¿Por qué algunas personas son malas y despreciables? —preguntó retóricamente Boros. —Por culpa de Saturno —dije—. La astrología clásica tradicional de Ptolomeo dice que la culpa es de Saturno”.

Escribo unas palabras de elogio para las sopas de Janina, para las grandes ollas de sopa, para las suculentas y para las interesantes: de remolacha, la sopa picante con leche de coco y tortitas de papa, la de pepinillos y verduras, y la de mostaza, de la cual nos regala la receta.

Y muchas palabras de elogio para la fotografía que había encontrado en la casa de Pie Largo, “la mejor prueba del crimen posible”, con la que se introduce este también extraordinario thriller.

*William Blake, poeta, pintor y grabador inglés (1757-1827). Cita del libro The Marriage of Heaven and Hell: Proverbs of Hell, The Complete Works of William Blake: 29 Books and Collections With Active Table of Contents. Edición de Kindle.

Olga Tokarczuk, Polonia, 1962.

Olga Tokarczuk.  Sobre los huesos de los muertos. México. Océano. 2015. 304 páginas. Edición de Kindle.

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OJO: SPOILER!!!! 

Desde el punto de vista de la novela de detectives, destaco lo siguiente:  el recurso de la primera persona, la dualidad detective-criminal, la dualidad criminal-benefactor.  Las muchas y muy sutiles pistas, entre ellas: el título, la fotografía, la bolsa con la cabeza congelada, la lanzadora de martillo, las pezuñas, las feromonas, los “cosmogramas (comúnmente denominados horóscopos)”, “sus chicas” y que “Desde el punto de vista de la naturaleza no hay criaturas útiles e inútiles”.

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