Una novela criminal (2018) de Jorge Volpi (México, 1968), evidencia lo abstruso, confuso, incomprensible e ininteligible de lo sucedido desde la captura y durante los procesos judiciales contra la francesa Florence Cassez y su novio, el mexicano Israel Vallarta.  Ambos fueron “aparentemente” detenidos el 9 diciembre de 2005 en la ciudad de México y acusados de los delitos de secuestro, posesión de armas y delincuencia organizada.

Florence Cassez fue absuelta siete años después debido a las significativas irregularidades en su detención y proceso. Israel Vallarta lleva ya trece años en prisión, sin juicio y sin sentencia.

Jorge Volpi dice haber escrito una “novela documental o una novela sin ficción”, que trató de dar una forma literaria al caos de la realidad; que se basó en el expediente de la causa criminal, en investigaciones periodísticas, en testimonios, declaraciones y entrevistas; advierte que para llenar los incontables vacíos a veces tuvo que optar por la versión más verosímil y conjeturar o imaginar situaciones.

Después de casi quinientas páginas quedan más dudas que certezas sobre la fiabilidad del proceso y  la culpabilidad.  Pero no queda ninguna duda sobre lo que Volpi muestra y pone en evidencia: la incuestionable cantidad de irregularidades, empezando por la puesta en escena y transmisión de la captura, la gran cobertura periodística, las diferentes versiones que propiciaron posiciones encontradas; la práctica de la tortura para obtener declaraciones contradictorias e inconsistentes;  el cúmulo de pruebas cuestionables y poco fiables; las irregularidades del proceso; las galimatías en los documentos, informes, cartas, textos del sumario, notas procesales, incluyendo el informe de las sesiones de los jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; la indiscutible corrupción policial y judicial; la politización del conflicto diplomático con Francia.

Hay que preguntar, después de lo inaceptable de la puesta en escena y la actuación de las autoridades policiales y judiciales ¿dónde está ahora Genaro García Luna, el entonces Director General de la Agencia de Investigaciones, AFI?  Al respecto:  David Marcial Pérez. “El País”. “El laberinto interminable del ‘caso Cassez Vallarta’”. México, marzo 24, 2018. https://elpais.com/internacional/2018/03/22/actualidad/1521739021_242827.html

Hay que insistir que en el caso Cassez Vallarta se violentó y corrompió un proceso judicial.

Y finalmente decir que México celebró un tratado internacional que lo obligó a iniciar una interpretación en los casos judiciales de carácter personal, privilegiando el pincipio “prohomine”.

El principio pro homine, al cual nosotros llamaremos principio pro persona por tener un sentido más amplio y con perspectiva de género, tiene como fin acudir a la norma más protectora y/o a preferir la interpretación de mayor alcance de ésta al reconocer/garantizar el ejercicio de un derecho fundamental; o bien, en sentido complementario, aplicar la norma y/o interpretación más restringida al establecer limitaciones/restricciones al ejercicio de los derechos humanos.

(http://www.diccionariojuridico.mx/definicion/principio-pro-persona-pro-homine/)

Jorge Volpi (México 1968).

Jorge Volpi. Una novela criminal.  México: Editorial Alfaguara. 2018. 493 págs.