Claude Lebel

 

Muchos hemos disfrutado del libro y de la película The Day of the  Jackal (1971) del autor inglés Frederick Forsyth (1938).  Y The Oddesa File, The Fourth Protocol, The Dogs of War...

Las novelas de Frederick Forsyth son novelas de espías y thrillers políticos que al partir de hechos reales, se convierten en lecturas informativas que con el elemento “suspenso” son de gran esparcimiento.

The Day of the Jackal, publicada en 1971, es la primera novela de Frederick Forsyth (Reino Unido 1938).  La última de diecisiete, The Fox, se publicó el año pasado.

The Day of the Jackal es un gran thrller y una espléndida novela de espionaje.  Forsyth creó dos personajes ya emblemáticos, el asesino a sueldo y el policía detective. Dos años después de su publicación, en 1973 se filmó la película.  Ni la novela ni la película han envejecido, siguen igual de apasionantes, se han convertido en uno de esos “clásicos” que uno puede releer y ver una y otra vez.

“In June 1958 General de Gaulle returned to power as Prime Minister of France. Efficiently disposing of the corrupt and tottering Fourth Republic, he founded the Fifth…”  

En The Day of the Jackal, los hechos reales fueron los intentos fallidos para asesinar al presidente francés Charles de Gaulle, los ataques terroristas, los bombazos, robos a bancos y asesinatos perpetrados por el grupo terrorista OAS (“Organization armée secrète”), una organización paramilitar de disidentes de extrema derecha muy activa durante la Guerra de Algeria, entre 1954 y 1962. “…the Secret Army Organisations, which had sworn to kill de Gaulle and bring down his government.” La OAS estaba dirigida por fanáticos opuestos a la política de Gaulle sobre la independencia de Argelia donde vivían tres millones de franceses.  “Many of the OAS men who were pieds-noirs (Algerian-born Frenchmen)…”

En la ficcion del The Day of the Jackal, Forsyth va relatando el complot para asesinar a de Gaulle, la caza del asesino y la anatomía del asesinato:

I.“Anatomía del complot”. El año es 1962. Después de varios intentos fallidos para asesinar a de Gaulle y tras la captura y ejecución del jefe de la OAS, tres altos dirigentes del OAS se refugiaron clandestinamente en la Pension Kleist, en las afueras de la ciudad de Viena. Habían llegado a la conclusión de que la única forma de acabar con de Gaulle era contratando un asesino profesional. A ese hotelito llegó el mercenario, un inglés, en sus treinta, alto, rubio, atlético, bien vestido, enigmático.

I had better introduce myself. I am Colonel Marc Rodin—” “I know,” said the Englishman, “you are chief of operations of the OAS. You are Major René Montclair, treasurer, and you are Monsieur André Casson, head of the underground in the Métropole.”

“… Oh . . . there is one last point. Your name…”

The Englishman thought for a moment. “Since we have been speaking of hunting, what about the Jackal?

En los meses de junio y julio se desató un ola de robos a bancos y otros lugares por todo el territorio francés. Las enormes sumas robadas y otros indicios levantaron las sospechas de la Brigada Criminal de la Policía Judicial, de la Seguridad Nacional, del Servicio Secreto y de la Gendarmería.  Alertado, el Ministro del Interior convocó a los jefes y a partir de entonces, diariamente se revisaban y analizaban todos los aspectos de la situación que los llevó a lanzar lo que sería la más importante operación policiaca de Francia para atrapar a quien suponían había sido contratado para matar a de Gaulle, un asesino a sueldo, “..whose story remains unknown but who is still listed in the files by his code name , the Jackal.”

Para “cazarlo”, primero había que encontrar su nombre.. “But to find the name, and do it in secret, is a job for pure detective work.” Y el mejor detective en Francia, era el comisario Claude Lebel.

II. Anatomía de la “cacería”. Las acciones del discreto, metódico y preciso Claude Lebel involucraron a los servicios secretos de varios países, entre ellos y principalmente Scotland Yard y SIS, the Secret Intelligence Service, el MI-6 del Reino Unido.  Trabajando con todos los organismos policiacos franceses bajo su coordinación, se empezó a buscar a alguien que todavía no había cometido ningún crimen, sin ninguna pista, ni testigo, sólo un nombre en clave “chacal”. Un agente inglés recordó que en 1961 había sido asesinado al dictador de la República Dominica, Rafael Trujillo, y que entre los servicios secretos había corrido el rumor de que su asesino podía haber sido un asesino a sueldo, un inglés.  Con este casi absurdo dato, un gran número de agentes ingleses buscaron en todos los registros gubernamentales, a algún ciudadano inglés que hubiera viajado a ese país en esa época y  encontraron uno, Charles Calthrop, “Well, Jackal in French is Chacal : C – H – A – C – A – L . See ? It could just be a coincidence.”

El Chacal era igual de discreto, metódico y preciso que su perseguidor. Además de astuto, asumía personalidades distintas, cambiaba de fisonomía y pasaportes, siempre en movimiento.  Label se preguntaba ¿cómo es que cada vez que estamos a punto de atraparlo, se les escapaba?

III. Anatomía del asesinato.  Claude Lebel infiere que el Chacal va a asesinar a Charles de Gaulle el domingo 25 de agosto, el “Día de la liberación de 1944”.

“Precisely, ” said Lebel. “ He is a bit of a psychologist, Jackal. He knows there is one day of the year that General de Gaulle will never spend elsewhere than here. It is, so to speak, his great day. That is what the assassin has been waiting for. ”

But if Paris was on holiday to celebrate its own liberation from the Germans nineteen years earlier, there were 75,000 among them who sweated in blue-serge blouses and two-piece suits, trying to keep the rest in order.

La película se filmó en en 1973, el diretor fue director Fred Zinnemann, el actor inglés Edward Fox personificó a el chacal y el actor francés Michael Lonsdale a el detective Claude Lebel.

Frederick Forsyth. The Day of the Jackal. New York: Penguin Publishing Group. 2006. 421 pages. Kindle Edition.

 

THE FOX (2018)

Adrian Weston

En 2018, a sus ochenta años, Frederick Forsyth publicó su décima séptima novela: The Fox.  Y nuevamente, desde la ficción y envuelta en suspenso, hace un retrato de la realidad que nos está tocando vivir, en esta ocasión a partir de “las complejidades de esa misteriosa dimensión llamada ciberespacio”, y su influencia en las situaciones políticas globales más complicadas.

“…some hackers do not steal money; they steal secrets.”  Alguien ha entrado a la base de datos más secreta y aparentemente impenetrable, no sólo de los Estados Unidos, sino de todo el mundo, la de la National Security Agency (NSA), de la Secretaría de la Defensa, cuyo centro principal se ubica en Fort Meade, en el estado de Maryland.  Lo extraño era que el hacker, había entrado y salido, sin provocar ningún daño a los trillones de secretos vitales para la seguridad de los Estados Unidos. Y sin dejar ningún rastro.  El jefe de la oficina oval, dio una orden terminante: encuentren al hackeador.  El  especialista más experimentado contra los ciberataques, el doctor inglés Jeremy Hendricks, localizó un pequeño dato, la mitad de una dirección IP de alguien que había penetrado la base de datos de uno de los bancos más grandes del mundo; el hackeador pudo haber transferido millones, pero sólo entró y salió.

“But this time, unlike Fort Meade, they had left one tiny trace, which Hendricks had spotted. By this time the tracker team had given their quarry a nickname. He was elusive, so they called him “The Fox.” Still, a match was a match. Even foxes make mistakes.”

Los ingleses descubrieron y resguardaron al hackedor. La primera ministro de Inglaterra comisionó a su consejero de seguridad, Sir Adrian Weston, “a spymaster” retirado del Servicio Secreto de Inteligencia, el MI6, que se encargara de su protección y que junto con el doctor Jeremy Hendricks, se aprovechara la extraordinaria destreza del joven de dieciocho años, Luke Jennings.

“…“Luke?” said Sue Jennings. “But he’s harmless. He has Asperger’s syndrome. That’s a form of autism..”

El super espía Adrian Weston junto con el especialista en ciberataques Jeremy Hendricks, hacen que Luke entre a los sistemas del barco de guerra ruso Admiral Nakhimov; que obtenga los códigos de acceso a las bases de datos de la computadora maestra de FEDAT, el super secreto programa nuclear iraní para compartirlas con Israel. Luke busca y encuentra en la base de datos de teléfonos móviles de Corea del Norte, el número del General Li Song-Rhee, la mente maestra detrás del programa de misiles atómicos; Li era uno de los dos mil generales y burócratas que realmente gobernaban el país y acceder a la supercomputadora era controlar los misiles Hwasong que si bien se construían en una montaña llamada Paektu, dependía de motores rusos. En Rusia, alteró el comportamiento de la computadora maestra del Proyecto “TurkStream”, el más importante para el “Vozhd” (líder), “The biggest natural-gas pipeline the world has ever seen… When the Russian LPG is really on – stream, Europe will become gas-dependent on Russia and, effectively, her servant.”

Forsyth no deja casi nada de lado, las situaciones políticas, los antecedentes y posibles consecuencias, las vidas y personalidades de los personajes involucrados, históricos o ficticios, las técnicas de espionaje y las de captura de inteligencia “HUMNIT”, los diferentes servicios de inteligencia, y ciertas coyunturas como “el momento Ceauşescu” que podría suceder si las fuerzas que sostienen a un dictador se vuelven contra él.  Situación que esperan suceda en el caso de Kim Jong-il. Ojalá!!!

“For the dictator of North Korea, the Ceauşescu moment referred to by his late father in conversation with Condoleezza Rice, had arrived: the moment when the ranks of brainwashed serfs finally ceased cheering and began to boo.”

Frederick Forsyth. Reino Unido. 1938.

Frederick Forsyth. The Fox. Penguin Publishing Group. 2018. 302 pages. Kindle Edition.