A Day in the Life of Abed Salama: Anatomy of a Jerusalem Tragedy (2023) del autor estadounidense Nathan Thrall, ganó el Premio Pulitzer de no ficción general de 2024 y fue preseleccionado para el Premio Orwell de escritura política de 2024. Fue nombrado el mejor libro de 2023 por más de diez publicaciones de prestigio.
La tragedia de los niños palestinos de preescolar, heridos y muertos en un accidente vehicular, es el punto de partida de Nathan Thrall para exponer, denunciar diría yo, otra tragedia, la de la construcción de “The Wall”, la ignominiosa barrera del apartheid israelí en Cisjordania.
Una tarde de febrero de 2012 Abed Salama llevó a su hijo Milad de cinco años a comprar una naranjada de la marca israelí Tapuzina, unas papas Pringle y un huevito de chocolate Kinder. Eran las golosinas que Milad llevaría en su mochila al paseo de la mañana siguiente. La escuela preescolar Nour al-Houda había alquilado dos autobuses para llevar a los niños al área de juego de Kufr Aqab en Jerusalén.
Abed Salama, su esposa Haifa, Milad, su hermano mayor, y cuatro hermanas de un matrimonio anterior de Abed, vivían en Dahiyat a-Salam, un barrio de Anata con bloques de viviendas de varios pisos, de estrechos callejones, calles sin aceras, con cables y alambres colgando por todas partes. Un muro de hormigón de ocho metros de altura rodeaba el barrio de Anata y lo separaba de los asentamientos israelíes. “Abed remembered a time, not so long before, when Dahiyat a-Salaam was rural and bare, when it was still possible to spread out, not up”.
Radwan Tawan trabajaba como chofer en la pequeña compañía de autobuses de su tío Sami. Fue llamado para conducir un segundo autobús que llevaría a un grupo de preescolares a un paseo. El autobús tenía veintisiete años de antigüedad y cincuenta asientos. A pesar de la lluvia de esa mañana los niños pequeños con sus mochilas en sus espaldas subieron excitados al autobús, Radwan les puso un casete de caricaturas, por las ventanas del autobús se veía el muro de separación. El autobús iba despacio, se colocó en la fila para cruzar el punto de control de Jaba, la lluvia arreció. “At 8:45 A.M., less than a minute after crossing the checkpoint, the bus was struck by a massive force. Radwan blacked out”.
Un video mostraba la escena antes de la llegada de ambulancias y bomberos. Personas corriendo hacia el autobús volcado, con el chasis en llamas, personas gritando que había niños en el interior. Las llamas se intensificaban, los pocos extinguidores eran inútiles, había cuerpos de niños sobre la carretera.
“Where are the ambulances?” “Where are the Jews?”
“It was 9:09 A.M., twenty-four minutes after the bus had crashed. Eldad was the first Israeli on the scene”.
“Where were the soldiers and medics and jeeps and water tanks and fire extinguishers? If it had been two Palestinian children throwing stones on the road, the army would have been there in no time. When Jews are in danger, Israel sends helicopters. But a burning bus full of Palestinian children, and they show up only after every kid has been taken away? Salem concluded. “You wanted them to die!”
“…but the Palestinians, who were plainclothes security officers, were not supposed to be there. This was in Area C, the part of the West Bank fully controlled by Israel”.
La mayoría de los niños pudieron ser evacuados por automóviles de palestinos con tarjetas de identidad aceptadas, y fueron trasladados a diferentes hospitales y clínicas de Jerusalén y de Ramallah. La mayoría sobrevivió a pesar de las quemaduras en sus cuerpos.
Los palestinos deben de portar tarjetas de identificación israelíes, su paso por los puestos de control y su movilidad dependen del color de la tarjeta. La tarjeta de identificación de Abed no le permitía entrar a territorio controlado por los israelíes, ni siquiera para pasar por un puesto de control que les evitara horas de rodeo. La descripción de las múltiples acciones que Abed, parientes y amigos llevaron a cabo en la búsqueda de su pequeño Milad son estrujantes; la información era inexacta y contradictoria, no sabían nada de él, cómo estaba, y sobre todo dónde estaba. No había listas de los niños.
Muchas horas después se supo que habían fallecido siete niños. Que había tres niños que presentaban quemaduras tan graves que fue necesario identificarlos a través del ADN de los padres que no habían podido todavía localizar a sus hijos.
Abed y su familia esperaban, hasta que “… the announcement came from the mosque’s loudspeaker: Milad Salama was dead”.
Un día en la vida de Abed Salama, describe las acciones de rescate de los niños y recrea la historia y vida diaria de las familias palestinas involucradas.
Informa sobre la larga planeación y construcción de “The Wall”, la respuesta israelí a la violencia provocada a través de décadas por la anexión del territorio palestino, a partir de la primera Intifada de 1987, los Acuerdos de Oslo de 1993; el establecimiento de la Autoridad Palestina en 1994; y la segunda Intifada del año 2000.
Con mapas y gran detalle el autor muestra las transformaciones territoriales que se fueron realizando desde que Israel conquistara Cisjordania en 1967. Durante las siguientes décadas la demografía y la geografía de los territorios ocupados fueron siendo radicalmente transformados. Poco a poco Israel se fue apoderando del territorio palestino, confiscando la tierra, con órdenes de demolición y anexándose partes de la ciudad de Jerusalén.
Además de las barreras, los israelitas planearon, diseñaron y construyeron una red de autopistas, carreteras, caminos y puestos de control para conectar los asentamientos israelitas en territorio antes palestino. Los poblados palestinos fueron quedando encerrandos y con “carreteras estériles” prohibidas para los palestinos.
El autor escribe que la barrera de separación fue “the largest infrastructure project in Israel’s history. At the time of the accident, it was in its tenth year of being built, and the cost had reached nearly $3 billion…”
El libro de Nathan Thrall contiene evidencias que llevan a reflexionar. Entre ellas, la idea de que para los israelíes su derecho sobre Palestina no derivaba del “Mandato” o de la Declaración Balfour, sino que era mucho anterior, como lo declaró Ben-Gurión ante una Comisión Real Británica: “I say on behalf of the Jews that the Bible is our Mandate.”
Que los tratados de Oslo trataron de segregación, y que sus símbolos fueron las barreras, los puestos de control, las barricadas, las carreteras de circunvalación, las vallas y los muros. “In 1994, the year the PA was established, Israel put a fence around Gaza and laid the foundation for what would later become the separation barrier, building the first walls in the West Bank”.
El territorio Cisjordania fue dividido en tres áreas (A, B, C) según los diferentes niveles de autogobierno Palestino: en el Área A, en las zonas urbanas, la Autoridad Palestina tenía mayor grado de autonomía. El Área B comprendía ciudades y pueblos medianos en los cuales Israel deseaba mantener la seguridad. El Área C quedó bajo administración israelí, incluyendo tierras alrededor de asentamientos palestinos, regiones agrícolas, parques Nacionales, bases militares, asentamientos judíos, autopistas, carreteras, caminos de colonos, zonas industriales. El Área C quedó como la parte más grande de Cisjordania, de tal manera de que lo que alguna vez fue territorio palestino quedó salpicado de asentamientos israelíes. El territorio palestino quedó reducido, los asentamientos (settlements) judíos se expandieron.
El ejército israelí multiplicó el número de puestos de control en Cisjordania, se detenía a todos los vehículos palestinos que ingresaban a Israel, a sus asentamientos, o a la anexión de Jerusalén Oriental. La parte más complicada y políticamente sensible de la barrera se encontraba en Jerusalén y sus alrededores. La política de Israel quedó resumida en su esencia a cómo incluir al menor número posible de palestinos en el lado israelí sin ceder ni un centímetro de territorio.
La barrera, en el momento del accidente “…was more than twice the length of the Green Line, taking in 80 percent of the settlers. It formed a giant scar across the land. In most parts of the West Bank, it was made up of fences, trenches, barbed wire, cameras, censors, access roads for military vehicles, and watchtowers. But along more than forty miles of it—especially in urban districts such as Jerusalem, Bethlehem, Tulkarem, and Qalqilya—it was a twenty-six-foot-tall concrete wall”
¿Es el territorio la causa de la segregación?
La ignominiosa barrera ha cancelado cualquier anhelo de paz.
A Day in the Life of Abed Salama: Anatomy of a Jerusalem Tragedy no es ficción, es un libro de transgresiones.
ETIQUETAS: HISTORIA. SEGREGACIÓN. ORIENTE
Nathan Thrall (Estados Unidos)
Nathan Thrall. A Day in the Life of Abed Salama: Anatomy of a Jerusalem Tragedy. USA:Macmillan. 2023. 255p. Kindle. Ed.
