Ismail Kadare nació en Gjirokastër, lugar donde también nació el dictador comunista albanés Enver Hoxha, bajo cuyo régimen totalitario (1944-1991), Kadare tuvo que vivir y escribir durante décadas.

El escritor albano Ismail Kadare (1936-2024), fue novelista, poeta, ensayista. Es considerado uno de los escritores más importantes de finales del siglo XX y principios del XXI. Candidato frecuente al premio Nobel de literatura. Su novela más exitosa es El palacio de los sueños.

En Pasardhësi, en el original albanés, El sucesor en español (2003), Ismail Kadare utiliza la palabra Prijësi (el Guía/el Líder) para retratar la figura omnipresente del dictador Enver Hoxha sin nombrarlo directamente.

As they hold open the gashes in their bodies, so they turn the pages of law books, gospels, proclamations, the Kanun, autopsy reports, and ancient hymns”.

Para escapar del realismo socialista de un gobierno totalitario, Kadare esconde su prosa crítica y subversiva, jocosamente irónica, en una narrativa histórica, folclórica, alegórica y mitológica. Se decía, se hablaba, había rumores. Sorprende el tono del narrador omnipresente lleno de eufemismos, ironía, sarcasmo, rumores y chismes, para capturar la paranoia burocrática, la vigilancia, la presión de vivir bajo un régimen totalitario. A veces está la voz del Sucesor ya muerto, la de la hija, la de un segundo Sucesor y la del arquitecto.

El narrador omnipresente aclara que, hacia el exterior, se sabía poco de esa pequeña nación que era Albania, que era obsoleta o estaba idealizada. Que su nombre significaba “Tierra de águilas”, que sus habitantes eran de origen ilirio, que había surgido como estado a principios del siglo XX después de la ruina del Imperio Otomano. Que practicaban tres religiones: católica, ortodoxa y musulmana. Que fue república, monarquía cuando un italiano se proclamó “Rey de Italia y Albania y Emperador de Abisinia” y que finalmente estalló la dictadura comunista. Que en esta parte de su historia disputaba con los rusos y con los chinos. Que los análisis y estudios especulaban qué rumbo tomaría Albania. Que lo que permanecía eran las palabras relacionadas con el águila, el ave real, y el antiguo libro de leyes llamado Canon de Lek o de Kanun.

La trama sucede alrededor del Sucesor que había nombrado el Guía. Suponemos que en algún año al final de los 41 años en que estuvo en el poder. La noche del 13 de diciembre, el Sucesor ofreció una recepción en que celebra la inauguración de su mansión recién restaurada y el compromiso de su hija. La sociedad albanesa que asistía comentaba, opinaba, chismeaba lo que presenciaba. El Guía llegó tarde, acompañado de su esposa. Después de que la esposa del Sucesor les mostró su magnífica residencia, el Guía y su esposa se retiraron.

A la mañana siguiente la televisión albanesa dio la noticia de que el Sucesor, presa de una depresión, se había quitado la vida con un arma de fuego. La radio yugoslava comentó que existía la sospecha de que podía haber sido asesinado. Desde hacía tiempo había rumores de que se tambaleaba la sucesión. Para mediodía los albaneses hablaban sobre la falta de noticias o signos de pésame por parte del gobierno. Que parecía que había dejado una carta, que la esposa había dormido profundamente, que su hija había visto luz en la recámara de su padre a las dos de la mañana. Que no se habían detectado automóviles alrededor del Bllok, donde los oficiales residían, que se había visto la silueta de un hombre deslizándose fuera de la residencia, y así se multiplicaban los rumores. En los días posteriores para la mente popular la sombra sospechosa podría haber sido la del ministro del interior, Adrian Hasobeu. Luego se hablaría de que la residencia tenía un pasaje subterráneo secreto con una puerta secreta al jardín que solo se podía abrir desde adentro de la residencia. Hubo una autopsia que confirma el asesinato, un entierro, el desalojo de la esposa, el hijo y la hija de la residencia, la profanación de la tumba. Y el nombramiento de un nuevo Sucesor, el ministro del interior, Adrian Hasobeu.

A nombre del Guía se convocaba a las personas de los catorce municipios de la nación, a lugares donde sólo había una mesa y una grabadora a través de la cual los reunidos escuchaban la voz del Guía, con el discurso que había preparado para la noche del 13 de diciembre, luego para comunicar sobre el más atroz atentado en toda la historia de Albania, o para escuchar los interrogatorios a la esposa, la hija y el hijo del Sucesor muerto.

La capital, Tirana, hervía de rumores contradictorios. En las casas, las calles, los cafés se preguntaban quién había asesinado al Sucesor, se hablaba de un complot organizado para matar al Guía. Que lo mejor que podía hacer el Guía era nombrar a un nuevo sucesor, que el nombre de Adrian Hasobeu estaba en la boca de todos. Tal vez, como la mitad de la población de Tirana, el Guía también pensaba que Hasobeu podía ser el asesino. La caída en desgracia de Hasobeu fue recibida con más indiferencia que desprecio por el pueblo.

La voz del arquitecto le confesó a su esposa que él había sido el asesino. En una ocasión el Sucesor lo había humillado. Cuando después el Sucesor le encargó la renovación de su mansión, el arquitecto planeó realizar la más elegante, suntuosa y extraordinaria restauración de la residencia. La noche de la inauguración el 13 de diciembre, cuando llegó el Guía y su esposa, la esposa del Sucesor les mostró orgullosa la mansión. Cuando el arquitecto vio la mirada de la esposa del Guía, supo que se había vengado.

“Regimes change, as do customs and cathedrals, but crimes are ever the same. And envy, the prime though oft-forgotten mover of crime, doesn’t fade away but grows ever blacker.

 Who pulled the trigger?”

 

ETIQUETAS: DICTADOR. CONTEXTO HISTÓRICO. VENGANZA.

Ismail Kadare (Gjirokastër, Albania, 1936-2024)

Ismail Kadare. The Successor. New York: Arcade Publishing. 2003. 208p. Kindle.