Quis necavit equitem. Quién mató al caballero”.

La anterior inscripción es el enigma principal que plantea Arturo Pérez-Reverte en su novela La tabla de Flandes, junto con otros enigmas: un cuadro y su pintor, una partida de ajedrez, y varios asesinatos.

Y con estos enigmas, Pérez-Reverte nos regala una divertida y ágil trama detectivesca, que se complica con interesantes y atrayentes coyunturas de la historia del arte, en el contexto del maravilloso y enigmático mundo del ajedrez.

En su piso de Madrid la joven restauradora Julia, al ir trabajando en la restauración de la pintura que le han encargado, previa a su subasta, descubre una inscripción en latín “Quis necavit equitem”, oculta bajo capas de pintura. El autor de la tabla es un pintor flamenco del siglo XVI,  Pieter Van Huys.

La pintura pre-renacentista muestra en un primer plano, una partida de ajedrez entre dos personajes masculinos: Fernando de Altenhofen, duque de Ostemburgo, jugando con las blancas y con las negras su amigo Roger de Arras. En un segundo plano sentada o leyendo, se ve a Beatriz, duquesa de Ostemburgo. Detrás de ella se abre una ventana o balcón y un paisaje. El interior, los elementos decorativos y la vestimenta de los tres personajes proyectan un nivel de riqueza.

Julia busca a Álvaro, un catedrático en arte con el que había tenido una relación íntima, quien le informa sobre la identidad e  historia de los personajes representados, hechos que sucedieron en Flandes durante el siglo XV: la duquesa de Ostemburgo y Roger de Arras habían sido amantes y Roger había sido asesinado dos años antes de que el pintor realizara el cuadro.

Julia comunica su hallazgo a Menchu Roch, la galerista que la había contratado, y a César, un  anticuario homosexual, a quien ella ve como su padre. El dueño de la tabla es un hombre mayor de nombre Manuel Belmonte, que vive con su sobrina Lola y su marido Alfonso.

Para César el tema del cuadro es la partida de ajedrez y la inscripción oculta encierra el misterio de un asesinato, por lo que se preguntan quién mató al caballero (o quién se comió al caballo blanco).  Saben que este misterio elevará el precio del cuadro.  Para tratar de dilucidar la partida de ajedrez contratan a Muñoz, un ajedrecista muy peculiar (el mejor, pero siempre se retiraba antes del jaque mate) y quien sugiere emplear la técnica del “ajedrez retrospectivo”.

Quis necavit equitem. Quién mató al caballero y ¿quién y porqué fueron asesinados Álvaro y Menchu?

Aquí está una imagen del tablero por si alguien puede encontrar, en retrospectiva, las jugadas que llevaron a la toma del caballo blanco  y así acompañar a los protagonistas a develar los enigmas.

Arturo Pérez-Reverte. La tabla de Flandes. España: Alfaguara. 1990. 336 págs. Edición de Kindle.