Vestimenta mujeres sauditas

Detective CHICANayir Sharqi y Katya Hijazi

 

You think he killed her just because she was a woman?” “No, but that was a part of it.

English Synopsis

Ferraris, Zoë (USA, 1972). Finding Nouf (2009). City of Veils (2010). Kingdom of Strangers (2012)

Katya Hijazi works as a Laboratory Technician at the Coroner Office of the city port of Jeddah in Saudi Arabia; unmarried at twenty-eight years of age, she struggles to keep her job. Nayir Sharqi is in his thirties, he is a desert guide and as a very devoted Muslim struggles to find a wife following the canons of his faith.  Katya and Nair are the main characters of the three Ferraris novels.  

These are thrillers and love stories within a city and a culture in which traditions, customs, ways of life and behaviors are regulated by the Sunni-Islamic precepts, firmly based on Islamic interpretation to subdue women.

Katya and Nayir are part of the  educated middle class of a country that had never had an election in its history. Through them we learn  how most people live, in a city with omnipresent religious police to enforce the dress code for women (long black cloaks, “abayas”, headscarf, “hijab” and the infamous “burqa” to cover the eyes). Nor can women leave their homes without a male companion and they are forbidden to drive.  Homes and any private or public places are segregated, there are no bars or movie theaters but hundreds of mosques and vibrants shopping malls; and public executions.

The superb description of the whole environment: sea, sand, dunes, desert and camels, drought and high temperatures, is enriched with beautiful prayers and respectful quotations from the Koran. As thrillers, suspense is never lost, but  despite the fact that that the victims of the Ferraris´ novels are women, the motivations of the  crimes  are equal in  all aspects: envy, greed, discrimination, or pathologies triggered by events that occurred in childhood.  “You think he killed her just because she was a woman?” “No, but that was a part of it.”

En los tres thrillers publicados por Zoë Ferraris (Estados Unidos, 1972),  el suspenso propio de este género se intensifica ante un contexto lejano para los lectores occidentales, fuertemente prejuiciados por las noticias tenazmente desfavorables que recibimos.  Y la narración, enriquecida con bellísimas citas del Corán, se fortalece por las  extraordinarias descripciones de los usos y costumbres islámicas, por el paisaje de mar, arena, dunas, desierto, camellos, sequías y las altas temperaturas de Jeddah (en español “Yeda” o “Yida”), la segunda ciudad más grande del rico reino petrolero de Arabia Saudita, cuna del Islam y lugar donde se encuentran sus sitios más sagrados. Jeddah es  una ciudad con casi cuatro millones de habitantes, con miles de mezquitas y suntuosos centros comerciales.

Me hubiera gustado que el desarrollo de las tramas de Finding Nouf (2009), City of Veils (2010) y Kingdom of Strangers (2012) hubiera sido más demorado, para que Nayir Sharqi y Katia Hijazi, siguiendo las pistas de la estructura policíaca, me llevaran a más lugares de Jeddah, esta ciudad-puerto atrapada entre el Mar Rojo y el desierto, puerta de entrada a las ciudades sagradas de La Meca y Medina, aprisionada como sus habitantes en una interpretación extrema de la corriente Sunni del Islam, la del Wahhabismo. Y conocer, desde la perspectiva de Nayir y Katia, miembros de una clase media cultivada, sus casas, ver el agua de mar desalinizada amarilla que sale de las llaves de las cocinas, abrir los clósets de hombres donde cuelgan las túnicas largas de algodón y los “iqal”, los cordones que sostienen los  “ghutra” en la cabeza de los hombres, así como en los clósets de las mujeres cuelgan las severas túnicas largas “abaya”.

Nayir vive en un bote en la marina y disfruta pasear en coche en una ciudad donde están prohibidos los bares, los teatros, los cines, pero con una gasolina muy barata. Le gusta moverse por avenidas congestionadas donde a veces se topa con una ejecución pública, o subir y bajar las dunas con su jeep, siguiendo las huellas  de los camellos en el desierto, con temperaturas de más de cuarenta grados centígrados  y tormentas de arena. Cinco veces al día realiza sus abluciones y ora y una vez al año siente la dicha de un día de lluvia.

Con Katya conocemos la vida cotidiana de una mujer inteligente, cultivada, de clase media.  Sin criticar, ella misma hace observaciones sobre las formas, usos y costumbres de una sociedad funestamente segregada y fiscalizada, donde los “mutaween”, la policía religiosa, vigila que la mujer no salga sin un familiar masculino, que estén correctamente vestidas con sus largas capas negras, “abayas”, con las pañoletas, “hijab” y el infame “burqa” para cubrir todo el rostro y que respeten las muchas prohibiciones como entrar a las habitaciones masculinas o manejar.

Las novelas de Ferraris, además de excitantes thrillers y extraordinarios cuadros de costumbres, son también novelas de amor. Quiero pensar que la relación entre Nayir Sharqi y Katya Hijazi exhibe el dilema de hombres y mujeres sauditas contemporáneos. Nayir es un hombre de origen palestino que conoce como un beduino el desierto, huérfano muy niño fue criado por un tío soltero, químico, arqueólogo y muy liberal. Nayir es un muy devoto musulmán, conoce profundamente el Islam y se siente más feliz en el desierto. Katya tiene un título universitario y un trabajo que le apasiona; hija de un musulmán viudo y tradicional que a pesar suyo siente vergüenza que su única hija siga soltera a sus veintiocho años.

Si bien las descripciones de esta sociedad formada a través de los siglos según los valores religiosos del Islam son muy respetuosas, como lectores occidentales no podemos soslayar el hecho de que es la interpretación de una religión para someter, especialmente a la mujer. Pero, aunque las víctimas de estas novelas son mujeres, los motivos de los crímenes son los mismos que en cualquier otra latitud: pasionales, envidia, ambición, discriminación, o patologías psicológicas originadas en la niñez.

Al respecto ver el artículo publicado en la revista “The Economist”, Marzo 12, 2016: “Women in Saudi Arabia. One step forward, one step back. Progress for women is going into reverse under the new king” (http://www.economist.com/news/middle-east-and-africa/21694406-progress-women-has-gone-reverse-under-new-king-one-step-forward-one-step).

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Finding Nouf  – “Buscando a Nouf”

Nayir Sharqi y Katya Hijazi se conocieron en las oficinas forenses de la ciudad de Jeddah, el puerto y la segunda ciudad más importante del Reino de Arabia Saudita.  Él había ido a recoger el cuerpo de la hermana de su amigo Othman-ash-Shrawi y ella trabajaba ahí como técnico de laboratorio forense.  En ese primer encuentro Katya tuvo que sacar la burqa de su bolso y ponérsela sobre su cara ante la mortificación evidente de Nayir al mirar el rostro de una mujer.

El día que desapareció la joven Nouf ash-Shrawi habían desaparecido también una camioneta y un camello. Nouf le había dicho a su madre que iba ir al centro comercial pero había cancelado a su escolta Mohammed Ramdan. ¿Cómo pudo Nouf subir un camello a la camioneta? ¿Cómo pudo manejar?

Nouf-ash-Shrawi había desaparecido tres días antes de su boda. Días después encontraron su cuerpo sin vida en el cauce de un arroyo seco en el desierto.  Tenía dieciséis años y pertenecía a una acaudalada familia dedicada a administrar el “zalak”, la limosna obligatoria que luego se distribuía entre diferentes organizaciones.  La casa familiar de los Shrawi estaba construida en una isla a orillas del Mar Rojo en las afueras de Jeddah; era una mansión con cocheras para decenas de coches y camionetas, establos para los camellos, playa y embarcadero propios, terrazas con vista al mar y habitaciones subterráneas con paredes de vidrio para observar el océano. Ahí vivían los padres, Abu-Tashin y Nusra-una-Tashin, los hermanos casados con sus familias y los solteros, entre ellos  Othman y las jóvenes Nouf y Abir.

Othman Shrawi era amigo de Nayir y el prometido de Katya.  Sabía que Nayir conocía como nadie el desierto por lo que le pide que investigue la muerte de su hermana y le ofrece que su prometida, Katya, le ayudaría desde su puesto en las oficinas forenses.  Desde el primer contacto a Nayir le cuesta trabajo la relación con Katya, una mujer, soltera, con una gran curiosidad y talento para investigar, interpretar y hacer descubrimientos. Piensa que su amigo Othman debe amarla mucho para tolerar que trabaje e interactúe con otros hombres.

Nayir investiga en el desierto y Katya en su laboratorio.  Katya realiza vistas a la mansión de los Shrawi buscando pistas o confirmando sospechas en las partes dedicadas a las mujeres y Nayir hace lo mismo en las partes de los hombres. Juntos reconstruyen el día que Nouf desapareció y van descubriendo los secretos de una joven de dieciséis años ansiosa de conocer el mundo, una joven que practicaba el jet ski, se disfrazaba de hombre para recorrer Jeddah en la motocicleta Honda escondida secretamente, que gustaba ir a un zoológico abandonado y que soñaba estudiar zoología en América.

AutorZoë Ferraris. Estados Unidos. 1972

FichaZoë Ferraris.  Finding Nouf: A Novel. New York:  Houghton Mifflin Harcourt. 2009. 315 págs. Kindle Edition

Zoë Ferraris. The Night of the Mi´raj. Great Britain: Abacus. 2009. 359 págs.

CITY OF VEILS

City of Veils – “La ciudad de los velos”

Nayir Sharqi vigilaba que las doce camionetas Land Rovers estuvieran cargadas con todo lo necesario para llevar a los varones de la acaudalada familia Amir a pasar cinco días en el desierto cazando con sus halcones. Katya Hijazi recibía en el laboratorio criminal de la policía de Jeddah las evidencias recogidas por la policía del cuerpo sin vida de una joven encontrada en el desierto. El estadounidense Eric Walker desaparecía después de haber dejado en su departamento a su esposa Miriam a quien había ido a recoger al aeropuerto de Jeddah. Miriam no tuvo tiempo de contarle a su esposo que había tenido como compañero de asiento durante el vuelo desde Nueva York a un profesor de estudios del Medio Oriente, especializado en el Corán.

A Nayir le cancelaron la excursión, Miriam Walker inició la búsqueda de su esposo y Katya, desde su laboratorio forense, fue informando de sus descubrimientos al Inspector Detective Osama Ibrahim, encargado de investigar lo que ya sabían había sido un asesinato. La víctima se llamaba Leila Nawar y era una joven fotógrafa,  hermana de un rico comerciante en lencería femenina, divorciada y trabajaba como freelance haciendo videos.

Katya vuelve a realizar una investigación paralela a la de la policía, siguiendo las pistas que le dan sus descubrimientos en el laboratorio forense. Encuentra unos DVD con imágenes del Corán y le pide a Nayir que los revise.  Katya descubre que Leila trabajaba también en un proyecto secreto que había llamado “La ciudad de los velos”, un documental sobre las contradicciones de la ciudad de Jeddah, ciudad por la cual tenían que pasar todos los peregrino haciendo el “hajj“, la peregrinación a la Meca, cuando según la víctima Jeddah era la ciudad menos religiosa de reino.

Nayir y Katya descubrieron una relación entre un coleccionista de textos del Corán y Eric. Y una relación entre Eric y la joven fotógrafa asesinada.  Cuando Miriam también desaparece Nayir tarda dos días en encontrarla en el desierto. La rescata en medio de una tormenta de arena en la que su Land Rover queda atascado en las dunas y luego cubierto completamente por la arena; Nayir pudo salvarse y salvar a Miriam gracias a todas las estrategias de supervivencia que había aprendido desde niño con los beduinos.

Nayir pensaba que esa tormenta de arena había sido más fácil que la tormenta que estaba viviendo en su interior, su parte de devoto musulmán y su parte racional que le dice que Katia tenía derecho a tener su profesión.  Le pregunta a Katia si ella piensa que el criminal había matado a Leila porque era una mujer. Katia le responde que no, pero que el ser mujer era parte del por qué.  El asesino  odiaba lo que ella era, lo que estaba haciendo, filmando a la gente públicamente, siempre en la calle, pero el crimen no había sido premeditado, era un crimen pasional y los crímenes pasionales eran producto en una repentina alteración de sentimientos con alguien con el que tienes relación.

FichaZoë Ferraris. City of Veils, New York: Little, Brown and Company. 2010. Kindle Edition

 

 Kindom of Strangers

Kingdom of Strangers

Nineteen was the number of verses that the archangel Gabriel gave to the Prophet Mohammed in his first two visits to the cave. Nineteen was also the number of letters in the first verse of the first chapter of the Quran, a verse that was repeated fifty-four times throughout the holy book. To compound matters, the only chapter where the word nineteen appeared was entitled “The Hidden Secret.”

La policía de Jeddah no podía aceptar que se estaban enfrentando a un asesino serial, porque, en Arabia Saudita, no hay, nunca ha habido, decían, asesinos seriales. ¿Y por qué diecinueve?

En las afueras de Jeddah, cubiertos por las arenas del desierto se habían encontrado diecinueve cuerpos de mujeres. Los cuerpos estaban colocados en círculo, tenían los rostros destrozados y sin manos; junto a uno de los cuerpos se encontró una de las manos cortadas, la cual les dio la pista inicial de investigación. Por las huellas dactilares descubrieron que la mano pertenecía a una joven mujer inmigrante y por las reconstrucciones faciales parecía que todas eran jóvenes e inmigrantes de Filipinas, Sri-Lanka o Indonesia.

Katya Hijazi ya tiene 29 años y teme que descubran que no está casada y perder su puesto en el laboratorio forense de la policía. Cuando empieza a recibir los restos de ropa y ejemplos de sangre coagulada de las jóvenes asesinadas para su análisis, su curiosidad la lleva al salón de operaciones de la policía y escuchar los avances de la investigación.  Habían solicitado la ayuda de un especialista en asesinos seriales al FBI pero nunca pensaron que llegara una mujer, la Dra. Charlie Becker. Katya aprovecha la estupefacción de los policías  para presentarse con ella.

Ibrahim Zahrani es uno de los detectives de la división de homicidios. Está casado, tiene hijos mayores y está muy enamorado de su amante, una joven ilegal de Indonesia con quien había trabajado en la división de investigaciones encubiertas. Cuando su amante Sabria Gampon desaparece, Zahrani teme que haya sido víctima del asesino serial.  Zahrani sabe que si se descubre esta relación la poderosa familia de su esposa haría que acabara en la cárcel o incluso decapitado. Confía en Katya y le pide su ayuda. Y Katya, buscando a Sabria irá encontrando pistas que la llevan (o nos llevan) a los lugares donde se reúnen las mujeres inmigrantes indocumentados, a los barrios pobres, a los centros de detención de mujeres, a algunas cafeterías.

Con la ayuda de Nayir y de su tío Samir, descubren que las colocación de los cuerpos encontrados en el desierto simulaba letras del alfabeto árabe y logran descifrar la frase: “Bism’allah, ar-rahman, ar-rahim”. “In the name of Allah, most gracious, most merciful.” “En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso”, la frase con la que empiezan las plegarias.  Este descubrimiento caligráfico y la aparición de otra mano junto a una bolsa con la identificación de Amina-al Fouad, una esposa saudita, del distrito Corniche con esposo y seis hijos, dejan atónitos a los policías porque ahora están seguros que el asesino serial ya no solo busca jóvenes indocumentadas.

Y Katia con ayuda de Nayir busca en los centros comerciales para mujeres sauditas y en sus casas que es donde trabajan muchas de las jóvenes indocumentadas.

This grand country, which could import anything it needed, also imported 90 percent of its private-sector workers. She had heard the anti-immigration cry from other countries— Europe wanting to send its Muslims home; America keen to close its doors to the Mexicans— but Saudi had let itself become a kingdom of strangers. It welcomed its immigrants because they lent the illusion that all Saudis could afford hired help, because the immigrants did the jobs that most Saudis would never dream of doing— housekeeping, trash collecting, taxi driving— and because without them, absolutely nothing would get done.

 

FichaZoë Ferraris. Kingdom of Strangers: A Novel. New York: Little, Brown and Company. Kindle Edition. 2013. 357 págs.