Detective CHICABeatrice Kaspary

Sus manos se quedaron como ciegos
pájaros que, engañados por el sol,
cuando, sobre las olas, los demás
se fueron a perennes primaveras,
han de afrontar los vientos invernales
en los tilos vacíos, sin follaje.

 “Canción de los ángeles”, Rainer Maria Rilke

Beatrice Kaspary, pensaba que no podía haber nada más inofensivo que la poesía, pero en el caso que estaba investigando, “Dos personas se interesan por la poesía, se encuentran y poco después están muertos”.

Poemas, crímenes y Facebook. Crímenes que se explican a través de poemas publicados en Facebook.  El uso de la red social para cometer los crímenes. Y luego el uso de la misma red social para investigarlos buscando datos, induciendo, haciendo deducciones, descubriendo datos que sólo nosotros los lectores percibimos inmediatamente, otros que Beatrice y el equipo de la Policía  Criminal de Salzburgo irán descubriendo, hasta  un final muy sorpresivo.  Así, Pájaros ciegos de Úrsula Poznanski (Viena, 1968) es un muy singular thriller, de poemas y crímenes con una muy vanguardista línea de investigación.

El equipo de la Policía Criminal de Salzburgo está compuesto por los detectives Beatrice Kaspary y Florin Wenninge, el experto en informática, Stefan Gerlach, el médico forense Dr. Vogt, el agente de la policía científica Gert Drasche, y el jefe de todos, Hoffmann.  En este caso investigan los asesinatos de dos jóvenes cuyos cuerpos fueron encontrados en el bosque Aigen a las afueras de Salzburgo. La detective Beatrice Kaspary busca el nombre de las víctimas en Facebook y encuentra que  Gerard Pallauf era un estudiante de Germanística de Salzburgo y que Sarah Beckendahl vivía en Hannover.  Con la ayuda del ya indispensable en informática, descubren sus contraseñas para entrar a la parte no pública de sus páginas y ve que Gerard Pallauf pertenecía a un grupo cerrado con 798 miembros llamado “La poesía vive”.  Para poder entrar a él se registra con un nombre y  perfil ficticio y después de ser aceptada en el por la administradora del grupo, Helen Crontaler, Beatrice pasa mucho tiempo revisando y analizando la actividad y el perfil de los integrantes  del foro de “La poesía vive”.  Se da cuenta de que cuando alguien publicaba un poema (principalmente de autores que escribieron en alemán como Hugo von Hofmannsthal, Goethe, Brecht, Theodor Storm, Gottfried Benn, Frank Wedekind, Christian Morgenstern, Erich Kästner, etc.),  podían incluir con el poema links de música (Mahler, Satie, Kurt Cobain, la banda Pantera) y a veces también “colgaban” alguna imagen o una fotografía y que después de cada entrada empezaban a aparecer los comentarios de los integrantes.

Confiando en su intuición y ante el escepticismo de sus compañeros, Beatrice empieza a descubrir cosas.  Le llaman la atención las entradas y comentarios de algunos nombres o alias, lee y relee antiguos “postings”; le intrigan los miembros que colocaban poemas oscuros, relacionados con la muerte, con el suicidio y descubre la recurrencia de la palabra “pantera”: “En el barranco que rondan leopardos y panteras…” (verso del poema “Duelo” de Charles Baudelaire); “Callad: roto yace mi altivo carro de vencedor y las panteras que de él tiraban la palmaron, como las mujeres…” (Heinrich Heine).

Advierte que la joven asesinada Sarah, no pertenecía al grupo y la llena de sospechas el hecho de que días más tarde desapareciera un poema que Gerard Pallauf había publicado: “Un castillo blanco en blanca soledad inmerso…” junto al cual había “colgado” una foto reciente de la fortaleza de Hohensalzburg nevada, tomada desde la Kapitelplatz. “Era una toma buena y muy expresiva, aunque un poco mermada por los viandantes y turistas en primer plano. A la derecha, el cochecito violeta de un niño resaltaba como la mancha de color..”  ¿Por qué había desaparecido el poema con la foto?

Beatrice y el equipo de la Policía Criminal de Salzburgo relacionan la aparición del cuerpo de un hombre con una gorra de los Yankees de Nueva York flotando en el río Salzach, con el asesinato de los jóvenes. El muerto se llamaba Rajko Dulović, de origen yugoslavo, de cincuenta y tres años de edad, con antecedentes penales por venta de drogas, y no pertenecía al grupo de poesía.  Luego, Ira Sagmesteir, una de las integrantes más activas del grupo, es atropellada por un tren y su cuerpo queda desmembrado sobre los rieles.  Beatrice relee todas sus entradas y nota que Ira publicaba los textos más oscuros, al parecer la joven había encontrado en otro/a integrante, Nikola DVD, a su alma gemela y había “colgado” una especie de carta de despedida en Facebook.  El equipo de la policía descubre que la madre de la joven, de nombre Adina Stjevo, había llegado a Austria en 1992 huyendo de la guerra de Yugoslavia y que se había suicidado. Beatrice se pregunta, ¿Ira se había suicidado o fue aventada a las ruedas del tren?

Otro integrante del grupo es asesinado. En pocos días la policía tiene cinco asesinatos relacionados con el grupo de poesía de Facebook. Y, al parecer con el terrible genocidio producido por la guerra en la antigua Yugoslavia durante la primera mitad del siglo veinte.

Autor  Úrsula Poznanski. Austria. 1968.

Ficha Úrsula Poznanski. Pájaros ciegos. España: La esfera de los libros. 2014. 472 págs. Kindle Edition.