Detective CHICAPhilip Marlowe

Sesenta años después de la publicación del libro The Long Goodbye se podría decir que ya no es tan “hardboiled”, ni tan “negro”.  Porque la naturaleza del género negro es el crimen y éste ha desarrollado y diversificado formas extremas e inconcebibles en otras épocas.  Por otra parte el género también ha diversificado sus enfoques y se habla de thrillers policíacos, psicológicos, judiciales, políticos, históricos, financieros, de narcos,  y los que pueden tener un poco de todo.

Pero el thriller clásico es el  de detectives, ya sean privados o de la policía.  Y uno de sus prototipos es el gran Philip Marlowe, el detective privado que para fortuna de sus lectores nunca escuchaba la parte de él que le decía que se mantuviera al margen para no meterse en problemas: “The other part of me wanted to get out and stay out, but this was the part I never listened to”.

En esta novela, su  ficha policiaca lo describe “sin cicatrices visibles, cabello castaño obscuro con canas, ojos cafés, 1.86 m de alto, alrededor de 80 kilos de peso, ocupación Detective Privado”.  A su vez, él se describe como un “lobo solitario”, soltero, de cuarenta y dos años, no rico y echado a perder por querer ser independiente. Dice que ha estado más de una vez en la cárcel y que no realiza trabajos de divorcio. Le gusta el whiskey (“el alcohol es como el amor, el primer beso es mágico, el segundo es íntimo, el tercero es rutina”), las rubias (“hay de rubias a rubias”), preparar café, el ajedrez y otras pocas cosas.  Y fuma, of course. No lo quieren mucho los policías pero conoce a un par con los que se lleva bien.  Nació en Santa Rosa, California, sus padres fallecieron y no tiene hermanos ni hermanas.    Es irónico y algo cínico ya que, a veces, uno no puede darse el lujo de ser muy ético pero hay que vivir con convicciones, aunque sean éstas personales.

En The Long Goodbye, El largo adiós, Marlowe le dice adiós a muchas personas.  A Terry Lennox, con el que inicia y empieza el libro, a Eileen Wade y a Linda Loring, pero no a los policías porque “… todavía no se ha inventado una forma de decirles a ellos adiós”. La acción sucede en la ciudad de Los Ángeles, California, en 1950.  Escrita en primera persona, los capítulos suelen empezar con reflexiones sobre su trabajo o sobre las personas y a veces de la vida.  Describe el físico y la forma de vestir como muy valiosas fuentes de información. Hace retratos psicológicos con pocas palabras, ya sea de personas de “la clase alta”, de los policías o de los maleantes.  Y nos dice cómo investigar: “En mi negocio, a veces hay que preguntar, a veces hay que dejar que tu hombre se cocine a fuego lento hasta que hierva” y “no importa que tan inteligente te creas, siempre  se debe empezar por un nombre, una dirección, un vecino, un pasado, una atmósfera, o cualquier punto de referencia”.

La acción de esta novela empieza cuando conoce a Terry Lennox, borracho, abandonado por su esposa a las puertas de un restaurante en Los Ángeles. Marlowe lo lleva a su casa y entre las cosas que se entera es que se había casado por interés con Sylvia, la hija menor del multimillonario californiano Harlan Potter.  Meses después Lennox se presenta en su casa para pedirle ayuda porque dice, había encontrado a su esposa Sylvia brutalmente asesinada en el bungalow de visitas donde ella acostumbraba recibir a sus amantes y que lo iban a acusar del crimen.  Por la forma en que fue asesinada y porque no piensa que Lennox  “sea esa clase de gente”, Marlowe decide ayudarlo aun cuando sabe que está cometiendo un delito al ayudar a huir a un sospechoso. Marlowe es apresado y Lennox se mata en un hotel en una población mexicana llamada Otatoclán, dejando una carta confesando haber asesinado a su esposa. Otra carta le llegará a Marlowe con un billete de cinco mil dólares, “un retrato de Madison”.

En contra del poderoso padre de Sylvia quien le ordena que deje de investigar pues no quiere más escándalos y de la policía para quien el caso está resuelto ya que tenían el motivo, el medio, la oportunidad, el hecho de que había huido, una confesión escrita y un suicidio, Marlowe no está satisfecho. Lennox había luchado en la Segunda Guerra Mundial y estando en Londres se casó con el nombre de Paul Marston; luego en Noruega había salvado la vida de dos  hombres, casi a costa de la suya, lo que le dejó un rostro reconstruido con cicatrices, el cabello blanco y un muy débil estado anímico.

En eso estaba cuando es contratado por Howard Spencer, representante de una editorial de Nueva York. Roger Wade es un escritor que está teniendo problemas con la bebida, que puede ser violento y que está desaparecido.  Cuando lo encuentra, su esposa Eileen le pide que se mude a su casa para cuidarlo.  Marlowe no acepta pero les hace algunas visitas.  En una de ellas se encuentra con la tercera dama de la novela, la hermana de Sylvia Lennox, Linda Loring, casada con el Dr. Edward Loring y descubre que los Lennox y los Wade se conocían.

Un día el escritor lo llama, está solo y está borracho. Marlowe llega a casa de los Wade, lo acuesta en un sillón del estudio y sale a fumar un cigarro en el momento en que una lancha se acerca haciendo ruido; de regreso a la casa oye el timbre de la puerta,  abre y es Eileen quien le dice haber olvidado sus llaves. Ella se dirige al despacho y se encuentra con su esposo muerto de un disparo.  Y Marlowe se convierte en el primer sospechoso…

The Long Goodbye, El largo adiós es la séptima novela de nueve, con Philip Marlowe como detective privado: The Big Sleep (1939), Farewell, My Lovely (1940), The High Window (1942), The Lady in the Lake (1943), The Little Sister (1949), The Simple Art of Murder (1950) (historias cortas), The Long Goodbye (1953), Playback (1958) y Poodle Springs (Chandler muere antes de terminarla; fue completada en 1989 por Robert B. Parker)

AutorRaymond Chandler. Estados Unidos. 1888-1959

FichaRaymond Chandler. The Long Goodbye. USA: Vintage Crime/Black Lizard. Knopf Doubleday Publishing Group. 2002. 379 págs. Kindle Edition.