Reseñas de:

Dictionnaire amoureux du polar. Diccionario apasionado de la novela Negra. (2020)

Serie Camile Verhoeven: Travail soigné.  Irène (2006). Alex (2011). Les Grands Moyens. Rosy & John (2011). Sacrifices. Camille 2012)

Robe de marié, “Vestido de novia” (2009)

Cadres noirs, “Recursos inhumanos“(2010)

Au revoir là-haut.  Nos vemos allá arriba (2013)

 

Diccionario apasionado de la novela Negra

 Es pues un enamorado el que habla y dice…”

Y Lemaitre dice mucho sobre la novela negra, de una forma grata, amable, que entusiasma, en pocas palabras, es un diccionario de novela negra ¡fantástico! Lo he leído, casi estudiado. Estoy segura de que como lo es para mí, su lectura se convertirá en un referente del subgénero.

Pierre Lamaitre dice que su libro es totalmente subjetivo, que habla como “novelista y como lector” y que está muy lejos de ser exhaustivo. A veces reseña un libro, a veces habla del autor y cuenta anécdotas, a veces habla de series filmadas.  Reflexiona sobre todo lo que es pertinente a la novela negra, siempre de forma amena y breve.  Hasta aquí mi reseña de un libro de reseñas.

Mis apuntes:

¿Se puede hablar de una “genealogía de la novela policíaca”? Es difícil y controvertido definir su origen y desarrollo. Dependen de la perspectiva que se utilice. Se habla de la transformación de la novela policiaca en la novela negra, y de que también la negra procede de todas partes.

“¿A quién corresponde el honor de haber sido el primero, a Sófocles, Shakespeare, Voltaire, Edgar Allan Poe? Lemaitre dice que “si bien este último es a menudo considerado el padre del género, o al menos quien dictó originalmente sus reglas, el lugar de Honoré de Balzac en esa historia aún es objeto de discusión”. (p.31)

En y entre reseña y reseña, Lemaitre habla de las etiquetas o variedades del género. Discute la opinión de su naturaleza “populista” y los intentos por clasificarla porque las categorías, dice, son artificiales.

Define “polar” y “giallo”, los términos genéricos para novela negra y policiaca en francés y en italiano.

Explica y ejemplifica las novelas “whodunit”, “enigma”, “de habitación cerrada”, “inverted tale”. Se advierte su predilección por las novelas “hard boiled”.

“Tzvetan Todorov, en sus Nouvelles recherches sur le récit [Nuevas investigaciones sobre el relato], señaló una diferencia esencial entre el whodunit y el hard boiled: el primero excita la curiosidad yendo del efecto a la causa, mientras que el segundo crea suspense yendo de la causa al efecto”. (p.59)

Para Lemaitre la novela policiaca se fragmenta, no se puede encontrar un factor común indiscutible “ —aparte del misterio, por supuesto, una rara constante en el código genético de este organismo que no deja de mutar—“.(p. 60)

La novela negra funciona como campo de experimentación de la conducta humana, no obstante, se haya banalizado la frase la “gran literatura moral de nuestra época”. (p 100)

En la reseña titulada “El caso del señor Crump”, la novela del escritor estadounidense Ludwig Lewisohn, publicada en Francia en 1931, Lemaitre escribe que la novela “describe al detalle, línea tras línea, día tras día, lo que puede ser el infierno de una pareja llevado hasta el paroxismoun duro relato de suspense que cumple de forma admirable una de las funciones de la novela negra: procurarnos el alivio de ver que otro es culpable de lo que nosotros mismos seríamos capaces de hacer”. (p.41-82)

 Según esta reseña, los “móviles” sirven para distinguir la novela policiaca de la novela negra: en la policial el crimen es personal; en la negra es social.  En El caso del señor Crump no hay investigación ni policías, ni culpables, “luego, es negra”.

Otra distinción es que, en el caso de la novela policiaca, “la lógica y la racionalidad suelen tener un papel importante”. (p.474)

Me gustó cuando habla de las “novelas atmosféricas”, aunque sea “un concepto irritante”, de Chandler, Simenon, Rankin, Sjöwall y Wahlöö, y otros.

Me gusta que opine que la novela negra “dice mucho sobre las contradicciones y fracturas modernas”; yo agregaría, modernas y pasadas. Me gusta cuando habla de autores que utilizan el “crimen como punto de partida para realizar un análisis psicológico y social…” (p.190)

El libro de Lemaitre me hizo descubrir muchos autores.  Pero, y esto lo destaco, hizo que descubriera bajo una nueva perspectiva, a autores que ya había leído. No puedo dejar de exclamar que el libro es una maravilla.

“ORIGEN Entonces, ¿1818, 1841, 1865, 1887 o 1907? Si quiere usted ponerle fecha al inicio de la novela policiaca tiene dónde elegir… aunque sin duda ya sabrá que Edgar Allan Poe influyó a Gaboriau, quien a su vez inspiró a Conan Doyle, del que aprendió muchísimo Maurice Leblanc, cuyo rastro conduce a Gaston Leroux, al que tanto le deben Souvestre y Allain, etcétera”.

“O quizá piense usted en el derecho de Honoré de Balzac a reivindicar la paternidad del género (hay quien se remonta a Shakespare) [en las novelas Maese Cornelius (1831) y Un asunto tenebroso (1841)], (hay quien se remonta incluso a Shakespeare) (Habitualmente, se suele intercalar aquí a Dostoievski, cuya novela Crimen y castigo se publicó por entregas en 1866. Pero, la verdad, este tema ya es lo bastante complicado, y si encima metemos a los rusos no acabaremos nunca.” (p. 403-404).

Leí que la edición en francés de este Diccionario (Plon) contiene 250 entradas, empiezan con la de “Ackroyd (Roger) y terminan con la de “Wolfe (Nero)”.  No he contado las entradas de la traducción de este libro al español. Lo leí en la edición de Kindle. En ésta, en el índice los capítulos están nombrados por las letras del alfabeto y no se despliegan las entradas.  Por ejemplo, ya en el texto, en el capítulo “A” la primera entrada es A sangre fría que es el título de un libro de Truman Capote. Los autores reseñados bajo la letra “A”, son Capote, Agatha Chrisite, Jussi Adler Olsen, Jim Tompson, Eric Ambler, Bret Easton Ellis, Agatha Christie (otra vez), Nicolas Mathieu y Donald E. Weslake. La última entrada es de “Wolfe, Nero”.

También hay diferencias en cuanto al número de páginas. La ficha de la edición francesa consigna 816 págs.  En la traducción al español la ficha de la editorial y “Google Books” establecen 768 páginas. La edición impresa de Salamandra y el sitio “goodreads” consigna 512 páginas. La edición de Kindle que yo leí tiene 617 páginas.

Detective CHICACamille Verhœven

Oh, la verdad, la verdad…  Comandante,  ¿quién va a decir lo que es cierto y lo qué no? Al final, lo que importa no es la verdad, sino la justicia, ¿verdad?” (Alex)

Lemaitre es autor de la serie del comandante Verhoeven ( “Irène”, Alex, Rosy & John y Camille) y de varios thrillers independientes.  Sobresale su novela Au revoir là-haut, “Nos vemos allá arriba”, que no es policíaca, tiene algo del género histórico, del romántico y de la picaresca, pero sobre todo de humor negro.

Leer a Lemaitre es como ser el asesino, la víctima y el detective.  El escritor relata lo que ve, piensa y sucede; reflexiona, opina y da antecedentes y parece que nada se le escapa de los procesos de la investigación, ni del proceso mental del criminal. Maneja el suspenso con un ritmo en el que los eslabones misterio-tensión-descubrimiento se encadenan sin parar.  Sus crímenes son atroces. Sus personajes son originales y peculiares y los presenta “a la manera de un pintor”, porque su personaje Verhoeven en vez de escribir notas, dibuja y hace bosquejos, como el soldado Péricourt de Nos vemos allá arriba.

Como todo el mundo, Camille tendía a juzgar a los demás según su altura”.  Porque el comandante Camille Verhoeven, el jefe de la brigada criminal de París era un hombre muy bajito, un metro cincuenta centímetros “una copia un poco menos deforme que Toulouse-Lautrec”. Cuarenta años, piel arrugada y calvo.  Estudió Leyes. Su madre, ya difunta, fue una pintora con cierta fama, fumadora empedernida que causó la hipertrofia fetal de su único hijo.  En la primera novela de la serie está casado con su muy querida esposa Irene quien tiene ocho meses de embarazo.  Dada su estatura, Camille prefería estar de pie en las reuniones con su equipo: el meticuloso y muy tacaño Armand; el culto, muy rico y elegante Louis Mariani; y Jean-Claude Maleval.

Pierre Lemaitre. Irene

Irène

En los agradecimientos de su primer novela Lemaitre escribe: “Irène fue mi primera novela. Dado que le debo casi todo lo que soy a la literatura, fue natural que empezara escribiendo una novela que fuera un homenaje a la ficción criminal. De hecho lo hice el tema de mi novela, ya que Irène es la historia de un asesino que recrea asesinatos arrancados de las páginas de las novelas criminales”.

En Irène un asesino serial recrea crímenes de novelas policíacas clásicas.

Cuando se descubre el macabro asesinato de dos jóvenes prostitutas en un departamento en París, Camille observa que la colocación de las víctimas se realizó siguiendo una representación teatral, con una escenografía muy cuidada. Descubren una huella relacionada con un caso no resuelto de homicidio de otra joven prostituta, ocurrido en 2001. Ante el azoro y la indignación de Camille un periodista de “Le Matin” publica información precisa y detallada de sus investigaciones.

Para Camille, ambos casos reproducían los crímenes de dos novelas paradigmáticas del género policial: American Psycho de Bret Easton, y The Black Dahlia de James Ellroy.

Aparece otro artículo del periodista Buisson en “Le Matin” titulado “El crimen imita al arte”.

La policía de Glasgow en Escocia informa que la misma huella fue encontrada en el asesinato de una joven. Y ya sin sorpresa se reconoce que este crimen era la reproducción del crimen de la novela Laidlaw del escritor escocés William McIlvanney.  Un cuarto crimen más sin resolver resultó ser la copia de Roseanna de los escritores suecos Sjöwall y Wahlöö.

Pierre Lemaitre. Alex

 Alex

Alex es una extraordinaria novela policiaca. El suspenso de la trama ocasiona sorpresas inimaginables que acrecientan cada vez más el suspenso.  La transposición de la víctima en verdugo, de  verdugo en  víctima,  de víctima en verdugo y así hasta la resolución de una venganza muy bien planeada.

La protagonista es Alex, y no quiere morir, no en ese momento, al principio de la narración.  La han secuestrado y colocado en una especie jaula en la que apenas cabe, que está suspendida del techo de algún almacén abandonado y que su secuestrador sube y baja para sacar fotos de su deterioro y dejarle algo de comida para perros y agua; porque necesita que defeque y orine para que las ratas la olfateen.  Alex piensa en su hermano, en su madre y reconoce a su verdugo, es el padre de Pascal Trarieux. ¿Cuántos días puede alimentar su cuerpo a las ratas?

Camille ya tiene cincuenta años, ha estado hospitalizado primero en clínicas psiquiátricas y luego en casas de reposo, y aunque nunca superará la peor tragedia que le puede pasar a un ser humano, ha regresado a su trabajo en la Brigada Criminal. Era un milagro que siguiera vivo, nadie lo esperaba y ahora el Divisionnaire Le Guen le ordena que investigue un secuestro, otro secuestro piensa aterrorizado porque los secuestros son crímenes peculiares en los que a diferencia de los homicidios, la víctima no está presente, hay que imaginarla. Los secuestros requieren planeación. Además no sabían quién era la víctima, los testigos solo vieron a una mujer sometida con violencia e introducida en una camioneta. Nosotros sabemos que es Alex pero no sabremos todavía porqué y quién la secuestró.

La segunda parte del libro trata sobre el  verdugo y la víctima o las víctimas y el uso del ácido sulfúrico para rematar a las víctimas.

En la extraordinaria tercera parte, sobresalen tres puntos: los interrogatorios policiales a cargo de Camille, Louis y Armand; a través de ellos se van descubriendo las conexiones de los crímenes con historias pasadas y vilezas familiares; y al final de los interrogatorios, los lectores llegamos al mismo tiempo a la conclusión y al por qué.

 “Oh, the truth, the truth … Who’s to say what’s true and what isn’t, commandant? As far as we’re concerned , what’s important is not truth, it’s justice— right?” Camille smiles and gives him a nod.

Pierre lemaitre. Rosy & John

Rosy & John

Rosy & John es una pequeña novela, escrita como folletín,  que narra lo sucedido durante tres días en que Francia estuvo amenazada con la explotación de seis obuses.  Porque el primer obús explotó el primer día de la narración, un 20 de mayo.

Ese maravilloso narrador que es más omnipresente gracias al talento de Pierre Lemaitre, relata lo que ve y piensa el hombre que se hará llamar Jean, pero que se llama John, cuando explota la bomba que colocó en la Rue Joseph-Melin.  28 heridos pero ningún muerto. Los peritos de explosivos identifican el dispositivo que provocó el estallido como un obús de 140 milímetros, de lo que se usaron en la Primera Guerra Mundial. Ese mismo día un joven se presenta en las oficinas de la Brigada Criminal, se identifica como el responsable de la bomba y dice que sólo hablará con el comandante Camille Verhoeven, porque lo ha visto en la televisión.  Mientras llega Camille “un metro cuarenta y cinco de cólera”, el siempre eficiente y muy propio Louis Mariani ya ha realizado investigaciones. El nombre del joven es John Garnier, tiene 27 años y “es el tipo de cliente que no llama la atención y al que nadie recuerda”. Vivía con su madre Rosie Garnier, de cuarenta y seis años, hasta que  ocho meses antes la habían encarcelado en la prisión preventiva de Fleury-Mérgois, acusada del asesinato de Carole, la novia de su hijo.

John le dice a Camille que no le gusta que lo llamen John sino Jean, que ha colocado otros seis obuses y programado para que explote uno cada día a partir del día siguiente. Que si desea saber su ubicación para desactivarlos, deben traer a su madre a las oficinas de la brigada, darles una nueva identidad, cuatro millones de euros y un traslado seguro a Australia.

Parece que no es un secreto que en Francia cada año salen a la superficie decenas de obuses que quedaron enterrados durante la Primera Guerra Mundial.  Y que es fácil hacerlas detonar, sólo hace falta un detonador y un interruptor, le dice John-Jean a Camille mostrándole las facturas del despertador digital con calendario que compró por 3.99 euros en internet. “Es la primera vez que ven a un asesino traer las facturas para demostrar que es el culpable”

Camille se pregunta ¿Es posible aterrorizar a una ciudad comprando despertadores en internet, relés en Leroy Merlin y recogiendo obuses en los arcenes? ¿Todo esto porque quiere mucho a su madre?

Camille

Camille

Camille es la cuarta novela de la serie de Camille Verhœven, comandante de la brigada criminal en París. Se ha quedad solo con Louis pues Armand había muerto unos días, Le Guen esta por retirarse y tiene una mala relación con la nueva comisaria Michard.

Después de su tragedia Camille tiene esperanzas gracias a una relación con Anne, pero una mañana, un evento vuelve a desestabilizar toda su vida y sus reacciones le crean una fuerte oposición de sus superiores.

Todo parecía que fueron las coincidencias lo que hicieron que Anne Forestier acudiera esa mañana a la Galería Monier en el momento en que tres individuos asaltaban una joyería.  Uno de los asaltantes se ensaña golpeándola y disparándole. Los asaltantes huyen y Anne es ingresada en el hospital.  A pesar del violento ataque, no sufrió lesiones graves.  Camille contraviniendo todas las medidas policiacas, solicita le asignen el caso, no revela que tiene una relación con Anne, la visita en el hospital y la cuida.  Anne identifica a uno de los ladrones como Vicent Hafner, un pesonaje que meses atrás logró llevar a cabo varios asaltos un mismo día obteniendo un importante botín.  Camille y Louis revisan ese robo y encuentran muchos detalles semejantes.

Ante el temor a que el asaltante la encuentre y la mate, Camille la lleva al viejo estudio de su mamá, en las afueras de París, que ha remodelado. Ahí, Camille pasaba mucho tiempo dibujando, siempre de memoria, bocetos y retratos de cada arresto, de cada cuerpo, que ha investigado.

Hacia la tercera parte del libro tanto Camille como nosotros los lectores estamos confundidos y no sabemos quién es quién.  Pero Camille si bien no sabe qué pasó, va encontrando las preguntas que debe hacer.  Para él la clave es realizar las preguntas correctas. Buscar cómo se conectan los eventos. La solución está en un nombre, en alguien cercano a él como para conocer dónde está el estudio de su madre, alguien que lo culpa de algo, alguien que quiere venganza.

Pierre Lemaitre. Vestido de novia

Vestido de novia

Vestido de novia cuenta una historia de acoso.  Los dos personajes son Sophie y Frantz.

Sophie. La novela empieza cuando Leo, el niño que Sophie cuida, amanece asesinado y ella huye, está loca.  Recuerda su matrimonio, la muerte de su suegra, el accidente de su esposo Vincent Duguet que lo dejó paralítico y su suicidio. Pero recuerda más cuando su vida era perfecta. Otro asesinato, Veronique, la joven que la ayudó. La prensa pregunta ¿Dónde se ha metido Sophie Duguet?  Huye, planea minuciosamente todos sus actos, sabe que no puede estar en un mismo lugar mucho tiempo, planea una estrategia, una acta falsa, un marido, otra personalidad.

Frantz. Frantz lleva un diario. La primera entrada es del 3 de mayo de 2000.  Sabe todo sobre ella, su esposo, su padre, su trabajo, la vigila, la sigue en moto, enamora a su compañera de trabajo y empieza el más inimaginable acoso.  En internet consigue todo lo que necesita para llevar a cabo su plan, sólo es cuestión de paciencia y de dinero y Frantz tiene las dos cosas.

Dos capítulos más, “Frantz y Sophie” y “Sophie y Frantz”.  Y no voy a escribir de qué se tratan porque la novela está sustentada en el suspenso que la exageración casi increíble de los hechos, va provocando en el lector. Exageración y suspenso que hacen que a veces tengamos que dejar la novela y respirar.  Dicho con otras palabras, Lemaitre (y parece ser una tendencia del género actual en Francia) lleva la exageración hasta lo increíble pero dosificándola para que el elemento suspenso aumente en cada página que se lea. Increíble, tal vez, pero al fin ficción negra.

Recursos inhumanos

“…Me llamo Alain Delambre y tengo cincuenta y siete años . Soy un directivo en paro . Llevo cuatro años en paro . Antes era director de recursos humanos en una empresa de casi doscientos empleados….

Pierre Lemaitre terminó su novela Cadres noirs en 2009, fue publicada en francés en 2011 y en español en 2017 con el título Recursos inhumamos. En un “Antes”, un “Durante” y un “Después” Lemaitre retrata la desesperación de una persona que siempre se consideró buen empleado, buen esposo y buen padre, cuando pierde su empleo y con ello va perdiendo todo lo demás.  A la mejor las acciones desesperadas del protagonista son inverosímilmente exageradas, lo que no es exageración es la desesperación que puede provocar el desempleo.

En el “Antes” Alain Delambre empieza diciendo …Nunca he sido un hombre violento….” cuando es despedido injustamente de un “miniempleo” humillante.  Consigue una entrevista de trabajo muy “sui generis” y se obsesiona en prepararse para poder conseguir la vacante de asistente de recursos humanos en una gran empresa.  Investiga a la empresa, se entera que el puesto es para la persona que se encargará del despido de ochocientos veintitrés asalariados,  investiga también a los otros aspirantes “su vida , sus esperanzas , sus sueños , sus puntos fuertes , pero sobre todo sus debilidades, para poder encontrar la mejor manera de derribarlos”, refresca sus conocimientos de las teorías de “managment”, contrata una compañía de detectives privados y a un ex policía que lo instruya en técnicas de manipulación.  Cuando descubre que la entrevista “sui generis” es una farsa porque el puesto ya está dado, todas sus esperanzas se transforman.  En el “Durante”, la entrevista “sui generis” es narrada por el organizador que ha simulado una toma de rehenes para que los directivos de la empresa observen las reacciones de los candidatos, sorprendidos por un comando armado.  Pero la sorpresa va a ser para el organizador, los directivos y los otros candidatos.  En el “Después” Alain sufre las consecuencias.

 …Nicole es muy paciente. Me he vuelto un hombre triste. No siniestro, pero no tengo la alegría de vivir que esperaba, porque, sin Nicole, Nicole, lo cierto es que nada tiene verdaderamente sentido. Sin ella, nada tiene sentido. El otro día recordé algo que me había dicho Charles (él y sus sentencias…): «Si quieres matar a un hombre, empieza por darle lo que más espera. En la mayoría de los casos, con eso basta».

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Nos vemos allá arriba

Con sarcasmo, ironía y mucho humor negro, Nos vemos allá arriba empieza unos días antes de finalizar la llamada Gran Guerra, el 2 de noviembre de 1918, en la toma de la cota 113 dirigida por el muy ambicioso teniente Henri d’Aulnay-Pradelle.  Uno de sus soldado, Albert Maillard cae a un hoyo al que poco a poco irá cayendo tierra hasta cubrirlo, y una cabeza de caballo, pero no muere porque el soldado Édouard Péricourt, en una acto heroico lo ayuda a salir pero inmediatamente después es golpeado mortalmente por un trozo de metralla.  Édouard Péricourt tampoco muere ni ahí en el campo de batalla, ni luego en los hospitales por los que irá pasando, porque Albert Maillard se afana en protegerlo y cuidarlo. Porque Édouard había perdido toda la parte inferior de su cara en la cual sólo quedó un hueco en lo que era su boca, se había vuelto adicto a la morfina y cuando lo iban a dar de alta, obligó a Albert a intercambiar su nombre con el de algún otro soldado muerto.  Albert y Édouard con la personalidad de un tal Eugène Larivière llegan a París, se hospedan en un cuarto humilde, aparece una niña Louise, que anima a Édouard y con su talento para dibujar,  fabrican fantásticas máscaras para su cara deforme, mientras Albert se la tiene que ingeniar para mantener su cada vez más fuerte adicción a las drogas.

Cientos de miles de soldados franceses habían muerto en la guerra.  Había que encontrarlos, exhumarlos, identificarlos y tramitar sus papeles, transportarlos, colocarlos en ataúdes, volverlos a enterrar en cementerios nuevos o acondicionados, poner lápidas y finalmente, honrarlos con monumentos.  Una cadena de negocios extraordinariamente productiva para Henri d’Aulnay-Pradelle quien se ha casado con la muy rica Matilde Péricourt, la hermana de Édouard.   Y éste, desde su escondite y con su maravilloso talento para dibujar y gran ingenio inventa la empresa “Recuerdo patriótico” para levantar cientos de monumentos a los caídos a todo lo largo de Francia.

Al final del libro Lemaitre escribe que tomó cosas prestadas de diversos autores, pero que se “consideren esos préstamos como otros tantos homenajes”. Homenaje a la novela picaresca, a la histórica, a la novela romántica, o al género negro.  La historia de la novela es fantástica (en su acepción de maravillosa y de imaginativa) así como lo son todos sus personajes:  Albert, Édouard y Henri. Lo mismo Matilde, el padre Marcel Péricourt y la madre de Albert, la señora Maillard y los militares y funcionarios involucrados en la exhumación, transportación y sepultura de los cadáveres de los soldados franceses que combatieron en la Primera Guerra Mundial.

Autor Pierre Lamaitre. París, Francia. 1951.

Pierre Lemaitre. Diccionario apasionado de la novela negra. Barcelona: Penguin Random House. 2022. 617 págs. Edición de Kindle.

Pierre Lemaitre. Irène. Madrid: Alfaguara, 2015.

Pierre Lemaitre. Alex. España: Grijalbo, 2013.

Pierre Lemaitre. Rosy & John. España: Penguin Random House. 2016.

Pierre Lemaitre. Camille. Madrid: Alfaguara, 2016.

Pierre Lemaitre. Vestido de novia. Madrid: Alfaguara. 2014.

Pierre Lemaitre. Recursos inhumanos. España: Alfaguara. 2017.

Pierre Lemaitre. Nos vemos allá arriba. España: Ediciones Salamandra. 2014.