Petros Márkaris. “Che Committed Suicide”. “Suicidio perfecto”

Petros Márkaris. “Che Committed Suicide”. “Suicidio perfecto”

 Costas Haritos

Ο Τσε αυτοκτόνησε, Che Committed Suicide, Suicidio perfecto (2003) de Petros Márkaris (Grecia, 1937) es la tercera de 12 novelas de la serie con el detective Costas Haritos, jefe de la División de Homicidios de Atenas.

Meses antes de las Olimpiadas de 2004 en Atenas, Costas Haritos, convalece después de haber sufrido graves heridas. Aburrido, insomne e irritado por la forzada convivencia con su esposa Adriani,  mata los días yendo al parque, buscando palabras en el Gran Lexicón de Anonymous Dimitrakos, con el cual acostumbraba empezar cualquier nuevo caso como detective “investigando el planteamiento lexicográfico de la situación”.  Y mirando la televisión. Una tarde, en una entrevista a un empresario, presencia cuando éste saca una pistola y se mata frente a las cámaras. A este suicidio público, seguirán el de un político y el de un prestigiado periodista. Cada suicidio es acompañado con la publicación de sus autobiografías por un autor que nadie conoce. Como la División de Homicidios no puede oficialmente abrir investigaciones sobre suicidios, aprovechan la licencia médica de Haritos para encomendarle que realice una investigación discreta sobre estos suicidios.

 A través de los descubrimientos que va haciendo Haritos se exponen algunos de los problemas que está enfrentando el país como resultado de la corrupción, la globalización, la apertura comercial y la migración, al mismo tiempo que se recuerda parte de la historia reciente de Grecia.  El empresario, el político y el periodista que se suicidaron, siendo estudiantes,  habían formado parte del grupo de izquierda llamado “Organización Independiente para la Resistencia, Che” que se oponía a la Junta, la dictadura militar que gobernó Grecia a fines de  los años sesenta. Junto con el líder del grupo, un personaje llamado Thanos Yannelis ligado con los grupos comunistas latinoamericanos del momento, y otros estudiantes, sufrieron torturas por la policía militar en ese momento a cargo del Mayor Skouloudis, el Torturador de la Policía Militar. Yannelis se suicida, desilusionado del desmoronamiento de los ideales comunistas y viendo como sus antiguos seguidores habían logrado riquezas, prestigio y fama olvidando sus antiguos ideales.

 La novela reproduce con gran detalle los procedimientos policiales, la actuación de los medios de comunicación, la corrupción burocrática y el mundo de las compañías internacionales ante la globalización. Además nos mete literalmente  en una Atenas desquiciante por el calor y el tráfico porque Haritos va nombrando las calles y avenidas de Atenas en sus desplazamientos. En la tercera parte del libro, cuando se pregunta ¿y si alguien conocía algo de Favieros, Stefanos y Vakirzis y decidió castigarlos para hacer justicia? Haritos encuentra lo que él llama “la verdadera rosebud”, o sea, la coyuntura crucial. Bien por los thrillers en los cuales el asesino es inesperado, pero evidente.

 Petros Markaris, Griego. N en Estambul de padre armenio y madre griega. 1937

 Petros Markaris. Che Committed Suicide. Eurocrime. 2009. 356 pages. & Amazon Digital Services.

Petros Markaris. Suicidio perfecto.  España: Tusquets. 2012. 408 págs.

Roberto Ampuero. “La otra mujer”

Roberto Ampuero. “La otra mujer”

Orestes Cárcamo 

Orestes Cárcamo es el protagonista de la novela La otra mujer (2011) de Roberto Ampuero (Valparaiso, Chile, 1953); como su creador, es un escritor  nacido en Valparaíso, Chile.  En la ficción de esta novela, Orestes Cárcamo, estando en Berlín, recibe de una forma un tanto misteriosa, un manuscrito. Sabremos que es la primera de tres partes, de una novela escrita por un tal Benjamín Plá y que relata sucesos ocurridos veinte años atrás, durante los años del régimen militar en Chile, en la década de los ochenta.  Seducido por la historia que se narra en esas hojas, logra que una Universidad de Nueva York  le otorgue el financiamiento para llevar a cabo una investigación enfocada en la relación entre los sucesos reales y la literatura y con ello publicar el trabajo que le permitiera recibir su tenure, esto es, una plaza definitiva.

La protagonista de la otra novela, la de Benjamín Plá,  es una mujer casada de nombre Isabel, de buena posición, que se mueve entre su casa de Valparaiso y de Santiago.  Un día encuentra a su esposo José Miguel, prestigiado médico, muerto sobre la cama.

Una novela, dentro de otra novela y  veinte años de diferencia: una describiendo las investigaciones del escritor Orestes Cárcamo tratando de encontrar los hechos reales que narra la novela de Benjamín  Plá; la otra, la de veinte años atrás, con las investigaciones de Isabel tratando de descubrir que hay detrás de la muerte de su esposo y buscando a la amante de su marido asesinado.  Los escenarios son los mismos, Valparaíso, la ciudad construida sobre montes frente al mar, con calles empinadas que suben y bajan y con una red subterránea de túneles conectados, con sus bares, cafés, su comida, el orujo y el mar.  Hay una parte espléndida cuando Orestes se introduce en el mundo mágico y secreto de los poetas porteños nunca publicados. Orestes logra completar el manuscrito e  Isabel encuentra a la amante de su esposo, Constanza, la otra mujer.

Y el autor, Roberto Ampuero convierte su relato en una denuncia de las atrocidades del régimen militar, que en la ficción de la novela no sólo se asesinaron a José Miguel y a Constanza, sino a todo aquél que fuera conveniente matar.

Roberto Ampuero, Valparaíso, Chile 1953.

 Roberto Ampuero. La otra mujer. Colombia: Ed. Norma. La otra orilla. 2011. 371 págs

F.G.Haghenbeck. “Aliento a muerte”

F.G.Haghenbeck. “Aliento a muerte”

Coronel Palacios

El género policíaco le permite a F.G. Haghenbeck (México, 1965)  imaginar lo que pudo haber sucedido al terminar la experiencia del “Segundo Imperio Mexicano” (1863 – 1867), de cómo se fue re-acomodando la sociedad mexicana después de la dominación extranjera y el retorno a la República.

La historia de  Aliento a Muerte (2009),  sucede en la provincia mexicana en 1868, un año después del fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo. Haghenbeck va más allá y usa el flashback, moviéndose retrospectivamente desde un presente en septiembre de 1868 a un pasado iniciado en el mes de julio de 1865. La historia es la de Adrían Blanquet, hijo de un hacendado de la región de Tehuacán que había luchado en el ejército imperial, apresado y condenado a muerte por traición a la patria. Haghenbeck hace que intereses políticos y económicos coyunturales le salven la vida, pero no el honor. Su regreso a Tehuacán es el regreso a otro México, a otro orden: se ha perdido la hacienda El Ahuizote y su padre y su esposa han muerto.  Al buscar la verdad, con la ayuda de un simpático cocinero enano de origen francés, se enfrenta con el pueblo y con el caudillo David Díaz Ceballos. La venganza le hace huir a la capital donde lo encontrará un muy obstinado detective, el Coronel Palacios.

En esta ocasión Haghenbeck ilustra cada capítulo con la ficha de alguna de las piezas exhibidas en una exposición temporal de objetos de la colección privada Roth- García, “El Imperio efímero: artes y objetos en tiempos del Imperio de Maximiliano”, marco ideal del ambiente del efímero “Segundo Imperio”.

Francisco Gerardo Haghenbeck. Ciudad de México. 1965.
 F.G. Haghenbeck,  Aliento a muerte. México: Planeta. 2009. 206 págs.

 

Paul French. “Midnight in Peking”

Paul French. “Midnight in Peking”

La novela Midnight in Peking (2012) es el resultado de las investigaciones de Paul French (Ingaterra, 1966).  Además de la recreación del “Barrio de las delegaciones” en el Pekín de la primera mitad del siglo veinte, el libro describe con gran detalle las  aparentemente profesionales investigaciones y las vicisitudes por las que pasó E.T.C. Werner para encontrar al asesino de la joven Pamela Werner. Complementa esta interesante novela un video donde el autor nos va guiando por los lugares que recorrió Pamela la  noche de su asesinato: https://www.youtube.com/watch?v=Dfgx_j-JruI.

Los últimos días de la China Antigua fueron días de extraordinaria complejidad. En 1911, después de tres mil quinientos años de historia, cae el último emperador Quing. La República de China con Chiang Kai-shek, el segundo presidente al frente del partido político del Kuomintang, se enfrentó al Partido Comunista, a los intereses de caudillos locales y, sobre estos, a la invasión de Japón que para 1937 ya está en las puertas de Pekín y que en unos meses más se apoderarían de la ciudad, todo esto en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Desde el siglo XIX  los delegados de las potencias occidentales con intereses en China se habían establecido en un barrio amurallado dentro de la ciudad de Pekín; con el tiempo este barrio se fue convirtiendo en una pequeña réplica del mundo europeo con clubs, hoteles, bares, lujosas tiendas y residencias para los occidentales llamado el “Barrio de las delegaciones”.  En sus proximidades había una zona baldía y el bario de Chuanpan Hutong, la zona más depravada del viejo Pekín con bares, salas de opio y burdeles,  frecuentados principalmente por occidentales.

Es en este contexto que en esa zona baldía, el 8 de enero de 1937 se encontró el cadáver terriblemente mutilado de una joven inglesa, Pamela Werner, hija de E.T.C. Werner, un prestigiado ex cónsul británico y reconocido sinólogo.

Las investigaciones del siniestro crimen fueron conducidas por un inspector chino, el Coronel Han Shih y un inglés, el detective Richard Dennis, comisionado desde la ciudad de Tientsin, que junto con Shanghai tenían una fuerte presencia de ciudadanos británicos. Al cabo de pocos meses y ante la muy complicada situación de Pekin, ambos gobiernos deciden cerrar la investigación. No así el padre, E.T.C. Werner quien con sus propios medios y amplios conocimientos de China persistió tenazmente en tratar de encontrar al culpable o los culpables del homicidio de Pamela, enviando constantemente cartas, mensajes, argumentos a las autoridades consulares británicas en China y a las autoridades en Inglaterra con el fin de reabrir la investigación.  Con la dominación total de los japoneses y su entrada a la guerra, Werner junto con muchos extranjeros es encerrado en un campo de concentración. Al final de la guerra, viejo, enfermo y sin más recursos regresa a Inglaterra donde muere al poco tiempo.

75 años más tarde, Paul French, historiador inglés especializado en China, se interesó en este caso. Dado que el asesinato de Pamela Werner había sido ampliamente difundido en la prensa internacional, French encontró material suficiente para empezar lo que sería una profunda investigación que lo llevaría a encontrar en  los Archivos Nacionales de Kew, en Londres, un documento de 150 páginas que resultaron ser las notas de la investigación de E.T.C. Werner y la resolución del caso.

Paul French, Inglaterra, 1966.

French, Paul. Midnight in Peking.  How the Murder of a Young Englishwoman Haunted the Last Days of Old China. Penguin Group: New York. 2012. 260 pags.

Haruki Murakami. “1Q84”

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Toshiharu Ushikawa

1Q84 (2011) del ya grande Haruki Murakami (Japón, 1949), podría ser  un thriller porque hay una asesina, asesinatos y un detective. O una novela de ciencia ficción con personajes y situaciones imposibles. Tal vez, al final, es la historia de amor entre Aomame y Tengo.

En el primer libro, el mundo de la instructora de gimnasio, Aomame, se desdobla en uno con dos lunas cuando va a realizar un crimen. Y Tengo, profesor de matemáticas y novelista, recibe el encargo de reescribir el libro “La crisálida del aire” dictado por una adolescente relacionada con una secta religiosa. En el segundo capítulo del segundo libro “Sólo tengo mi alma” aparece Toshiharu Ushikawa “toro de río”; en el tercer libro Ushikawa se convierte en un tercer protagonista y sus capítulos se van alternando con los de Tengo y de Aomame.

Es difícil, sino imposible, hacer una síntesis de 1Q84.  Además de la historia de Tengo y de Aomame, es la historia de otros personajes con vidas fascinantes que por la magia de la literatura se van conectando. Y es también una reflexión con matices orwellianos (en japonés, la letra “Q” y el número “9” se pronuncian igual “kew”) del Tokio de 1984, de la religión, de la creación literaria y la fantasía y del abuso a las mujeres.

Pero como este es un espacio de detectives, me detengo en Ushikawa.  Este personaje es realmente “fantástico” en el sentido de excelencia y de irrealidad, como la misma novela.  Murakami es despiadado con él: tiene una apariencia repulsiva, una vida patética y sus diálogos irritan al lector.  Pero posee las destrezas del gran detective: curiosidad obsesiva, habilidades de inferencia y deducción, perseverancia y paciencia, imaginación y mañas (como su formidable creación de “Presidente titular de la fundación Nueva Asociación para el Fomento de las Ciencias y las Artes de Japón” para dar legitimidad a sus pesquisas) y nunca pierde de vista su objetivo. Es el recurso del gran escritor a través del cual el narrador presenta tanto la realidad objetiva como las perspectivas subjetivas de cada uno de los personajes y que permiten que el lector sea también detective y que más que leer, participe en la vida de dos jóvenes japoneses excepcionales de Tokio en el año 1984.

¿Qué más podemos pedir?

Haruki Murakami, Kyoto, Japón. 1949.

Murakami, Haruki. 1Q84. New York: Knopf, 2011 944 pags.
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