Philip Kerr. “Prussian Blue”

Philip Kerr. “Prussian Blue”

Reseña escrita por Malcolm Petrook.

 Bernie Gunther

Prussian Blue,  the name of a ferrocyanide pigment, is the title of Philip Kerr’s (Scotland, 1956) 12th novel about Bernie Gunther, the liberal-minded German Detective.  In Prussian Blue, Kerr’s picture of every day German-Nazi and later German-Stasi life is numbing.

The novel opens in 1933 when  Germany embraced a legally codified state of terror.   At that time, Gunther was the distinguished Commissar of the murder squad in Berlin’s Kriminalpolizei.

Gunther, who later becomes a reluctant Gestapo officer, is cynical in nature and skeptical of the truth.

In 1939, Gunther is arrested and driven out of Berlin to Bavaria to meet with Richard Heidrich head of the SS.   An engineer named Flex has been murdered on the Berghof terrace, the showcase of Hitler’s alpine dystopia.   Flex was planning renovations  to the building in preparation for the 50th birthday of Adolph Hitler, when he was shot in the head.   Heidrich believes that only Gunther can  solve the crime while preserving the secrecy of who had murdered Flex, and why. But Gunther was given only a single week to solve the crime.   If he fails, Martin Borman, Heidrich’s deputy, would have no compunction about blaming an innocent prisoner for the murder.

The novel jumps to 1956 when post war Nazis are planning to kill Gunther for having solved the murder of Flex seventeen years before   At the same time Gunther’s former colleague, Fredrich Korsch, now working for the Stasi in East Germany, is hunting for Gunther for not killing his ex-wife, Elizabeth a pro-West agent, now living in Berlin.

Clearly, Gunther is scrambling for his life in an environment  of high crime, sexual scandal and murder.   On the one hand, Korsch, and his Stasi goons are only one step behind Gunther and, on the other, the Nazis are tracking Gunther throughout Germany, England  and in the South of France.   At stake is the life of his second wife who they plan to kill.  In matching wits with antagonists in two German states, and in two time periods, Gunther manages to hold on to his moral integrity and continue to be an effective detective working within the law.

Obviously, Gunther’s skills at evasion and observation are key to his survival, and to an assured 13th novel by Philip Kerr.

“…Sometimes that was all it took to be a real Nazi; the absolute and unscrupulous desire for preferment and promotion…”

 Philip Kerr. Scotland. 1956

Philip Kerr. Prussian Blue (A Bernie Gunther Novel). New York: Penguin Publishing Group. 2017. 528 pages. Kindle Edition.

Ngaio Marsh. “Colour Scheme”. “Tied Up in Tinsel”

Roderick Alleyn

La serie de Roderick Alleyn comprende 32 casos que se desarrollan entre 1934 y 1982; 28 en Inglaterra y cuatro en Nueva Zelanda: Colour Scheme, Died in the Wool, Vintage Murder y Photo Finish.  Surfeit of Lampreys empieza en New Zealand y continua en Londres.

El detective de la Policía Metropolitana de Londres, Roderick Alleyn, había nacido entre 1892 y 1894 en una familia de la alta burguesía inglesa; se graduó en Oxford, sirvió tres años en el ejército durante la Primera Guerra y trabajó un año como diplomático.  Casado con la respetada pintora Agatha Troy Alleyn, con quien tiene un hijo, Ricky.

La creadora de Roderick Alleyn fue la escritora, pintora y directora de teatro Ngaio Marsh, 1895-1982, quien nació y murió en la ciudad de Christchurch, Nueva Zelanda.  Marsh estudió en Inglaterra y vivió entre Nueva Zelanda e Inglaterra.

Durante la década de los años veinte del siglo pasado, escritoras de novelas de detectives como Ngaio Marsh, Dorothy L. Sayers, Margery Allingham y la gran Agatha Christie, desarrollaron un estilo peculiar, el “whodunnit” “quién lo hizo”. Este estilo se caracteriza por ubicar las tramas en contextos idílicos y ambientes íntimos; pocos personajes, pero con personalidades complicadas e historias secretas. Aparentemente todos los personajes tienen motivo y oportunidad para cometer el crimen.  Al final, el crimen es aclarado por el detective (policía o no) quien va dirigiéndose a cada uno de los mismos personajes congregados en contextos cerrados como la sala o el comedor de una casa.

Colour Scheme. 1943

La región y ciudad de Rotorua están situados al norte de la Isla Norte de Nueva Zelanda, a orillas del lago del mismo nombre. Es una región de lagos, bahías y colinas con una intensa actividad geotérmica, con géiseres y aguas termales.  Por sus spas y por su población nativa maori, Rotorua es un importante destino turístico.

Colour Scheme (“Esquema de color”) es una novela muy interesante por muchos factores. Es la décimo segunda novela de la serie del detective de Sctoland Yard, Inspector Roderick Alley. Tanto la fecha de su publicación,1943, como la trama, se ubican durante la Segunda Guerra Mundial, en este caso, en un spa cercano a la ciudad de Rotorua en Nueva Zelanda.  En este spa se reúnen y conviven por unas semanas personajes “pakeha”, esto es neozelandeses de origen británico, británicos y maoris.  Las descripciones del paisaje neozeolandés y de la comunidad maori son extraordinarias.  Por la forma de la narración sabemos que va a haber un crimen que resulta ser terrible, en un pozo de lodo hirviente. Además parece que casi todos los personajes pueden ser la víctima o el asesino.  En relación al lenguaje, el lector puede distinguir el hablante de inglés de Inglaterra o de inglés neozeolandés,  dado que éste, por su condición colonial, conserva vocabularios y estructuras arcaicas. Igulamente interesante es la inclusión de palabras maories.  Es característico de la autora,  el recurso de llevar la narración en tercera persona, a través de las observaciones y reflexiones de uno de sus personajes.

“…White men move across the surface of New Zealand, but the Maori people are of its essence, tranquil or disturbed as the trees and lakes must be, and as much a member of the earth as they”.

Los dueños del spa Wai-ata-tapu Hot Springs, cerca de la ciudad de Harpoon, en la región de Rotorua, son el Coronel Edward Claire y su esposa Agnes, quienes lo manejan con la ayuda de sus hijos Debora y Simon.  Tienen como huéspedes permanentes a el Dr. James Ackrington, hermano de Claire; al empresario Maurice Questing; y a Herbert Smith un peón borrachín, un “remittance man”, (en el contexto de la cultura británica victoriana se llamaban “hombre de remesas”, a ciertos hombres de clase alta o media, que por su comportamiento disoluto, eran enviados a las colonias y se le pagaba para mantenerlos alejados). Los huéspedes del spa durante el desarrollo de la trama son el célebre actor británico Geoffrey Gaunt, su secretario Dikon Bell y su sirviente Alfrede Colly. El último huésped en llegar es Septimus Falls.

Los personajes maoris son: Huia, la joven sirvienta; Rua Te Kahu, el jefe de los “Te Rarwas”, la más importante comunidad maori; Eru Saul, un “media casta”; y Mrs.Te Papa.

“…old Rua Te Kahu sat on the crest of a hill that rose in an unbroken curve above his native village. The hill formed a natural barrier between the Maori reserve lands and the thermal resort of Wai-ata-tapu Springs where the Claires lived”.

Al comienzo de Colour Scheme, el Dr. Ackrington recibe una carta de un colega suyo avisándole que ha recomendado a uno de sus pacientes, el famoso Geoffrey Gauntal, para que pase una temporada en el spa de su cuñado y hermana y beneficiarse de las aguas termales.  Por su parte el Dr. Ackrington escribe una carta que empieza así:

“Roderick Alleyn, Esq., Chief-Inspector, C.I.D.,

c/o Central Police Station,

Auckland

Sir, The newspapers, with gross indiscretion, report you as having come to this country in connection with scandalous leakages of information to the enemy, notably those which led to the sinking of S.S. Hippolyte last November.

I consider it my duty to inform you of the activities of a person at present living at Wai-ata-tapu Hot Springs, Harpoon Inlet…

…You will note that Hippolyte was torpedoed at a spot some two miles out from Harpoon Inlet…”

Ngaio Marsh, 1895-1982. Christchurch, Nueva Zelanda.

Ngaio Marsh. Colour Scheme: Inspector Roderick Alleyn #12. NY: Felony & Mayhem Press. 2012.  320 pages. Edición de Kindle.

Tied Up in Tinsel. 1972.

Tied Up in Tinsel, “Atado con listón de navidad”*, publicado en 1972, es el libro # 27 de la serie de Roderick Alleyn. Se ubica en la campiña inglesa, durante las festividades de navidad.

El excéntrico millonario Hilary Bill-Tasman invita a un grupo de personas a festejar la navidad en “Halberds Manor”, su espléndida mansión, reconstruida con todos los adelantos modernos de la época, decorada con magníficas obras de arte, y atendida por un servicio doméstico formado por cinco ex-convictos: el mayordomo, el “head houseman” (algo así como “jefe de limpieza”), el “second houseman”, el cocinero y el jardinero-chofer. La celebrada pintora Agatha Troy Alleyn, había llegado días antes de los demás invitados para pintar el retrato que Hilary desea colgar en su biblioteca.  Además, a la fiesta de navidad, organizada bajo un riguroso programa, están invitados todos los niños del pueblo cercano, sus padres y algunas autoridades. El programa incluye un inmenso árbol adornado, la aparición del “druida” en trineo con los regalos que se les regalarán a los niños y la cena que se servirá para todos en la mansión.

Los invitados son sus tíos el Coronel F. Fleaton Forrester y su esposa, el tío Flea y la tía Bed, con su sirviente Moult; Bert Smith exsocio de su padre en el negocio de la compra y reventa de antigüedades y obras de arte y su prometida la bella Cressida Thottenham.

Los invitados reciben anónimos. La noche de navidad hay una tormenta. El invitado disfrazado de druida desaparece. Por supuesto, los principales sospechosos son los sirvientes exconvictos. Si bien Hilary asegura fimemente a Roderick Alleyn, quien llega a recoger a su esposa, que ellos son inocentes.

“If we exclude the servants, and I take it we do, we’ve got a limited field of possibilities, haven’t we, Mr. Alleyn?” “Six, if you also exclude thirty-odd guests and Troy.”

Como en las buenas novelas al estilo “whodunnit”, las descripciones son espléndidas, tanto del ambiente como de la personalidad de los personajes. La trama va sufriendo giros inesperados conforme se van conociendo las historias personales de todos los personajes.  Como es la característica de la autora, hay un narrador en tercera persona que utiliza lo que uno de los personajes ve, piensa, reflexiona y opina, en este caso, la pintora Agatha Troy.

“The group printed an indelible image across Troy’s field of observation: an old man with closed eyes, fetching his breath short; Hilary, elegant in plum-coloured velvet and looking perturbed; Cressida, lounging discontentedly and beautifully in a golden chair; Mrs. Forrester, with folded arms, a step or two removed from her husband and watchful of him. And coming round the Christmas tree, a little old cockney in a grand smoking jacket”.

 

Ngaio Marsh. Tied Up in Tinsel: Inspector Roderick Alleyn #27. U.S. Felony & Mayhem Press. 1972. 254 pages. Kindle Edition.

*Hay una edición en española con el título Atado con cintas, Javier Vergara editor. Buenos Aires, 1980.

Patricia Highsmith. “The Tremor of Forgery”

Patricia Highsmith. “The Tremor of Forgery”

 “…Africa is strangely good for thinking.

It’s like standing naked in glaring sunlight against a white wall.

Somehow nothing is hidden in this bright light. . ..”

The Tremor of Forgery, El temblor de la falsificación (1969), es la gran novela de la escritora estadunidense Patricia Highsmith (1921-1995), famosa por su personaje, el “talentoso Mr. Ripley”.

Howard Ingham es un escritor, tiene 34 años, vive en Nueva York y ha publicado tres libros.  John Castlewood le había encargado escribir, con él, el guion de “Trío”, una película de amor de una pareja tunecina, en Túnez, para lo cual le sugiere que se adelante para ir absorbiendo el ambiente tunecino. Howard Ingham llega a Túnez a principios de junio de 1967, once años después de su independencia de Francia.  Se hospeda unos días en el Tunisia Palace, recorre la capital, cena en el Café de Pariz y camina por el Boulevard Bourguiba (nombrado así por el primer presidente de Túnez).  Alquila un coche y se traslada a su destino, Hammamet, una pequeña ciudad turística sobre la costa mediterránea. Renta un búngalo en el hotel La Reine de Hammamet y empieza su “inmersión” en el ambiente tunecino.  Va a nadar en el mar, pasea, duerme siestas, toma cocteles, sale a cenar, pregunta constantemente al personal del hotel si tiene correspondencia, espera cartas de Ina, su novia, y de John Catlewood, avisándole la fecha de su llegada. En la espera, empieza a escribir un libro sobre un hombre con una doble vida a quien nombra Dennison. Conoce en la playa a otro norteameriano Francis J. Adams  con quien inicia una relación de amistad, se invitan cocteles, cenan juntos en el restaurant Chez Melik la diversidad de platillos preparados con couscous y platican, platican mucho.  Pero no llegan las cartas ni de John Castlewood, ni de Ina. “Ina Pallant.—She lives with her family in a big house in Brooklyn Heights. She has a crippled brother she’s very fond of—Joey. He has multiple sclerosis.  Luego conoce a Anders Jensen un joven danés, pintor, con un perro que lo acompaña a todos lados, que vive en el barrio árabe y con quien empieza una relación sin la suspicacia que siente con Adams.

Aparentemente es una narración de turistas occidentales que ven el mundo árabe desde su perspectiva de los años sesenta (la Guerra de los seis días entre Israel y la colisión árabe, la guerra de Vietnam, la Guerra Fría), con descripciones espléndidas de este pequeño país entre el Sahara y el Mediterráneo, con tantos sitios históricos como fueron los diferentes pueblos que lo conquistaron desde la célebre Cartago fenicia.

También, parece que el ritmo de la narración es lento, pero es para no dejar nada fuera de escena y poder retratar hasta la médula a los personajes, tres americanos y un danés; tres hombres y una mujer.

Y que a veces la narración es un tanto jocosa; recurso de la gran Patricia Highsmith para reproducir diálogos que cuestionan, perturbadores, reflexivos, tan íntimos que hacen temblar, a sus personajes. Y a sus lectores.

Pero sobre todo, parece que no pasa nada, porque pasa muchísimo, espléndida forma de provocar suspenso. Y angustia.

No hay necesidad de hablar árabe, se habla en francés con los mozos del hotel y con los meseros de los restaurantes; no hay por qué molestarse en avisar a alguien que hay un árabe muerto tirado en la calle; y cuando se produce el incidente, no produce remordimientos, no atormenta, parece que no hay conciencia.

Hay una máquina de escribir, un perro y Abdullah, el viejo ladrón. Y Túnez. Y el oficio del escritor, y el amor. Y Túnez otra vez.

 “…Last night, oddly enough after his disturbing conversation with Adams, Ingham had thought of a title for his book, The Tremor of Forgery. It was much better than the two other ideas he had had. He had read somewhere, before he left America, that forgers’ hands usually trembled very slightly at the beginning and end of their false signatures, sometimes so slightly the tremor could be seen only under a microscope. The tremor also expressed the ultimate crumbling of Dennison, the dual-personality, as his downfall grew imminent. It would be a profound yet unrealized crumbling, like a mountain collapsing from within, undetectable from the outside for a long while—in fact until the complete crash—because Dennison had no pangs of conscience which he recognized as such, and hardly any apprehension of danger”.

 Patricia Highsmith. Estados Unidos. 1921-1995.

 Patricia Highsmith. The Tremor of Forgery. NY: Grove Atlantic. 2011. 292 pags. Kindle Edtion

Arnaldur Indridason. “Jar City. A Reykjavík Thriller”. “Silence of the Grave”. “La voz”.

Arnaldur Indridason. “Jar City. A Reykjavík Thriller”. “Silence of the Grave”. “La voz”.

 Erlendur

 

Los libros de Arnaldur Indridason (Islandia, 1961) no son fáciles de leer, y menos de reseñar.  Y no  porque dependemos de las traducciones del islandés en el que están escritos, sino porque los  casos que investiga el Inspector Erlendur Sveinsson de la Policía Nacional de Reikiavik, provocan más angustia y frío que las erupciones volcánicas y el clima implacable donde se mueven él, sus colaboradores Elinborg y Sigurdur Óli, y su siempre atormentada hija Eva Lind.

Erlendur es un hombre triste, como el paisaje islandés*, el otro gran protagonista de estos thrillers.  Un hombre perseguido por el recuerdo de cuando siendo niño, no pudo sostener la mano de su hermano menor durante una tormenta de nieve, con una ex esposa despechada que envenenó a sus hijos contra el padre ausente y con dos hijos amargados y drogadictos.

Los crímenes que se narran en los tres libros reseñados aquí, no son producto de la violencia de las mafias o de grupos criminales.  Son crímenes cometidos como consecuencia de una serie de circunstancias en la historia de las personas involucradas.  Para mostrar la cadena de sucesos y consecuencias que llevaron al crimen, la narración va intercalando el presente, con el pasado inmediato y con el pasado remoto, relacionándolos con momentos históricos, e involucrando leyendas islandesas. Y así, nosostros, los lectores, seguimos la línea en que se fue gestando el o los crímenes. Soberbia forma de ir incrementando, gradualmente, el suspenso.

La imagen de la condición humana que los retratos psicológicos que el autor va desarrollando, y la descripción de crímenes tan abyectos como son la marginación y la violencia contra niños y mujeres, es tan inclemente como el paisaje islandés.   Sin embargo, a pesar del frío que nos producen, al final, el lector queda conectado, con un sentimiento de solidaridad, pensando que conoce un poco mejor la condición humana independientemente de la latitud en la que vivamos.

La serie de Erlendur está compuesta por los siguienes títulos:

Jar City, “Mýrin”. 2000. Silence of the Grave, “Grafarþögn”. 2001. Voices, “Röddin”. 2003. The Draining Lake, “Kleifarvatn”. 2004. Arctic Chill, “Vetrarborgin”.  2005. Hypothermia, “Harðskafi”. 2007. Outrage, “Myrká”. 2008. Black Skies, “Svörtuloft”. 2009. Strange Shores. 2013. Reykjavik Nights. 2014. Into Oblivion. 2016.

 §   *Creo que no se puede entender cabalmente la lectura de los libros de Arnaldur Indridason sino se tienen presentes las peculiaridades de Islandia: una pequeña isla de 103 000 km2 al sur del Círculo Polar Ártico.  Un país con pocos habitantes (según el censo de 2016, su población era de 331 811 habitantes) que hace pensar que todos podrían estar relacionados de una manera u otra.  Clima muy frío; la misma palabra “Islandia”, en islandés, el idioma oficial, significa “tierra de hielo”.  Su capital es Reikiavik, la capital más septentrional del mundo, con una temperatura anual promedio de 5º C,  afectada por intensos vientos.  Un paisaje natural abierto, con escasa vegetación, montes y montañas de poca altura, con aproximadamente 200 volcanes, casi doce mil kilómetros de glaciares, lagos helados y cascadas y rodeada de costas con entrantes, fiordos y bahías.  Y la luz: desde fines de mayo hasta principios de agosto, hay 24 horas de luz solar en el norte de la isla y dos o tres horas de noche en Reikiavik. En invierno, apenas se ve la luz del día.

 

Mýrin.  “Jar City. A Reykjavík Thriller.” (2000)

Jar City. A Reykjavík Thriller , en islandés“Mýrin”, es la primera novela publicada de la serie de el Inspector Erlendur de la policía de Reikiavik.

Erlendur y sus colaboradores, el detective Sigurdur Óil y la detective Elíngborg, investigan el asesinato de un hombre de 69 años llamado Holberg. Un hombre solitario, buen empleado, pero en cuyo departamento habían encontrado pornografía y la fotografía de la tumba de una niña con una nota misteriosa que resultó ser copia de un salmo. Descubren que cuarenta años atrás Holberg había sido acusado de violación y que de esta violación había nacido una niña, Audur, quien murió a los cuatro años a causa de una enfermedad del cerebro, que luego sabremos que es neurofibromatosis.  Erlendur solicita exhumar el cadáver de la niña y encuentran que no tiene cerebro.  Y que los detectives que llevaron el caso cuarenta años atrás, tal vez por misoginia, no habían investigado la denuncia de Kolburn, la mujer que Holberg había violado.

El trabajo policiaco de Erlendur y sus colaboradores hace que se cuestionen temas como el de la investigación genética y el papel del DNA, las enfermedades hereditarias y los bancos de órganos para trasplantes, siendo Islandia un lugar propicio para tales investigaciones por ser un lugar pequeño y en cierta forma cerrado en sí mismo.

En la novela,  “Jar city”, Genetic Reseach Center del Ministerio de Salud, es el centro donde se llevan a cabo dichas investigaciones además de ser un banco de órganos y el lugar donde se pretende obtener la historia genética de todos los habitantes de Islandia.

 Arnaldur Indridason. Islandia, 1961.

Arnaldur Indridason. Jar City. A Reykjavík Thriller. US: Martin’s Press. 2004. 289 págs.

 

Grafarþögn. “Silence of the grave. A Reykjavk Thriller” (2002)

“Una buena novela policiaca explica un país”…“Y a mí no me gusta embellecer nada”, comentó Arnaldur Indridason en una entrevista publicada en 2009**, en ocasión de la aparición en español de su segunda novela de la serie de Erlendur. El título original en islandés Grafarþögn, en inglés “Silence of the grave”,  se tradujo en la edición en español como La mujer verde.

Las historias narradas en Silence of the grave van desde los años treinta hasta el presente (la investigación que se origina a partir del descubrimiento de unos huesos enterrados en un desarrollo inmobiliario reciente); el pasado inmediato (la historia de los propietarios e inquilinos de una antigua casa cercana al lugar donde se encontraron los huesos); el pasado remoto (la historia de la familia que vivió en esa casa).

El “Quarter Millenium” es un desarrollo inmobiliario de casas nuevas en las colinas de Grafarholt, uno de los suburbios de la ciudad de Reikiavik.  Un niño encontró en el jardín de su casa un hueso, los padres sospecharon que era un hueso humano  y llamaron a las autoridades. Erlendur y sus colaboradores no pudieron intervenir porque el enterramiento era antiguo y un grupo de arquéologos debía primero realizar las excavaciones. Erlendur notó unos arbustos de grosella roja y hace que sus colaboradores indaguen si años atrás hubo ahí una casa, casa que debió estar muy alejada de otras. También les pide que averigüen  quién o quiénes eran los dueños, y así encuentran a la familia que la rentó durante muchos años. Además del hecho de que muy cerca de esa casa estuvieron bases militares inglesas y americanas durante la Segunda Guerra Mundial.

“… En esa ocasión fueron las papas,  porque no estaban cocidas lo suficiente, o porque estaba sobrecocidas, o porque no estaban peladas, porque estaban mal peladas, o porque estaban cortadas a la mitad, o porque estaban rebanadas, o porque estaban fritas… podía ser cualquier cosa…  los ataques podían empezar por cualquier cosa….. había perdido toda esperanza de que las cosas mejoraran.

La historia más conmovedora de Silence of the grave, es la de una mujer, trágica desde su concepción en 1910. Madre soltera a los 22 años, se casó con otro hombre con el cual tuvo dos hijos, Simón y Tomás, más pequeños que su Mikkelina, seriamente discapacitada como consecuencia de una enfermedad.  Desde el inicio de su matrimonio el marido abusó de ella, física y emocionalmente, despiadadamente, llenando de terror a los tres hijos. Una mujer que con todas las adversidades posibles,  tuvo la bondad inmensa de criar a sus hijos con amor, con pocos momentos felices como el hecho de darles a sus hijos las grosellas que cultivaba; como cuando ya mayorcita, Mikkelina pronunció por primera vez una palabra, su nombre Emma; como cuando tuvo la amistad de un americano de la base militar.

“…Por fin, Erlendur había encontrado algo qué hablar con su hija. Había estado investigando en la Biblioteca Nacional, reuniendo información de periódicos y revistas que se publicaron en Reykjavík en 1910, el año en que el cometa Halley pasó por la Tierra con su cola supuestamente llena de cianuro … Le encantaba leer periodicos y revistas viejos… percibir la atmósfera de la época preservada en sus páginas crujientes, entonces, ahora y para siempre”.

Otra historia es la de la joven Eva Lind quien embarazada de varios meses cae en coma como consecuencia de una sobredosis. Y la propia tragedia de su padre Erlendur, patéticamente sentado junto a su cama en el hospital, diciéndole a su  hija y diciéndose a sí mismo, lo que despierta nunca le pudo decir ni a ella ni a nadie.  Al mismo tiempo guiando a Elinborg y Sigurdur Óli en la búsqueda de los propietarios e inquilinos de la casa cercana al enterramiento, entre 1930 y 1980, quienes fueron encontrando otras historias que Erlendur no pudo dejar de indagar, entre ellos la de una novia embarazada perdida en 1940.

“…Ya había anochecido cuando se sentó junto a la cama de Eva Lind y comenzó a contarle sobre el descubrimiento del esqueleto en Grafarholt. Le contó cómo el arqueólogo demarcó pequeñas áreas … Le contó sobre los arbustos de grosellas y la extraña descripción de Róbert de una mujer encorvarda de verde. Le contó sobre Benjamín Knudsen y sobre su prometida, que desapareció un día, y le contó sobre Höskuldur, que había alquilado la casita durante la guerra, y sobre la mención de Benjamín de la mujer que vivía en la colina y que había sido concebida. en el tanque de gasolina la noche en que todos pensaron que el mundo sería destruido … Fue el año en que Mark Twain murió …”

**https://elpais.com/diario/2009/03/07/cultura/1236380404_850215.html

Arnaldur Indridason. Islandia, 1961.

Arnaldur Indridason. Silence of the grave. A Reykjavk Thriller. US: Picador. 2007. 293 págs. 

Röddin, “La voz”.  (2003)

Este libro lo leí en la traducción del islandés al español publicada en 2013.

¿Qué le sucede a un padre que puso  sus energías y la esperanza de su futuro en el éxito de su hijo, cuando desaparece el talento del hijo siendo todavía ún niño? Peor, ¿qué le sucede al hijo de ese padre fatalmente decepcionado de su hijo, aún niño?  Röddin, “La voz” cuenta la historia de un hombre que de niño tuvo una voz maravillosa y que los últimos veinte años de su vida vivió en un cuartucho prestado en el sótano de un hotel de Reikiavik donde trabajaba como portero.

Cinco días antes de la Navidad, se vestía de Papá Noel y así lo encontraron vestido, sobre la cama de su cuartucho, con los pantalones bajados, un condón en su miembro, una herida fatal en el corazón y muchas más en el cuerpo y manos, “como si hubiera intentado defenderse”. En una mesita junto a la cama un libro sobre la historia del coro de los niños de Viena y en la pared un viejo cartel de una película de Shirley Temple. Una joven recamarera, Ösp, era quien lo había encontrado.

El gerente del hotel les informó que se llamaba Gudlaugur, Gulli, pero no sabía nada más de él, sólo que tenía un padre y una hermana mayor.  Nadie más en el hotel pudo decirle algo de él.

Erlendur se hospeda en el hotel, Eva Lind lo visita y parece que cualquier motivo es bueno para discutirle. Erlendur interroga a empleados y huéspedes, sigue las rutinas de trabajo, mientras  Elinborg y Sigurdur Óli investigan.

Una nota encontrada en la habitación de Gudlaugur tenía la anotación “Henry 18:30”.  En el hotel había dos huéspedes con el nombre de Henry, uno de ellos un coleccionista de discos. Y además “…—Sabemos que en el cuchitril de Gudlaugur había medio millón —continuó Erlendur”.

Arnaldur Indridason. Islandia, 1961.

Arnaldur Indridason. La voz (Erlendur Sveinsson). Barcelona: RBA Libros. 2013. Kindle Edition.

Jorge Fernández Díaz. “El puñal”. “La herida”.

Jorge Fernández Díaz. “El puñal”. “La herida”.

Remil

El periodista y escritor argentino Jorge Fernández Díaz (1960), comentó en una reciente entrevista (2018*), que :  “Durante 35 años he sido periodista de trinchera y sé que nosotros solo podemos contar el 20% de lo sabemos, porque el resto no tenemos forma de probarlo. Esa frontera infranqueable siempre me resultó atractiva: yo podía cruzarla con la ficción. Contar como novelista lo que no podía hacer como articulista o reportero. Remil es el resultado de esa necesidad”.*

Remil es un gran personaje, el protagonista y el narrador. Es el puñal de la dama blanca,  Nuria Menéndez Lugo, “la Gioconda” en su primera novela, El puñal. Y un héroe infame en La herida.

“Tengo muchos nombres, pero en el ambiente me conocen como Remil. Es un chiste de la colimba* que se hizo popular en Puerto Argentino. Yo era un dragoneante cruel de la infantería. “Hijo de remil putas”, me decía mi sargento mayor todas las mañanas, durante los entrenamientos. Era un elogio. Quedó Remil”.

Remil es negro, no sabemos su nombre ni sus antecedentes familiares, tiene una gran capacidad física, está entrenado para cualquier contingencia y sus soledades las llena corriendo, boxeando, nadando en el mar y leyendo libros históricos.

 

“EL PUÑAL”

Cuando estoy haciendo mi bolso, Cálgaris entra en mi habitación con el libro de Plutarco y me muestra el prólogo, que firma un catedrático. Lee en voz alta una frase del historiador griego: “Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo””.

En El puñal, Remil narra la forma en que “La casita” fue contratada para proporcionar la seguridad en la transportación de la mercancía más pujante en la actualidad: la falopa.

Remil trabaja para “La casita”, una especie de agencia de seguridad paralela y secreta del gobierno argentino que funcionaba como una empresa de seguridad, proporcionando servicios por encargo, con sus propios recursos de inteligencia y contrainteligencia, con personal de seguridad altamente especializado, armamento muy sofisticado y técnicos de espionaje electrónico. Y como empresa, con sus propias formas de financiamiento.  El titular de “La casita” es el Coronel Cálgaris y Remil es su mejor agente.

Remil no habla de la producción de la droga, ni de la cadena de compradores y revendedores una vez que la mercancía llegaba a Cadiz, Vigo o a algún puerto en África del Norte, “donde se sobornan autoridades, alguna se queda en Europa, otra avanza, y cuanto más avanza, más cuesta”.  La misión que narra Remil era proporcionar la seguridad para que los paquetes de coca pura con el sello de un dragón, que les llegaban en avión a pistas clandestinas en el noroeste Argentina, pudieran ser trasladados a las empresas montadas para su camuflaje en botellas de vino Malbec, en muebles y espejos y en contenedores con merluzas. Y convertirse en guardaespaldas de la abogada gallega Nuria Menéndez Lugo, la directora de operaciones de esas empresas creadas por un grupo de empresarios españoles asociados con políticos, funcionarios, líderes sindicales y empresarios argentinos y fusionadas en un “holding” de compañías exportadoras.

“…—¿ Vamos a traficar cocaína, coronel? —No, solamente vamos a custodiar a la Gioconda. No me sorprende que recuerde la anécdota: tiene una memoria prodigiosa. Aplasto el pucho, me cruzo de brazos. —No entiendo bien cuál es la diferencia —digo. —Estos no son pistoleros, son gerentes. Quieren aplicar el management empresario, y necesitan un jefe de seguridad…”

Durante un tiempo la operación fue un éxito rotundo: la mercancía era abundante, las formas de exportación eran creativas y variadas  y los métodos financieros disfrazados “en un sistema de lavado a través de créditos, con más de seiscientas empresas falsas con sedes en cuatro paraísos fiscales”, y “valijeros” que viajaban a Montevideo para despachar los fondos. “Siempre en cuentas pequeñas, que no superan los dos millones de dólares. Arman triangulaciones, y tienen cientos de trucos para lavar el dinero, para fragmentarlo, para hacerlo desaparecer o para reingresarlo en el sistema”.

 Hasta que una tarde, en el estacionamiento de un centro comercial de Buenos Aires después de haber gastado una fortuna, Nuria sufre un aparatoso atentado.  Los días siguientes los periódicos dan la noticia de que las autoridades federales gracias a unos soplos habían  intervenido y desvencijado la organización de “la dama blanca”. “Narcos intentaban exportar cuatrocientos kilos de cocaína en botellas de vino”.

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La narración de Remil reproduce un lenguaje salpicado de lunfardismos que refuerzan la intensidad de las imágenes de los traslados por Argentina, Bolivia y España, las de los violentos enfrentamientos con delincuentes, pistoleros y policías corruptos, y las delirantes y maravillosas escenas eróticas.  Él mismo, sobreviviente de la guerra de las Malvinas, describe opinando y reflexionando con amargura y con pesimismo. A través de sus ojos se van presentando las diferentes personalidades de los involucrados: el gran capo colombiano  “con anillo de oro y titanio, un Girard Perregaux Opera Three de quinientos mil dólares”, los abogados y el bróker de cuello blanco, el líder sindical y el empresario naviero, el corrupto, cruel y poderoso expolicía Bragoni, los delincuentes, argentinos, españoles, paraguayos, colombianos, serbios. Pero sobre todo, la personalidad de Nuria Menéndez Lugo, “la dama blanca”, “la Gioconda”.

La muy dinámica narración de las etapas de preparación y del boato exagerado producto del éxito de las compañías exportadoras, se intensifica cuando Remil tiene que huir para tratar de salvarse de la ira de los temibles rivales colombianos, del pavor de los involucrados, de la justicia argentina y de la DEA.  Se desactiva “la Casita” y Cálgaris, Nuria y sus socios desaparecen.

Remil quiere entender, sabe que para el gobierno y para todos, vale más muerto que vivo. Recuerda que durante la etapa de éxito, en una casa en el Cantábrico, Remil se había fijado en un llavero colgado de un clavo y que le pareció que ese llavero reproducía dos pequeños zuecos de plata con una letra “A” microscópica. Meses después, cuando huía buscando entender, sentado en un bar en Barcelona, hojeando un periódico abandonado, leyó la historia cultural del zueco. Macguffin perfecto que inserta el autor para que Remil se acerque a lo que quiere entender, porque sufre el síndrome del guardaespaldas, porque sucumbió a las órdenes de Cálgaris y a las contraórdenes de la emperatriz provista de un puñal.

“Y resulta que ese puñal vengo a ser yo. Nada ha cambiado en nuestra relación: la intimidad de los cuerpos no traspone nunca la frontera prohibida; el agradecimiento del placer carnal que suele trepar desde los genitales hasta el corazón sufre la ley de gravedad, y no surte efecto. Se le permite al centurión yacer en el lecho de la emperatriz con la misión de satisfacerla, pero no debe jamás despistarse y creer que tiene nuevos derechos. Solo aumentaron sus obligaciones”.

* Carlos E. Cué.  “Un espía tan infame como adorado” en “EL PAÍS”, 22 de enero de 2018l. https://elpais.com/cultura/2018/01/21/actualidad/1516533937_202846.html

**colimba, servicio militar

AutorJorge Fernández Díaz. Argentina. 1960.

FichaJorge Fernández Díaz. El puñal. Argentina: Grupo Planeta. 2014. 361 pages Kindle Edition.

“LA HERIDA”

“…La herida fundamental. Todos fuimos heridos alguna vez y nos pasamos los años luchando contra ese accidente, que algunos ni siquiera somos capaces de reconocer…”

En La herida (2017), Jorge Fernández Díaz  continúa la narración de Remil con el mismo ritmo vertiginoso, utilizando lunfardismos que enriquecen la lectura, reproduciendo con gran intensidad las imágenes de sus aventuras en Italia, en Buenos Aires y en la Patagonia argentina, y haciendo descripciones físicas y psicológicas hiperbólicamente espléndidas.  Remil pasa constantmente de un enfrentamiento a otro, y de una pifia a otra, porque tiene esa herida que el Coronel Cálgaris no le perdona.  Sabe que ha perdido su confianza y su estimación. Cálgaris le parece más protagónico e intransigente, con sus lecturas clásicas, sus disquisiciones sobre arte, en este caso italiano, y su afición por el jazz y la náutica.

Si bien la operación “Dama Blanca”, narrada en El Puñal, había sido un éxito, Cálgaris habia tenido en “siesta” a Remil, manteniéndolo como jefe de seguridad en un crucero. Después de catorce meses lo manda llamar a Roma. Calgaris le encarga infiltrarse en una especie de convención antimafia, pero en Nápoles la operación acabó en un desastre ridículo que fue muy publicitado en periodicos y redes sociales.  Calgaris hace que Remil lo acompañe a una invitación para recorrer las estancias vaticanas.  Mientras Cálgaris admira las obras de arte e intercambia eruditos comentarios con su guía, un cura saleciano del Palacio Apostólico muy cercano a Jorge Bergoglio, Remil escucha que el cura le encarga a Cálgaris la investigación de la desaparición de la hermana Mariela, Mariela Lioni, una monja que había estado realizando un gran trabajo entre los pobres en un barrio de Buenos Aires,  “…Una mujer adorada por los vecinos . – Y odiada por los narcos …se puso en la mira de los clanes – Hasta que desapareció…”. La monja había dejado una nota, “ La fe también se agota”.   Además Cálgaris lo manda como guadaespaldas de dos mujeres argentinas a las que recogió en el aeropuerto romano, Beatriz Belda y Diana Galves, la primera consultora-asesora de gran nivel internacional  y la segunda, una famosa diva de cine.

De regreso a Buenos Aires, Remil investiga la desaparición de la monja. Se introduce al submundo de Villa Puntal, el barrio controlado por la mafia de dos familias de origen peruano. Remil no solo no logra averiguar el paradero de la monja, sino que vuelve hacer el ridículo  desenterrando lo que acabó siendo los huesos de un caballo.

A su pesar, Calgaris lo hace responsable de la seguridad de otra operación, en la región de Patagonia, a donde Regil viaja con su equipo, “…la Gorda Maca. Que es siquiatra, astróloga aficionada y buchona.” Palma, el genio de la tecnología y la cibernética; y un ex comisario de la policia bonarense apodado “Gran Jack”.  Su trabajo es proporcionar todo el apoyo y seguridad a las dos mujeres que había conocido en Roma, Beatriz Belda y Diana Galves, quienes habían sido contratadas para mejorar la imagen del muy discutible y oscuro gobernador de la provincia. La operación tiene éxito, pero no por el cambio de imagen, sino para los fines del gobierno central que las había contratado a través de “La Casita”.   Pero Cálgaris vuelve hacerlo responsable de otros percances sucedidos durante el desarrollo de la operación.

“Si Cálgaris me viera en esta penosa situación – pensé – certificaría el grado de mi declive : primero la foto de mi culo en Nápoles , después la cara de otario frente a los huesos equinos de Villa Puntal y , finalmente , esta búsqueda nocturna del temible caniche blanco por las calles de Barrio Norte . El capítulo final podría llamarse : “ Decadencia y grotesco de un viejo espía argentino””.

Jorge Fernández Díaz. La herida. Argentina: Grupo Planeta. 2017. 249 págs. Edición de Kindle.

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