Archives: Reseñas

Jorge Fernández Díaz. “El puñal”. “La herida”.

Jorge Fernández Díaz. “El puñal”. “La herida”.

Remil

El periodista y escritor argentino Jorge Fernández Díaz (1960), comentó en una reciente entrevista (2018*), que :  “Durante 35 años he sido periodista de trinchera y sé que nosotros solo podemos contar el 20% de lo sabemos, porque el resto no tenemos forma de probarlo. Esa frontera infranqueable siempre me resultó atractiva: yo podía cruzarla con la ficción. Contar como novelista lo que no podía hacer como articulista o reportero. Remil es el resultado de esa necesidad”.*

Remil es un gran personaje, el protagonista y el narrador. Es el puñal de la dama blanca,  Nuria Menéndez Lugo, “la Gioconda” en su primera novela, El puñal. Y un héroe infame en La herida.

“Tengo muchos nombres, pero en el ambiente me conocen como Remil. Es un chiste de la colimba* que se hizo popular en Puerto Argentino. Yo era un dragoneante cruel de la infantería. “Hijo de remil putas”, me decía mi sargento mayor todas las mañanas, durante los entrenamientos. Era un elogio. Quedó Remil”.

Remil es negro, no sabemos su nombre ni sus antecedentes familiares, tiene una gran capacidad física, está entrenado para cualquier contingencia y sus soledades las llena corriendo, boxeando, nadando en el mar y leyendo libros históricos.

 

“EL PUÑAL”

Cuando estoy haciendo mi bolso, Cálgaris entra en mi habitación con el libro de Plutarco y me muestra el prólogo, que firma un catedrático. Lee en voz alta una frase del historiador griego: “Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo””.

En El puñal, Remil narra la forma en que “La casita” fue contratada para proporcionar la seguridad en la transportación de la mercancía más pujante en la actualidad: la falopa.

Remil trabaja para “La casita”, una especie de agencia de seguridad paralela y secreta del gobierno argentino que funcionaba como una empresa de seguridad, proporcionando servicios por encargo, con sus propios recursos de inteligencia y contrainteligencia, con personal de seguridad altamente especializado, armamento muy sofisticado y técnicos de espionaje electrónico. Y como empresa, con sus propias formas de financiamiento.  El titular de “La casita” es el Coronel Cálgaris y Remil es su mejor agente.

Remil no habla de la producción de la droga, ni de la cadena de compradores y revendedores una vez que la mercancía llegaba a Cadiz, Vigo o a algún puerto en África del Norte, “donde se sobornan autoridades, alguna se queda en Europa, otra avanza, y cuanto más avanza, más cuesta”.  La misión que narra Remil era proporcionar la seguridad para que los paquetes de coca pura con el sello de un dragón, que les llegaban en avión a pistas clandestinas en el noroeste Argentina, pudieran ser trasladados a las empresas montadas para su camuflaje en botellas de vino Malbec, en muebles y espejos y en contenedores con merluzas. Y convertirse en guardaespaldas de la abogada gallega Nuria Menéndez Lugo, la directora de operaciones de esas empresas creadas por un grupo de empresarios españoles asociados con políticos, funcionarios, líderes sindicales y empresarios argentinos y fusionadas en un “holding” de compañías exportadoras.

“…—¿ Vamos a traficar cocaína, coronel? —No, solamente vamos a custodiar a la Gioconda. No me sorprende que recuerde la anécdota: tiene una memoria prodigiosa. Aplasto el pucho, me cruzo de brazos. —No entiendo bien cuál es la diferencia —digo. —Estos no son pistoleros, son gerentes. Quieren aplicar el management empresario, y necesitan un jefe de seguridad…”

Durante un tiempo la operación fue un éxito rotundo: la mercancía era abundante, las formas de exportación eran creativas y variadas  y los métodos financieros disfrazados “en un sistema de lavado a través de créditos, con más de seiscientas empresas falsas con sedes en cuatro paraísos fiscales”, y “valijeros” que viajaban a Montevideo para despachar los fondos. “Siempre en cuentas pequeñas, que no superan los dos millones de dólares. Arman triangulaciones, y tienen cientos de trucos para lavar el dinero, para fragmentarlo, para hacerlo desaparecer o para reingresarlo en el sistema”.

 Hasta que una tarde, en el estacionamiento de un centro comercial de Buenos Aires después de haber gastado una fortuna, Nuria sufre un aparatoso atentado.  Los días siguientes los periódicos dan la noticia de que las autoridades federales gracias a unos soplos habían  intervenido y desvencijado la organización de “la dama blanca”. “Narcos intentaban exportar cuatrocientos kilos de cocaína en botellas de vino”.

§œœ

La narración de Remil reproduce un lenguaje salpicado de lunfardismos que refuerzan la intensidad de las imágenes de los traslados por Argentina, Bolivia y España, las de los violentos enfrentamientos con delincuentes, pistoleros y policías corruptos, y las delirantes y maravillosas escenas eróticas.  Él mismo, sobreviviente de la guerra de las Malvinas, describe opinando y reflexionando con amargura y con pesimismo. A través de sus ojos se van presentando las diferentes personalidades de los involucrados: el gran capo colombiano  “con anillo de oro y titanio, un Girard Perregaux Opera Three de quinientos mil dólares”, los abogados y el bróker de cuello blanco, el líder sindical y el empresario naviero, el corrupto, cruel y poderoso expolicía Bragoni, los delincuentes, argentinos, españoles, paraguayos, colombianos, serbios. Pero sobre todo, la personalidad de Nuria Menéndez Lugo, “la dama blanca”, “la Gioconda”.

La muy dinámica narración de las etapas de preparación y del boato exagerado producto del éxito de las compañías exportadoras, se intensifica cuando Remil tiene que huir para tratar de salvarse de la ira de los temibles rivales colombianos, del pavor de los involucrados, de la justicia argentina y de la DEA.  Se desactiva “la Casita” y Cálgaris, Nuria y sus socios desaparecen.

Remil quiere entender, sabe que para el gobierno y para todos, vale más muerto que vivo. Recuerda que durante la etapa de éxito, en una casa en el Cantábrico, Remil se había fijado en un llavero colgado de un clavo y que le pareció que ese llavero reproducía dos pequeños zuecos de plata con una letra “A” microscópica. Meses después, cuando huía buscando entender, sentado en un bar en Barcelona, hojeando un periódico abandonado, leyó la historia cultural del zueco. Macguffin perfecto que inserta el autor para que Remil se acerque a lo que quiere entender, porque sufre el síndrome del guardaespaldas, porque sucumbió a las órdenes de Cálgaris y a las contraórdenes de la emperatriz provista de un puñal.

“Y resulta que ese puñal vengo a ser yo. Nada ha cambiado en nuestra relación: la intimidad de los cuerpos no traspone nunca la frontera prohibida; el agradecimiento del placer carnal que suele trepar desde los genitales hasta el corazón sufre la ley de gravedad, y no surte efecto. Se le permite al centurión yacer en el lecho de la emperatriz con la misión de satisfacerla, pero no debe jamás despistarse y creer que tiene nuevos derechos. Solo aumentaron sus obligaciones”.

* Carlos E. Cué.  “Un espía tan infame como adorado” en “EL PAÍS”, 22 de enero de 2018l. https://elpais.com/cultura/2018/01/21/actualidad/1516533937_202846.html

**colimba, servicio militar

AutorJorge Fernández Díaz. Argentina. 1960.

FichaJorge Fernández Díaz. El puñal. Argentina: Grupo Planeta. 2014. 361 pages Kindle Edition.

“LA HERIDA”

“…La herida fundamental. Todos fuimos heridos alguna vez y nos pasamos los años luchando contra ese accidente, que algunos ni siquiera somos capaces de reconocer…”

En La herida (2017), Jorge Fernández Díaz  continúa la narración de Remil con el mismo ritmo vertiginoso, utilizando lunfardismos que enriquecen la lectura, reproduciendo con gran intensidad las imágenes de sus aventuras en Italia, en Buenos Aires y en la Patagonia argentina, y haciendo descripciones físicas y psicológicas hiperbólicamente espléndidas.  Remil pasa constantmente de un enfrentamiento a otro, y de una pifia a otra, porque tiene esa herida que el Coronel Cálgaris no le perdona.  Sabe que ha perdido su confianza y su estimación. Cálgaris le parece más protagónico e intransigente, con sus lecturas clásicas, sus disquisiciones sobre arte, en este caso italiano, y su afición por el jazz y la náutica.

Si bien la operación “Dama Blanca”, narrada en El Puñal, había sido un éxito, Cálgaris habia tenido en “siesta” a Remil, manteniéndolo como jefe de seguridad en un crucero. Después de catorce meses lo manda llamar a Roma. Calgaris le encarga infiltrarse en una especie de convención antimafia, pero en Nápoles la operación acabó en un desastre ridículo que fue muy publicitado en periodicos y redes sociales.  Calgaris hace que Remil lo acompañe a una invitación para recorrer las estancias vaticanas.  Mientras Cálgaris admira las obras de arte e intercambia eruditos comentarios con su guía, un cura saleciano del Palacio Apostólico muy cercano a Jorge Bergoglio, Remil escucha que el cura le encarga a Cálgaris la investigación de la desaparición de la hermana Mariela, Mariela Lioni, una monja que había estado realizando un gran trabajo entre los pobres en un barrio de Buenos Aires,  “…Una mujer adorada por los vecinos . – Y odiada por los narcos …se puso en la mira de los clanes – Hasta que desapareció…”. La monja había dejado una nota, “ La fe también se agota”.   Además Cálgaris lo manda como guadaespaldas de dos mujeres argentinas a las que recogió en el aeropuerto romano, Beatriz Belda y Diana Galves, la primera consultora-asesora de gran nivel internacional  y la segunda, una famosa diva de cine.

De regreso a Buenos Aires, Remil investiga la desaparición de la monja. Se introduce al submundo de Villa Puntal, el barrio controlado por la mafia de dos familias de origen peruano. Remil no solo no logra averiguar el paradero de la monja, sino que vuelve hacer el ridículo  desenterrando lo que acabó siendo los huesos de un caballo.

A su pesar, Calgaris lo hace responsable de la seguridad de otra operación, en la región de Patagonia, a donde Regil viaja con su equipo, “…la Gorda Maca. Que es siquiatra, astróloga aficionada y buchona.” Palma, el genio de la tecnología y la cibernética; y un ex comisario de la policia bonarense apodado “Gran Jack”.  Su trabajo es proporcionar todo el apoyo y seguridad a las dos mujeres que había conocido en Roma, Beatriz Belda y Diana Galves, quienes habían sido contratadas para mejorar la imagen del muy discutible y oscuro gobernador de la provincia. La operación tiene éxito, pero no por el cambio de imagen, sino para los fines del gobierno central que las había contratado a través de “La Casita”.   Pero Cálgaris vuelve hacerlo responsable de otros percances sucedidos durante el desarrollo de la operación.

“Si Cálgaris me viera en esta penosa situación – pensé – certificaría el grado de mi declive : primero la foto de mi culo en Nápoles , después la cara de otario frente a los huesos equinos de Villa Puntal y , finalmente , esta búsqueda nocturna del temible caniche blanco por las calles de Barrio Norte . El capítulo final podría llamarse : “ Decadencia y grotesco de un viejo espía argentino””.

Jorge Fernández Díaz. La herida. Argentina: Grupo Planeta. 2017. 249 págs. Edición de Kindle.

Michael Connelly

Michael Connelly (Estados Unidos, 1956) es uno de los más prolíficos y exitosos escritores contemporáneos de novelas policíacas estadounidenses. En sus ya casi treinta novelas, presenta, como nadie, los procesos de investigación policiaca y de impartición de la justicia.  Tiene cuatro series cuyos protagonistas son:

  • Harry Bosch. Detective de la policía de Los Ángeles e investigador privado a su retiro. 20 títulos a la fecha.
  • Mickey Haller, abogado. Cinco thrillers legales.
  • Detective Jack McEvoy. Dos novelas publicadas.
  • Detective Renee Ballard. Una novela publicada y otra por aparecer próximamente.

Además, se han filmado varias películas y series de televisión basadas en sus libros.

Michael Connelly sabe muy bien cómo presentar e ilustrar los procesos de las investigaciones policiacas y los de la administración de la justicia.  En sus novelas policiacas transmite esas partes íntimas del detective que sabe qué pista seguir, “it was just knowing it in your gut”.  En sus thrillers legales hace evidente “the sacred bond that existed between homicide victims and the detectives who speak for them”

Ir a las reseñas de :

Harry BoschThe Last Coyote

Mickey Haller: The Gods of Guilt

Renee Ballard: The Late Show

Autor Michael Connelly,  Estados Unidos, 1956

 

Harry Bingham. “Talking to the Dead”. “Love Story, with Murders”.

Harry Bingham. “Talking to the Dead”. “Love Story, with Murders”.

Fiona Griffiths

 

“I’m as happy now as I’ve ever been. Everything is going to be all right… I sleep holding April’s hand and with my face up against Janet’s enviable copper hair. We sleep the sleep of the dead.”

La joven Detective Constable Fiona Griffiths, de la policía de Cardiff, la capital de Gales, al suroeste de Inglaterra, es la protagonista y narradora de, hasta ahora, seis thrillers del escritor galés Harry Bingham (1967).  En ellos, el autor aborda detalladamente una enfermedad mental y los procesos policíacos involucrados con la investigación de crímenes que, en el caso de los dos primeros libros de la serie y reseñados aquí, son consecuencia de la trata de blancas y el tráfico de armas.

Lo que hace interesante y original la narración de Fiona, es que padece de “el síndrome de Cotard”, una extraña enfermedad mental, relacionada con la hipocondría; los afectados por este síndrome creen estar sufriendo la putrefacción de sus órganos, o piensan que están muertos, o que nunca morirán, y desarrollan una relación peculiar con la muerte.  “I’ve spent more of my life with death than almost anyone… for two years as a teenager I lived with death. It wasn’t something external for me… It was internal. I didn’t confront death, I was dead. I lived it.”

Desde que se le manifestó la enfermedad y pasó dos años en un sanatorio mental durante la adolescencia, Fiona, apoyada por su familia, está obsesionada por conocer cuáles son sus límites en lo que ella llama “su ciudadanía en el Planeta Normal”.  Y es con esta obsesión, como se involucra en los casos en los que participa, las explicaciones que ella misma se da, al ir estableciendo conexiones con las víctimas, porque le gusta estar con ellas, siente que le hablan. Su obsesión y el hecho de ver la muerte de diferente, la hacen una detective efectiva, “…I’m bored no longer… Different victims, different remedies. It’s good to act.  Aunque sus superiores tengan que tolerar sus métodos poco ortodoxos.

La primera novela de la serie de Fiona se titula Talking to the Dead, “Hablando con los muertos” (2012).  Está investigando el caso del ex policía Brian Penry, preso por haber estafado a la escuela que lo había contratado como tesorero, cuando se incorpora al equipo encargado de un doble asesinato. En una casa utilizada para actividades ilegales, habían encontrado asesinadas a Janet Mancini, una joven prostituta de veintiséis años y a su pequeña hija April de seis años. Fiona piensa que la joven madre debió estar muy asustada para llevar a su hija a esa casa.  En el lugar habían encontrado una tarjeta de débito Visa- Lloyds Bank-Platinum a nombre de Brendan Rattigan, un hombre que había muerto en un accidente aéreo. Fiona descubrirá que Brendan Rattigan había estado asociado con el ex policía estafador Brian Penry, que ella estaba investigando.

 “Somebody killed a young woman. Somebody dropped a heavy sink onto a little girl’s, head. And this card – belonging to a dead millionaire – was there as it happened. Routine is fine. Secrets are better.”

Todos los aspectos de la vida de Fiona dependen de las emociones que le producen su enfermedad; frecuentemente, “I let my awareness expand and go where it wants.”. Y cuando deja que su conciencia se expanda y vaya a donde quiera, Fiona se obsesiona.  Quiere saber todo sobre Janet Mancini y sobre otras prostitutas asesinadas; con quién trabajan, quienes las controlan. Violando todos los reglamentos pasa una noche en la morgue con los cuerpos sin vida de Janet y April, “I’m all alone in the mortuary. Alone with the dead… I don’t think I’ve ever been so excited – so happily excited – in my life . I let some more time pass, take things slow . No need to rush.”

Harry Bingham. Inglaterra, 1967.

Harry Bingham. Talking to the Dead (Fiona Griffiths Crime Thriller Series Book 1). UK: Sheep Street Books. 2016. 337 pages Kindle Edition.

 

“..an elderly widow , a dead husband , an Australian daughter . All that, and a murder victim who consists of only a leg and a Christine Aguilera taste in shoes. I’m smiling like an idiot . Weekends don’t come any better.

Love Story, with Murders (2013) es el segundo caso de la detective Fiona Griffiths de la policía de Cardiff, Gales.  El año es 2010. DI Rhiannon Watkins dirige la investigación que empezó con el hallazgo de la pierna de una mujer con un zapato de tacón alto, en un congelador situado en el garaje de un búngalo deshabitado en el suburbio de Cyncoed, al norte de la ciudad de Cardiff.  La policía fue encontrando otros restos de la mujer que Fiona identificó como Mary Jane Langton, 22 años, desaparecida cinco años antes, estudiante y bailarina de tubo en un club nocturno. Fiona se pregunta si bailaba en uno de los clubes nocturnos de su padre.  Luego encontraron una mano, de hombre, de tez oscura, árabe o mediterráneo, completamente “fresca”.  Cuando se recuperaron otras partes, se identificó el cuerpo de quien en vida se llamó Ali el Khalifi, profesor de la escuela Cardiff de Ingeniería.

Fiona Griffiths sabe que “su ciudadanía en el Planeta Normal”, puede ser temporal, se esfuerza por ser normal, sigue rutinas, tiene novio, no bebe alcohol y fuma marihuana.  Como el síndrome de Cotard está asociado con una trama infantil, cree que su pasado, es también el pasado de su padre, dueño de bares nocturnos. Piensa que tal vez en uno de ellos se conocieron Mary Langton y Ali El Khalifi, se dedica a conocerlos mejor, no busca indicios, lo que busca es reconstruir la atmósfera, el ambiente, porque “…desde que encontró su pierna, su hermosa pierna, su hermosa cabeza, siente a Mary Langton que llena de vida, le canta a ella…”  Alguien está construyendo una red de venta de armas, alguien que ordenó su muerte,  pero sólo una persona que ve la muerte de diferente manera pudo escapar a ella.

‘He loved her. Khalifi and Langton. He never stopped loving her. That’s what we’ve been investigating here. A love story.’ ‘A love story with two murders.’

 Bingham, Harry. Love Story, with Murders (Fiona Griffiths Crime Thriller Series Book 2) UK: Sheep Street Books. 2016. 385 pages Kindle Edition.

 

 

ÉLMER MENDOZA: “BALAS DE PLATA”, “LA PRUEBA DEL ÁCIDO”, “NOMBRE DE PERRO”, “BESAR AL DETECTIVE”, “ASESINATO EN EL PARQUE SINALOA”

ÉLMER MENDOZA: “BALAS DE PLATA”, “LA PRUEBA DEL ÁCIDO”, “NOMBRE DE PERRO”, “BESAR AL DETECTIVE”, “ASESINATO EN EL PARQUE SINALOA”

Detective

Edgar, “el Zurdo” Mendieta

 

Élmer Mendoza (Culiacán, México, 1949) es el autor de la serie de Édgar, “el Zurdo” Mendieta, cinco novelas que presentan de forma vertiginosa pero ágil, violenta pero divertida, y muy crítica y cínica, el inevitable contubernio entre gobierno, políticos, policías, empresarios, narcos, contrabandistas de armas, extranjeros, que existe en el mercado de la droga.  Como detective de la Policía Ministerial de la ciudad de Culiacán, “el Zurdo” Mendieta vive otra forma de acercamiento con los narcos, como si hubieran unos menos malos y otros malísimos, con la violencia como una realidad tan permanente como el calor sinaloense. “El Zurdo” ya es el protagonista de cinco novelas muy negras o “narconovelas”: Balas de plata, (2008), La prueba del ácido (2010), Nombre de Perro (2012), Besar al detective (2015) y Asesinato en el Parque Sinaloa (2017).

Las “hasta ahora” cinco novelas de “el Zurdo” Mendieta, describen una realidad de Sinaloa, del noroeste de la República Mexicana y de nuestro país. Un estado rico en recursos naturales, especialmente marítimos, con una muy importante producción agrícola y con puertos turísticos de gran belleza. Pero más famoso por el llamado “Cartel de Sinaloa”, por su líder Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo Guzmán”, por los inimaginables recursos de los narcos que atraen y retan cualquier forma de poder y de control, con las consecuencias inevitables de lucha de bandas rivales, la corrupción y  por la fracasada llamada “guerra contra el narcotráfico” emprendida por el gobierno federal,  mal concebida y peor ejecutada.

El “Zurdo” Mendieta conoce mejor que nadie lo anterior; así como la intensa vida comercial, política, social y cultural de Culiacán, especialmente las mejores fondas y restaurantes para comer pescados y mariscos.  Soltero, probablemente cuarentón, siempre con un fondo musical de baladas y bandas, y muy enamoradizo. Respetuoso y solidario con la agente Gris Toledo, con el Dr. Montaño, con su jefe Omar Jefe Briseño y con la fiel Ger.

La reproducción de los vertiginosos ambientes se sustenta en los igualmente vertiginosos pero también extraordinarios diálogos, con varios interlocutores, recurso que sólo un escritor con un gran oficio puede transcribir. Frases veloces que pueden parecer confusas hasta que nos acostumbrarnos a una escritura que es al mismo tiempo el medio y la fiel representación del lenguaje de una violencia, digamos,  “muy caliente”.

 

Elmer Mendoza Balas de Plata

 

Balas de plata

El abogado Bruno Canizales, hijo del político Hildegardo Canizales y miembro de una “Fraternidad Universal”, es asesinado. La investigación descubre que la bala que lo mató era de plata; que tenía relación con Samantha Valdés y con un bailarín Frank Aldana. Seguirán otras muertes con balas de plata y “encobijados”, pistas como dos zapatos, el chico de la bicicleta y muchos sospechosos que hacen que la investigación se vuelva difícil y confusa.  Nos enteramos del pasado de Édgar y de los últimos días en un agradable entorno doméstico del creador de un imperio criminal, el ya anciano Marcelo Valdés, padre de la bellísima Samantha Valdés.

Elmer Mendoza La prueba del ácido

La prueba del ácido

La novela empieza con el asesinato de Mayra Cabral de Melo a la que le cortaron un pezón. Parecía brasileña, pero era mexicana, “taibolera” y con una belleza espectacular como para hacer que políticos, empresarios, el padre del presidente de Estados Unidos y todos los que la conocieron, se enamoraran de ella, incluyendo a un Edgar Mendieta “demasiado pendejo y todavía un poco honesto”, según le confiesa a Samantha Valdés, la heredera del narco imperio sinaloense, “un perro que le ladra a la luna”. Vendrán otros asesinatos y la aparición de personajes involucrados con el narcotráfico como Leo McGiver, el contrabandista de todo lo inimaginable, queriendo ascender a narcotraficante; los narcos Dionisio de la Vega, Richi Bernal; Gandi Olmedo, el coleccionista de guitarras y surtidor de hummers; el político, Luis Ángel Meraz; el agente del FBI Peter Connolly y otros “gringos: Wim Harrison, el General Mitchell, el agente Donadl Smak, el coronel William Ellroy y el millonario Adán Carrasco.

Elmer Mendoza Nombre de perro

Nombre de perro

 “…Jefe, nunca le he dicho, pero no sé rezar, ¿qué hacemos? Pásame el cuerno y toma tu pistola, vamos a salir, que esos cabrones sepan que hay placas, que no les tenemos miedo. ¿En serio? O sea que: nos la pelan. ¿Qué lenguaje es ese, agente Toledo? No pierdas la compostura y menos si vamos a morir…”

En su tercera novela  Élmer Mendoza / Édgar, el Zurdo, Mendieta, ya es un “narcodetective”, cada vez conoce mejor a los narcos y no duda en tener cierto acercamiento con ellos, si le conviene. Nosotros lectores, también lo conocemos mejor, sabemos cuándo es él el que habla en los diálogos, entramos a su casa, disfrutamos la comida que le prepara Ger, acompañamos a sus colaboradores a las compras navideñas y disfrutamos la ironía en las descripciones de los arreglos y los jingles navideños omnipresentes en una ciudad con temperaturas de cuarenta grados centígrados y donde la violencia es la realidad cotidiana. Y ya no es ficción. En el México de ahora la violencia supera la ficción de Mendoza/Mendieta, son más aterradoras las noticias de asesinatos y enfrentamientos relacionados con el narcotráfico que la novela.

Nombre de perro es una novela de venganzas con varias historias que se irán encontrando hasta descubrir el crimen: asesinan a Mariana Kelly, la amante de Samantha Valdés.  Un secretario de estado por recomendación del General Alvarado le solicita a Héctor Ugarte, quien padece de un cáncer terminal, se infiltre en una reunión de narcos que se va a realizar en Culiacán. Ugarte está casado con María Leyva y es padre de Francelia. Ugarte se apoya en otro narco el Turco Estrada. Aparece Susana Luján y Jasón, el hijo que tuvo con Édgar.  El narco “Tenia Solium” que mata dentistas porque no le quitan el dolor de muelas y su hijo Valentillo son ejemplo de la desquiciada rivalidad de las bandas, en este caso con la banda de los Chúntaros.

Elmer Mendoza Besar al detective

Besar al detective

“Algunos pensaban que la guerra contra el narco había llegado a su fin, pero los muertos seguían apareciendo”.

Samantha Valdés ya es la “capisa”. Y en una emboscada es gravemente herida. Sus sicarios, Max Garcés, la hiena Wong y el hijo del “cacarizo” Long la protegen en el hospital Virgen Purísima de la ciudad de Culiacán donde está en calidad de detenida. Agentes policíacos de Culiacán, policías federales y el ejército vigilan. Samantha se entera que Frank Monge, el capo de Tijuana, “estaba detenido y según la Hiena Wong había pactado con el gobierno; incluso, aseguró que el plan era la detención de Valdés a toda costa y que, llegado el momento, el tijuanense declararía como testigo protegido. Más claro ni el agua: unos la querían muerta y otros tras las rejas”.

Afortunadamente Héctor Belascoarán Shayne, el experto de la PGR,  llega desde México a asesorar (y a prevenir) al detective, Édgar, el “Zurdo” Mendieta. Sin su compañera Gris Toledo, quien está preparando su boda, el “Zurdo” estaba a cargo del caso de la emboscada a la capisa y del asesinato del “adivino” Leopoldo Gámez.

En una elegante oficina de la ciudad de México “una mano con tres dedos” había contratado a el “duende”:  hay que matar a la capisa y al detective.  En Culiacán, afuera del hospital, Ignacio Daut, el “piojo”, un conocido de la infancia de Mendieta, observaba a policías, federales y narcos cuando Samantha sale huyendo y provoca una balacera entre policías y narcos. El “piojo” presiente las intenciones del “duende”, lo mata y los sicarios de Samantha la meten en el Jetta de Mendieta. El comandante Briseño le ordena “te vas a esfumar. La Federal debe estar en tu casa y ya estás boletinado, tu foto está pasando a cada rato en la tele nacional”.

Su destitución como detective y saberse perseguido por la policía no es lo peor. Susana Luján, la madre de su hijo Jasón quien estaba estudiando para policía en Los Ángeles, le avisa que está desparecido, la última vez se le vio con una joven pelirroja. Samantha le da todo su apoyo y viaja a Los Ángeles. Ahí, se reúne con su hermano Ernesto, con el “piojo” Daut y con Susana. No piden recompensa pero alguien le manda besos tronados por el teléfono celular.  Se le aparece la agente del FBI Win Morrison: “¿Viene a Los Ángeles y no me busca, señor Mendieta? Mi ayuda para encontrar a su hijo a cambio de que nos entregue a Samantha Valdés. ¿Qué haría, entregaría a Samantha Valdés después de todo su apoyo y prometerle fidelidad? Está cabrón”.

“Susana Luján le subió a la radio: No hay nada más difícil que vivir sin ti, sonó desgarrador el Buki, y el Zurdo trabado”.

Asesinato en el parque Sinaloa

Maté al pendejo de tu novio. ¿Escuchó bien o eran los whiskies ingeridos? Me pidieron que te avisara. El pistolero había cerrado la puerta tras él y Larissa lo miró atentamente”.

Asesinato en el Parque Sinaloa de Elmer Mendoza empieza con el asesinato de “una mujer que tiene un novio estúpido y se convierte en amante de un narco poderoso”.  El novio estúpido era hijo de Abel Sánchez, mentor y primera pareja del Édgar, el Zurdo, Mendieta. Lo habían matado en el Parque Sinaloa de la ciudad de Los Mochis. Mientras, en una de las casas del Grano Briz, el narco más importante de Los Mochis, está escondido el poderoso y famoso narcotraficante, “El Perro” Laveaga, “ Si Ya Saben Cómo Soy Para Qué Me Atrapan”, quien se había fugado del Penal de Barranca Plana.  En su encierro, El Perro y el Grano beben whiskey, mandan a los sicarios, “cinco jóvenes dispuestos a morir por él, más el Minero y Valente”, por tacos o jóvenes prostitutas, hablan por teléfono con “Platino” y con “Titanio” y suspiran por sus mujeres.  El perro Laveaga está intensamente “enculado” por la conductora de radio Daniela Ka, pero “Platino” le advierte, que esa relación pone en riesgo sus negociaciones con el gobierno.

Después de haber salvado de la muerte y de la cárcel, a “Titanio”, Samantha Valdés, la jefa de jefes, la gran capiza del cártel del Pacífico, Edgar Mendieta había tenido que renunciar.  Sumido en una severa depresión alcohólica, Abel Sánchez lo busca para pedirle que busque al asesino de su hijo, por lo que Mendieta le dice a su comandante Briseño que lo restituya para encargarse de la investigación.

La llegada de Mendieta a Los Mochis con su fiel agente Gris Toledo hace que se pregunten:

“…¿está la Ministerial participando con la Marina y la Policía Federal en la búsqueda del Perro Laveaga?”.

AutorÉlmer Mendoza. Culiacán, México, 1949.

Ficha

Mendoza, Élmer. Balas de plata. México: Tusquets. 2008. 256 págs.

Mendoza, Élmer. La prueba del ácido. México: Tusquets. 2010. 243 págs.

Mendoza Élmer. Nombre de Perro.  México: Tusquets. 2012. 209 págs.

Mendoza Élmer. Besar al detective. México: Penguin Random House Grupo Editorial. 2015.  192 págs. Kindel Edition

Élmer Mendoza.  Asesinato en el Parque Sinaloa. México: Penguin Random House Grupo Editorial México. 2017. 267 págs. Kindle Edition.

Fernando Aramburu. “Patria”

Fernando Aramburu. “Patria”

 

La espléndida novela Patria (2016), de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1953) presenta cuatro décadas de la historia de dos familias, de dos Españas, de dos lenguas: unidas, enemigas, reconciliadas, pero no perdonadas.  Décadas en las que creció el nacionalismo vasco y decreció lo “español”.

Patria no es un thriller.  Pero, como en otras novelas con contextos históricos, si se considera al proselitismo etarra contexto y protagonista, bien podemos ubicar la novela en el género negro, y muy negro, porque este es uno de esos casos donde la realidad es más terrible que la ficción.  La realidad que vivieron los habitantes de las provincias vascas de Alava, Guipúacoa y Vizcaya durante cuatro décadas, desde que con el objetivo de lograr la independencia de España y construir un estado socialista, se funda en 1958 la organización terrorista nacionalista vasca “ETA” (Euskadi Ta Askatasuna, “País Vasco y libertad”), organización que llevó al extremo el asesinato, el secuestro, el terrorismo y la extorsión*.

Patria va presentando cómo fue creciendo el nacionalismo vasco y decreciendo lo “español” en el seno de dos familias, nueve, más que padres o hijos,  personajes paradigmáticos. En un español nutrido de palabras que sólo en euzkera cobran sentido, Aramburu crea una estructura literaria tan sorprendente como son las historias que se narran: en 125 capítulos; moviéndose a través de esos cuarenta años, oímos las voces de esos nueve personajes paradigmáticos: Bittori y Txato y sus hijos Xabier y Nera.  Miren y Joxian, y sus hijos Arantxa, Joxe Mari y Gorka.

En un pueblo cerca de San Sebastián, las ama, Bittori y Miren, eran más que amigas, casi hermanas. Bittori se casó con Txato, quien se convirtió en un rico propietario de un negocio de transportes, con quien tuvo dos hijos, Xabier médico y Nera abogada.  Miren se casó con Joxian que hasta su jubilación fue asalariado y con quien tuvo tres hijos, la mayor Arantxa, dependienta, con un mal matrimonio, dos hijos y un ataque que a los cuarenta y tantos años la dejó paralizada y sin habla; Joxe Mari, “que se volvió etarra” y  Gorka, el pequeño, escritor en euskera.

Aramburu tiene el talento para hacer de sus narraciones escenas muy visuales.  Veo a Joxe Mari en su celda de la cárcel, condenado a 126 años de prisión, recordando cómo se fue convirtiendo, cómo se fue entrenando, cómo participó en el asesinato de Txato, el mejor amigo de sus padres.

“Haciéndose terroristas…

Sabéis que no me gusta la política. Me da igual que mande uno o que mande el otro. Yo sólo lucho por una Euskal Herria como pueblo liberado

Clandestinidad absoluta, mucha precaución, disciplina y sacrificio.

…. la recordaba con frecuencia porque fue la primera suya con muerto… Su bautizo de sangre ajena… El tipo le daba igual. A mí me mandan que ejecute a fulano y lo ejecuto sea quien sea. Su misión no era pensar ni sentir, sino cumplir órdenes.

Me imagino a Miren como una gran losa, obsesivamente euskaldun y anti española, pero siempre madre, discutiendo con su marido:

—Tantos años. ¿No te da pena? —A mí me da pena Euskal Herria, que no la dejan ser libre. —No me voy a acostumbrar. El Txato es mi amigo. —Era. Y mucho cuidadito con juntarte con él. Lo mejor es que se marchen. Con todo el dinero que tienen, ¿qué les cuesta comprarse una casa por ahí abajo? Son ganas de provocar. —No se irán. El Txato es tozudo. —La lucha no perdona. Se irán o los echarán. Que elijan.

Y veo a Bittori , sentada sobre la tumba de su marido en el cementerio de Polloe, en San Sebastian, porque no lo pudieron enterrar en el pueblo, diciéndole a su Txato: entzun, “oye, escucha”.

 

Fernando Aramburu Irigoyen. San Sebastián, 1959.

 Fernando Aramburu. Patria.  Tusquets. Barcelona, 2016. 648 páginas.

*En 1979 las tres provincias vascas se constituyeron en la comunidad autónoma del País Vasco o Euskadi, con dos lenguas, el español y el euskera (lengua que no pertenece a la familia indoeuropea). El 20 de octubre de 2011 se anunció el cese definitivo de la actividad etarra armada y el 17 de marzo de 2017 su desarme definitivo de manera unilateral y sin condiciones.

Back to top