Archives: Las reseñas

P.D. James

P.D. James

Adam Dalgliesh

A Phyllis Dorothy James le gustaba decir que la primera vez que había escuchado que “Humpty Dumpty fell off the Wall” inmediatamente se había preguntado “Did he fall — or was he pushed?”.

Leer a P.D. James es fascinante, nos vuelve un poco voyeristas, un poco entremetidos, un poco morbosos. Nos hace convivir intensamente con los miembros de una familia, o con los integrantes de un instituto forense, o de una firma de abogados, o de una clínica privada, o con los huéspedes de una isla de retiro muy exclusiva.  Los vamos conociendo, leemos sus pensamientos, secretos y  mezquindades, vemos cómo se mueven por sus casas o lugares de trabajo, cómo se relacionan.  Hasta que en algún momento empezamos a “oler a la víctima” porque, como diría un personaje de esta autora, “la infelicidad es contagiosa, hueles a ella y llevas su hedor como si fuera una terrible enfermedad”.  Luego llega Adam Dalgliesh y nos guía para seguir acomodando las piezas de un rompecabezas de por lo menos cinco mil piezas, en el que vamos delimitando la figura del asesino.

La autora nos informa, nos hace razonar, dudar, cuestionarnos, reflexionar; para ella los misterios de detectives son la celebración literaria al orden y a la razón; modernos dramas morales a través de los cuales se afirman los valores sociales, que buscamos en momentos difíciles, “porque afirman la inteligibilidad del universo, la norma moral, la santidad de la vida.“*

Sus ambientes son de “habitación cerrada”, pocos personajes, todos con oportunidad y motivo. Su detective, Adam Dalgliesh, es un hombre cabal, equilibrado, interesante, profundo al mismo tiempo que muy entretenido. Respetado por sus superiores y por sus subordinados es Comandante de la Policía Metropolitana de Scotland Yard en Londres, viudo sin hijos, maneja un jaguar, vive en un departamento sobre el Támesis. Y es poeta.

P.D. James, Phyllis Dorothy James, Baronesa James de Holland Park (Inglaterra, 1920-2014), empezó a escribir a los cuarenta años y fue funcionaria pública hasta su jubilación.  La lista de premios, doctorados y reconocimientos recibidos en vida es larga e importante. Es autora de una veintena de libros que han vendido millones de copias tanto en inglés como sus traducciones y que han sido adaptados para televisión y cine. Destacan la serie protagonizada por su detective, el comandante (y poeta) Adam Dalgliesh de Scotland Yard y su homenaje a Jane Austen en su última novela, “Death Comes to Pemberley” (2011).

Cover Her Face: An Adam Dalgliesh Mystery (Adam Dalgliesh Mysteries Book 1)

En el primer libro de la serie con el todavía Detective Chief Inspector Adam Dalgliesh, Cover,  Her Face,  (1962), P.D. James establece la estructura y el estilo de sus novelas policiacas. La descripción es su elemento base tanto de un contexto específico como las descripciones físicas y psicológicas de siempre un grupo personas interactuando en ese contexto y los motivos y oportunidades que Dalgliesh va descubriendo.

…A house full of people all disliking each other is bound to be explosive . ” Martingale es la casa de la familia Maxie, en el poblado inglés de Chadfleet.  La familia Maxie está formada por el padre Mr. Simon Maxie, un hombre enfermo que no aparece en la novela; la madre Mrs. Eleanor Maxie, una señora respetada por todos y los hijos adultos  Stephen, médico que trabaja en Londres y Deborah Riscoe, la hija viuda,  Con motivo de la fiesta de la parroquia local de St.Cedd, se reúnen en la casa de los Maxie,  Felix Hearne, el amigo-pretendiente de Deborah Riscoe y Catherine Bowers quien espera casarse con Stephen.  En la casa vive Martha Bultifaft lleva muchos años trabajando con la familia y Sally Jupp, una joven madre soltera contratada para ayudarla, y su hijo de meses.

P.D. James, Cover Her Face: An Adam Dalgliesh Mystery (Adam Dalgliesh Mysteries Book 1). England: Touchstone. 2012, 291 págs. Kindle Edition.

Título en español: Cubridle el rostro

A Mind to Murder (Adam Dalgliesh Mysteries Book 2)

Enid Bolam, la administradora de la clínica psiquiátrica Steen en Londres es asesinada al final de un día normal de trabajo, a una hora en que nadie más pudo haber entrado o salido.  “This is one of those rare cases in which knowing why is knowing who”  piensa Adam Dalgliesh, descarta a los pacientes y se concentra en el personal:  psiquiatras, psicólogos, anestesista, trabajadores sociales,  enfermeras y  trabajadores; muchos de ellos podrían tener motivo y oportunidad.  Al final diría que era un caso muy claro, tanto el asesino como el motivo eran obvios, “Too obvious for me”.

La estructura de las novelas de P:D.James se basan en las muy interesantes descripciones psicológicas de los personajes  que nos hacen pensar,  al principio, que todos podrían ser los asesinos.  Igual de interesante e importante son las descripciones de los contextos que siempre determinan el crimen.  En el caso de esta segunda novela del Superintendente Adam Dalgliesh del Departamento de Investigación Criminal de Scotland Yard, publicada en 1963, además de la interesante trama y descripciones, las reseñas coinciden en que la autora realiza una fuerte crítica al estado de las instituciones inglesas de salud mental de la época, y a los métodos y tratamientos que en ese momento incluían “terapias electroconvulsivas” y uso de la dietilamida de ácido lisérgico, el”LSD”.

James, P.D. A Mind to Murder (Adam Dalgliesh Mysteries Book 2) New York: Touchstone. Kindle Edition. 1963. 291 págs.

Título en español: Un impulso criminal

Death of an Expert Witness (Inspector Adam Dalgliesh Book 6)

En el sexto libro de la serie publicado en 1977, Adam Dalgliesh investiga el asesinato de un experto forense del prestigiado Laboratorio Hoggatt, en la región de East Anglia. El asesinato de una joven sirve de introducción para presentar a las personas que trabajan en las diferentes disciplinas forenses a cargo del recién nombrado Dr. Maxim Howarth quien se dice a sí mismo:

How could you direct a team when your staff practiced half a dozen different scientific disciplines, used their own methods, were responsible for their own results, stood finally alone to justify and defend them in the only place where the quality of a forensic scientist’s work could properly be judged, the witness box of a court of law? It was one of the loneliest places on earth, and he had never stood there.

 P.D. James. Inglaterra, 1920-2014

P.D. James. Death of an Expert Witness (Inspector Adam Dalgliesh Book 6) New York: Touchstone. 1977. 306 págs. Kindle Edition.

Título en español: Muerte de un forense

Original Sin (Inspector Adam Dalgliesh Book 9)

El contexto del noveno libro de la serie con Adam Dalgliesh publicado en 1994,  es la casa editorial londinense Peverell Press fundada en 1792 que desde mediados del siglo diecinueve ocupaba un edificio tipo veneciano, “Innocent House”, a orillas del río Támesis. En un ambiente tenso por ciertas bromas anónimas de muy mal gusto que se habían estado sucediendo, descubren que Sonia Clements, una de las editorialistas, se había suicidado en la oficina de los archivos de la editorial, lugar donde Gabriel Dauntsey, el editor de la lista de poesía, estaba revisando los archivos. Unas semanas más tarde, se cometería el primero de los asesinatos en Innocent House.

Con el fallecimiento de Henry Peverell y el retiro de su socio Jean Philippe Etienne, quien en su juventud había sido un héroe de la resistencia francesa, Gerard Etienne había asumido la dirección de la editorial, que se estaba enfrentando a los retos actuales de las editoriales, no siempre con el apoyo de los otros tres dueños, su hermana Claudia Etienne, James de Witt y Frances Peverell.

P.D. James. Original Sin (Inspector Adam Dalgliesh Book 9) New York: Vintage Books. 1994. 511 págs. Kindle Edition.

Título en español: El pecado original

A Certain Justice: An Adam Dalgliesh Novel (Adam Dalgliesh Mysteries Book 10)

Publicado en 1997, la historia de A Certain Justice, se desarrolla en el complejo sistema de abogados londinenses “solicitors” y “barristers” reunidos bajo el “Head of Chambers”, en este caso Hubert St. John Langton quien en un momento de la historia dice:

Wasn’t it Henry James who had said, “Never believe that you know the last thing about any human heart”? But he was a novelist. It was his job to find complexities, anomalies, unsuspected subtleties in all human nature. To Venetia, as she grew into middle age, it seemed that the men and women she defended, the colleagues she worked with became more, not less, predictable.

Un abrecartas, una peluca ensangrentada teatralmente colocada y la desaparición de una bolsa de sangre del refrigerador de la “Chambers”  hacen pensar a Adam Dalgliesh que todos sus integrantes pueden ser los culpables:

“So, if we’re thinking at present of those people who had keys to Chambers, were there on Wednesday and knew where to lay hands on the wig and the blood, it brings us down to the Senior Clerk, Harold Naughton; the cleaner, Janet Carpenter; and four of the barristers: the Head of Chambers, Hubert St. John Langton; Drysdale Laud, Simon Costello and Desmond Ulrick.

James, P. D.. A Certain Justice: An Adam Dalgliesh Novel (Adam Dalgliesh Mysteries Book 10) New York: Random House Publishing Group. 688 págs. Kindle Edition.

Título en español: Una cierta justicia

The Lighthouse (Adam Dalgliesh Mysteries Book 13).

En el décimo tercer caso de Adam Dalgliesh, publicado en 2005, los jefes de Scotland Yard, de MI5 y de la oficina de Asuntos Exteriores, encomiendan a Adam Dalgliesh la misión confidencial de investigar la muerte de uno de los huéspedes de Combe Island en la cual el Primer Ministro inglés quería organizar una reunión secreta.

Combe Island es una pequeña isla en la costa de Cornwel, que había sido propiedad de la familia Holcombe desde el siglo XVI. En los últimos años se había transformado en un lugar de descanso seguro, confidencial y muy privado para personas con altas responsabilidades.  La isla tenía una casa principal y cinco cabañas para huéspedes seleccionados rigurosamente, que en ese momento eran: Nathan Oliver, famoso escritor, su hija Miranda y su editor Dennis Tremlett; Dr . Raimund Speidel, diplomático alemán retirado; Dr . Mark Yelland, director de un importante laboratorio de investigación; la última superviviente de la familia Holcombe, la octogenaria Emily Holcombe que residía permanentemente en la isla. El personal de la isla estaba compuesto por el administrador, un secretario, un médico, la cocinera, la ama de llaves, una asistente, el encargado de la lancha y el responsable del mantenimiento. La isla (y esta historia) está dominada por un faro:

 To the right on a spur of rock stood the old lighthouse with its gleaming white walls topped by the red lantern enclosing the now defunct light , an elegant phallic symbol of the past , lovingly restored but redundant . Sometimes he found its symbolism uncomfortable.

Adam Dalgliesh se instala en la isla con dos de sus colaboradores, habrá otras muertes, que parecen estar relacionadas con algo que había sucedido en la isla durante la guerra.  La situación se complica cuando Adam Dalgliesh es contagiado y enferma de “SARS”, síndrome respiratorio agudo severo.

James, P. D.. The Lighthouse (Adam Dalgliesh Mysteries Book 13). New York: Knopf Doubleday Publishing Group. 2005. 400 págs. Kindle Edition.

Título en español: El faro

 

The Private Patient (Adam Dalgliesh Mysteries Book 14)

The Private Patient, publicada en 2008, es el caso número 14 y el último del comandante Adam Dalgliesh, quien no se muere, contrae matrimonio.

La historia de The Private Patient se desarrolla en la exclusiva y muy discreta clínica campestre “Cheverell Manor”, en la región de Dorset, propiedad del prestigiado cirujano plástico londinense George Chandler – Powell.   Sus pacientes tenían la opción de operarse en su clínica de Londres o en Dorset y así pasar la convalecencia de una forma más secreta y reposada.

Antes de las vacaciones de Navidad, los últimos dos pacientes de la clínica de “Cheverell Manor”, eran la Sra. Skeffington, esposa de un alto funcionario del gobierno, y Rhoda Gradwyn, una periodista con cierta fama por sus artículos injuriosos y quien a sus 47 años y después de vivir 34 años de vivir con una cicatriz en la mejilla había decidido someterse a cirugía plástica.  La administradora de la mansión convertida en clínica privada es Helena Haverland, hija del previo dueño de la propiedad quien junto con otros miembros del personal tienen sus habitaciones en una ala de la clínica: la enfermera en jefe Flavia Holland, los cocineros Dean y Kim Bostock, Mrs . Frensham a cargo de la oficina, Mrs. Cressett y una extraña joven de nombre Sharon Bateman, obsesionada con el fantasma de “Mary Keyte” quien fue quemada en el círculo de piedras en…. 1654.

l was never called in to a commonplace murder, pensó extrañado Adam Dalgliesh cuando le solicitan que investigue un asesinato que no parece ser especial.

James, P. D.. The Private Patient (Adam Dalgliesh Mysteries Book 14) New York: Knopf Doubleday Publishing Group. 2008. 416 págs. Kindle Edition.

Título en español: Muerte en la clínica privada

*“P. D. James, Creator of the Adam Dalgliesh Mysteries, Dies at 94. P. D. James, Novelist Known as ‘Queen of Crime,’ Dies at 94”. By Marilyn Stasio. New York Times. Nov. 27, 2014. https://www.nytimes.com/2014/11/28/arts/international/p-d-james-mystery-novelist-known-as-queen-of-crime-dies-at-94.html?_r=0

Umberto Eco. “El nombre de la rosa”

Umberto Eco. “El nombre de la rosa”

Guillermo de Baskerville

Hay que hacerle caso a lo que propone Umberto Eco (Italia, 1932), en sus “Apostillas” (1985), a su novela El nombre de la rosa (1980), cuando dice que

“…si alguien quería entrar en la abadía y vivir en ella siete días, tenía que aceptar su ritmo. Si no lo lograba, nunca lograría leer todo el libro. De allí la función de penitencia, de iniciación, que tienen las primeras cien páginas; y si a alguien no le gusta, peor para él: se queda en la falda de la colina.  Porque entrar en una novela es como hacer una excursión a la montaña: hay que aprender a respirar, coger un ritmo de marcha, si no todo acaba enseguida”.

Las “Apostillas” son un breve tratado de poética, uno de esos ejemplos, inagotables, universales e imperecederos de inteligencia literaria, al igual que el libro que completan.

Si bien el autor debe “construir al lector” y “…no… facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones?”, Eco expone en sus “Apostillas”, con una gran claridad y en breves e interesantísimos capítulos, el porqué del título y del tema, “evidentemente, el Medievo”, habla de “la novela” como un hecho cosmológico, y de que el estilo del narrador, Adso de Melk, debía de ser el estilo de un cronista medieval, exponiendo sin reticencias, en tono didáctico, introduciendo nociones enciclopédicas, basándose en la preterición “…Se declara que no se quiere hablar de algo que todos conocen muy bien, y al hacer esa declaración ya se está hablando de ello…”.

En esas primeras cien páginas del Nombre de la rosa, Eco nos introduce a un episodio que pudo haber pasado a finales del año 1327, en una abadía dominicana en los Apeninos italianos, en el contexto histórico de varios conflictos: el enfrentamiento entre el papa francés de Aviñón, Juan XXII (Jacques de Cahors) con el emperador Ludovico (Luis IV de Baviera) en el intento de éste de querer restaurar la dignidad del Sacro Imperio Romano Germánico.  Los conflictos entre las órdenes mendicantes, su escisión en diferentes grupos que en estos momentos recorrían Europa, provocando diferentes reacciones, algunas violentas. En el caso de la orden franciscana, las acciones del grupo llamado “los espirituales” o “Fraticelli Apostolici o “dulcinistas”* y sus enfrentamientos con la fracción de los “conventuales”, principalmente sobre el tema de la pobreza.

Pero, como dice Eco en las “Apostillas”, se trataba también de divertir, y por eso dice haberse decidido por una estructura policiaca en la que hay crímenes, un asesino y un investigador.

La trama de El nombre de la rosa se sucede cuando el papa Juan XXII ordenó que los espirituales se sometieran y cita al general de la Orden franciscana, Miguel de Cesena, a comparecer ante la sede de Aviñon (Cesena había buscado la protección de Luis de Baviera).  Lo que leemos es la narración del octogenario monje benedictino Adso de Melk cuando, siendo un joven novicio, había acompañado a un célebre franciscano de nombre fray Guillermo de Baskerville en una doble empresa: preparar la reunión que se celebraría en la abadía dominicana, entre la delegación papal, con Bernardo de Gui al frente, y la franciscana encabezada por Miguel de Cesena, en relación a la visita de éste a Aviñon.  E investigar una serie de crímenes de monjes de la abadía cometidos antes de la llegada de ambas delegaciones.

El manuscrito de Adso de Melk está dividido en seis días, y cada uno de éstos, en períodos correspondientes a las horas litúrgicas o canónicas: maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas.  En El nombre de la rosa todo es extraordinario: las descripciones de la abadía “un verdadero microcosmos”, sus edificios con sus magníficas portadas y riquísimos interiores, pero sobre todo son espléndidas las hojas dedicadas a la Biblioteca, “…famosa en todas las abadías de la cristiandad, construida según un plano secreto que solo conoce el bibliotecario, un laberinto espiritual y también terrenal..” en ese momento la más rica de la cristiandad.  Los razonamientos y argumentos de los diálogos nos introducen de lleno en el pensamiento escolástico, de los cuales quiero destacar las discusiones sobre “la risa” entre Guillermo de Baskerville y Jorge de Burgos. “…Quería un ciego que custodiase una biblioteca (me parecía una buena idea narrativa), y además ciego, sólo puede dar Borges, también porque las deudas se pagan”.

Adso de Melk recuerda a su maestro, el franciscano británico Guillermo de Baskerville, un sabio que “…podía contar unas cincuenta primaveras y por tanto era ya muy viejo…”, quien había sido inquisidor, amigo de Occam** y seguidor de las ideas de Roger Bacon***, y quien le fue explicando e interpretando el sentido de las cosas, los prodigios del reloj, del astrolabio y del imán y que además, ante su asombro, usaba unos artefactos que llamaba anteojos. Para Guillermo de Baskerville el misterio de los crímenes giraba en torno a la biblioteca.

— No veo qué relación existe entre los crímenes y la biblioteca — dijo irritado el Abad . — Adelmo era miniaturista ; Venancio , traductor ; Berengario , ayudante del bibliotecario … — explicó Guillermo con paciencia .

Dos muertos , ambos con los dedos negros . ¿ Qué deduces de ello ? — No deduzco nada :Porque en todo crimen que se comete para apoderarse de un objeto , la naturaleza del objeto debiera proporcionar una idea , por pálida que fuese , de la naturaleza del asesino . Cuando se mata por un puñado de oro , el asesino ha de ser alguien ávido de riquezas . Cuando se mata por un libro , el asesino ha de ser alguien empeñado en reservar para sí los secretos de dicho libro . Por tanto , es preciso averiguar qué dice ese libro que no tenemos .

Ahora, a propósito de los hechos ocurridos en la abadía, tengo muchas hipótesis atractivas, pero no existe ningún hecho evidente que me permita decir cuál es la mejor. Entonces, para no acabar haciendo el necio, prefiero no empezar haciendo el listo.

Umberto Eco. Italia. 1932.

Umberto Eco. El nombre de la rosa.  España: Penguin Random House. Grupo Editorial España.2010. 775 págs. Kindle Edition.

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*Wikipedia: Dulcino (1250-1307) …fue un líder religioso italiano, continuador del milenarismo y fundador de la secta de los Hermanos Apostólicos (en italiano, Fraticelli Apostolici) o dulcinistas… Predicó la proximidad del fin de los tiempos y el descenso del Espíritu sobre los apostólicos.

**Wikipedia: La navaja de Ockham (a veces escrito Occam u Ockam), principio de economía o principio de parsimonia (lex parsimoniae), es un principio metodológico y filosófico atribuido al fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico inglés Guillermo de Ockham (1280-1349), según el cual: En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.

***Wikipedia: Roger Bacon (c. 1214 -fue un filósofo, protocientífico y teólogo escolástico inglés, de la orden franciscana Es conocido por el sobrenombre de Doctor Mirabilis (‘doctor admirable’, en latín). …puso considerable énfasis en el empirismo y ha sido presentado como uno de los primeros pensadores que propusieron el moderno método científico.

Viet Thanh Nguyen. “The Sympathizer: A Novel”

Viet Thanh Nguyen. “The Sympathizer: A Novel”

I am a spy, a sleeper, a spook, a man of two faces. Perhaps not surprisingly, I am also a man of two minds.

Si quisiera mencionar lo extraordinario de The Sympathizer (Pulitzer ficción, 2016), esta reseña sería tan larga como el libro*. La novela de Viet Thanh Nguyen (Vietnam, 1971) amalgama diversos géneros literarios y encadena en un mismo párrafo, el relato presente, pasado y futuro, descripciones,  interpretaciones y reflexiones, sobre su historia personal y la historia de la guerra de Vietnam (1955-1975)** en el contexto de la Guerra Fría: una persona y una nación dividida entre un norte y un sur, entre los comunistas y los no comunistas, y entre el oriente y el occidente .

The Sympathizer es el narrador, un narrador sin nombre, que es un espía, pero también es un agente doble, “un  simpatizador comunista, un hombre de dos caras y dos mentes. Que tiene la habilidad de ver los dos lados.” Trabaja para un general de Vietnam del Sur y para la CIA, e informa al Frente Nacional de Liberación de Vietnam o Viet Cong, los comunistas revolucionarios del Vietnam del Norte.

La narración de este espía-narrador sin nombre está contenida en el manuscrito de 307 páginas (el que estamos leyendo) que escribió y reescribió en su celda en un campo de reeducación del Viet Cong. Un extraordinario ejercicio de introspección y reflexión, en que relata, muy visulamente, cómo vivió los días previos a la caída de Saigón en abril de 1975 y el caos por los cientos de vietnamitas queriendo abordar un avión o helicóptero americano; el exilio en California que “convirtió a los generales en plomeros”; su asesoría en el rodaje en Filipinas de una película que “quiso representar al vietnamita como si él fuera incapaz de representarse a sí mismo” (supuestamente la película“Apocalypse Now, 1979, de Francis Ford Coppola); el regreso a su país a través de la frontera con Tailandia y su encarcelamiento, aislamiento y tortura en una prisión de “reeducación”.  Aquí, fue obligado a escribir y reescribir su confesión, sufriendo las más sofisticadas torturas psicológicas aprendidas del manual de la CIA,  hasta que es “reeducado” y puede reconocer su culpa:  I screamed again and again and again— nothing!— because I was, at last, enlightened…. I was guilty of the crime of doing nothing.

Un espía es un hombre dividido. Nuestro narrador sin nombre está dividido desde su nacimiento: hijo bastardo entre un misionero cristiano francés y una muy joven vietnamita; nacido en el norte, pero sirviendo al sur. Compara, con cierta ironía, su bagaje cultural con lo aprendido durante los seis años que duró su entrenamiento en Estados Unidos; solidario con los vietnamitas en el exilio pero atado inexorablemente a sus dos amigos de la infancia, sus “hermanos de sangre”, Bo y Ma. Bo es un asesino del programa Phoenix de la CIA; Ma, su “manejador”, es el comisario del Vietcong en el campo de reeducación comunista en el que está preso, un hombre sin rostro, una víctima más del napalm, “the very light of Western civilization, having been invented at Harvard”.

I was ever always divided, although it was only partially my fault. While I chose to live two lives and be a man of two minds, it was hard not to, given how people had always called me a bastard. Our country itself was cursed, bastardized, partitioned into north and south, and if it could be said of us that we chose division and death in our uncivil war, that was also only partially true. We had not chosen to be debased by the French, to be divided by them into an unholy trinity of north, center, and south, to be turned over to the great powers of capitalism and communism for a further bisection, then given roles as the clashing armies of a Cold War chess match played in air-conditioned rooms by white men wearing suits and lies. No, just as my abused generation was divided before birth, so was I divided on birth, delivered into a postpartum world where hardly anyone accepted me for who I was, but only ever bullied me into choosing between my two sides.

Viet Thanh Nguyen (Vietnam, 1971)

Viet Thanh Nguyen. The Sympathizer: A Novel (Pulitzer Prize for Fiction) USA: Grove/Atlantic, Inc. 2015. 384 págs. Kindle Edition.

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*Se han escrito varios libros sobre este libro. Uno de ellos es el de Kathryn Cope. The Sympathizer: A Guide for Book Clubs (The Reading Room Book Group Notes) 2016. 83 págs. Kindle Edition

**NOTAS: Una de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial fue la llamada “Guerra de Indochina”.  Al perder Francia el control sobre la región, el país fue dividido en Vietnam del Norte, con capital en Hanoi, y Vietnam del Sur, con capital en Saigón. Durante el periodo de la Guerra Fría, el norte recibió el apoyo de la República Popular China y de la URSS. En 1955, Ngo Din Diem, un líder impopular y corrupto del sur, empieza a recibir el apoyo de Estados Unidos para luchar contra los comunistas del norte. En respuesta el líder del norte, Ho Chi Minh, crea el Frente de Liberación Nacional, el Viet Cong, dando inicio a una complicadísima guerra de guerrillas contra el sur. En 1965 el conflicto escala con la “Operation Rolling Thunder” por la cual Estados Unidos envía cien mil soldados y, entre otras muchas aberraciones, hace uso de napalm. Para 1967 llega a haber 485 000 soldados americanos luchando contra las guerrillas del Viet Cong. En marzo de 1973 salen las últimas tropas americanas.  En abril de 1975 cae la ciudad de Saigón y Estados Unidos evacúa a administradores americanos y vietnamitas afines. El país fue reunificado bajo el gobierno comunista de Vietnam del Norte con el nombre de República Socialista de Vietnam y la ciudad de Saigón fue renombrada como ciudad Ho Chi Minh. El régimen comunista arrestó a miles de personas bajo sospecha de haber colaborado con Estados Unidos las cuales fueron enviadas a los llamados campos de reeducación. Se estima que 165 000 personas murieron a causa de las torturas a las que fueron sometidas.

La tortura es un tema importante en de este libro. La CIA desarrolló técnicas de tortura conducentes a alterar el comportamiento humano, como aislamiento, privación sensorial, privación de ropa, disrupción de comidas y sueño, choques eléctricos, reproducción de sonidos, uso de drogas. (Manual de interrogación “Kubark”, publicado en 1968).

 

Edgar Allan Poe: “Tales of Raciocination”

Edgar Allan Poe: “Tales of Raciocination”

…de nier ce qui est, et d’expliquer ce qui n’est pas.”

Jean-Jacques Rousseau en  Julia, o la Nueva Eloísa

En el último párrafo de The murders in the Rue Morgue, Auguste Dupin, citando la frase de Rousseau, dice que el Prefecto de la policía parisina era muy astuto para ser profundo, y que no pudo resolver el misterio porque tendía a “…negar lo que es, y explicar lo que no es.

 

El siempre genial Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1809-1840) inaugura o inventa los relatos de detectives. Poe llamó a estos relatos “Tales of Raciocination”, “Relatos de raciocinación”, entendiendo “raciocinación” como el “acto de la mente por el cual infiere un concepto de otros ya conocidos” (DEL de la RAE).  Poe crea a M. Auguste Dupin, el primer detective privado en la historia del género y modelo a partir del cual Conan Doyle (y muchísimos otros escritores) creará a su gran Sherlock Holmes.

En las primeras hojas de The murders in the Rue Morgue se expone la “poética” de lo que con el tiempo se consolidaría como el “Género negro”;  dicha exposición,  junto con sus relatos, son los fundamentos de la futura ficción policial.  El eje de los “Relatos de raciocinación” de Poe se centra en distinguir los eslabones de una cadena de operaciones racionales, de tal manera que el último eslabón es la inferencia de la idea o concepto contenida en el eslabón anterior, y éste, en el anterior, y así hasta llegar al punto de partida de algo observado y analizado que indujo la cadena de inferencias; además hace que el lector participe en ese proceso de raciocinación.

Edgar Allan Poe es uno de los grandes escritores clásicos, esos que en cada relectura siempre nos dicen algo nuevo. Sus poemas, ensayos, críticas literarias y cartas, su novela y cuentos/relatos/historias cortas de diversos géneros, son geniales por su originalidad, por el manejo del “suspenso”, por su maravilloso lenguaje y extensa cultura.  La historia de su vida bien pudo haber sido una de sus extraordinarias narraciones: nació en la ciudad de Boston el 19 de enero de 1809, hijo de dos actores itinerantes que fallecieron cuando él tenía tres años. Es separado de su hermano y hermana y recogido por un rico comerciante de tabaco, John Allan del que tomaría su apellido y con el que vivió en Richmond Virginia y un tiempo en Inglaterra y Escocia; en 1826 ingresó a la Universidad de Virginia  pero las deudas lo forzaron a abandonar sus estudios.  De regreso a Richmond, el compromiso matrimonial de su novia Elmira Royster,  su pésima relación con John Allan y el deseo de convertirse en un gran poeta, lo empujan a dejar la casa de Allan y buscar trabajo como escritor, publicando su primer libro a los dieciocho años. Sirvió en el ejército americano durante dos años, entró a la academia militar de West Point, de donde fue expulsado a los ocho meses. En Baltimore vivió en la casa de su tía Maria Clemm y su prima Virginia con la cual se casaría. Fue uno de los primeros escritores que trató de vivir de publicar, dar  lecturas y de su trabajo en diferentes revistas y periódicos en Nueva York, Filadelfia, Baltimore y Richmond; intentó tener su propia revista, pero la falta de dinero, las deudas, el alcohol y la prematura muerte de Virginia lo devastaron. En un viaje de Richmond a Filadelfia, hizo una parada en Baltimore y desapareció cinco días, al cabo de los cuales lo encontraron en tan mal estado, que fue internado en un hospital donde murió el 7 de octubre de 1949 a la edad de 40 años. Nunca se supo la causa de su muerte.

Poe había publicado una mala crítica de un escritor hoy olvidado de nombre Rufus Griswold.  A la muerte de Poe, este personaje escribió el ignominioso obituario que lo reduce a un borracho, mujeriego, loco, amoral y sin amigos.  Rubén Darío calificará este obituario como una “infame autopsia moral” en su ensayo sobre Poe, el primero que aparece en su libro “Los raros” (1905) y del cual cito lo siguiente:  “Poe nació con el envidiable don de la belleza corporal…”.  “…Era un sublime apasionado, un nervioso, uno de esos divinos semilocos necesarios para el progreso humano, lamentables cristos del arte, que por amor al eterno ideal tienen su calle de la amargura, sus espinas y su cruz. Nació con la adorable llama de la poesía, y ella le alimentaba al propio tiempo que era su martirio…”  “..Su ensueño está poblado de quimeras y de cifras como la carta de un astrólogo…”  “…En la escuela de Clarke, en Richmond, en donde al mismo tiempo que se nutre de clásicos y recita odas latinas, boxea… [aprende las] lenguas clásicas sin esfuerzo aparente, ganándose la admiración de profesores y condiscípulos. Lee también, infatigablemente, historia, historia natural, matemáticas, astronomía, poesía y novela…”

En los “relatos de raciocinación” aquí reseñados, destaco las siguientes características: la narración del crimen es precedida de agudas reflexiones sobre el tópico o la idea pertinente a la historia que se cuenta. El narrador anónimo y en primera persona que cuenta la historia, va complementando la información, dando “pistas” al lector; los exhaustivos análisis de ciertas circunstancias; los artículos periodísticos como fuente de información; las investigaciones de la policía se usan para contrastar (críticamente) las de Dupin.

 

Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1809-1840)

Edgar Allan Poe: Complete Tales and Poems. USA: Maplewood Books. Kindle Edition. 2013. 338 pages

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Edgar Allan Poe. “The Murders in the Rue Morgue”

Edgar Allan Poe. “The Murders in the Rue Morgue”

Auguste Dupin

The Murders in the Rue Morgue, Los asesinatos en la Rue Morgue, es uno de los relatos que Edgar Allan Poe llamó “Tales of Raciocination”, “Relatos de raciocinación”.  En este relato Poe crea a M. Auguste Dupin, el primer detective privado en la historia del género . Fue publicado en Filadelfia en la revista Graham’s Magazine en 1841.

El narrador angloparlante, del que poco sabremos pero que va dando “pistas”, es una especie de mediador entre el detective y el lector. Inicia reflexionando sobre “the superior acumen”, “el ingenio superior”  y se sirve del jugador de ajedrez y del jugador de damas para  ejemplificar las facultades mentales analíticas. Dice que los “acúmenes superiores” visualizan las posibilidades de los movimientos que tienen y saben que para llegar a la perfección en el juego se debe, entre otras cosas, incluir “todas las fuentes” (sources), observar con atención, recordar haciendo distinciones; ejercitar la memoria retentiva; proceder “by the book” [sic]; en suma, desarrollar las facultades de análisis de tal manera que se pueda llegar a realizar inferencias.  Este narrador advierte que lo que va a contar, deberá leerse a la luz de las anteriores propuestas. El Género negro se desarrollará también a partir de las dichas propuestas.

El narrador cuenta que conoció a Monsieur C. Auguste Dupin en una oscura librería en la Rue Montmartre donde, casualmente, los dos estaban buscando el mismo libro, un volumen raro y excepcional.  Le pareció un joven caballero, de ilustre familia, pero que por ciertos eventos adversos, se encontraba casi en la pobreza y cuyo único lujo eran los libros. Dice que le contó su historia (que él no nos cuenta) con la franqueza que tienen los franceses cuando ellos mismos son el tema, que le asombraron su extensas lecturas pero sobre todo, su fervor y la frescura de su imaginación.  El narrador que estaba pasando una temporada en París,  lo invitó a vivir con él en su mansión de Faubourg St. Germain donde ambos iniciaron una vida completamente recluida, leyendo, escribiendo y conversando. Cuando en la noche salían a caminar lo sorprendían sus observaciones y su gran capacidad de análisis.

Una noche mientras caminaban en silencio por una calle cerca del Palais Royal, Dupin le dijo: “ Es cierto que es una persona de baja estatura y lo haría mejor en el Teatro de las variedades”.  El narrador, asombrado, le preguntó que cómo podía saber lo él estaba pensando en ese momento, a lo que Dupin le contestó: “por el frutero que te hizo pensar que las suelas reparadas no habían sido suficientemente altas para el papel de Xerxes et id genus omne (y todos los de ese tipo).  En los párrafos siguientes el narrador describe la cadena de razonamientos que Dupin dijo haber realizado mediante los cuales fue infiriendo conceptos de otros conceptos previamente inferidos hasta conjeturar lo que su amigo estaba pensando (ver “Los tres príncipes de Serendip”).

En uno de esos paseos nocturnos, el narrador y Dupin leen la noticia de un crimen atroz e inexplicable, el de los asesinatos de Madam L’Espanaye y de su hija, quienes habitaban una casa en la Rue Morgue. Ambos se interesan por el caso y buscan las noticias que fueron apareciendo en los periódicos, gacetas y reportes policiacos.  Según las fuentes, una noche los vecinos de la Rue Morgue escucharon ruidos y gritos en la casa de Madam L’Espanaye. Las versiones de los  vecinos que entraron a la casa dicen que mientras subían al cuarto piso, escuchaban una voz peculiar y los gritos aterradores e indescifrables de alguien más. Cuando logran tirar la puerta que estaba cerrada por dentro, la habitación estaba desordenada, los muebles deshechos y había muchos objetos rotos. El cuerpo de la joven había sido brutalmente atacada y estaba metido en el hueco de la chimenea. Las ventanas estaban cerradas por dentro. Encontraron el cuerpo de la madre, también terriblemente mutilado, tirado en un patio de la parte trasera del edificio.

La oficina del Prefecto de la policía de París estaba completamente confundida: había  diferentes versiones sobre las voces que escucharon los vecinos; la violencia de los ataques era inexplicable como el hecho de la habitación cerrada y la imposibilidad de escape de los asesinos; además de la enorme fuerza que debió tener el asesino y la ausencia de motivo porque que no parecía un robo.

El narrador nos cuenta cómo Dupín, a partir de las huellas de una mano extraña en el cuello de las víctimas, un cabello no humano, el hecho de que los vecinos, casi unánimemente reconocieron una voz diciendo “mon Dieu”, resolvió el enigma:

“…Upon these two words, therefore, I have mainly built my hopes of a full solution of the riddle. A Frenchman was cognizant of the murder. It is possible—indeed it is far more than probable—that he was innocent of all participation in the bloody transactions which took place…

 

Edgar Allan Poe. Estados Unidos de América. 1809 – 1849.

 Poe, Edgar Allan. “The Murders in the Rue Morgue” en Tales of Mystery and Imagination.  Nueva York, E.U.: Barnes&Noble Books. 2003. 456 págs. Págs. 107-152.

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