Detective CHICA

Oliver von Bodenstein y Pia Kirchhoff

“Ah, sí. Stefanie sí tenía un mote. Los demás niños la llamaban Blancanieves. –¿ Por qué? …Creo que tenía que ver con esa obra de teatro que iba a representarse en el instituto. Stefanie era la protagonista, iba a hacer de Blancanieves. –¿ Iba? –inquirió, curiosa, Amelie–. ¿Es que no lo hizo? –No. La… bueno…. desapareció antes.

Nunca había llegado tanta gente al comedor del Zum Schwarzen Ross en los seis meses que Amelie Fröhlich había estado trabajando como mesera. Parecía que todo el pueblo se había congregado para comentar la noticia, parecían preocupados. Tobías Sartorius había salido del centro penitenciario de Rockenberg, después de haber cumplido una sentencia de diez años por los asesinatos de Laura Wagner y Stefanie Schneeberger. Sus cuerpos jamás fueron encontrados.

Altenhain era un pequeño pueblo cercano a la ciudad alemana de Frankfurt. Todos callaron, mintieron y nadie le mostró a la policía una hoja en dejada en una fotocopiadora con una única frase en letras grandes: «BLANCANIEVES DEBE MORIR».

Amelie Fröhlich por su lado; los inspectores de la Policía Judicial Regional de Holheim,  Pia Kirchhoff y Oliver von Bodenstein, por el suyo; sin conocerse y por diferentes circunstancias, se interesan, preguntan, revisan y dudan.  Irán descubriendo una serie de coincidencias, de silencios e intereses personales, de detalles omitidos o callados, que conducía a una persona. Claudius Terlinden era el hombre fuerte, el rico, el empleador, el beneficiario del pueblo; todos en el pueblo, o eran sus empleados, o le debían algo.

Tobías había sido el joven más popular y guapo del pueblo. Había roto con su novia Laura Wagner por culpa de Stefanie Schneeberger.  Stefanie le había arrebatado a Laura el papel de Blancanieves en la obra de teatro escolar; Stefanie tenía relación con un maestro del instituto, Gregor Lauterbach,  esposo de Daniela Lauterbach, la doctora del pueblo.

La noche en que desaparecieron Laura y Stephanie, Tobías había estado con sus amigos Felix, Jörg, Michael y Lars y Thies Terlinden. También con Nathalie, entonces “la fea” y ahora una muy famosa actriz con el nombre de Nadja von Bredow. Habían visto a Laura discutir con Tobías, coquetear con los amigos que bebían en exceso, y entrar con Gregor Lauterbach en el pajar.

Blancanieves debe morir es la cuarta de nueve novelas policiacas con los detectives Oliver von Bodenstein y Pia Kirchhoff.

“La gente no para de hablar desde que ha vuelto ese hombre. No sé, me parece emocionante. –Ah, sí. Fue una historia triste. Y lo sigue siendo –contestó–. Claro que las conocía, a las dos. Stefanie era hija de nuestros vecinos. Y a Laura también la conocía, desde que era pequeña. Su madre trabajó con nosotros como ama de llaves. Para los padres es terrible que nunca encontraran a las muchachas”.

 

AutorNele Neuhaus, Münster, Alemania, 1967.

FichaNele Neuhaus, Blancanieves debe morir. 2010. Madrid: Maeva Ediciones.432 págs. Kindle Edition.