Renee Ballard, Harry Bosch

“…the sacred bond that existed between homicide victims and the detectives who speak for them…”

En The Late Show (2017), Michael Connelly crea un personaje fascinante: Renee Ballard.

Renee Ballard es una joven detective de la policía de Los Ángeles. Una mujer solitaria sin más familia y casa que la de su abuela.  Sin hogar, cuando termina su turno nocturno, recoge a su perra Lola y se va a la playa. En su camioneta guarda mudas de ropa, su tabla de paddle y la tienda que arma sobre la arena para dormir unas horas después de remar en el mar.  Nacida en Maui, me la imagino en sus tempranos treintas, bajita y delgada, mestiza, hija de hawaiana y americano.

Un par de años antes había acusado de acoso sexual al Lt. Robert Olivas, su supervisor en la prestigiosa “RHD”, la División de Robo y Homicidio de LAPD.  El detective Kenny Chastain que en ese momento era su compañero en la división, no apoyó su denuncia y Ballard fue trasladada al turno nocturno llamado, The Late Show.  La función de los detectives de este turno era acudir al lugar donde se había reportado algún crimen, recoger toda la información e ingresar el reporte en el sistema para que los detectives de la División de Hollywood realizaran las investigaciones y en su caso llevaran el arresto del criminal.

The Late Show sigue el desarrollo de tres casos que Ballard y su pareja el detective Jenkins iniciaron en uno de esos turnos nocturnos. Primero son llamados por una denuncia de robo y mal uso de una tarjeta de Amazon de una adulta mayor, Leslie Anne Lantana.  Luego visitan en el hospital una “dragon”, Ramona Ramone, Ramón Gutiérrez, quien había sufrido un violento ataque.  El tercer y último caso de la noche fue un tiroteo en el club Dancers que acabó con cuatro muertos, tres clientes y una de las meseras de nombre Cindy.  “ What I hear is that it was four guys in a booth and something went wrong . One starts shooting and takes out the others . He then took out a waitress.  Ballard se tuvo que retirar cuando llegó el Lt. Olivas a hacerse cargo de la situación, pero alcanzó a ver que Ken Chastain, su pareja por cinco años en la Sección Especial de Homicidios, metía algo en una bolsa de plástico.

Renee Ballard está consciente de que no puede, no debe, intervenir en las investigaciones y que además recelan de ella desde que acusó a uno de los superiores, pero no puede dejar de pensar que hay algo más y que debe haber un vínculo sagrado entre las víctimas de los crímenes y los detectives, que, como ella, hablan por ellos.

Michael Connelly, The Late Show.  New York: Little, Brown and Company. 2017. 405 págs. Edición de Kindle.

Dark Sacred Night (A Ballard and Bosch Novel).

Dark Sacred Night (2018) reúne a la joven Renee Ballard y al veterano Harry Bosch en la búsqueda de un asesino nocturno quien nueve años atrás había estrangulado a una joven.  Y ambos nos llevan a recorrer por la noche las calles de Los Ángeles, a conocer los procedimientos nocturnos, y a disfrutar a dos personajes fantásticos.

Una noche, estando sola en la oficina en la que trabaja, Renee Ballard ve a un desconocido entrar, dirigirse a los archivos y  buscar algo. Ballard sabe cómo encontrar lo que ese hombre estaba buscando.  Descubre que el hombre era un expolicía con una leyenda detrás de sí, Harry Bosch, y aunque ya estaba retirado, participaba en la Unidad de casos abiertos sin resolución, de la División de Robos y Homicidios.  Bosch estaba buscando el expediente de un caso en el que él participó y que nunca se resolvió, el asesinato de la joven Daisy Clayton. Ballard le ofrece su ayuda, tenía tiempo libre durante su turno nocturno, y él se beneficiaría del acceso que ella tenía, como policía en activo, a los archivos de la policía.

Al mismo tiempo que ella atendía lo que se fuera presentando en su turno nocturno, y Bosch seguía participando en una investigación como oficial en reserva de la SFPD, se empezaron a reunir durante las noches. Revisaban expedientes, entre ellos, el “murder book was consistent across all department homicide squads. It was divided into twenty – six sections — crime scene reports, lab reports, photos, witness statements, and so on”. Se ingeniaban para entrar a programas utilizados en años anteriores, y con muy pocos datos, salieron a las calles de Los Ángeles, a buscar personajes nocturnos peculiares, como John McMullen, una especie de pastor de la iglesia llamada “Moonlight Mission” que deambulaba por las calles de Los Ángeles tratando de salvar a personas “Each night I cout hoy may people took the Lord and Savior into their hearts. Each dark sacred night brings more souls to Christ.”. O como Roger Dillon el especialista en limpiar los lugares dónde se había cometido un crimen.

Durante el día Renee trataba de seguir su rutina“… Most days she tried to get six hours in the tent after a morning on the water, whether it be surfing or paddling”.  Bosch participaba en el caso contra un delincuente de la mafia mexicana de nombre Tranquillo Cortez, trabajando, como siempre, sin hacer mucho caso de los reglamentos, ante la vigilancia acuciosa de la titular de la Unidad, Lucia Soto.

Y así, desconfiando un poco el uno del otro, hurgando en secreto en archivos policiales, siguiendo procedimientos poco ortodoxos, Ballard y Bosch, se salvan uno al otro.

“I was thinking that we worked pretty well together. Like, we were a good team on this.” They stopped at the Cherokee. “Okay, we were a good team,” Ballard said. “What are you saying?” Bosch shrugged. “That maybe we keep working on cases together,” he said. “You know, you find them, I find them. I’m outside, you’re inside. We see what we can get done.”

 

Michael Connelly. Dark Sacred Night (A Ballard and Bosch Novel). NY:Little, Brown and Company. Hachette Book Group. 2018. 444 pages. Kindle Edition.