El vendedor de silencios (2019) de Enrique Serna (México, 1959) es una novela muy negra. Porque escribir sobre la “ética periodística” infame, sobre la misoginia más abyecta, desde la ficción del género negro, es más negro cuando los hechos son reales.

El vendedor de silencios es el periodista Carlos Denegri (Argentina 1910-México 1970),“el mejor periodista de México, pero también el más vil”.  Fue el periodista más notable, líder de opinión, desde que empezó a escribir en Excelsior en 1938.  Coludido con presidentes, secretarios, funcionarios públicos, empresarios, ganaba más por lo que no escribía que por sus muy exitosas columnas y su programa de televisión.  Carlos Denegri cubrió la vida de México y del mundo durante los sexenios de Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruíz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez. Lo que hace que esta novela sea también una crónica del periodismo político de esos años.

La historia de Serna sobre el periodismo mercenario de Denegri, es epítome de las prácticas corruptas, inescrupulosas, degradantes, que lamentablemente se continúan hasta ahora.

“Por si la celebridad y el amor no le bastaran para ser feliz, ahora ganaba carretadas de dinero con el Fichero Político, en complicidad con el diputado Francisco Galindo Ochoa, el nuevo jefe de Prensa del PRI, un socio colmilludo y sagaz, versado en todas las grillas estatales y municipales, que lo ayudó a industrializar su negocio con una visión empresarial de altos vuelos. Saber que hasta sus comas valían oro lo incitaba a llenar cuartillas con un grato cosquilleo en la ingle..”

“…Y su Miscelánea del Jueves, la sección de sociales más leída de México, era otra mina de oro..”.

“…Que lo entendiera bien la clase política: Carlos Denegri servía al poder en calidad de socio, no de lacayo. Ni era un subalterno de la aristocracia sexenal, ni tenía la obligación de taparle sus marranadas: podía hacerlo por conveniencia…”

Y sobre lo anterior, que por asco no quiero repetir ni comentar, me pregunto ¿cómo pudo la sociedad del tiempo de Denegri soslayar su conducta tan evidentemente misógina y despreciable?

“La táctica del desdén, la guerra de nervios posterior a la seducción, daba resultados excelentes en la doma de yeguas. Conocía sus mil artimañas y sabía que no debía darles la menor señal de blandura. Primero el y luego la sobadita en el lomo, sólo así aprendían a respetar al jinete. Antes de empezar cualquier amorío, cualquier hombre que se preciara de serlo debía establecer un principio de autoridad: grábatelo bien, mamita, me necesitas más a mí que yo a ti”.

Carlos Denegri murió de un disparó que le hizo su esposa Herlinda Mendoza Rojo en 1970. Al respecto: “Historia de Linda” de Armando Fuentes Aguirre “Catón” en Vanguardia. 28 de julio de 2010. https://vanguardia.com.mx/columnas-historiadelinda-525415.html.

Enrique Serna optó por la ficción para escribir sobre Carlos Denegri.  Una ficción que ni siquiera el género negro podría superar, porque está basada en la realidad. Hacía falta un libro como el de Enrique Serna para que las sociedades se replanteen la “ética periodística” y que se deje de soslayar a la misoginia.

Enrique Serna. México, 1959.

Enrique Serna. El vendedor de silencios. México: Penguin Random House Grupo Editorial México. 2019. 320 págs. Edición de Kindle.