Cipriano Zuzunaga

Tus dos muertos (2016) de Jorge Alberto Gudiño Hernández (México, 1974) introduce al oficial de policía Cipriano Zuzunaga, policía apestado, caído en desgracia, que al ser rescatado por un comandante de la policía de la ciudad de México, se le ordena investigar el secuestro del hijo de un diputado.

En la trama* de Tus dos muertos, las oraciones son como hebras cortas que van hilando finamente los personajes y los hechos, sobre un urdimbre-contexto, para urdir un muy buen thriller. Y utilizando la segunda persona, el narrador establece un díalogo directo y dinámico con Zuzunaga, que le dice que Dos muertos resultan demasiado, pero, ¿cuáles son esos dos muertos?

Si bien Cipriano Zuzunaga era un policía apestado, el comandanate Alvariño le ofreció un puesto que incluía la práctica de “la cuota semanal” que se entrega a los jefes.

Eras un apestado. Un policía al que se le podía obligar a la más infausta de las tareas. No lo hizo. Se limitó a darte una patrulla, asignarte una zona y exigirte una cuota semanal”

Zuzunaga patrullaba y extorsionaba para cubrir la cuota. Un día su comandante le ordena investigar el secuestro de Juan Perea y de su novia Cherry, supuestamente perpetrado cuando salían, de madrugada, de la tienda “El Estío 24 horas” ubicada en la colonia El Fresno. El joven era hijo del diputado Manrique, un hijo que no llevaba el apellido del padre.  Y es aquí cuando empiezan a aparecer hebras de varios colores, materiales y grosores.

En el deambular de Zuzunaga por la colonia El Fresno, el tejido de la trama se va configurando con hebras grises que figuran personajes tan fantásticos como el  “La Amarilla Nelson”, el “Matape”, el “Arcángel”.  Otras hebras, más gruesas van dibujando a la pequeña colonia El Fresno, en medio de la ciudad de México y que como muchas otras “eran una promesa ahora incumplida”, de casas amontonadas, con remodelaciones a medio terminar, terrenos baldíos, tienditas, el mercado, los paraderos de microbuses, el taller mecánico de “Matape”, el videoclub del Arcángel, la casa de Cherry donde viven su hermano Guido y sus papás, tan contentos de que su hija estuviera de novia con el hijo del diputado.  Tan tristes después.

Las hebras oscuras, ásperas, se usan para ver al Carmelo que no ha pagado su cuota, golpeado y con los pantalones arrancados en el retrete de una construcción.  O los diez dedos mutilados del joven Juan Perea. Hilos viejos y tristes como los recuerdos del padre que acecha, que ordena, que lo mate. Otras hebras son más delgadas y claras como Nat, la pordiosera de quince años y su hija recién nacida. Otras son retorcidas para imaginar al Matape siempre masturbándose en público y a su padre y a su hijo cubriéndolo con alguna manta. Los borrachos de la tienda y Cuco, el despachador, con su polio y sus bastones.  Una hebra extraña, es la de la tienda de conveniencia “El Estío 24 horas” con su funcionamiento tan peculiar, que te explica que para ahorrar problemas laborales al poderoso conglomerado de empresas del que forman parte, ofrecen las tiendas en algo que no es ni concesión, ni arrendamiento ni franquicia, a equipos de familiares y/o de amigos.

Y tú Zuzunaga  haces “Una pregunta más” a Guido:  “¿quién es Íngrimo Estévez? Nadie. Responde de inmediato. El dueño inventó el nombre cuando registró la tienda. Todos los que la atendemos por la noche hemos usado esta placa”.

“…Te niegas. Dos muertos resultan demasiado…”

 

*El Diccionario de Autoridades, el vasto diccionario español de la segunda mitad del siglo dieciocho que se avocó a la tarea de explicar las palabras a partir de su origen y usos, define “Trama” como “La hebra, que paffa de un lado à otro de la urdiembre”.  Otra acepción de  “Trama” es “Metaphoricamente vale artifico enagañofo, ay aftuto, con que fe perjudica a alguno”.

  Jorge Alberto Gudiño Hernández (México. 1974)

Jorge Alberto Gudiño Hernández. Tus dos muertos. México: Penguin Random House Grupo Editorial México. 2016. 104 págs. Edición de Kindle.