La trama de The Public Prosecutor es una confabulación criminal y no es sino hasta el final que hay un asesinato.  El contexto presenta sin concesiones personajes de una sociedad aristócrata decadente, corrupta, ambiciosa y sus nexos con la no menos ambiciosa organización religiosa del Opus Dei.

La bibliografía del periodista y escritor belga-flamenco Jef Geeraerts (1930) es extensa e incluye varios thrillers. Sin embargo, el único traducido del flamenco es éste, The Public Prosecutor, publicada en 1998.  (Se puede conseguir en DVD la película “The Memory of the Killer”, basada en otro de sus thrillers, The Alzheimer Matter).

Me interesa observar que The Public Prosecutor (en original flamenco De PG, “The Procureur-Generaal”; en español “El Fiscal General” o “El Procurador General), es un thriller escrito en flamenco, ambientado en la región de Flandes y uno de los muy pocos traducidos al inglés o al español y además accesible.  Porque el belga Hércules Poirot, uno de los grandes detectives del género, es una creación de la inglesa Agatha Christie. Y el escritor  belga-francófono Georges Simenon, sin duda uno de los más importantes escritores de novelas de detectives, escribió en francés y su gran Maigret es comisario de la Brigada Criminal de París.  Es pertinente también hacer notar que el flamenco es la variante belga del neerlandés u holandés (“Dutch” en inglés) y que si bien es hablado por casi el 60% de la población en Bélgica, la literatura belga-francófona es más abundante y también más traducida.

§La mañana del 15 de mayo de 1999, al salir de su regia y añeja mansión en el aristocrático barrio de Amerikalei en Amberes, Albert Savelkoul se sentía satisfecho y contento con su vida.  Un mes más tarde, la mañana del jueves 10 de junio, mientras esperaba a su chofer afuera de su mansión, pensaba que tenía a Soliman, tenía a María, era uno de los cinco más importantes hombres del país, tenía poder y salud. Se prometió a sí mismo vivir intensamente.

Albert Savelkoul es el Fiscal General de la Corte de Apelaciones de Amberes del Reino de Bélgica. Tiene 64 años y está casado con una baronesa, Marie-Amandine de Vreux d´Alembourg con la que tiene dos hijos ya adultos; el mayor Didier, abogado, vive en la residencia oficial del Opus Dei en Leuven; el menor, Geoffroy, casado, con dos hijos, es consejero en la embajada en Washington.

La residencia familiar ubicada en el elegante barrio de Amerikalei en Amberes, había sido regalo del padre de Amandine, el barón Pierre Philpe de Vreux d´Alembourg, Profesor Emérito de Derecho Constitucional en la Universidad Católica de Louvain, quien había sido Juez de la Corte Suprema y era autor de libros de Derecho.  En la residencia trabaja como empleada doméstica la joven polaca Maria Landowska a la que Amandine da órdenes en flamenco, “siempre con una mueca de desdén en su expresión, característica común entre las señoras de clase alta, que prefieren hablar en francés”.

Años atrás, recién nombrado Fiscal General, Albert había actuado con cierta liberalidad en uno de sus primeros casos, lo que le dejó una finca en las afueras de Amberes, que puso a nombre de Louise, su joven amante de 34 años y donde tenía una cuadra de caballos pura sangre, de los cuales su preferido era Soliman. El caso también le había dejado una cuenta en Suiza y una relación con un albanés-empresario de dudosa reputación, Ramiz Shehu.

Ese 15 de mayo mientras Albert se dirigía a sus oficinas en el Tribunal de Apelaciones de Amberes y sin que su esposo sospechara nada, su esposa Amandine, de 60 años, estaba en Roma en las oficinas del Procurador del Opus Dei, Joaquín Pla y Daniel. Después de saludarlo muy humildemente con la palabra “Pax”, “la palabra que abre cualquier puerta”, la expresión  del santo fundador de Opus Dei, el beato Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás y autor de los 999 dichos que sus seguidores intercalan en todas sus conversaciones, Amandine y el Procurador cierran el trato para que su hijo Didier se convierta en numerario del Opus Dei. Amandine se compromete a firmar ante notario belga la cesión de su herencia y la de sus hijos al Barón Hervé van Reyn de la prelatura del Opus Dei en Bruselas.  Joaquín de Pla le promete utilizar sus influencias con el Secretario Privado del Rey de los Belgas, el Rey Boudewijn, para que se le concediera a su hijo Didier el título de barón del Reino.

La jerarquía del Opus Dei contrata a una empresa de seguridad en Amberes para investigar al esposo de Amandine.  La vigilancia falla y termina con la muerte de un perro y de uno de los caballos pura sangre de su cuadra. Un tanto como novela de enrendos, hay chantajes, amenazas y escándalos (parece que inspirados en hechos reales) que hacen que Albert entre en conflicto sin saber bien contra quién y busque el apoyo de sus antiguos y poco deseables conocidos.  Nosotros, los lectores conocemos las intrigas y los conflictos de intereses, la lucha por el poder y por el placer, el malo contra el peor.

Autor Jef Geeraerts. Bélgica. 1930

FichaJef Geeraerts. The Public Prosecutor. Londres: Bitter Lemon Press. 2009. 285 págs. Kindle Edition.