And the dark marvel of man-made lightning was as mysterious and incomprehensible as an Old Testament plague.

El 11 de mayo de 1888, el día en que conocería a Thomas Alva Edison, Paul Cravath presenció cómo ardía vivo un trabajador con el uniforme de la compañía Western Union cuando trataba de conectar unos de los cables que recientemente habían empezado a aparecer en las alturas de la ciudad de Nueva York.  Más tarde Thomas Alva Edison en su oficina de la Quinta Avenida le diría: “Sr. Cravath, en caso de que aún no se haya dado cuenta, hay una guerra. Dentro de los próximos años, alguien va a construir un sistema eléctrico que ilumine a toda esta nación. Podría ser yo. Podría ser el señor Westinghouse.”

En la novela The Last Days of Night, Los últimos días de la noche, Graham Moore (Estados Unidos 1985) transmite, como en un muy buen thriller, el suspenso, el asombro y la mezquindad de la llamada “Guerra de las corrientes”* entre Thomas Alva Edison y George Westinghouse.  Los conflictos se iniciaron por el largo y muy complejo proceso legal por la patente de la bombilla o foco eléctrico y continuaron en una feroz competencia por la generación, distribución y suministro de la electricidad, por la opción entre el uso de la corriente alterna o de la corriente continua y, consecuentemente, por los nuevos descubrimientos y su aplicación en una miríada de inventos, origen a su vez del surgimiento de monopolios y de grandes fortunas.

Por un lado, Los últimos días de la noche recrea las intrigas, el espionaje, los robos, los atentados, los sobornos y algún homicidio, consecuencias de esa guerra entre Nikolas Tesla, el creador de ideas, George Westinghouse, el creador de cosas, y Thomas Alva Edison, el creador de imperios. Por otro lado, nos lleva de la mano y aunque no comprendamos, podremos estar consciente de los complejos pormenores técnicos en el desarrollo y aplicación de la energía eléctrica.  Al ser también protagonista de esta guerra Paul Cravath, el joven abogado de George Westinghouse, nos ilustra sobre las batallas legales de los grupos de abogados defendiendo diferentes intereses económicos. Es interesante mencionar que el modelo de bufete legal desarrollado por Paul Cravath en esta guerra, se continuará en las grandes firmas legales hasta nuestros días.

Pero, sobre todo lo anterior, esta guerra significó la más trascendental transformación de la vida del hombre al tomar posesión de la noche. 

La novela termina en 1896 en Niagara Falls, el último día que Paul Cravath vio a Thomas Edison:

“…100 million gallons of white water pour over the great lip of Niagara Falls. A twenty-nine-ton turbine used the raw force of those tumbling gallons to spin a generator that converted it into enough alternating current to power tens of thousands of household light bulbs. Paul was there for a gala reception to mark the opening of the largest electrical-power generator in the world. It had been built by Westinghouse, designed based on Tesla’s ideas, and would power lamps across the East Coast that had been manufactured by Edison’s former company, GE.”

“Who had invented the light bulb? That was the question that had started the whole story off. It was all of them. Only together could they have birthed the system that was now the bone and sinew of these United States. No one man could have done it. In order to produce such a wonder, Paul realized, the world required men like each of them. Visionaries like Tesla. Craftsmen like Westinghouse. Salesmen like Edison. And what of Paul? Perhaps the world needed men like him too. Mere mortals to clean up the messes of giants. Clever men to witness and record the affairs of brilliant ones.”

graham-moore-characters Paul Cravath, Nicola Tesla,

Agnes Huntington, Geroge Westinghouse,

Thomas Alva Edison y J.P. Morgan

Autor Graham Moore, Estados Unidos. 1985

FichaGraham Moore. The Last Days of Night: A Novel. New York: Random House Publishing Group. 2016 385 págs. Kindle Edition.

*Wikipedia: La Guerra de las corrientes fue una competencia económica y tecnológica producida en la década de 1880, por el control del incipiente mercado de la generación y distribución de energía eléctrica. Nikola Tesla y Thomas Edison se convirtieron en adversarios, debido a la promoción de la corriente continua, de Edison y J. P. Morgan crearon General Electric para la distribución de energía eléctrica y que a su vez estaba en contra de la corriente alterna defendida por George Westinghouse y Nikola Tesla. A pesar de la popularidad de Edison y sus descubrimientos e inventos fue la corriente alterna promulgada por Tesla la que predominó para la distribución de electricidad desde entonces hasta nuestros días.