Auguste Dupin

The Murders in the Rue Morgue, Los asesinatos en la Rue Morgue, es uno de los relatos que Edgar Allan Poe llamó “Tales of Raciocination”, “Relatos de raciocinación”.  En este relato Poe crea a M. Auguste Dupin, el primer detective privado en la historia del género . Fue publicado en Filadelfia en la revista Graham’s Magazine en 1841.

El narrador angloparlante, del que poco sabremos pero que va dando “pistas”, es una especie de mediador entre el detective y el lector. Inicia reflexionando sobre “the superior acumen”, “el ingenio superior”  y se sirve del jugador de ajedrez y del jugador de damas para  ejemplificar las facultades mentales analíticas. Dice que los “acúmenes superiores” visualizan las posibilidades de los movimientos que tienen y saben que para llegar a la perfección en el juego se debe, entre otras cosas, incluir “todas las fuentes” (sources), observar con atención, recordar haciendo distinciones; ejercitar la memoria retentiva; proceder “by the book” [sic]; en suma, desarrollar las facultades de análisis de tal manera que se pueda llegar a realizar inferencias.  Este narrador advierte que lo que va a contar, deberá leerse a la luz de las anteriores propuestas. El Género negro se desarrollará también a partir de las dichas propuestas.

El narrador cuenta que conoció a Monsieur C. Auguste Dupin en una oscura librería en la Rue Montmartre donde, casualmente, los dos estaban buscando el mismo libro, un volumen raro y excepcional.  Le pareció un joven caballero, de ilustre familia, pero que por ciertos eventos adversos, se encontraba casi en la pobreza y cuyo único lujo eran los libros. Dice que le contó su historia (que él no nos cuenta) con la franqueza que tienen los franceses cuando ellos mismos son el tema, que le asombraron su extensas lecturas pero sobre todo, su fervor y la frescura de su imaginación.  El narrador que estaba pasando una temporada en París,  lo invitó a vivir con él en su mansión de Faubourg St. Germain donde ambos iniciaron una vida completamente recluida, leyendo, escribiendo y conversando. Cuando en la noche salían a caminar lo sorprendían sus observaciones y su gran capacidad de análisis.

Una noche mientras caminaban en silencio por una calle cerca del Palais Royal, Dupin le dijo: “ Es cierto que es una persona de baja estatura y lo haría mejor en el Teatro de las variedades”.  El narrador, asombrado, le preguntó que cómo podía saber lo él estaba pensando en ese momento, a lo que Dupin le contestó: “por el frutero que te hizo pensar que las suelas reparadas no habían sido suficientemente altas para el papel de Xerxes et id genus omne (y todos los de ese tipo).  En los párrafos siguientes el narrador describe la cadena de razonamientos que Dupin dijo haber realizado mediante los cuales fue infiriendo conceptos de otros conceptos previamente inferidos hasta conjeturar lo que su amigo estaba pensando (ver “Los tres príncipes de Serendip”).

En uno de esos paseos nocturnos, el narrador y Dupin leen la noticia de un crimen atroz e inexplicable, el de los asesinatos de Madam L’Espanaye y de su hija, quienes habitaban una casa en la Rue Morgue. Ambos se interesan por el caso y buscan las noticias que fueron apareciendo en los periódicos, gacetas y reportes policiacos.  Según las fuentes, una noche los vecinos de la Rue Morgue escucharon ruidos y gritos en la casa de Madam L’Espanaye. Las versiones de los  vecinos que entraron a la casa dicen que mientras subían al cuarto piso, escuchaban una voz peculiar y los gritos aterradores e indescifrables de alguien más. Cuando logran tirar la puerta que estaba cerrada por dentro, la habitación estaba desordenada, los muebles deshechos y había muchos objetos rotos. El cuerpo de la joven había sido brutalmente atacada y estaba metido en el hueco de la chimenea. Las ventanas estaban cerradas por dentro. Encontraron el cuerpo de la madre, también terriblemente mutilado, tirado en un patio de la parte trasera del edificio.

La oficina del Prefecto de la policía de París estaba completamente confundida: había  diferentes versiones sobre las voces que escucharon los vecinos; la violencia de los ataques era inexplicable como el hecho de la habitación cerrada y la imposibilidad de escape de los asesinos; además de la enorme fuerza que debió tener el asesino y la ausencia de motivo porque que no parecía un robo.

El narrador nos cuenta cómo Dupín, a partir de las huellas de una mano extraña en el cuello de las víctimas, un cabello no humano, el hecho de que los vecinos, casi unánimemente reconocieron una voz diciendo “mon Dieu”, resolvió el enigma:

“…Upon these two words, therefore, I have mainly built my hopes of a full solution of the riddle. A Frenchman was cognizant of the murder. It is possible—indeed it is far more than probable—that he was innocent of all participation in the bloody transactions which took place…

 

Edgar Allan Poe. Estados Unidos de América. 1809 – 1849.

 Poe, Edgar Allan. “The Murders in the Rue Morgue” en Tales of Mystery and Imagination.  Nueva York, E.U.: Barnes&Noble Books. 2003. 456 págs. Págs. 107-152.