Detective CHICADI Ray Stevens, DC Kate Evans

La primera parte del thriller psicológico I Let You Go (2014) de la escritora inglesa Clare Mackintosh, es el sufrimiento de Jenna.  No puede dejar de recordar la escena cuando un niño de cinco años fue atropellado en las calles de la ciudad de Bristol en el sudoeste de Inglaterra.  No se atreve a contactar a su hermana Eva, ya no puede seguir su profesión de escultora por la herida en la mano, mete en su mochila la foto de su hijo recién nacido, su cámara fotográfica y un poco de ropa. El camión en el que huye la lleva a Swansea, ella nunca había estado en Gales, piensa. Se baja en Penfach, sobre la costa de la región de Gales.  Sus pasos la llevan al parque de caravanas, la administradora Bethan Morgan la pone en contacto con Iestyn Jones quien le alquila una cabaña. Se esconde, tiene pesadillas, con miedo sale a caminar por las playas y los acantilados de la costa galesa.  Por un perro herido se atreve a ir al pueblo cercano de Port Ellis donde conoce a Patrick Mathews, el veterinario.  Y empieza a tomar fotografías de la costa, juega a escribir su nombre en la arena y fotografiar desde lo alto del acantilado cómo las olas lo van borrando. Se dice divorciada de Ian,  quien nunca quiso saber de su hijo.

I shut my eyes and exhale slowly. It’s time to stop pretending, pensó Janna al abrir la puerta de su cabaña a una pareja que se identificaron como policías.

El Detective Inspector Ray Stevens y la joven DC Kate Evans de la policía de Bristol, se habían obsesionado por encontrar al conductor fugitivo del coche que atropelló y mató al pequeño Jacob. “What sort of bastard kills a five-year-old boy, then drives off?”  Su perseverancia los lleva a una pista.

I’m arresting you for causing death by dangerous driving, and for failing to stop at the scene of an accident. You do not have to say anything, but it may harm your defense if you do not mention, when questioned, something which you later rely on in court . . .”

Los sorpresivos giros de los varios narradores de la segunda parte de I Let You Go,  van develando verdades que no por ser predecibles, y lamentablemente muy comunes, dejan de causar horror. E indignación.  Porque Ian nunca se cuestiona a sí mismo, culpa a Janna que no le agradezca que la quiera, que la cuide, que le dé regalos; para él , Janna tiene la culpa de esa furia interna que sólo se alivia cuando un incidente, cualquiera que sea, le permite disparar el primer golpe.

Almost immediately the bubble burst. Calm washed over me, like the adrenaline release after sex or a session in the gym. My headache eased, and the muscle at the corner of my eye ceased to twitch… I had thought that you were different, and that perhaps I wouldn’t ever need to feel that release again: that blissful sense of peace that comes after a fight. I was sorry to see that, after everything, you were just the same as all the others.

I Let You Go es, como han sido y seguirán siendo,  los gritos mudos de muchas mujeres que igual que Janna piensan que la prisión es una mejor alternativa.

…We’re in interview room three at Bristol police station. I’m Detective Inspector 431 Ray Stevens and with me is Detective Constable 3908 Kate Evans.” He looks at me. “Could you give your name and date of birth for the tape, please?” I swallow and try to make my mouth work. “Jenna Alice Gray, 28 August 1976.”

(O al muerte, como tú querídísima tía Tana).

AutorClare Mackintosh. Inglaterra.

FichaClare Mackintosh. I Let You Go.  New York: Penguin Publishing Group. 2017. 370  págs. Kindle Edition.