Detective CHICATomas Prinz

En este muy entretenido thriller no hay mafias, ni contrabandos, ni drogas, ni funcionarios corruptos sino un buen salón de belleza de la ciudad de Munich. El dueño es el peluquero Tomas Prinz conviviendo en armonía con sus empleados, con su novio ruso Aliosha, su madre, su hermana, su cuñado y sus sobrinos, con escenas familiares amables.  Los policías tampoco tienen un papel relevante. El narrador hace que Tomas hable de sus clientas primero describiendo su cabello, el color, el corte, el peinado y la variedad de productos de belleza que usan o deben usar y luego, como de pasada, como que no es lo principal, lo que van contando, mas como reflexión personal que confesión, mientras Tomas les corta el pelo.

El día que Tomas cumple cuarenta y cuatro años le está cortando el pelo a Tina Schmale, la nueva productora de la telenovela “Así es la vida”, mientras ella platica que si bien van a grabar el capítulo cinco mil, la audiencia ha bajado notablemente desde que los productores “mataron” en la pantalla al que había sido su protagonista estrella, Johannes Beyerle y que éste, deprimido , se suicidó tirándose al río Isar una semana antes. En eso entra una antigua clienta, la actriz Charlotte Auerbach famosa en Estados Unidos. Charlotte le dice que acaba de regresar después de veinte años de ausencia para asistir al funeral de su madre y que está viviendo con su padre.  Tina ve en Charlotte la oportunidad de mejorar el rating de la telenovela y le ofrece el papel principal de la telenovela. Ella lo acepta y se estipula que Tomas tendrá que ir a peinarla todos los días al estudio donde se filman los capítulos y así Tomas entra y va conociendo los aspectos de cómo se produce un episodio, desde la redacción de los libretos hasta la filmación y las envidias y celos que hay entre los actores.  Poco después, un domingo en la noche es asesinado Zacharias Rosendräger, el guionista jefe.

Lo que es muy interesante es que en un medio aparentemente superficial, Tomas, sin ninguna pretensión y tampoco explicación del porqué, piensa, reflexiona, se cuestiona y hacia el final, con un sencillo pero muy eficaz procedimiento descubre al culpable, y hay que darle crédito al autor, no entre los varios sospechosos, porque parece que todo ser humano puede convertirse en asesino ante ciertas circunstancias. Y que sólo se necesita un factor, un momento de excepción o, en este caso, una oportunidad.

 En El primer caso del peluquero (2004), el contexto es el mundo de la redacción de una revista de modas.  En El hermano: un nuevo caso para el peluquero (2008),  el mundo del arte, las galerías, los pintores, los artistas.   Y en La estudiante: el tercer caso del peluquero (2009), el mundo universitario.

 

AutorChristian Schünemann. Alemania, 1968.

Ficha Christian Schünemann.  El cuarto caso del peluquero. España: Siruela. 192 págs. 2011