I had written this book because it was so difficult to do that the idea had fascinated me. Ten people had to die without it becoming ridiculous or the murderer being obvious. I wrote the book after a tremendous amount of planning, and I was pleased with what I had made of it. 

It was well received and reviewed, but the person who was really pleased with it was myself, for I knew better than any critic how difficult it had been.

 

Ten little soldier boys

went out to dine;

One choked his little

self and then there

were Nine.

 

En la nota introductoria a su novela And Then There Were None (1939), Agatha Christie dice que se propuso desarrollar una trama complicada: el asesinato de diez personas en un entorno cerrado y aislado, y que no dejara dudas de que uno de esos diez personajes era el asesino.

En una pequeña isla frente a la costa inglesa en la región de Devon, llamada Soldier Island, un millonario americano había construído una mansión que luego fue adquirida por un señor Owen.  A esta isla sólo se podía llegar por lancha.

Ocho personas por diferentes razones, habían recibido una invitación para pasar una semana de vacaciones en la isla.  La invitación de cada uno de ellos era ambigua sobre quién y el porqué se les invitaba.  No había relación entre ninguno de ellos. En la isla había una pareja encargada de atender a los ocho invitados, Mr. and Mrs. Rogers, quienes también habían sido contratados con la misma ambigüedad por un tal “U.N.Owen”.

Un día de agosto de 1930, con más o menos expectativas de pasar una semana agradable y con gran curiosidad, los ocho invitados, seis hombres y dos mujeres, Mr. Blore, Emily Brent, Vera Claythorne, Dr . Armstrong, Anthony Marston, old Justice Wargrave, Philip Lombard, General Macarthur fueron llegando, en lancha, a la isla . Mr. Rogers, el mayordomo, los recibió y los fue alojando en una de las habitaciones del segundo piso.  Confortables y con vista al mar, en cada una de las habitaciones había un pergamino enmarcado con los versos de una vieja canción de cuna.  Al atardecer los invitados se reunieron en el salón de la planta principal donde Mr. Rogers les ofreción cocteles pero se sorprendieron de que no estuviera presente un anfitrión o una anfitriona.  Pasaron al comedor, cenaron alrededor de una mesa redonda con un centro de cristal sobre el que estaban acomodados diez soldaditos de porcelana.  El café fue servido en el salón cuyas ventanas estaban abiertas a una terraza y se escuchaba el sonido de las olas contra las rocas de la isla. Opinaron que la comida había estado buena, que el vino era perfecto y elogiaron la atención de Rogers.  El ambiente era agradable, relajado, propicio para irse conociendo.  Cuando el reloj marcó las nueve y veinte, se escuchó una voz que les pedía silencio, los invitados se miraron unos a otros ¿quién hablaba? The Voice went on—a high clear voice: “You are charged with the following indictments…” La voz se dirigió a cada uno de los invitados y a Mr. and Mrs. Rogers, para acusarlos de haber cometido en cierta fecha el asesinato de alguna persona. La voz terminó diciendo: “Prisoners at the bar, have you anything to say in your defence?”

Todos se quedaron petrificados. Rogers tiró la charola con el café, la señora Rogers se desmayó.  Relacionaron a “U.N.Owen” con “UNKNOW”.  Y en medio de la conmoción el primer invitado cayó muerto.  Había un médico en el grupo que diagnosticó: envenenado. Y alguien notó que uno de los soldaditos del centro de la mesa había desaparecido.  Y la lancha que debía llegar cada mañana con los víveres no podría llegar hasta que no pasara la tormenta.

And Then There Were None es una novela negra, pero más negra por lo sutil de la trama.  Más alla del hecho de los asesinatos de los que son acusados y de que los diez serán a su vez asesinados, está el paulatino y alucinante ambiente de paranoia que se fue desarrollando, cuando a pesar de todo lo que pudieran preveer para evitarlo, uno a uno fueron siendo asesinados, sin que ni siquiera nosotros los lectores identifiquemos al asesino.  ¿Quién iba desapareciendo uno de los soldaditos de la mesa del comedor?  Los que iban quedando recelaban, se acusaban, y en la intimidad de sus pensamientos, revivían las circunstancias del asesinato del que la voz los había acusado. Hasta que,  “And Then There Were None”.

Sin duda, una obra maestra.

Publicada originalmente con el título Ten Little Niggers. Clasificada como la sexta novela más vendida según la lista internacional de publicaciones, y la novela de crimen más vendida, con más de cien millones de copias.  Numerosas traducciones y adaptaciones para radio, televisión, teatro, cine y videojuegos.

 

Agatha Christie. And Then There Were None. New York: HarperCollins. William Morrow Paperbacks. 2009. 257 pages. Kindle Edition.