Detective CHICADeKok

A.C. Baantjer (Países Bajos, 1923-2010) es uno de los autores más leídos en los Países Bajos. Escribió 60 novelas que tienen como protagonista al Detective DeKok, 23 de las cuales están traducidas al inglés, una pocas al español y son la base de los 123 episodios de la serie de televisión “Baantjer”, un gran éxito de audiencia que lamentablemente no están subtitulados al inglés y que me hacen pensar muy seriamente en aprender holandés.

El Inspector DeKok y su “asistente, amigo y socio” el detective Dick Vledder, trabajan en la estación de policía de la calle Warmoes en  Amsterdam, capital de Los Países Bajos pero no sede del gobierno. La calle Warmoes colinda con el Barrio rojo, “Red Light District” en inglés o “Rosse Buurt” en neerlandés.  Éste es uno de los barrios más antiguos en el centro de Ámsterdam, sus calles son estrechas y laberínticas y están cruzadas por canales y puentes.  El barrio es famoso internacionalmente por su liberalidad en cuanto a tiendas, bares, droga y prostitución, lo que hace que en la realidad, la estación de policía de la calle Warmoes sea la estación con más trabajo en el norte de Europa.

DeKok siempre se introduce diciendo, “my name is DeKok, d-e-k-o-k”. Evita usar los adelantos técnicos de la época que le tocó vivir, la bicicleta sobre el automóvil, el lápiz sobre la computadora de la cual desconfía tanto como de los teléfonos móviles. Está casado y acostumbra invitar a sus colegas a beber una copa de cognac mientras su esposa les ofrece “delicatessen”.  Parecería que Baantjer utiliza el antagonismo por cualquier adelanto moderno utilizado por Vledder, para enfatizar los aspectos culturales del holandés, su gusto por la bicicleta que permite circular mejor en una ciudad construida alrededor de los canales y que requiere de una policía del agua que se mueve en lanchas, la costumbre de no beber si no se come algo, y sobre todo, la muy ponderada tolerancia del holandés.

Baantjer, el autor, fue durante muchos años inspector de la policía de Ámsterdam, por lo que su detective, Jurriaan DeKok dirige las investigaciones según los procedimientos policiacos, indaga la situación de los involucrados en el crimen y busca conexiones, teniendo siempre presente que ningún caso es aislado.

Tal vez la gran popularidad de Baantjer es que si bien crea tramas complejas e introduce interesantes distractores,  la investigación de los crímenes se van resolviendo sin confusión, sin la violencia de los hard boiled, ni los enigmas de los  whodunit.  DeKok comprueba sus sospechas, explica sus deducciones y la serie de eventos o coyunturas que se conjugaron para cometer los crímenes.

Otro aspecto que hace a estas novelas muy interesantes, es que de forma amena, sin dar clase,  el autor nos hace pasear por Ámsterdam, en bicicleta, por supuesto,  y de pasada recuerda datos de su historia, de su cultura, de sus tradiciones, la placa en una torre recordando a Henry Hudson, el inglés que contratado por los neerlandeses llegó a lo que es ahora Nueva York a principios del siglo diecisiete y cuyo apellido nombró al río Hudson; la ciudad de Groningen, donde había nacido la célebre espía Mata Hari,  las casas donde vivieron Rembrandt y Ana Frank.  Al buscar la ayuda de “Little Lowee”, el dueño de uno de los bares del Barrio Rojo,  saluda a las prostitutas regulares con mucho respeto, habla de las drogas que se venden en los cafés y reproduce el habla el dialecto de los barrios bajos, el “Bargoens”, una mezcla de cockney, yiddish, holandés, y papiamento, que a su vez es una mezcla de holandés, portugués y algunos dialectos africanos.

Baantjer. Murder by installment

 Murder by Installment

La novela veintidós de la serie del detective DeKok, De Cock en moord op termijn (1985) se publicó en inglés  en 2006 con el título de Murder by Installment, “Asesinato a plazos”.

En la estación de policía de Warmoes, DeKok interroga a Casper Hoogwoud, un joven detenido con dos sobres de cocaína y cien mil euros atados con un cinta a su cintura. El joven tranquilamente responde que la cocaína era para su hermano enfermo de SIDA y que el dinero era suyo, lo acababa de retirar del banco.  Luego, irán recibiendo llamadas telefónicas, anónimas y con voz femenina. Una de ellas había dicho  “Marcel ha sido asesinado”.

Una de las llamadas les avisa del primer crimen, el de un hombre asesinado a  la puerta de sus oficinas.  Al llegar a la escena del crimen y al ver ya mucha gente trabajando,  DeKok  piensa que no se necesita un ejército de especialistas para resolver el crimen.  Con Weelen, el fotógrafo,  Kruger, el experto en huellas y el forense sería suficiente, y no con oficiales de alto rango, asistentes de los modernos laboratorios forenses, los perfiladores criminales y  los CSI.  Para él, asesinar es algo muy personal, que implica personas, no máquinas o tecnología analítica.  Él siempre ha sido capaz de resolver sus casos sin tanta ayuda.

La víctima es un abogado, Jacob Otto Bernard Abbenes. DeKok se entera que estaba llevando el caso de un joven que había estafado a un banco.  Pero el asistente del abogado, se presenta para decirles que sabe quién es el asesino, Franciscus Kraay.  DeKok le confiesa a Vledder que él conoce a Kraay, apodado “El cuervo”.

DeKok y Vledder visitan al señor Darthouse, el director del banco Ijsselstein Bank, quien niega que el banco hubiera sufrido un desfalco. Pero Darthouse sería la segunda víctima, y la tercera es el cirujano, el doctor  Hardinxveld del Hospital St. Matthew. Mismo MO,  los tres asesinados con el golpe de un palo de golf siete-hierro, la llamada telefónica femenina con advertencias morales y los tres portando un colgante de oro en el cuello en forma de un pequeño carnero.  El abogado, el banquero, el cirujano y un cuarto, un clérigo, el señor Lern, eran amigos, jugaban juntos golf en el club Amstel Land y se les conocía como el “cuarteto del trébol de las cuatro hojas”.

“What do you mean, `finale?”‘ DeKok chewed on his lower lip. “I think I’m close.” The young inspector looked apprehensive. “What are you going to do?” DeKok ignored the tone of anxiety in his colleague’s voice. “Something for which I can’t have any witnesses. “And what is that?” “I’m going to arrange a murder.”

AutorAlbert Cornelis “Appie” Baantjer.  Países Bajos 1923-2010

FichaA.C. Baantjer. DeKok and Murder by Installment (Inspector DeKok Investigates) USA: Speck Press. 2006. 208 págs. Kindle edition.

Baantjer. Death of a clown

Death of a Clown

 

Death of a Clown, “Muerte de un payaso”,  DeCock en de dood van een clown, es la novela treinta y uno de la serie escrita por  Baantjer. Publicada originalmente en holandés en 1984.

 Julius Vlaanderen, un agente inmobiliario, llega a la estación de Warmoes a denunciar el robo inexplicable de sus joyas  que estaban guardadas en una caja fuerte de la cual sólo él tiene llave y que él es el único que sabe la combinación.  El Comisario Buitendam, jefe y némesis de DeKok, le ordena investigar este robo y otros sucedidos de igual forma en La Haya. Luego sabremos que la noche anterior Julius Vlaanderen había recibido la visita de una “escort”.

DeKok y Dick Vledder  investigan al mismo tiempo la muerte de un hombre vestido de payaso cuyo cuerpo había sido encontrado en un lugar sólo accesible por agua con un puñal en la espalda.  El hombre fue identificado como “Pierrot”, un personaje muy popular en Holanda, uno de los doce integrantes de una compañía de variedad formada de magos, hipnotizadores, lanzadores de cuchillos y bailarinas, grupo que era manejado por el empresario Peter Dongen.  Pierrot había sido asesinado con uno de los cuchillos utilizados para los actos del lanzador de cuchillos.  Otra integrante del grupo, una joven muy bella a la que llamaban “Butterfly”, aparecerá asesinada de la misma forma.

DeKok dirige las investigaciones indagando la situación de los integrantes de la troupe, buscando una conexión entre una sola palabra y los robos,  pensando que el robo a Vlaandern no era un caso aislado.

 

FichaA.C. Baantjer. DeKok and the Death of a Clown (Inspector Dekok).  USA: Speck Press. 2005. 252 págs. Kindle edition.