Víctor del Árbol. “Un millón de gotas”.

Víctor del Árbol. “Un millón de gotas”.

 

“¿Cuántos finales puede tener un hombre? Todos los que sea capaz de imaginar…”

Un millón de gotas (2014) de Víctor del Árbol (España, 1968) es novela histórica, novela negra y thriller. Tiene dos comienzos. Uno es el atroz e injustificable asesinato de Roberto, el hijo de seis años de la subinspectora de policía Laura Gil y de su esposo Luis, en las afueras de la ciudad de Barcelona a principios del año 2001.  El otro, es la llegada del  joven Elías Gil a Moscú en enero de 1933, el “paraíso del que tanto le había hablado su padre”.  A partir de estos dos hechos, el autor cuenta las historias de sus personajes que entre 1933 y principios del siglo XXI tejieron una serie de relaciones tan complejas como los tiempos que les tocaron vivir. 

Se puede decir que también hay dos narraciones. Una narración desde un presente en Barcelona a lo largo del año 2002 y desde la perspectiva de Gonzalo Gil. Otra, desde la perspectiva del padre Elías,  entre 1933 y 1967, el año en el que desaparece.

Gonzalo y Laura son los hijos de Elías Gil con su esposa rusa Caterina Orlovska-Esperanza.  Gonzalo es un hombre atormentado, abogado mediocre que vive a la sombra de su suegro, un muy influyente abogado franquista, don Agustín González.  Laura es mayor que Gonzalo, se suicida después de la muerte de su hijo. Como policía, había estado  involucrada en una peligrosa investigación criminal.

Todo se pone en marcha con un simple gesto. La primera gota que cae es la que empieza a quebrar la piedra, ¿no es cierto?… Le dije que no podía luchar ella sola contra toda la maldad del mundo, que sus esfuerzos solo eran una gota en un océano. Y ¿sabes lo que me respondió? “¿ Qué es el océano, sino un millón de gotas?”.

La narración de la vida de Elías Gil es diferente porque a través de ella, el autor realiza una especie de “revisionismo histórico”, su interpretación de los horrores de la historia española del siglo veinte. Elías Gil fue un joven ingeniero que empujado por los ideales de su padre, un sindicalista minero, llegó a Rusia para ponerse al servicio de la utopía soviética y acabó confinado en la isla Nazino en Siberia en el año de 1933.  Además del hambre, el frío y el trabajo pesado, perdió un ojo cuando, en una disputa por su abrigo, otro prisionero, el judío Ígor Stern, le atravesó el ojo derecho con la punta afilada de un madero. Elías salvó su vida gracias a los cuidados de Irina, una médico rusa confinada junto con su hija Anna de dos años.  Elias logró escapar, llegar a Moscú y regresar a España. Combatió del lado republicano durante la Guerra Civil. Volvió a ser deportado esta vez a un campo de refugiados en Argeles, Francia. Fue llamado a Moscú para realizar ciertas tareas durante la Segunda Guerra, estuvo en Berlín y luego en París antes de regresar a España.  Desapareció en el año de 1967.

Desde el principio sabemos quién mató a Roberto, el pequeño hijo de Laura y Luis, lo que iremos sabiendo es el por qué de este infame crimen, un eslabón más de una cadena de trágicos eventos. Las historias de Gonzalo, de su esposa Lola, de su hijo Javier, del suegro, de Anna radicada también en Barcelona, del infame Ígor Stern, se conectan y empalman con la historia de Elías. Y con la historia de España.

“Pero el presente siempre es más terco que el futuro. Durante una décima de segundo, Gonzalo creyó que todo estaba conectado”.

 

Víctor del Árbol. España, 1968.

Víctor del Árbol. Un millón de gotas. Barcelona: Ediciones Destino. Grupo Planeta. 2014. 672 págs. Edición de Kindle.

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Extractos de una entrevista de Víctor del Árbol, sobre su novela Un millón de gotas, en “Todo Literatura”, octubre 2014 https://www.todoliteratura.es/articulo/entrevistas/entrevista-victor-arbol-autor-millon-gotas/20140630081301027051.html

Quería escribir sobre la manera en que inventamos los mitos…

Además me interesaba ese proceso mediante el cual descubrimos quiénes eran nuestros padres antes de ser nuestros padres…

Me entristece esa tendencia cada vez más presente que tiende al relativismo histórico, a la generalidad, a vulgarizar lo que pasó en nuestra guerra Civil y después, sobre todo en los campos de concentración del Sur de Francia. Poca gente recuerda, sabe, o quiere recordar, que entre diciembre de 1938 y febrero de 1939 medio millón de españoles perdieron su tierra, su pasado y fueron empujados al mayor éxodo que Europa Occidental había conocido hasta entonces. He tenido el honor de poder ser testigo de decenas de testimonios orales, y creo que les debo a estas personas respeto por su odisea. Sus hijos, sus nietos, nosotros, no podemos ni debemos permitir que con ellos muera una parte primordial de nuestra Historia. Otro tanto vale para los hechos que se narran sobre la revolución de mayo del 37 en Barcelona. Caer en maniqueísmos es desvirtuar lo que sucedió y faltar al respeto a las personas que en aquellos años perdieron la vida por algo en lo que creían…

 

Jane Harper. “The Dry: A Novel”

Jane Harper. “The Dry: A Novel”


Aaron Falk

Pale from birth with close-cropped, white-blond hair and invisible eyelashes, he’d often felt during his thirty-six years that the Australian sun was trying to tell him something. It was a message easier to ignore in the tall shadows of Melbourne than in Kiewarra, where shade was a fleeting commodity. Falk glanced once at the road leading back out of town, then at his watch. The funeral, the wake, one night and he was gone. Eighteen hours, he calculated. No more.

The Dry, “Años de sequía” (2017), de la escritora Jane Harper (Reino Unido 1950), narra la investigación del crimen de Luke Hadler, de su esposa y de su hijo, investigación que se empalma con otra muerte sucedida años antes, la de Ellie Deacon,  en el ambiente cerrado de un pequeño pueblo australiano.

Aaron Falk tiene treinta y seis años y es detective fiscal en Melbourne.  Cuando recibe una llamada y una carta “You lied. Be at the funeral”, decide asistir al funeral de quien fuera su amigo de niñez y juventud.  En la ficción de la novela, Kiewarra es un pequeño pueblo de agricultores a unas cinco horas de Melbourne cuyos habitantes padecen una fuerte ola de calor y una terrible sequía. En el funeral, Garry Hadler, el padre de Luke,  le dice que necesitaba saber, ¿saber qué? le responde Falk, saber si Luke había matado antes.

Aaron Falk había calculado que sólo estaría en Kiewarra, unas horas y que regresaría a Melbourne después del entierro.  Pero esas horas se fueron convirtieron en días cuando, casi sin querer, se fue involucrando en la investigación del terrible crimen de Luke Hadler, de su esposa y de su pequeño hijo.  Además todo en Kiewarra le hacía recordar la otra muerte, la de Ellie Deacon.  Se hospeda en una de las habitaciones que renta el dueño del bar del pueblo, lugar donde va encontrándose con antiguos y nuevos habitantes mientras su otra amiga de la niñez, Gretchen Shoner, lo va poniendo al corriente de las vicisitudes del pequeño pueblo.  Comparte sus sospechas con el sargento Raco, recién nombrado policía  de Kiewarra; se reencuentra con el violento Mal Deacon, sobrino de Deacon, el viejo cacique del pueblo quien fuera el padre de Ellie; se atormenta reconstruyendo el día de la muerte de Ellie; cena con el director de la escuela, Scott Whitlam.  Y empieza a recibir amenazas y agresiones.

Jane Harper. Reino Unido. 1950.

Jane Harper. The Dry: A Novel. New York:  Flatiron Books. 2017. 336 pages. Kindle Edition

Jane Harper. Años de Sequía. España: Salamandra. 2017. 368 páginas.

Jonathan de Shalit. “Traitor”.

Jonathan de Shalit. “Traitor”.

Traitor, (2015), originalmente escrita en hebreo por Jonathan de Shalit, seudónimo de quien parece ser un funcionario del Mossad, es un novela de espías.  Lo que hace interesante a esta novela es la exposición del trabajo del contraespionaje: a partir de un dato fortuito pero que de ser cierto sería catastrófico, un equipo de trabajo sospecha, conjetura, investiga y se lanza a buscar pruebas. En este caso, se sospecha  que uno de los políticos más prominentes de Israel, esté filtrando información decisiva a Rusia.   Y lo que  vuelve muy interesante a Traitor, son sus protagonistas, Aharon Levin el viejo exjefe del Mossad y Ya’ara, una muy brillante joven entrenada por el escuadrón especial de operaciones.

En el año de 1983 un joven israelí acude a la embajada estadounidense en Roma y pide hablar con un oficial de inteligencia; le ofrece trabajar secretamente para ellos, a cambio de recibir apoyo para su carrera política en su país.  El oficial era un agente infiltrado de Alemania del Este, y en vez de ser reclutado por Langley, el joven israelí empieza a espiar para la Stasi, el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana, la RDA.  A la disolución de ésta en 1989, el israelí pasa a trabajar, también sin saberlo, para la KGB y luego para la agencia que la remplazó, la SVR, el Servicio de Inteligencia Exterior ruso.  Su nombre clave es “Cobra” y su primer “handler” fue Gunther.

En 2012, en la ciudad de Dresde, Marlina Smith de 87 años, quien había trabajado toda su vida en los servicios de inteligencia de la Alemania del Este, le confiesa a un sacerdote su trabajo en los archivos, le habla de Gunther, muerto o asesinado en un accidente, del reclutamiento de “Cobra” y de su ascenso a los puestos políticos más altos dentro del gobierno israelí.  El sacerdote informa a los servicios de inteligencia de Alemania y uno de los jefes superiores, “Walter” cita a Aharon Levin en un hotel de Berlín. Levin había sido director del Mossad, la agencia de inteligencia espionaje y contraterrorismo israelí.

En el mes de enero de 2013, en Jerusalén, Levin es recibido por el Presidente del estado de Israel.  Después de escucharlo, le ordena reunir un grupo pequeño y secreto, con la adverencia de que sólo le reportaría a él.

En Tel Aviv, Levin reúne un pequeño equipo:  su excolaborador Michael Turgeman; la joven Ya’ara, quien había sido parte de un escuadron especial de operaciones; un experimentado espía; y dos mujeres para las areas de logísica e inteligencia.  Suponen que Cobra ocupa un alto puesto en el gobierno; revisan los posibles candidatos. Levin y Michael buscan a una antigua funcionaria del Shin Bet, el servicio de inteligencia y seguridad general interior de Israel quien los pone en la pista de una bella espía rusa que trabajó en Israel en los años noventa.  Conjeturan, investigan, recopilan y cotejan información. Ya’ara viaja a Dimitrovgrad en Rusia, haciéndose pasar por la hija del amante de la bella espía rusa.  La mujer lo recibe, y a manera de confesión, le habla de Cobra.

Confirmada la existencia de un político en una alta posición filtrando información para los rusos, viene la tarea de identificarlo.  Había que buscar a su “handler”. Más conjeturas, investigaciones, recopilación de datos. Posiblemente alguien viviendo en la costa este, en el mundo académico. Levin, Michael y Ya’ara viajan a Virginia, en los Estados Unidos, visitan a un viejo espía quien los pone en otra pista. Más conjeturas, más investigación y más viajes.  Hasta el último capítulo, en Moscú, en junio de 2013, en las oficinas de los dirigentes del SVR.

Jonathan de Shalit (seudónimo). Israel.

Jonathan de Shalit. Traitor. New York: Atria/Emily Bestler Books. 2018. 320 págs. Audiobook by Audible, Amazon.

Fred Vargas.

Fred Vargas.

Jean-Baptiste Adamsberg

La lectura de las novelas policiacas de Fred Vargas (Francia, 1957) nos recuerda tradiciones y leyendas, héroes y enigmas que la autora (literalmente) escarba y ubica en sus contextos históricos para convertirlos, con la magia del lenguaje y la inclusión de muy interesantes datos de zoología, en el fondo de sus tramas criminales, tan fantásticas como imaginativas, pero explicadas a través de las eruditas, divertidas y coloquiales disquisiciones de sus personajes.  Porque Fred Vargas, ademas de escribir thrillers, es una muy respetada arqueóloga-zoóloga e historiadora. Pero no hay confusión, en su ficción, lo fantástico se amalgama con hechos  y personajes reales  y las supersticiones se fusionan con lo racional para acrecentar el suspenso y el enigma. Así, Fred Vargas nos hace recordar  con nostalgia a los pregoneros y con horror a la peste; a los vampiros;  a espíritus en islotes de hielo en Islandia; y que hubo guillotinas, una Asamblea Nacional Constituyente y un Robespierre. Y que hay arañas reclusas y que hubieron mujeres reclusas.

Jean-Baptiste Adamsberg es su detective, Comisario de la Brigada Criminal de París.  Nunca alza el tono, es bajito, rubio y mal vestido, lleva dos relojes con diferentes horas, dibuja y camina cada vez que intuye, presiente o percibe un enigma; enigma que lo va envolviendo en una bruma, que no desaparece hasta que investigando, junto con sus subalternos, se transforma en la idea que lo llevará a su dilucidación. Su equipo de colaboradores está formado por una veintena de personajes peculiares y contrastantes: el erudito y muy neurótico Adrien Danglard que complementa la intuición del comisario con su fenomenal memoria; la contundente Violette Retancourt, tan corpulenta como competente y adorable; Voisenet, el apasionado ictiólogo; el teniente Veyrenc, con sus catorce mechas pelirrojas sobre un cabello muy negro; Mordent, su brillantísimo informático que sufre de narcolepsia, “cada tres horas lo abatía un sueño irreprimible”; la delgada y elegante teniente Héléne Froissy que vivía atemorizada por el pánico a la carencia de alimentos; el casi nefasto teniente Nöel;“El joven cabo Estalère, especialista en el ritual del café, que realizaba sin un solo error —su único ámbito de excelencia, según la mayoría de sus colegas…”– Y la Bola, el gato que duerme sobre la fotocopiadora de la sala de reuniones. Por las noches Adamsberg conversa en la terraza con Lucio, su vecino, un inmigrante español que perdió un brazo que no deja de rascarse. Y está aprendiendo a disfrutar a Zerk, su recién aparecido hijo.

Fred Vargas (seudónimo de Fréderique Audoin-Rouzeau) dice que empezó a escribir una novela policiaca como diversión, una noche después de una excavación. Para ella, la novela policiaca deriva de la literatura épica, sus héroes son los detectives que buscan la verdad. En las novelas policiacas la aniquilación del asesino funciona como una “válvula de escape de la ansiedad”, nos ayuda a manejar “la angustia vital”, esto es, “la célebre catarsis griega” (“El Pais”.“Babelia”.Agosto 27, 2005: https://elpais.com/diario/2005/08/27/babelia/1125100211_850215.html).

Con el seudónimo de Fred Vargas ha publicado dos novelas; tres novelas de la serie de “Los tres evangelistas”; y hasta la fecha 12 de la serie del Comisario Adamsberg. Como la arqueo-zoóloga e historiadora Fréderique Audoin-Rouzeau, ha publicado varias obras científicas y ensayos.

Fred Vargas (Fréderique Audoin-Rouzeau) Francia. 1957

 

Huye rápido, vete lejos (Pars vite et reviens tard, 2001). Cuarta novela de la serie de Jean-Baptiste Adamsberg

“Si hay un producto que nunca se agota en esta tierra , son las noticias , y si hay una sed que nunca cesa es la curiosidad de los hombres”.

En Huye rápido, vete lejos, el Comisario Jean-Baptiste Adamsberg de la Brigada criminal de la jefatura de policía de París, grupo de homicidios, sucursal del distrito 13, que recién se ha mudado a nuevas instalaciones y que todavía no conocía a todos los adjuntos que habían destinado a su grupo, se enfrenta a los mensajes de un pregonero y a posibles víctimas de la muerte negra, la peste.

Joss Le Guern se ganaba la vida como pegonero en la Place Edgar-Quinet en París.  Su vida anterior había sido el mar, por lo que  todos sus referentes eran los de un marinero bretón, sus manos eran de estibador, vestía una chaqueta marinera y caminaba a tres nudos y medio.  Desde hacía dos años, tres veces al día, leía los mensajes ante las personas que en esa plaza se agrupaban en torno a él, para escuchar su pregón.  Leía en voz alta los mensajes que los interesados en promulgarlos, depositaban en una urna que él había colgado en un árbol de la plaza. Le Guern recibía unos setenta mensajes al día, en sobres cerrados y lastrados por una moneda de cinco francos.  Cada mañana recogía la urna y en una trastienda que le prestaba Damas, el dueño de una tienda de bicicletas, sacaba sus mensajes y formaba dos montones, los decibles y los no decibles.   A partir del 17 de agosto Le Guen empezó a recibir mensajes dentro de  sobres lujosos, anchos, gruesos, con veinte francos, escritos en computadora, y muy desagradables.  Le Guen se los mostró al dueño de un hotelito que estaba junto a la tienda de Damas, el viejo letrado Hervé Decambrais, también bordador y consejero psicológico. Los mensajes eran copias de textos antiguos sobre catástrofes como la peste.

A partir del 17 de agosto empiezan a llegar denuncias a algunas de las oficinas de la policía en París. En las puertas de los departamentos de algunos edificios de la ciudad estaban apareciendo signos pintados en negro, en forma de un cuatro invertido y con tres letras pequeñas “CLT

El 18 de agosto se encontró el primer cadáver, tenía la piel y la lengua ennegrecida y su habitación estaba infectada por pulgas de rata.

Adamsberg consulta al medievalista Marc Vandoosler, quien le informa que el cuatro al revés es el signo con el que se marcaban las puertas en tiempos de peste y que

“…“CLT” es la abreviación del famoso electuario de los tres adverbios , simplemente . – ¿ Perdón ? – Prácticamente todos los tratados de peste lo citan como el mejor de los consejos : Cito , longe fugeas et tarde redeas . Es decir : « Huye rápido , largo tiempo y tarda en volver » . En otros términos , lárgate a toda velocidad y por una larga temporada…”

Fred Vargas, Huye rápido, vete lejos. Madrid: Siruela. 2012. 336 páginas. Kindle Edition

 

Un lugar incierto. (Un lieu incertain, 2008). Octava novela de la serie de Jean-Baptiste Adamsberg

Un lugar incierto es “…ese lugar donde suceden cosas fuera de los común…”.  Como cuando el Comisario de la Brigada criminal de París, Jean-Baptiste Adamsberg asistió a un congreso en Londres con su muy erudito colega el comandante Danglard y su anfitrión, el Chief Inspector Radstock de New Scotland Yard, los llevó al Cementerio Highgate de Londres donde habían aparecido 17 zapatos con pies.

O como las macabras imágenes en un chalet en las afueras de París, en donde habían aparecido repartidas con cierto orden, las partes del cuerpo de Pierre Vaudel, un rico periodista especializado en procesos judiciales.  Adamsberg sospecha de enemigos inimaginables, sus colaboradores descubren que las investigaciones del periodista asesinado habían incidido en la culpabilidad o inocencia de los procesados y que heredó a su jardinero y a su médico y no a su hijo.  Encontraron un asesinato similar sucedido en Viena y siguiendo las pistas Adamsberg llega a otro lugar insólito, el pueblo de Kisilova en Servia, lugar legendario de las historias de vampiros. Se entera de la fuerte rivalidad entre los supuestos descendientes de dos familias de vampiros y casi muere encerrado en la tumba de los vampiros. De regreso en París, Admsberg se enfrenta a situaciones complicadas. Un joven que había confesado el crimen, le revela que es su hijo. Y va identificando una cadena de funcionarios involucrados en perjudicarlo que llega hasta la vicepresidenta del Concejo de Estado.

Fred Vargas, Un lugar incierto. Madrid: Siruela. 2012. 356 páginas. Kindle Edition.

 

Tiempos de hielo. (Temps glaciaires, 2015). Décima primer novela de la serie de Jean-Baptiste Adamsberg.

En la ciudad de París van apareciendo personas muertas; parecen suicidios; pero en cada caso, alguien dejó la imagen de un signo.  Adamsberg y su equipo, sobre todo Vanglard, buscan interpretaciones ¿una guillotina?

“…¿ cómo se presentaba antes la guillotina?    — Con una hoja convexa… Hay quien dice que el rey , que era mucho más entendido en mecánica que en política , cogió el croquis , lo examinó, pensó y luego tachó la hoja redonda con un trazo oblicuo , para indicar su modificación …— Una historia , precisamente , y no he dicho que sea cierta . Solo digo que la cuentan . Que Luis XVI habría dibujado él mismo la máquina perfecta que iba a decapitarlo…”

Descubren que pocos días antes de su suicidio Alice Gauthier, una profesora jubilada, había recibido la visita de un joven de nombre Amédée Masfauré.  El segundo suicida fue el padre de Amédée, Henri Masfauré. Años atrás Alice Gauthier y Henri Masfauré habían participado en un viaje junto con ocho personas más, a un islote deshabitado de Islandia cerca de la costa de Grímsey, ya en el Polo Norte Ártico. Se decía que había allí una piedra tibia, cubierta de inscripciones antiguas con poderes mágicos y que a quien la tocara le  “…penetraban unas ondas procedentes del corazón mismo de la Tierra…”.  Los habitantes del pueblo de Grímesey, desde el cual se podía ver el islote, nunca iban ahí, ni llevaban a nadie; decían que estaba habitado por un demonio, un afturganga, una especie de muerto viviente”.  La visita al islote acabó muy mal, el grupo quedó atrapado catorce días debido a una intensa bruma. Dos personas murieron y los que sobrevivieron dijeron haberse alimentado de carne de foca.  Henri Masfauré, su esposa y su secretario, habían ido a ese viaje.  Amédée Masfauré, que por ser muy joven no había ido al viaje, les contó que su madre no murió de frio, qu ella y el otro muerto, habían sido asesinados, pero nadie había dicho nada, porque el asesino era un tipo peligroso, malvado, despiadado, inmundo.

Henri Masfauré pertenecía a una asociación muy peculiar porque recreaba las sesiones de la Asambleas Nacionales durante el periodo revolucionario.  Los varios centenares de integrantes asistían a las sesiones disfrazados con vestidos de la época, y sólo tres personas conocían la identidad de los integrantes; uno de ellos, François Château, el presidente de la Asociación de Estudio de los Escritos de Maximilien Robespierre, era quien representaba al legendario Robespierre en las recreaciones de la Asamblea.

“...nos están mareando desde el principio — dijo — . Nos mandan a Islandia ; al mismo tiempo , nos preparan para la guillotina , con un signo…”

Hay más suicidios, Adamsberg, Veyrenc y Retancourt viajan a la isla de Grímsey, la más septentrional de Islandia para ir al islote de la piedra tibia habitado por el afturganga.  Y asisten vestidos con trajes de finales del siglo XVIII a las reconstrucciones de las sesiones de la Asamblea Nacional durante la Revolución.

“— Supongo que los discursos declamados por los oradores y los diputados son fieles a los textos históricos . — Naturalmente . Cada miembro recibe antes de la fecha de la asamblea el texto completo que será desarrollado ese día , incluidas sus propias intervenciones…”

Fred Vargas, Tiempos de hielo. Madrid: Siruela. 2015. 352 páginas. Kindle edition.

 

 

Cuando sale la reclusa. (Quand sort la recluse, 2017), Décima segunda novela de la serie de Jean-Baptiste Adamsberg

Un olor apestoso guió al comisario Adamsberg hasta el despacho de Voisenet, policía, muy bueno, pero su vocación frustrada era la de ictiólogo.  Había apagado su pantalla antes de salir, el comisario desconfiado la volvió a encender. Las últimas páginas consultadas mostraban imágenes e información sobre arañas. Un artículo de prensa reciente: «¿Vuelve la araña reclusa? Un hombre mordido en Carcasona». «¿Hay que temer a la reclusa parda? Segunda víctima mortal en Orange».

A Jean-Baptiste Adamsberg le había sorprendido lo que su colaborador estaba investigando. ¿Arañas reclusas que asesinan? ¿Qué cantidad de veneno se necesita para poder envenenar con el veneno de la reclusa?  Tal vez la muerte de los tres octogenarios a causa del veneno de un tipo específico de arañas, las arañas reclusas, no era un accidente.  Su instinto le dice que hay que investigar, pero si no hay denuncias, no hay caso, le dice su segundo el comandante Danglard. Y, con su equipo dividido y casi sin rumbo, las primeras investigaciones arrojan datos sorprendentes. —Se llama «araña reclusa», «araña violinista» —insistió Adamsberg. —Se llama Loxosceles rufescens —precisó Danglard—. Loxosceles reclusa en América, pero rufescens aquí. Existen cientos de especies.

Descubren que los tres octogenarios fallecidos por el veneno de la reclusa, sesenta años atrás, siendo niños, habían vivido en el mismo orfanato de La Miséricorde; que habían pertenecido a una pandilla que se hacía llamar “la pandilla de las reclusas” porque además de acosar y agredir a los compañeros, llegaron a introducir arañas reclusas en las ropas de compañeros, provocándoles muy serios y permanentes daños físicos; y que ya de jóvenes, se volvieron violadores de mujeres.

Los agentes de la Brigada Criminal del distrito 13 de París se preocupan viendo caminar a su jefe, de nuevo envuelto en sus brumas; entre ellas recupera una visión que tuvo en su niñez, una “mujer reclusa” y pide a sus colaboradores que investiguen.  Los datos sobre las “mujeres reclusas” son tan reales y sorprendentes como las de las “arañas reclusas”.  El fenómeno de las “mujeres reclusas” se remontaba a la Edad Media cuando ciertas mujeres se enclaustraban o se emparedaban en sitios pequeños como palomares, afuera de las ciudades, sobreviviendo de lo poco que les arrojaban, hundidas en su propio excremento.

Los pandilleros y las víctimas que sobrevivían eran ya octogenarios. ¿Podrían estar frente a un caso de venganza?  Pero ¿después de tantos años se vengaron de sus verdugos con el veneno de reclusas? ¿O era venganza de las mujeres que habían violado?  ¿Había relación con el fenómeno de “las reclusas”? “…— Porque solo una reclusa , una auténtica reclusa , puede convertirse en reclusa a su vez y matar con su veneno…”

Fred Vargas. Cuando sale la reclusa. España: Siruela. 2017. 408 páginas. Kindle Edition.

Serie de “Los tres evangelistas”. “Les Évangélistes”.

La serie de “Los tres evangelistas” “Les Évangélistes” está compuesta por tres libros: Debout les morts (1995), Que se levanten los muertos. Un peu plus loin sur la droite (1996), Más allá a la derecha. Sans feu ni lieu (1997), Sin hogar ni lugar.

Cuatro personajes muy peculiares conviven en una casa destartalada en París: Marc Vandoosler, apodado “San Marcos”: limpiador de casas en el día y planchador de ropa  y medievalista por la noche.

Lucien Devernois, apodado “San Lucas”: historiador, especialista en la primera guerra mundial. Utiliza al hablar muchas expresiones de esa guerra.

Mathias Delamarre, apodado “San Matias”: arqueólogo especialista en la prehistoria. A menudo pasea en sandalias y rara vez va vestido decentemente.

El viejo Armand Vandoosler, ex-policía, tío y padrino de Marc.

Cada uno ocupa un piso entero, determinado en función de la época que estudia. Matías está instalado en el primer piso, Marc en el segundo, Lucien en el tercero y Armand en el cuarto.

En la primera novela de la serie, la vecina Sophia Siméonidis, una cantante griega, retirada, que vive con su esposo, descubre que alguien plantó un árbol en su jardín. Sophia desaparece y aparece su sobrina Alexandra con su pequeño hijo. El tío Vandoosler, bautiza a los amigos “Los tres evangelistas” cuando en un ambiente de camaradería se reúnen, ya sea en la vieja casa o en el restaurante local Le Tonneau de Juliette Gosselin y su hermano, tratando de resolver los sucesos que va desencadenando la desaparición de la cantante.

Fred Vargas. Los tres evangelistas. Que se levanten los muertos. España: Siruela. 2014. 297 págs.

Stephen King. “Mr. Mercedes: A Novel”

Stephen King. “Mr. Mercedes: A Novel”

Bill Hodges

La madrugada del 10 de abril de 2009, un automóvil Mercedes color gris, se lanzó contra la fila de personas que esperaban a que se abrieran las puertas de la Primera feria anual del empleo en el City Center. Murieron ocho personas y muchas más fueron heridas.  El automóvil Mercedes había sido robado. Su propietaria, la Sra. Olivia Trelawney, se suicidó poco después.  La policía no había podido atrapado al asesino.

Kermit William Hodges fue uno de los detectives encargados del caso hasta su jubilación, meses más tarde. 40 años en la policía y 27 como detective. Ya retirado, se pasaba la mayor parte del tiempo frente a la televisión, en su casa de 63 Harper Road, acariciando el revólver que había sido de su padre. Un día recibió un sobre que en vez de remitente tenía el emoticon de Smiley con gafas oscuras y mostrando sus dientes. Adentro una larga carta escrita en computadora.

“…I imagine if there was ever a “perk” you wanted to catch, Detective Hodges, it was the man who deliberately drove into the Job Fair crowd at City Center last year, killing eight and wounding so many more. (I must say I exceeded my own wildest expectations.).”

La carta estaba firmada por “The Mercedes Killer” quien agregaba en la posdata que si deseaba responder, podía contactarlo a través del sitio “Debbie’s Blue Umbrella”, a través del nombre de usuario “kermitfrog19”. “I might not reply, but “hey, you never know.”

En la primera novela de la trilogía con el detective retirado Bill Hodges, Stephen King, indiscutiblemente un maestro del suspenso, va narrando, casi por horas, la desesperada, azarosa  y muy riesgosa persecución tras un asesino del que Hodges no sabe nada, o muy poco. Y la del asesino tratando de provocar que Hodges se suicide, como lo había hecho con Olivia Trelawney.  ¿Quién atrapará a quién? Y ¿a qué costo? Pero, el 3 de junio, un poco antes de las seis de la tarde, Hodges, con la ayuda de dos personajes secundarios fantásticos, el joven Jerome y la neurótica Holly Gibney, encontraron en una de las computadoras del asesino, un boleto para la función de un grupo musical al que asistirían miles de niñas y jovencitas: “ROUND HERE MINGO AUDITORIUM MIDWEST CULTURE AND ARTS COMPLEX JUNE 3, 2010 7 PM.”

Stephen King (Estados Unidos, 1947) es autor de más de cincuenta novelas y alrededor de 200 historias cortas.  Muchas de sus historias han sido llevadas al cine o a la televisión con gran éxito.  Historias de ciencia ficción, terror, fenómenos paranormales, psicopatologías y ahora, tres novelas policiacas, la trilogía del detective retirado Bill Hodges: Mr. Mercedes, Finders Keepers, End of Watch.

Stephen King. Estados Unidos, 1947.

Stephen King. Mr. Mercedes: A Novel (The Bill Hodges Trilogy Book 1). New York: Scribner. 2014. 449 pages. Kindle Edition

 

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