Alicia Giménez Bartlett. “Mi querido asesino en serie”

Alicia Giménez Bartlett. “Mi querido asesino en serie”

 

Petra Delicado

El comisario Coronas del Cuerpo Nacional de Policía en Barcelona, ordena a la inspectora Petra Delicado y al subinspector Fermín Garzón, colaborar con el joven inspector Roberto Fraile de la Policía Autonómica de Cataluña, los Mossos d’esquadra, en la investigación de tres asesinatos idénticos: tres mujeres acuchilladas y con la cara destrozada, y con una nota de amor despechado sobre sus cuerpos.

Todo sea por atrapar a un asesino en serie ! ¿Ustedes saben la fama que eso nos proporcionará? Nos subirán de categoría, nos condecorarán, los periódicos hablarán de nosotros como de héroes. Seremos un ejemplo para las nuevas generaciones de agentes. Estoy por gritar: ¡Viva nuestro querido asesino en serie!

Petra Delicado, Fermín Garzón y Roberto Fraile investigan a las que serían las primeras tres víctimas, Paulina Armengol, cincuenta y cinco años, funcionaria, soltera, vivía sola. Aurora Retuerto, ecuatoriana, treinta y cinco años, especie de dama de compañía.  Berta Cantizano, enfermera, en sus cincuenta, sola. Descubren que las tres habían retirado cincuenta mil euros de sus cuentas bancarias y que con dicha cantidad pagaron la cuota de la agencia matrimonial Vida Futura.  Al ser interrogada la dueña de la agencia, Bárbara Mistral, no tiene más remedio que proporcionarles sus registros, los cuales mostraron que las tres habían tenido contacto con uno de los clientes varones de la agencia, Armando Torres Martínez, constructor, sesenta años, soltero, otro ser solitario.  En el curso de la investigación asesinan a otras dos mujeres, Belarmina Mendizábal, en sus cincuenta y Margarita Estévez Roldán, cincuenta años.  Petra Delicado duda de que una de ellas hubiera sido asesinada por el mismo homicida.

El buen humor de la narración de Mi querido asesino en serie y lo interesante de los procesos de investigación de la policía barcelonesa, en un ambiente de camaradería entre los tres investigadores durante las largas e intensas jornadas, hacen más evidente la vulnerabilidad que puede producir la soledad, tanto en mujeres como en hombres.

Mi querido asesino en serie de la escritora Alicia Giménez Bartlett (España, 1951),  es la onceava novela de la serie con Petra Delicado.

Alicia Giménez Bartlett. España. 1951.

Alicia Jiménez Bartlett. Mi querido asesino en serie (Serie Petra Delicado). Barcelona: Editorial Planeta. 2017. 391 págs. Kindle Edition.

Georges Simenon – Jules Maigret

Georges Simenon – Jules Maigret

Maigret

El gran Georges Simenon nació en Lieja, Bélgica, en 1903 y murió en Lausana, Suiza, en 1989. Vivió en Bélgica, París, Estados Unidos, Canadá, Costa Azul y Lausana; fue un gran viajero y su vida es tan interesante como la de sus personajes*.  Simenon publicó 192 novelas y otras treinta bajo 27 seudónimos; ha sido traducido a más de 50 lenguas con más de 550 millones de ejemplares vendidos hasta la fecha; además se han filmado varias series de televisión y muchas películas de cine basadas en sus novelas.

Lo que más le interesaba a Simenon eran sus personajes y el mundo en el que se movían. Sus historias, el crimen, la investigación y el culpable, son el complemento de la extraordinaria descripción de los ambientes y las personalidades que en un momento y lugar dado, se conjuntan y actúan según sus circunstancias, su naturaleza o carácter, o simplemente por el factor “suerte”. Es aquí, en la descripción de sus personajes, donde Simenon es grande.

Y el GRAN GRAN personaje de Simenon (aparte de él mismo) es su detective Jules Maigret, quien aparece por primera vez en 1929 en Pedro El Letón y por última vez en 1972, en Maigret y El Señor Charles.  Maigret es el protagonista de 75 novelas y 28 relatos cortos**.  Las series de televisión y las películas con Maigret son tan exitosas como sus libros, en especial la del actor francés Bruno Cramer como Maigret.

Maigret, más que resolver crímenes, resolvía personas.  En la mayoría de sus novelas el inspector Jules Maigret ya es un famoso inspector, jefe de la policía de homicidios de París con oficinas en el Quai des Orfèvres. Es alto, uno ochenta, de hombros anchos, siempre fumando su pipa, le gusta beber y acostumbra hacer varias paradas en bares durante sus pesquizas. Vive confortablmente en su piso de Boulevard Richard-Lenoir en París, con su esposa Madame Louise Maigret quien parece cuidarlo como si fuera un niño.  Nunca tuvieron hijos.

* Algunas referencias sobre Simenon:

**Seleccionar para ir al “Cuadro cronológico” de las novelas de Maigret.

Maigret se trompe, Maigret’s Mistake, El crimen del piso tercero. 1953

Una mañana de noviembre Maigret recibe una llamada del detective Dupeu, del distrito de los Ternes, quien era “tan ansioso de hacerlo todo bien, que se ponía enfermo de celo.. Hasta los objetos que le rodeaban tenían un aspecto melancólico y triste…Hay que añadir que tanto en verano como en invierno, estaba acatarrado”.  Le informa de un asesinato en la avenida Carnot, en el tercer piso.  La víctima es una joven llamada Louise Filon, había recibido un balazo la cabeza.  Antes de subir al tercer piso Maigret entra a la portería y le hace algunas preguntas a madame Cortera la portera.  En el departamento del tercer piso ve a la joven asesinada y se va a la cocina a hablar con la asistenta, madame Désiré Brault.

Louise Filon, Lulú, había dejado la prostitución, tenía 26 años, y un novio, Pierrot quien tocaba el saxofón en un bar. Dos años antes había estado muy enferma; después de que el célebre doctor Gouin la había operado ya no regresó a las calles porque el doctor la había instalado y la mantenía en el tercer piso del edificio de la Avenida Carnot; un piso arriba el doctor vivía con su esposa Germaine.

El doctor Gouin es uno de los personajes más interesantes de Simenon, tal vez, porque como él mismo, necesitaba el sexo como una forma imperiosa de desahogo; ambos tenía una gran opinión de sí mismos, el médico era tan extraordinario médico, como Simenon extraordinario escritor.  Al doctor Gouin no le interesan las opiniones de los demás, pero evitaba estar solo, por eso se había casado con su enfermera, por eso siempre lo acompañaba su asistente, la doctora Mademoiselle Decaux.

Su estatura debía de ser media cabeza más que la de Maigret siendo casi tan ancho de espaldas. Podría juzgarse difícilmente de su corpulencia a causa del abrigo suelto que pareciera ser demasiado ancho para él y mucho más largo de lo exigido no debería preocuparse por su aspecto externo pues también el sombrero lo llevaba cualquier modo…”

Maigret investiga e interroga, pero no busca a Gouin.  Parecía impresionado por la personalidad del doctor, o tal vez porque al igual que él, había nacido en un pueblecito del centro de Francia, como él, tuvo que trabajar muy joven, y como él había empezado a estudiar medicina pero a Maigret le había faltado la habilidad para continuar sus estudios.

Gouin baja al tercer piso donde Maigret había dejado al inspector Janvier. “Me extraña que su jefe no haya tenido curiosidad de interrogarme.  Puede usted decirle, joven, que estoy a su disposición”. Janvier luego le diría a su jefe: “Este hombre da a uno la sensación de que uno no es nada; de que, aunque su mirada se posa sobre uno, no le concede más importancia que a una flor o a un dibujo de la tapicería”.

A excepción de su cuñada, la hermana de Madame Gouin quien le dice que el doctor es “…un hombre que se cree por encima de las reglas de la moral y de la decencia”, todas las mujeres que lo rodean están dispuestas a mentir por él. Para su asistente Lucile Ducaux “…es un hombre que discute con nadie y goza de una facultad excepcional para ignorar a las gentes…” Todos los entrevistados por Maigret habían estado de acuerdo de que Gouin no exigía, no seducía, nunca pedía nada.

Cuando finalmente Maigret interroga a Gouin en su departamento de la Avenida Carnot, parece que ambos tenían opiniones semejantes sobre los hombres, la vida, los celos, la  envidia, el enamoramiento, si bien para el doctor el sexo tenía un muy diferente significado. A sus 62 años, no bebía licor, no por virtud ni por régimen, sino porque no lo necesitaba; le es indiferente la muerte y la soledad moral, pero no el vacío, de ahí su necesidad física de estar siempre con alguien.  Maigret le pregunta si sabía que Lulú estaba embarazada, Gouin le contestó que sí y que era indiferente al embarazo y a la paternidad. Maigret le pregunta si su esposa sabía que Lulú estaba embarazada.

Georges Simenon. Bélgica. 1903-1989

Maigret se trompe, Maigret’s Mistake, El crimen del piso tercero. Agosto 1953. Madrid: Aguilar. “El lince astuto”. Tomo V. P 830-997.

 

John Le Carré, “A Legacy of Spies”

John Le Carré, “A Legacy of Spies”

Reseña escrita por Malcolm Petrook.

 

It is difficult to review John Le Carre’s latest work without revealing too much.  In essence, it deals with a new young team of spies who question the activities of their predecessors during the Cold War, for which the “Circus” may now face frivolous legal actions.

Le Carre is a great story-teller.  But I find him difficult to read.   His command of the language is awesome.  But I occasionally feel he struts his linguistic stuff as an instrument to prevent the reader from moving along too quickly, rather like a speed bump.

The story is narrated from the viewpoint of Peter Guillam, a world-weary spymaster, and George Smiley’s Doctor Watson, if you will, now retired to his ancestral farm in Brittany.   And, although Guillam reflects on the years of skullduggery with Smiley to bring down the Stasi chief in East Germany, Alec Leamos, we are not told whether Smiley is still alive.

Guillam is summoned to a London safe house where he is grilled by the young spy team   about his and Smiley’s role in “Operation Windfall,” a British Secret Service operation in the Cold War, and the supposedly unnecessary killings of their own “Joes,” spyspeak for agents.  The idealistic young spy team believe that Britain is still suffering from its legal ramifications.

Drawing heavily on Le Carre’s two earlier iconic thrillers, “The Spy Who Came in from the Cold” and “Tinker Tailor Soldier Spy,” Le Carre is ingenious in exploring the highs and lows of Smiley’s exploits during the Cold War and posits the current spy team to make judgments on whether the end justified the means at that time.

Guillam is fiercely interrogated about “Windfall,” for which all the records have mysteriously disappeared.   The interrogators want to know “Where did the Operation Go Wrong?”  “Who Led it?” and “How was it Structured?”   Under pressure, Guillam answered as “truthfully” as his recollections would permit.

Children of Cold War spies are pressing the Circus, to get justice for their late parents who died in the line of duty

Recalling the past causes Guillam to reflect, painfully, on the death of a double agent “Joe” and his lover, Liz Gold, during Windfall at the Berlin Wall.   The Secret Service wants to incriminate Guillam, but his polished tradecraft is effective in persuading them that he and Smiley were blameless.  The Service, BTW., has tried to find Smiley, but settled for Guillam.

This is a thriller lovers thriller.   Creative as ever, Le Carre is 86 now and still writing at his level of peak productivity.   “Legacy” brings a welcome reprise of George Smiley, last seen almost 30 years ago in “The Secret Pilgrim.”

 

John Le Carré, seudónimo de David John Moore Cornwell. Reino Unido. 1931.

 

John Le Carré. Legacy of Spies. USA: Penguin Group (USA) LLC. 2017. 275 págs. Kindle Edition.

La revista inglesa “The Economist” en su edición de septiembre de 2017, publicó un artículo titulado “Spies like us. To understand Britain read it’s spy novels”  en ocasión de la aparición de esta última novela de John Le Carre, A Legacy of Spies. (https://www.economist.com/news/britain/21728650-nature-establishment-agonies-decline-complicated-tug-patriotism-spy),

El artículo afirma que para entender a Inglaterra, hay que leer sus novelas de espías, que pocos países han estado tan dominados por una sola industria, como Inglaterra en la producción de ficciones de espías. Y que la novela de espías fue inventada por los ingleses: el gran Rudyard Kipling escribió un pormenorizado análisis sobre el “Great Game” en su novela Kim; The Secret Agent (1907) de Joseph Conrad; la serie de aventuras de John Buchan.  Con Somerset Maugham y Graham Greene se consolida el género. Ian Fleming y John le Carré crearon a los los más famosos “spooks”: James Bond y George Smiley. Últimamente, Charles Cumming con Thomas Kell.

Según este artículo, al ser la novela de espías, la ficción inglesa por excelencia, los mejores escritores de novelas de espías son los ingleses, porque usan el género para explorar qué es lo que hace a “Britain British”, entre otras cosas, la obsesión por el secreto, la naturaleza del “establishment”, la agonía por el declive del imperio, el impulso patriótico, la existencia de instituciones secretas, usan frecuentemente un lenguaje privado, tejen duplicidades en política, y ésta está bifurcada entre un gobierno eficiente que opera tras bambalinas y un gobierno que se presenta con gran dignidad. El “establishment” inglés es una maquinaria perfecta para producir secretos mientras produce personas inconformes y desadaptadas que medran en secreto. Conformistas que hacen todo siguiendo las reglas e inconformes que rompen todas las reglas, pero son tolerados porque son parte del sistema. El primer tipo es típico del Foreign Office, el segundo del MI6.

ÉLMER MENDOZA: “BALAS DE PLATA”, “LA PRUEBA DEL ÁCIDO”, “NOMBRE DE PERRO”, “BESAR AL DETECTIVE”, “ASESINATO EN EL PARQUE SINALOA”

ÉLMER MENDOZA: “BALAS DE PLATA”, “LA PRUEBA DEL ÁCIDO”, “NOMBRE DE PERRO”, “BESAR AL DETECTIVE”, “ASESINATO EN EL PARQUE SINALOA”

Detective

Edgar, “el Zurdo” Mendieta

 

Élmer Mendoza (Culiacán, México, 1949) es el autor de la serie de Édgar, “el Zurdo” Mendieta, cinco novelas que presentan de forma vertiginosa pero ágil, violenta pero divertida, y muy crítica y cínica, el inevitable contubernio entre gobierno, políticos, policías, empresarios, narcos, contrabandistas de armas, extranjeros, que existe en el mercado de la droga.  Como detective de la Policía Ministerial de la ciudad de Culiacán, “el Zurdo” Mendieta vive otra forma de acercamiento con los narcos, como si hubieran unos menos malos y otros malísimos, con la violencia como una realidad tan permanente como el calor sinaloense. “El Zurdo” ya es el protagonista de cinco novelas muy negras o “narconovelas”: Balas de plata, (2008), La prueba del ácido (2010), Nombre de Perro (2012), Besar al detective (2015) y Asesinato en el Parque Sinaloa (2017).

Las “hasta ahora” cinco novelas de “el Zurdo” Mendieta, describen una realidad de Sinaloa, del noroeste de la República Mexicana y de nuestro país. Un estado rico en recursos naturales, especialmente marítimos, con una muy importante producción agrícola y con puertos turísticos de gran belleza. Pero más famoso por el llamado “Cartel de Sinaloa”, por su líder Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo Guzmán”, por los inimaginables recursos de los narcos que atraen y retan cualquier forma de poder y de control, con las consecuencias inevitables de lucha de bandas rivales, la corrupción y  por la fracasada llamada “guerra contra el narcotráfico” emprendida por el gobierno federal,  mal concebida y peor ejecutada.

El “Zurdo” Mendieta conoce mejor que nadie lo anterior; así como la intensa vida comercial, política, social y cultural de Culiacán, especialmente las mejores fondas y restaurantes para comer pescados y mariscos.  Soltero, probablemente cuarentón, siempre con un fondo musical de baladas y bandas, y muy enamoradizo. Respetuoso y solidario con la agente Gris Toledo, con el Dr. Montaño, con su jefe Omar Jefe Briseño y con la fiel Ger.

La reproducción de los vertiginosos ambientes se sustenta en los igualmente vertiginosos pero también extraordinarios diálogos, con varios interlocutores, recurso que sólo un escritor con un gran oficio puede transcribir. Frases veloces que pueden parecer confusas hasta que nos acostumbrarnos a una escritura que es al mismo tiempo el medio y la fiel representación del lenguaje de una violencia, digamos,  “muy caliente”.

 

Elmer Mendoza Balas de Plata

 

Balas de plata

El abogado Bruno Canizales, hijo del político Hildegardo Canizales y miembro de una “Fraternidad Universal”, es asesinado. La investigación descubre que la bala que lo mató era de plata; que tenía relación con Samantha Valdés y con un bailarín Frank Aldana. Seguirán otras muertes con balas de plata y “encobijados”, pistas como dos zapatos, el chico de la bicicleta y muchos sospechosos que hacen que la investigación se vuelva difícil y confusa.  Nos enteramos del pasado de Édgar y de los últimos días en un agradable entorno doméstico del creador de un imperio criminal, el ya anciano Marcelo Valdés, padre de la bellísima Samantha Valdés.

Elmer Mendoza La prueba del ácido

La prueba del ácido

La novela empieza con el asesinato de Mayra Cabral de Melo a la que le cortaron un pezón. Parecía brasileña, pero era mexicana, “taibolera” y con una belleza espectacular como para hacer que políticos, empresarios, el padre del presidente de Estados Unidos y todos los que la conocieron, se enamoraran de ella, incluyendo a un Edgar Mendieta “demasiado pendejo y todavía un poco honesto”, según le confiesa a Samantha Valdés, la heredera del narco imperio sinaloense, “un perro que le ladra a la luna”. Vendrán otros asesinatos y la aparición de personajes involucrados con el narcotráfico como Leo McGiver, el contrabandista de todo lo inimaginable, queriendo ascender a narcotraficante; los narcos Dionisio de la Vega, Richi Bernal; Gandi Olmedo, el coleccionista de guitarras y surtidor de hummers; el político, Luis Ángel Meraz; el agente del FBI Peter Connolly y otros “gringos: Wim Harrison, el General Mitchell, el agente Donadl Smak, el coronel William Ellroy y el millonario Adán Carrasco.

Elmer Mendoza Nombre de perro

Nombre de perro

 “…Jefe, nunca le he dicho, pero no sé rezar, ¿qué hacemos? Pásame el cuerno y toma tu pistola, vamos a salir, que esos cabrones sepan que hay placas, que no les tenemos miedo. ¿En serio? O sea que: nos la pelan. ¿Qué lenguaje es ese, agente Toledo? No pierdas la compostura y menos si vamos a morir…”

En su tercera novela  Élmer Mendoza / Édgar, el Zurdo, Mendieta, ya es un “narcodetective”, cada vez conoce mejor a los narcos y no duda en tener cierto acercamiento con ellos, si le conviene. Nosotros lectores, también lo conocemos mejor, sabemos cuándo es él el que habla en los diálogos, entramos a su casa, disfrutamos la comida que le prepara Ger, acompañamos a sus colaboradores a las compras navideñas y disfrutamos la ironía en las descripciones de los arreglos y los jingles navideños omnipresentes en una ciudad con temperaturas de cuarenta grados centígrados y donde la violencia es la realidad cotidiana. Y ya no es ficción. En el México de ahora la violencia supera la ficción de Mendoza/Mendieta, son más aterradoras las noticias de asesinatos y enfrentamientos relacionados con el narcotráfico que la novela.

Nombre de perro es una novela de venganzas con varias historias que se irán encontrando hasta descubrir el crimen: asesinan a Mariana Kelly, la amante de Samantha Valdés.  Un secretario de estado por recomendación del General Alvarado le solicita a Héctor Ugarte, quien padece de un cáncer terminal, se infiltre en una reunión de narcos que se va a realizar en Culiacán. Ugarte está casado con María Leyva y es padre de Francelia. Ugarte se apoya en otro narco el Turco Estrada. Aparece Susana Luján y Jasón, el hijo que tuvo con Édgar.  El narco “Tenia Solium” que mata dentistas porque no le quitan el dolor de muelas y su hijo Valentillo son ejemplo de la desquiciada rivalidad de las bandas, en este caso con la banda de los Chúntaros.

Elmer Mendoza Besar al detective

Besar al detective

“Algunos pensaban que la guerra contra el narco había llegado a su fin, pero los muertos seguían apareciendo”.

Samantha Valdés ya es la “capisa”. Y en una emboscada es gravemente herida. Sus sicarios, Max Garcés, la hiena Wong y el hijo del “cacarizo” Long la protegen en el hospital Virgen Purísima de la ciudad de Culiacán donde está en calidad de detenida. Agentes policíacos de Culiacán, policías federales y el ejército vigilan. Samantha se entera que Frank Monge, el capo de Tijuana, “estaba detenido y según la Hiena Wong había pactado con el gobierno; incluso, aseguró que el plan era la detención de Valdés a toda costa y que, llegado el momento, el tijuanense declararía como testigo protegido. Más claro ni el agua: unos la querían muerta y otros tras las rejas”.

Afortunadamente Héctor Belascoarán Shayne, el experto de la PGR,  llega desde México a asesorar (y a prevenir) al detective, Édgar, el “Zurdo” Mendieta. Sin su compañera Gris Toledo, quien está preparando su boda, el “Zurdo” estaba a cargo del caso de la emboscada a la capisa y del asesinato del “adivino” Leopoldo Gámez.

En una elegante oficina de la ciudad de México “una mano con tres dedos” había contratado a el “duende”:  hay que matar a la capisa y al detective.  En Culiacán, afuera del hospital, Ignacio Daut, el “piojo”, un conocido de la infancia de Mendieta, observaba a policías, federales y narcos cuando Samantha sale huyendo y provoca una balacera entre policías y narcos. El “piojo” presiente las intenciones del “duende”, lo mata y los sicarios de Samantha la meten en el Jetta de Mendieta. El comandante Briseño le ordena “te vas a esfumar. La Federal debe estar en tu casa y ya estás boletinado, tu foto está pasando a cada rato en la tele nacional”.

Su destitución como detective y saberse perseguido por la policía no es lo peor. Susana Luján, la madre de su hijo Jasón quien estaba estudiando para policía en Los Ángeles, le avisa que está desparecido, la última vez se le vio con una joven pelirroja. Samantha le da todo su apoyo y viaja a Los Ángeles. Ahí, se reúne con su hermano Ernesto, con el “piojo” Daut y con Susana. No piden recompensa pero alguien le manda besos tronados por el teléfono celular.  Se le aparece la agente del FBI Win Morrison: “¿Viene a Los Ángeles y no me busca, señor Mendieta? Mi ayuda para encontrar a su hijo a cambio de que nos entregue a Samantha Valdés. ¿Qué haría, entregaría a Samantha Valdés después de todo su apoyo y prometerle fidelidad? Está cabrón”.

“Susana Luján le subió a la radio: No hay nada más difícil que vivir sin ti, sonó desgarrador el Buki, y el Zurdo trabado”.

Asesinato en el parque Sinaloa

Maté al pendejo de tu novio. ¿Escuchó bien o eran los whiskies ingeridos? Me pidieron que te avisara. El pistolero había cerrado la puerta tras él y Larissa lo miró atentamente”.

Asesinato en el Parque Sinaloa de Elmer Mendoza empieza con el asesinato de “una mujer que tiene un novio estúpido y se convierte en amante de un narco poderoso”.  El novio estúpido era hijo de Abel Sánchez, mentor y primera pareja del Édgar, el Zurdo, Mendieta. Lo habían matado en el Parque Sinaloa de la ciudad de Los Mochis. Mientras, en una de las casas del Grano Briz, el narco más importante de Los Mochis, está escondido el poderoso y famoso narcotraficante, “El Perro” Laveaga, “ Si Ya Saben Cómo Soy Para Qué Me Atrapan”, quien se había fugado del Penal de Barranca Plana.  En su encierro, El Perro y el Grano beben whiskey, mandan a los sicarios, “cinco jóvenes dispuestos a morir por él, más el Minero y Valente”, por tacos o jóvenes prostitutas, hablan por teléfono con “Platino” y con “Titanio” y suspiran por sus mujeres.  El perro Laveaga está intensamente “enculado” por la conductora de radio Daniela Ka, pero “Platino” le advierte, que esa relación pone en riesgo sus negociaciones con el gobierno.

Después de haber salvado de la muerte y de la cárcel, a “Titanio”, Samantha Valdés, la jefa de jefes, la gran capiza del cártel del Pacífico, Edgar Mendieta había tenido que renunciar.  Sumido en una severa depresión alcohólica, Abel Sánchez lo busca para pedirle que busque al asesino de su hijo, por lo que Mendieta le dice a su comandante Briseño que lo restituya para encargarse de la investigación.

La llegada de Mendieta a Los Mochis con su fiel agente Gris Toledo hace que se pregunten:

“…¿está la Ministerial participando con la Marina y la Policía Federal en la búsqueda del Perro Laveaga?”.

AutorÉlmer Mendoza. Culiacán, México, 1949.

Ficha

Mendoza, Élmer. Balas de plata. México: Tusquets. 2008. 256 págs.

Mendoza, Élmer. La prueba del ácido. México: Tusquets. 2010. 243 págs.

Mendoza Élmer. Nombre de Perro.  México: Tusquets. 2012. 209 págs.

Mendoza Élmer. Besar al detective. México: Penguin Random House Grupo Editorial. 2015.  192 págs. Kindel Edition

Élmer Mendoza.  Asesinato en el Parque Sinaloa. México: Penguin Random House Grupo Editorial México. 2017. 267 págs. Kindle Edition.

Fernando Aramburu. “Patria”

Fernando Aramburu. “Patria”

 

La espléndida novela Patria (2016), de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1953) presenta cuatro décadas de la historia de dos familias, de dos Españas, de dos lenguas: unidas, enemigas, reconciliadas, pero no perdonadas.  Décadas en las que creció el nacionalismo vasco y decreció lo “español”.

Patria no es un thriller.  Pero, como en otras novelas con contextos históricos, si se considera al proselitismo etarra contexto y protagonista, bien podemos ubicar la novela en el género negro, y muy negro, porque este es uno de esos casos donde la realidad es más terrible que la ficción.  La realidad que vivieron los habitantes de las provincias vascas de Alava, Guipúacoa y Vizcaya durante cuatro décadas, desde que con el objetivo de lograr la independencia de España y construir un estado socialista, se funda en 1958 la organización terrorista nacionalista vasca “ETA” (Euskadi Ta Askatasuna, “País Vasco y libertad”), organización que llevó al extremo el asesinato, el secuestro, el terrorismo y la extorsión*.

Patria va presentando cómo fue creciendo el nacionalismo vasco y decreciendo lo “español” en el seno de dos familias, nueve, más que padres o hijos,  personajes paradigmáticos. En un español nutrido de palabras que sólo en euzkera cobran sentido, Aramburu crea una estructura literaria tan sorprendente como son las historias que se narran: en 125 capítulos; moviéndose a través de esos cuarenta años, oímos las voces de esos nueve personajes paradigmáticos: Bittori y Txato y sus hijos Xabier y Nera.  Miren y Joxian, y sus hijos Arantxa, Joxe Mari y Gorka.

En un pueblo cerca de San Sebastián, las ama, Bittori y Miren, eran más que amigas, casi hermanas. Bittori se casó con Txato, quien se convirtió en un rico propietario de un negocio de transportes, con quien tuvo dos hijos, Xabier médico y Nera abogada.  Miren se casó con Joxian que hasta su jubilación fue asalariado y con quien tuvo tres hijos, la mayor Arantxa, dependienta, con un mal matrimonio, dos hijos y un ataque que a los cuarenta y tantos años la dejó paralizada y sin habla; Joxe Mari, “que se volvió etarra” y  Gorka, el pequeño, escritor en euskera.

Aramburu tiene el talento para hacer de sus narraciones escenas muy visuales.  Veo a Joxe Mari en su celda de la cárcel, condenado a 126 años de prisión, recordando cómo se fue convirtiendo, cómo se fue entrenando, cómo participó en el asesinato de Txato, el mejor amigo de sus padres.

“Haciéndose terroristas…

Sabéis que no me gusta la política. Me da igual que mande uno o que mande el otro. Yo sólo lucho por una Euskal Herria como pueblo liberado

Clandestinidad absoluta, mucha precaución, disciplina y sacrificio.

…. la recordaba con frecuencia porque fue la primera suya con muerto… Su bautizo de sangre ajena… El tipo le daba igual. A mí me mandan que ejecute a fulano y lo ejecuto sea quien sea. Su misión no era pensar ni sentir, sino cumplir órdenes.

Me imagino a Miren como una gran losa, obsesivamente euskaldun y anti española, pero siempre madre, discutiendo con su marido:

—Tantos años. ¿No te da pena? —A mí me da pena Euskal Herria, que no la dejan ser libre. —No me voy a acostumbrar. El Txato es mi amigo. —Era. Y mucho cuidadito con juntarte con él. Lo mejor es que se marchen. Con todo el dinero que tienen, ¿qué les cuesta comprarse una casa por ahí abajo? Son ganas de provocar. —No se irán. El Txato es tozudo. —La lucha no perdona. Se irán o los echarán. Que elijan.

Y veo a Bittori , sentada sobre la tumba de su marido en el cementerio de Polloe, en San Sebastian, porque no lo pudieron enterrar en el pueblo, diciéndole a su Txato: entzun, “oye, escucha”.

 

Fernando Aramburu Irigoyen. San Sebastián, 1959.

 Fernando Aramburu. Patria.  Tusquets. Barcelona, 2016. 648 páginas.

*En 1979 las tres provincias vascas se constituyeron en la comunidad autónoma del País Vasco o Euskadi, con dos lenguas, el español y el euskera (lengua que no pertenece a la familia indoeuropea). El 20 de octubre de 2011 se anunció el cese definitivo de la actividad etarra armada y el 17 de marzo de 2017 su desarme definitivo de manera unilateral y sin condiciones.

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