Patricia Highsmith. “The Tremor of Forgery”

Patricia Highsmith. “The Tremor of Forgery”

 “…Africa is strangely good for thinking.

It’s like standing naked in glaring sunlight against a white wall.

Somehow nothing is hidden in this bright light. . ..”

The Tremor of Forgery, El temblor de la falsificación (1969), es la gran novela de la escritora estadunidense Patricia Highsmith (1921-1995), famosa por su personaje, el “talentoso Mr. Ripley”.

Howard Ingham es un escritor, tiene 34 años, vive en Nueva York y ha publicado tres libros.  John Castlewood le había encargado escribir, con él, el guion de “Trío”, una película de amor de una pareja tunecina, en Túnez, para lo cual le sugiere que se adelante para ir absorbiendo el ambiente tunecino. Howard Ingham llega a Túnez a principios de junio de 1967, once años después de su independencia de Francia.  Se hospeda unos días en el Tunisia Palace, recorre la capital, cena en el Café de Pariz y camina por el Boulevard Bourguiba (nombrado así por el primer presidente de Túnez).  Alquila un coche y se traslada a su destino, Hammamet, una pequeña ciudad turística sobre la costa mediterránea. Renta un búngalo en el hotel La Reine de Hammamet y empieza su “inmersión” en el ambiente tunecino.  Va a nadar en el mar, pasea, duerme siestas, toma cocteles, sale a cenar, pregunta constantemente al personal del hotel si tiene correspondencia, espera cartas de Ina, su novia, y de John Catlewood, avisándole la fecha de su llegada. En la espera, empieza a escribir un libro sobre un hombre con una doble vida a quien nombra Dennison. Conoce en la playa a otro norteameriano Francis J. Adams  con quien inicia una relación de amistad, se invitan cocteles, cenan juntos en el restaurant Chez Melik la diversidad de platillos preparados con couscous y platican, platican mucho.  Pero no llegan las cartas ni de John Castlewood, ni de Ina. “Ina Pallant.—She lives with her family in a big house in Brooklyn Heights. She has a crippled brother she’s very fond of—Joey. He has multiple sclerosis.  Luego conoce a Anders Jensen un joven danés, pintor, con un perro que lo acompaña a todos lados, que vive en el barrio árabe y con quien empieza una relación sin la suspicacia que siente con Adams.

Aparentemente es una narración de turistas occidentales que ven el mundo árabe desde su perspectiva de los años sesenta (la Guerra de los seis días entre Israel y la colisión árabe, la guerra de Vietnam, la Guerra Fría), con descripciones espléndidas de este pequeño país entre el Sahara y el Mediterráneo, con tantos sitios históricos como fueron los diferentes pueblos que lo conquistaron desde la célebre Cartago fenicia.

También, parece que el ritmo de la narración es lento, pero es para no dejar nada fuera de escena y poder retratar hasta la médula a los personajes, tres americanos y un danés; tres hombres y una mujer.

Y que a veces la narración es un tanto jocosa; recurso de la gran Patricia Highsmith para reproducir diálogos que cuestionan, perturbadores, reflexivos, tan íntimos que hacen temblar, a sus personajes. Y a sus lectores.

Pero sobre todo, parece que no pasa nada, porque pasa muchísimo, espléndida forma de provocar suspenso. Y angustia.

No hay necesidad de hablar árabe, se habla en francés con los mozos del hotel y con los meseros de los restaurantes; no hay por qué molestarse en avisar a alguien que hay un árabe muerto tirado en la calle; y cuando se produce el incidente, no produce remordimientos, no atormenta, parece que no hay conciencia.

Hay una máquina de escribir, un perro y Abdullah, el viejo ladrón. Y Túnez. Y el oficio del escritor, y el amor. Y Túnez otra vez.

 “…Last night, oddly enough after his disturbing conversation with Adams, Ingham had thought of a title for his book, The Tremor of Forgery. It was much better than the two other ideas he had had. He had read somewhere, before he left America, that forgers’ hands usually trembled very slightly at the beginning and end of their false signatures, sometimes so slightly the tremor could be seen only under a microscope. The tremor also expressed the ultimate crumbling of Dennison, the dual-personality, as his downfall grew imminent. It would be a profound yet unrealized crumbling, like a mountain collapsing from within, undetectable from the outside for a long while—in fact until the complete crash—because Dennison had no pangs of conscience which he recognized as such, and hardly any apprehension of danger”.

 Patricia Highsmith. Estados Unidos. 1921-1995.

 Patricia Highsmith. The Tremor of Forgery. NY: Grove Atlantic. 2011. 292 pags. Kindle Edtion

Arnaldur Indridason. “Jar City. A Reykjavík Thriller”. “Silence of the Grave”. “La voz”.

Arnaldur Indridason. “Jar City. A Reykjavík Thriller”. “Silence of the Grave”. “La voz”.

 Erlendur

 

Los libros de Arnaldur Indridason (Islandia, 1961) no son fáciles de leer, y menos de reseñar.  Y no  porque dependemos de las traducciones del islandés en el que están escritos, sino porque los  casos que investiga el Inspector Erlendur Sveinsson de la Policía Nacional de Reikiavik, provocan más angustia y frío que las erupciones volcánicas y el clima implacable donde se mueven él, sus colaboradores Elinborg y Sigurdur Óli, y su siempre atormentada hija Eva Lind.

Erlendur es un hombre triste, como el paisaje islandés*, el otro gran protagonista de estos thrillers.  Un hombre perseguido por el recuerdo de cuando siendo niño, no pudo sostener la mano de su hermano menor durante una tormenta de nieve, con una ex esposa despechada que envenenó a sus hijos contra el padre ausente y con dos hijos amargados y drogadictos.

Los crímenes que se narran en los tres libros reseñados aquí, no son producto de la violencia de las mafias o de grupos criminales.  Son crímenes cometidos como consecuencia de una serie de circunstancias en la historia de las personas involucradas.  Para mostrar la cadena de sucesos y consecuencias que llevaron al crimen, la narración va intercalando el presente, con el pasado inmediato y con el pasado remoto, relacionándolos con momentos históricos, e involucrando leyendas islandesas. Y así, nosostros, los lectores, seguimos la línea en que se fue gestando el o los crímenes. Soberbia forma de ir incrementando, gradualmente, el suspenso.

La imagen de la condición humana que los retratos psicológicos que el autor va desarrollando, y la descripción de crímenes tan abyectos como son la marginación y la violencia contra niños y mujeres, es tan inclemente como el paisaje islandés.   Sin embargo, a pesar del frío que nos producen, al final, el lector queda conectado, con un sentimiento de solidaridad, pensando que conoce un poco mejor la condición humana independientemente de la latitud en la que vivamos.

La serie de Erlendur está compuesta por los siguienes títulos:

Jar City, “Mýrin”. 2000. Silence of the Grave, “Grafarþögn”. 2001. Voices, “Röddin”. 2003. The Draining Lake, “Kleifarvatn”. 2004. Arctic Chill, “Vetrarborgin”.  2005. Hypothermia, “Harðskafi”. 2007. Outrage, “Myrká”. 2008. Black Skies, “Svörtuloft”. 2009. Strange Shores. 2013. Reykjavik Nights. 2014. Into Oblivion. 2016.

 §   *Creo que no se puede entender cabalmente la lectura de los libros de Arnaldur Indridason sino se tienen presentes las peculiaridades de Islandia: una pequeña isla de 103 000 km2 al sur del Círculo Polar Ártico.  Un país con pocos habitantes (según el censo de 2016, su población era de 331 811 habitantes) que hace pensar que todos podrían estar relacionados de una manera u otra.  Clima muy frío; la misma palabra “Islandia”, en islandés, el idioma oficial, significa “tierra de hielo”.  Su capital es Reikiavik, la capital más septentrional del mundo, con una temperatura anual promedio de 5º C,  afectada por intensos vientos.  Un paisaje natural abierto, con escasa vegetación, montes y montañas de poca altura, con aproximadamente 200 volcanes, casi doce mil kilómetros de glaciares, lagos helados y cascadas y rodeada de costas con entrantes, fiordos y bahías.  Y la luz: desde fines de mayo hasta principios de agosto, hay 24 horas de luz solar en el norte de la isla y dos o tres horas de noche en Reikiavik. En invierno, apenas se ve la luz del día.

 

Mýrin.  “Jar City. A Reykjavík Thriller.” (2000)

Jar City. A Reykjavík Thriller , en islandés“Mýrin”, es la primera novela publicada de la serie de el Inspector Erlendur de la policía de Reikiavik.

Erlendur y sus colaboradores, el detective Sigurdur Óil y la detective Elíngborg, investigan el asesinato de un hombre de 69 años llamado Holberg. Un hombre solitario, buen empleado, pero en cuyo departamento habían encontrado pornografía y la fotografía de la tumba de una niña con una nota misteriosa que resultó ser copia de un salmo. Descubren que cuarenta años atrás Holberg había sido acusado de violación y que de esta violación había nacido una niña, Audur, quien murió a los cuatro años a causa de una enfermedad del cerebro, que luego sabremos que es neurofibromatosis.  Erlendur solicita exhumar el cadáver de la niña y encuentran que no tiene cerebro.  Y que los detectives que llevaron el caso cuarenta años atrás, tal vez por misoginia, no habían investigado la denuncia de Kolburn, la mujer que Holberg había violado.

El trabajo policiaco de Erlendur y sus colaboradores hace que se cuestionen temas como el de la investigación genética y el papel del DNA, las enfermedades hereditarias y los bancos de órganos para trasplantes, siendo Islandia un lugar propicio para tales investigaciones por ser un lugar pequeño y en cierta forma cerrado en sí mismo.

En la novela,  “Jar city”, Genetic Reseach Center del Ministerio de Salud, es el centro donde se llevan a cabo dichas investigaciones además de ser un banco de órganos y el lugar donde se pretende obtener la historia genética de todos los habitantes de Islandia.

 Arnaldur Indridason. Islandia, 1961.

Arnaldur Indridason. Jar City. A Reykjavík Thriller. US: Martin’s Press. 2004. 289 págs.

 

Grafarþögn. “Silence of the grave. A Reykjavk Thriller” (2002)

“Una buena novela policiaca explica un país”…“Y a mí no me gusta embellecer nada”, comentó Arnaldur Indridason en una entrevista publicada en 2009**, en ocasión de la aparición en español de su segunda novela de la serie de Erlendur. El título original en islandés Grafarþögn, en inglés “Silence of the grave”,  se tradujo en la edición en español como La mujer verde.

Las historias narradas en Silence of the grave van desde los años treinta hasta el presente (la investigación que se origina a partir del descubrimiento de unos huesos enterrados en un desarrollo inmobiliario reciente); el pasado inmediato (la historia de los propietarios e inquilinos de una antigua casa cercana al lugar donde se encontraron los huesos); el pasado remoto (la historia de la familia que vivió en esa casa).

El “Quarter Millenium” es un desarrollo inmobiliario de casas nuevas en las colinas de Grafarholt, uno de los suburbios de la ciudad de Reikiavik.  Un niño encontró en el jardín de su casa un hueso, los padres sospecharon que era un hueso humano  y llamaron a las autoridades. Erlendur y sus colaboradores no pudieron intervenir porque el enterramiento era antiguo y un grupo de arquéologos debía primero realizar las excavaciones. Erlendur notó unos arbustos de grosella roja y hace que sus colaboradores indaguen si años atrás hubo ahí una casa, casa que debió estar muy alejada de otras. También les pide que averigüen  quién o quiénes eran los dueños, y así encuentran a la familia que la rentó durante muchos años. Además del hecho de que muy cerca de esa casa estuvieron bases militares inglesas y americanas durante la Segunda Guerra Mundial.

“… En esa ocasión fueron las papas,  porque no estaban cocidas lo suficiente, o porque estaba sobrecocidas, o porque no estaban peladas, porque estaban mal peladas, o porque estaban cortadas a la mitad, o porque estaban rebanadas, o porque estaban fritas… podía ser cualquier cosa…  los ataques podían empezar por cualquier cosa….. había perdido toda esperanza de que las cosas mejoraran.

La historia más conmovedora de Silence of the grave, es la de una mujer, trágica desde su concepción en 1910. Madre soltera a los 22 años, se casó con otro hombre con el cual tuvo dos hijos, Simón y Tomás, más pequeños que su Mikkelina, seriamente discapacitada como consecuencia de una enfermedad.  Desde el inicio de su matrimonio el marido abusó de ella, física y emocionalmente, despiadadamente, llenando de terror a los tres hijos. Una mujer que con todas las adversidades posibles,  tuvo la bondad inmensa de criar a sus hijos con amor, con pocos momentos felices como el hecho de darles a sus hijos las grosellas que cultivaba; como cuando ya mayorcita, Mikkelina pronunció por primera vez una palabra, su nombre Emma; como cuando tuvo la amistad de un americano de la base militar.

“…Por fin, Erlendur había encontrado algo qué hablar con su hija. Había estado investigando en la Biblioteca Nacional, reuniendo información de periódicos y revistas que se publicaron en Reykjavík en 1910, el año en que el cometa Halley pasó por la Tierra con su cola supuestamente llena de cianuro … Le encantaba leer periodicos y revistas viejos… percibir la atmósfera de la época preservada en sus páginas crujientes, entonces, ahora y para siempre”.

Otra historia es la de la joven Eva Lind quien embarazada de varios meses cae en coma como consecuencia de una sobredosis. Y la propia tragedia de su padre Erlendur, patéticamente sentado junto a su cama en el hospital, diciéndole a su  hija y diciéndose a sí mismo, lo que despierta nunca le pudo decir ni a ella ni a nadie.  Al mismo tiempo guiando a Elinborg y Sigurdur Óli en la búsqueda de los propietarios e inquilinos de la casa cercana al enterramiento, entre 1930 y 1980, quienes fueron encontrando otras historias que Erlendur no pudo dejar de indagar, entre ellos la de una novia embarazada perdida en 1940.

“…Ya había anochecido cuando se sentó junto a la cama de Eva Lind y comenzó a contarle sobre el descubrimiento del esqueleto en Grafarholt. Le contó cómo el arqueólogo demarcó pequeñas áreas … Le contó sobre los arbustos de grosellas y la extraña descripción de Róbert de una mujer encorvarda de verde. Le contó sobre Benjamín Knudsen y sobre su prometida, que desapareció un día, y le contó sobre Höskuldur, que había alquilado la casita durante la guerra, y sobre la mención de Benjamín de la mujer que vivía en la colina y que había sido concebida. en el tanque de gasolina la noche en que todos pensaron que el mundo sería destruido … Fue el año en que Mark Twain murió …”

**https://elpais.com/diario/2009/03/07/cultura/1236380404_850215.html

Arnaldur Indridason. Islandia, 1961.

Arnaldur Indridason. Silence of the grave. A Reykjavk Thriller. US: Picador. 2007. 293 págs. 

Röddin, “La voz”.  (2003)

Este libro lo leí en la traducción del islandés al español publicada en 2013.

¿Qué le sucede a un padre que puso  sus energías y la esperanza de su futuro en el éxito de su hijo, cuando desaparece el talento del hijo siendo todavía ún niño? Peor, ¿qué le sucede al hijo de ese padre fatalmente decepcionado de su hijo, aún niño?  Röddin, “La voz” cuenta la historia de un hombre que de niño tuvo una voz maravillosa y que los últimos veinte años de su vida vivió en un cuartucho prestado en el sótano de un hotel de Reikiavik donde trabajaba como portero.

Cinco días antes de la Navidad, se vestía de Papá Noel y así lo encontraron vestido, sobre la cama de su cuartucho, con los pantalones bajados, un condón en su miembro, una herida fatal en el corazón y muchas más en el cuerpo y manos, “como si hubiera intentado defenderse”. En una mesita junto a la cama un libro sobre la historia del coro de los niños de Viena y en la pared un viejo cartel de una película de Shirley Temple. Una joven recamarera, Ösp, era quien lo había encontrado.

El gerente del hotel les informó que se llamaba Gudlaugur, Gulli, pero no sabía nada más de él, sólo que tenía un padre y una hermana mayor.  Nadie más en el hotel pudo decirle algo de él.

Erlendur se hospeda en el hotel, Eva Lind lo visita y parece que cualquier motivo es bueno para discutirle. Erlendur interroga a empleados y huéspedes, sigue las rutinas de trabajo, mientras  Elinborg y Sigurdur Óli investigan.

Una nota encontrada en la habitación de Gudlaugur tenía la anotación “Henry 18:30”.  En el hotel había dos huéspedes con el nombre de Henry, uno de ellos un coleccionista de discos. Y además “…—Sabemos que en el cuchitril de Gudlaugur había medio millón —continuó Erlendur”.

Arnaldur Indridason. Islandia, 1961.

Arnaldur Indridason. La voz (Erlendur Sveinsson). Barcelona: RBA Libros. 2013. Kindle Edition.

Jorge Fernández Díaz. “El puñal”. “La herida”.

Jorge Fernández Díaz. “El puñal”. “La herida”.

Remil

El periodista y escritor argentino Jorge Fernández Díaz (1960), comentó en una reciente entrevista (2018*), que :  “Durante 35 años he sido periodista de trinchera y sé que nosotros solo podemos contar el 20% de lo sabemos, porque el resto no tenemos forma de probarlo. Esa frontera infranqueable siempre me resultó atractiva: yo podía cruzarla con la ficción. Contar como novelista lo que no podía hacer como articulista o reportero. Remil es el resultado de esa necesidad”.*

Remil es un gran personaje, el protagonista y el narrador. Es el puñal de la dama blanca,  Nuria Menéndez Lugo, “la Gioconda” en su primera novela, El puñal. Y un héroe infame en La herida.

“Tengo muchos nombres, pero en el ambiente me conocen como Remil. Es un chiste de la colimba* que se hizo popular en Puerto Argentino. Yo era un dragoneante cruel de la infantería. “Hijo de remil putas”, me decía mi sargento mayor todas las mañanas, durante los entrenamientos. Era un elogio. Quedó Remil”.

Remil es negro, no sabemos su nombre ni sus antecedentes familiares, tiene una gran capacidad física, está entrenado para cualquier contingencia y sus soledades las llena corriendo, boxeando, nadando en el mar y leyendo libros históricos.

 

“EL PUÑAL”

Cuando estoy haciendo mi bolso, Cálgaris entra en mi habitación con el libro de Plutarco y me muestra el prólogo, que firma un catedrático. Lee en voz alta una frase del historiador griego: “Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo””.

En El puñal, Remil narra la forma en que “La casita” fue contratada para proporcionar la seguridad en la transportación de la mercancía más pujante en la actualidad: la falopa.

Remil trabaja para “La casita”, una especie de agencia de seguridad paralela y secreta del gobierno argentino que funcionaba como una empresa de seguridad, proporcionando servicios por encargo, con sus propios recursos de inteligencia y contrainteligencia, con personal de seguridad altamente especializado, armamento muy sofisticado y técnicos de espionaje electrónico. Y como empresa, con sus propias formas de financiamiento.  El titular de “La casita” es el Coronel Cálgaris y Remil es su mejor agente.

Remil no habla de la producción de la droga, ni de la cadena de compradores y revendedores una vez que la mercancía llegaba a Cadiz, Vigo o a algún puerto en África del Norte, “donde se sobornan autoridades, alguna se queda en Europa, otra avanza, y cuanto más avanza, más cuesta”.  La misión que narra Remil era proporcionar la seguridad para que los paquetes de coca pura con el sello de un dragón, que les llegaban en avión a pistas clandestinas en el noroeste Argentina, pudieran ser trasladados a las empresas montadas para su camuflaje en botellas de vino Malbec, en muebles y espejos y en contenedores con merluzas. Y convertirse en guardaespaldas de la abogada gallega Nuria Menéndez Lugo, la directora de operaciones de esas empresas creadas por un grupo de empresarios españoles asociados con políticos, funcionarios, líderes sindicales y empresarios argentinos y fusionadas en un “holding” de compañías exportadoras.

“…—¿ Vamos a traficar cocaína, coronel? —No, solamente vamos a custodiar a la Gioconda. No me sorprende que recuerde la anécdota: tiene una memoria prodigiosa. Aplasto el pucho, me cruzo de brazos. —No entiendo bien cuál es la diferencia —digo. —Estos no son pistoleros, son gerentes. Quieren aplicar el management empresario, y necesitan un jefe de seguridad…”

Durante un tiempo la operación fue un éxito rotundo: la mercancía era abundante, las formas de exportación eran creativas y variadas  y los métodos financieros disfrazados “en un sistema de lavado a través de créditos, con más de seiscientas empresas falsas con sedes en cuatro paraísos fiscales”, y “valijeros” que viajaban a Montevideo para despachar los fondos. “Siempre en cuentas pequeñas, que no superan los dos millones de dólares. Arman triangulaciones, y tienen cientos de trucos para lavar el dinero, para fragmentarlo, para hacerlo desaparecer o para reingresarlo en el sistema”.

 Hasta que una tarde, en el estacionamiento de un centro comercial de Buenos Aires después de haber gastado una fortuna, Nuria sufre un aparatoso atentado.  Los días siguientes los periódicos dan la noticia de que las autoridades federales gracias a unos soplos habían  intervenido y desvencijado la organización de “la dama blanca”. “Narcos intentaban exportar cuatrocientos kilos de cocaína en botellas de vino”.

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La narración de Remil reproduce un lenguaje salpicado de lunfardismos que refuerzan la intensidad de las imágenes de los traslados por Argentina, Bolivia y España, las de los violentos enfrentamientos con delincuentes, pistoleros y policías corruptos, y las delirantes y maravillosas escenas eróticas.  Él mismo, sobreviviente de la guerra de las Malvinas, describe opinando y reflexionando con amargura y con pesimismo. A través de sus ojos se van presentando las diferentes personalidades de los involucrados: el gran capo colombiano  “con anillo de oro y titanio, un Girard Perregaux Opera Three de quinientos mil dólares”, los abogados y el bróker de cuello blanco, el líder sindical y el empresario naviero, el corrupto, cruel y poderoso expolicía Bragoni, los delincuentes, argentinos, españoles, paraguayos, colombianos, serbios. Pero sobre todo, la personalidad de Nuria Menéndez Lugo, “la dama blanca”, “la Gioconda”.

La muy dinámica narración de las etapas de preparación y del boato exagerado producto del éxito de las compañías exportadoras, se intensifica cuando Remil tiene que huir para tratar de salvarse de la ira de los temibles rivales colombianos, del pavor de los involucrados, de la justicia argentina y de la DEA.  Se desactiva “la Casita” y Cálgaris, Nuria y sus socios desaparecen.

Remil quiere entender, sabe que para el gobierno y para todos, vale más muerto que vivo. Recuerda que durante la etapa de éxito, en una casa en el Cantábrico, Remil se había fijado en un llavero colgado de un clavo y que le pareció que ese llavero reproducía dos pequeños zuecos de plata con una letra “A” microscópica. Meses después, cuando huía buscando entender, sentado en un bar en Barcelona, hojeando un periódico abandonado, leyó la historia cultural del zueco. Macguffin perfecto que inserta el autor para que Remil se acerque a lo que quiere entender, porque sufre el síndrome del guardaespaldas, porque sucumbió a las órdenes de Cálgaris y a las contraórdenes de la emperatriz provista de un puñal.

“Y resulta que ese puñal vengo a ser yo. Nada ha cambiado en nuestra relación: la intimidad de los cuerpos no traspone nunca la frontera prohibida; el agradecimiento del placer carnal que suele trepar desde los genitales hasta el corazón sufre la ley de gravedad, y no surte efecto. Se le permite al centurión yacer en el lecho de la emperatriz con la misión de satisfacerla, pero no debe jamás despistarse y creer que tiene nuevos derechos. Solo aumentaron sus obligaciones”.

* Carlos E. Cué.  “Un espía tan infame como adorado” en “EL PAÍS”, 22 de enero de 2018l. https://elpais.com/cultura/2018/01/21/actualidad/1516533937_202846.html

**colimba, servicio militar

AutorJorge Fernández Díaz. Argentina. 1960.

FichaJorge Fernández Díaz. El puñal. Argentina: Grupo Planeta. 2014. 361 pages Kindle Edition.

“LA HERIDA”

“…La herida fundamental. Todos fuimos heridos alguna vez y nos pasamos los años luchando contra ese accidente, que algunos ni siquiera somos capaces de reconocer…”

En La herida (2017), Jorge Fernández Díaz  continúa la narración de Remil con el mismo ritmo vertiginoso, utilizando lunfardismos que enriquecen la lectura, reproduciendo con gran intensidad las imágenes de sus aventuras en Italia, en Buenos Aires y en la Patagonia argentina, y haciendo descripciones físicas y psicológicas hiperbólicamente espléndidas.  Remil pasa constantmente de un enfrentamiento a otro, y de una pifia a otra, porque tiene esa herida que el Coronel Cálgaris no le perdona.  Sabe que ha perdido su confianza y su estimación. Cálgaris le parece más protagónico e intransigente, con sus lecturas clásicas, sus disquisiciones sobre arte, en este caso italiano, y su afición por el jazz y la náutica.

Si bien la operación “Dama Blanca”, narrada en El Puñal, había sido un éxito, Cálgaris habia tenido en “siesta” a Remil, manteniéndolo como jefe de seguridad en un crucero. Después de catorce meses lo manda llamar a Roma. Calgaris le encarga infiltrarse en una especie de convención antimafia, pero en Nápoles la operación acabó en un desastre ridículo que fue muy publicitado en periodicos y redes sociales.  Calgaris hace que Remil lo acompañe a una invitación para recorrer las estancias vaticanas.  Mientras Cálgaris admira las obras de arte e intercambia eruditos comentarios con su guía, un cura saleciano del Palacio Apostólico muy cercano a Jorge Bergoglio, Remil escucha que el cura le encarga a Cálgaris la investigación de la desaparición de la hermana Mariela, Mariela Lioni, una monja que había estado realizando un gran trabajo entre los pobres en un barrio de Buenos Aires,  “…Una mujer adorada por los vecinos . – Y odiada por los narcos …se puso en la mira de los clanes – Hasta que desapareció…”. La monja había dejado una nota, “ La fe también se agota”.   Además Cálgaris lo manda como guadaespaldas de dos mujeres argentinas a las que recogió en el aeropuerto romano, Beatriz Belda y Diana Galves, la primera consultora-asesora de gran nivel internacional  y la segunda, una famosa diva de cine.

De regreso a Buenos Aires, Remil investiga la desaparición de la monja. Se introduce al submundo de Villa Puntal, el barrio controlado por la mafia de dos familias de origen peruano. Remil no solo no logra averiguar el paradero de la monja, sino que vuelve hacer el ridículo  desenterrando lo que acabó siendo los huesos de un caballo.

A su pesar, Calgaris lo hace responsable de la seguridad de otra operación, en la región de Patagonia, a donde Regil viaja con su equipo, “…la Gorda Maca. Que es siquiatra, astróloga aficionada y buchona.” Palma, el genio de la tecnología y la cibernética; y un ex comisario de la policia bonarense apodado “Gran Jack”.  Su trabajo es proporcionar todo el apoyo y seguridad a las dos mujeres que había conocido en Roma, Beatriz Belda y Diana Galves, quienes habían sido contratadas para mejorar la imagen del muy discutible y oscuro gobernador de la provincia. La operación tiene éxito, pero no por el cambio de imagen, sino para los fines del gobierno central que las había contratado a través de “La Casita”.   Pero Cálgaris vuelve hacerlo responsable de otros percances sucedidos durante el desarrollo de la operación.

“Si Cálgaris me viera en esta penosa situación – pensé – certificaría el grado de mi declive : primero la foto de mi culo en Nápoles , después la cara de otario frente a los huesos equinos de Villa Puntal y , finalmente , esta búsqueda nocturna del temible caniche blanco por las calles de Barrio Norte . El capítulo final podría llamarse : “ Decadencia y grotesco de un viejo espía argentino””.

Jorge Fernández Díaz. La herida. Argentina: Grupo Planeta. 2017. 249 págs. Edición de Kindle.

Michael Connelly

Michael Connelly (Estados Unidos, 1956) es uno de los más prolíficos y exitosos escritores estadounidenses contemporáneos de novelas policíacas.  Es autor de la serie del detective de la policía de Los Ángeles, Harry Bosch; la serie del abogado Mickey Haller; la serie del detective Jack McEvoy; y otras novelas, historias cortas y antologías.  Además, se han filmado varias películas y series de televisión basadas en sus libros. En su libro más reciente, The Late Show (2017), crea un personaje fascinante: Renee Ballard.

Michael Connelly sabe muy bien cómo presentar e ilustrar los procesos de las investigaciones policiacas.  Y también cómo transmitir esas partes íntimas del detective que sabe qué pista seguir, it was just knowing it in your gut, y que nos invitan a irnos de vacaciones con sus veintitantas novelas.

Harry Bosch

The Last Coyote, El último coyote, (1997), es la cuarta de la serie de hasta ahora 20 novelas con  Hieronymus, “Harry” Bosch.  En este libro, Bosch es detective del Departamento de Homicidios de la Policía de Los Ángeles en California. Está en un mal momento de su carrera: ha sido suspendido por haber golpeado a su superior, Harvey Pounds, cuando éste había estropeado un interrogatorio; debido al terremoto que afectó Los Ángeles en 1994, su casa ha sido declarada inhabitable y en proceso de demolición y había terminado la relación con su pareja de varios años.  Tenía que acudir periódicamente a sesiones con la psicóloga Carmen Hinojos en una de cuyas sesiones cobra consciencia de qué tiene tiempo libre y decide investigar y descubrir la verdad sobre el asesinato de su madre. Y se le ha cruzado un coyote solitario en su trayecto,  sueña con él, piensa que ya no hay muchos policías como él y se siente tan amenazado como él.

En esta cuarta novela de la serie de Harry Bosch conocemos su historia personal. Hijo de una prostituta Marjorie Phillips Lowe, sin padre, fue huérfano desde los 12 años cuando su madre fue asesinada en un crimen que nunca se resolvió.  Vivió en orfanatorios y hogares adoptivos.

Busca a una amiga de su mamá, otra prostituta de nombre Meredith Roman, quien le cuenta que la noche del asesinato, su madre iba a encontrarse con Arno Conklin, un abogado que deseaba postularse como Fiscal del Distrito, apoyado por un prestigioso abogado y famoso recaudador de fondos para campañas políticas de apellido Mittel. Bosch descubre que después del crimen, el padrote de su madre, Fox, había trabajado en la campaña de Conklin.  Por su suspensión no tiene arma ni placa de detective y aunque no debería, Harry utiliza todos los recursos policiales en su investigación personal, incluso personificarse como su jefe Pounds al que le toma su placa para tener acceso al material original del caso, entre ellos un cinturón y así buscar e interrogar a los investigadores que llevaron el caso.

Las novelas de Connelly se leen fácilmente, por la acción derivada de los procesos policiales, siempre interesantes; porque muestran ese aspecto íntimo del detective que se mueve entre lo que es y lo que debe de ser. Y porque felizmente para el lector se complementan con la relación que tiene Connelly-Bosch con la música, con el jazz y con el saxofón. (ver Ana Alfageme publicado en el blog “Elemental” de “El País” el 15 de agosto de 2013, titulado “Harry Bosch, el detective que toca el saxo”:  http://blogs.elpais.com/elemental/2013/08/harry-bosch-el-detective-que-toca-el-saxo.html)

 La serie Harry Bosch comprende 20 títulos, cuatro de ellos con el abogado criminalista Mickey Haller (The Lincoln Lawyer): The Black Echo, 1992; The Black Ice, 1993;The Concrete Blonde, 1994;  The Last Coyote, 1995; Trunk Music, 1997; Angels Flight, 1999; A Darkness More Than Night, 2001; City of Bones, 2002; Lost Light, 2003;The Narrows, 2004; The Closers, 2005; Echo Park, 2006; The Overlook, 2007;The Brass Verdict, 2008 (con Mickey Haller); 9 Dragons, 2009 (con Mickey Haller); The Reversal, 2010 (con Mickey Haller);The Drop, 2011; The Black Box, 2012; Switchblade, 2014; The Burning Room, 2014; The Crossing, 2015; The Wrong Side of Goodbye, 2017; Two Kinds of Truth, 2017.

Autor Michael Connelly,  Estados Unidos, 1956

Ficha Connelly Michael, The Last Coyote. USA: Grand Central Publishing. 2007. 528 págs.

Connelly Michael, El ultimo coyote. España: Roca. 2012. 368 págs.

Renee Ballard

“…the sacred bond that existed between homicide victims and the detectives who speak for them…”

 

En The Late Show (2017), Michael Connelly crea un personaje fascinante: Renee Ballard.

Renee Ballard es una joven detective de la policía de Los Ángeles. Una mujer solitaria sin más familia y casa que la de su abuela.  Sin hogar, cuando termina su turno nocturno, recoge a su perra Lola y se va a la playa. En su camioneta guarda mudas de ropa, su tabla de paddle y la tienda que arma sobre la arena para dormir unas horas después de remar en el mar.  Nacida en Maui, me la imagino en sus tempranos treintas, bajita y delgada, mestiza, hija de hawaiana y americano.

Un par de años antes había acusado de acoso sexual al Lt. Robert Olivas, su supervisor en la prestigiosa “RHD”, la División de Robo y Homicidio de LAPD.  Su pareja en ese momento, Kenny Chastain no apoyó su denuncia y Ballard fue trasladada al turno nocturno, The Late Show,  encargado de iniciar los reportes criminales que seguirán los detectives de la División de Hollywood.

The Late Show sigue el desarrollo de tres casos que Ballard y su pareja el detective Jenkins iniciaron en uno de esos turnos nocturnos. Primero son llamados para iniciar la investigación de un caso de robo y mal uso de una tarjeta de Amazon de una adulta mayor, Leslie Anne Lantana.  Luego visitan en el hospital una “dragon”, Ramona Ramone, Ramón Gutiérrez, quien había sufrido un violento ataque.  Finalmente, un tiroteo en el club Dancers que acabó con cuatro muertos, tres clientes y una de las meseras de nombre Cindy.  “ What I hear is that it was four guys in a booth and something went wrong . One starts shooting and takes out the others . He then took out a waitress.  Ballard se tuvo que retirar cuando llegó el Lt. Olivas a hacerse cargo de la situación, pero alcanzó a ver que Ken Chastain, su pareja por cinco años en la Sección Especial de Homicidios, metía algo en una bolsa de plástico.

Renee Ballard está consciente de que no puede, no debe, intervenir en las investigaciones y que además recelan de ella desde que acusó a uno de los superiores, pero no puede dejar de pensar que hay y debe haber un vínculo sagrado entre las víctimas de los crímenes y los detectives, que, como ella, hablan por ellos.

Michael Connelly, The Late Show.  New York: Little, Brown and Company. 2017. 405 págs. Edición de Kindle.

Paul Cleave. “Five Minutes Alone”

Paul Cleave. “Five Minutes Alone”

 

 Theodore Tate

Five Minutes Alone (2014) del escritor neozelandés Paul Cleave (1974), es el cuarto libro de la serie del detective Theodore Tate.  Mientras el gobierno de Nueva Zelanda está en el proceso de instaurar la pena de muerte, dos detectives de la policía de Christchurch, la tercera ciudad más importante después de Auckland y Wellington, se sienten atrapados en un sistema que parece proteger más a los criminales que a ellos.  No sin cierto humor, sus conflictos internos son transmitidos a través de Theodore Tate y de un narrador omnipresente.

I haven’t seen Schroder in a while. He’s different now. Difficult to talk to. Difficult to be around. After the explosion that almost killed Kent, Schroder tried tracking the Carver himself. He found him too—but for his efforts, Schroder took a bullet to the head and the Carver escaped. It almost killed him, and for a while we were both in comas at the same time. That’s when the media called us the Coma Cops…

En Christchurch conocían a los detectives Theodore Tate y Carl Schroeder como los “detectives comatosos”. Ambos habían caído en estado de coma como resultado de las heridas sufridas al enfrentarse a los criminales que investigaban. Durante los últimos años, la ciudad había estado amenazada por una serie de asesinos y violadores psicópatas, “… the Christchurch Carver, the Burial Killer, the Gran Reaper, even Melissa X..” y el violador Dwith Smith.

El día en que Theodore Tate cayó en coma, su esposa Brigit había despertado después de que ella misma había estado varios meses en estado en coma. Un automovilista borracho, de nombre Quentin James, había matado a Emily, su pequeña hija, y herido gravemente a su esposa, quien quedó con secuelas mentales como pérdida de la memoria y depresión.

Theodore Tate pudo reincorporarse a la policía, pero Carl Schroeder, quedó con una bala alojada en alguna parte de su cerebro que en cualquier momento podría moverse.  Carl Schroeder había tomado una de esas “decisiones imposibles” en un enfrentamiento con un criminal, por lo que fue despedido ignominiosamente y perdió a su familia. Insensible al hambre y al frio, se pasaba los días hablando con una araña en la pared, recordando su “antiguo yo” y pensando en “su nuevo yo”, “…the Old Him has gone , replaced by the New Him , and the New Him is all about acceptance…”

Dwith Smith había violado atrozmente a Kelly Summers, su joven vecina.  Juzgado y sentenciado a once años de prisión, salió libre a los cinco años.  El “nuevo yo”de Carl Schroeder reflexiona desde el sillón de su casa mirando a la araña. ¿Por qué, un criminal como Dwight Smith tuvo derecho a una segunda oportunidad? ¿Por qué un hombre que había atacado tan violentamente a una joven podía tener una vida mejor que él, el policía? Vigila a Kelly Summers y confirma sus sospechas. Dwight Smith entró nuevamente a la casa de la joven y cuando está a punto de violarla otra vez, lo detiene el ex policía. Kelly Summers le pide a Carl Schroeder que la deja sola con Dwight Smith cinco minutos. 

But the Old Him has gone , replaced by the New Him , and the New Him is all about acceptance .

Why should a guy like Dwight Smith get a second chance at hurting people ?

He was evolving. Why should Dwight Smith get to live a better life than him? Or that of the woman he had attacked? Why should? The answer was simple—he shouldn’t.

Tate duda cuando se descubren los restos de Dwight Smith, parecía que se había suicidado, pero no tenía sentido haberse suicidado después de su liberación, en tal caso lo hubiera hecho al ingresar a la prisión. ¿Por qué ponerse enfrente de un tren en movimiento si acababa de recuperar su libertad?

“ There are two likely scenarios , ” he says . “ The first is Dwight Smith sat down on the train tracks and let the train scatter him into the breeze . ”

“ The second is somebody put him there . Our victim raped a woman five years ago…”

Otros violadores y asesinos en libertad aparecerán muertos.  En los medios se habla del “hombre de los cinco minutos”, un superhéroe, la gente ama los superhéroes. Y Tate se cuestiona,

“…Yes , I’m a cop again , yes I’m back on the force , yes I’m one of the team . But for the last three years , after killing the man who took my daughter away from me , I’ve been off the team . In that time I’ve developed some habits as a private investigator that don’t mesh well with being on the same page…”

Paul Cleave, Nueva Zelanda. 1974.

 

Paul Cleave. Five Minutes Alone: A Thriller (Christchurch Noir Crime Series). New York: Atria Books. 2014. 464 pags. Edición de Kindle

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